lunes, 9 de febrero de 2026

EL EUCALIPTO Notas sobre un árbol cochabambinizado Carlos Crespo Flores (ESFOR-UMSS)

 EL EUCALIPTO

Notas sobre un árbol cochabambinizado

 Carlos Crespo Flores (ESFOR-UMSS)

 

El eucalipto (eucaliptus globulus) es una especie introducida

Las primeras plantas de eucalipto en el departamento, de acuerdo a una crónica, provienen de unas semillas remitidas por el patriarca cochabambino don José María Santivañez desde París. De allá, llevó un ejemplar a Punata don Matías Rivas, propietario punateño, el año 1875 al patio de su casa de campo en Muyu Muyu. Murió en pie a principios de los 70’s, luego de haber sido “padre de los infinitos boscajes que salpicaron poco a poco el Valle" (Camacho, 2002:56).

 

Las k'ochas y la difusión del eucalipto

Sospecho que otra razón para la difusión del eucalipto en el valle de Cochabamba haya sido las k'ochas, vertientes que existían a principios del siglo XX. Para habilitar terrenos agrícolas era necesario desecarlos, y el eucalipto era la especie adecuada

 

El eucalipto en dos escritores cochabambinos

Rio Fugitivo, de Edmundo Paz Soldán y Muerta ciudad viva, de Claudio Ferufino Coqueugniot -ambos escritores cochabambinos- son novelas autobiográficas y retratan la ciudad y su entorno a principios de la década del 80’, durante el gobierno de la UDP. En ambas obras el eucalipto aparece, pero con matices y sensibilidades distintas.

 En la novela Rio Fugitivo, el eucalipto aparece como testigo mudo de la vida estudiantil de su autor, en el colegio Don Bosco, en ese periodo. “Eucaliptos esqueléticos y molles” flanquean la cancha de futbol, cemento y de tierra (Paz Soldán, 2008/1998:20). Una tarde, mientras habla con su compañero de curso, en la plaza Quintanilla, escucha el silbido de otro amigo entre la “hilera de eucaliptos que bordeaban la cuadra del don Bosco que daba a la Papa Paolo” (Ídem, 2008/1998:75). Estos mismos globulus, fueron testigos de la conversación del protagonista con sus dos amigos, quienes le ponían al día luego de haberse ausentado del colegio por la muerte de su hermano menor. Cual “figuras espectrales”, desplegaban “sus largas sombras sobre la calle”; estaban al “fondo, recortados por un cielo plomizo que auguraba lluvia”; pues estamos en abril (Ídem, 2008/1998:252).

 Por su parte, en la novela Muerta ciudad viva el protagonista se halla conectado al eucalipto: “hallarme echado entre eucaliptos, a la vera de la senda de tierra cerca del canal grande de riego” (Ferrufino, 2013:9), lo siente: en el ferrobús de Cochabamba a Oruro, atravesando paisajes, “a pesar de las ventanillas cerradas, el aroma de eucalipto llenaba los dos vagones de que se componía la máquina” (Ferrufino, 2013:51). El eucalipto es su consuelo: “cuando tengo problemas, depresión o ansias me obliga a buscar el susurro de los eucaliptos, su aroma” (Ídem, 2013:115). Más aún, en Ferrufino el globulus tiene vida propia, silba, y sus hojas son “afiladas” y “dan la sensación de árboles con cientos de puñales colgantes” (Ídem, 2013:63). Sus amantes están vinculadas con el eucalipto; utiliza “hojitas de eucalipto azul”, a manera de hisopo, para bendecir el "inminente coito" (Ídem, 2013:135). En otra escena, copulan a orillas de un río seco, apoyados en un molle, mitad metidos en el agua, "entre eucaliptos que bordean una herradura, mirando desde el piso las patas de las mulas rompiendo los musgos" (Ídem, 2013_154). Una de las amantes le dice: “tú eres eucalipto, eres mi Apollinaire vendado en la cabeza por esquirlas de obús, amando a Madeleine detrás de la espantosa máscara de gas” (Ídem, 2013:116).

  

El eucalipto es parte del imaginario biorregional cochabambino

La sensibilidad de Ferrufino con el eucalipto es la evidencia de su conexión con lo valluno. A pesar de ser una especie exótica, ha sido incorporado a la memoria sensitiva del valle cochabambino. El sabor de una comida elaborada en "k'oncha" de leña, es seductor, y mucho más si es con leña de eucalipto, en particular las hojas; tal inyección de olores ilumina con otro sabor el plato

 

El eucalipto: ¿amenaza u oportunidad? Un debate no resuelto, o si?

Dos posiciones antinómicas se observan respecto a su promoción. Por un lado, biólogos, agroecólogos, ecologistas que lo condenan por los graves impactos que genera: deseca suelos, alrededor suyo no crece nada, no atrae biodiversidad; aunque reconocen que, por sus propiedades medicinales, pueden existir especies, no bosques enteros. Por el otro, los forestales clásicos, empresarios forestales, emprendedores de transformación de productos del eucalipto que lo ven como una buena alternativa. De hecho, municipios como Alalay hoy, tienen como uno de sus ingresos la actividad forestal de sus bosquetes de pino y eucalipto, plantados desde la época de COTESU a fines de los 70's.

Lo interesante es que ambos tienen razón: produce impactos, a veces irreversibles, pero al mismo tiempo, es una alternativa viable para muchos pequeños productores. No hablo de los inmensos bosques de eucalipto como Brasil para producción de papel, verdaderos horrores ecológicos. Uno de los desafíos es cómo evitar que las plantaciones de eucalipto se nos vayan de las manos, como señalan los de Greenpeace España[1]

 

La relación de la UMSS con el eucalipto

La relación de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) con el eucalipto viene a través de las ciencias forestales y la ESFOR. La cooperación alemana (entonces GTZ) apoyó la creación de la Escuela, introduciendo sus enfoques, entre ellos la promoción del eucalipto en el valle, para lo cual era necesario formar técnicos. La generación antigua "esforniana" fue educada por los alemanes, con un enfoque de plantaciones, bosques, de pinos y eucaliptos

Otro vínculo con el eucalipto proviene del Programa Agroquímico, dependiente de la Facultad de Ciencias y Tecnología: fue el primer centro en extraer del globulus sus principios activos y en comercializarlos en una variedad de derivados -como aceites esenciales, pastillas-, hoy parte de la cultura médica popular local

 

Los callaperos

Luego del 52' (aunque es probable que ya existiera previamente) se extendió el oficio de los callaperos, aquellas personas dedicadas a la explotación del eucalipto. Los cortaban y trozaban, sea destinado a leña, bolillos o madera; y de las hojas hacían cestos llamados callapos, que eran vendidos a las chicheras. El dueño contaba con un camión y tenía sus trabajadores, unos más estables que otros, dependiendo del trabajo

 

La cooperación internacional y el eucalipto

Sin duda, COTESU (hoy COSUDE) y la GTZ (hoy GIZ) fueron entidades líderes de la cooperación internacional en promover y difundir, con apoyo estatal, al eucalipto junto al pino radiata en Cochabamba

 

Bibliografía

Camacho, Joel (2002) Monografía "Historia de Punata". Cochabamba: Movimiento Cultural Wiñay Pacha.  88 pp.

Ferufino Coqueugniot, Claudio (2013) Muerta ciudad viva. Santa Cruz: Editorial El País.

Paz Soldán, Edmundo (2008/1998) Rio Fugitivo. Cochabamba: Editorial Nuevo Milenio. 394 pp.

 

Cochabamba, febrero 2025


 


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