miércoles, 27 de junio de 2018

Poema de Hilda Mundy inspirado en el foot ball


Este poema es parte del libro Piroctenia, de Hilda Mundy. En el libro Cosas de Fondo, aparece con el título “El foot ball un deporte bíblico”. Mundy asocia la creación del mundo, según la tradición judeocristiana, con un partido de foot ball, con humor y sátira. Para disfrutar en tiempos del Mundial.


IV

No se concibe la creación del mundo sino en un match de “foot ball”.

Un match de “foot ball” de alta técnica: punto-origen del deporte actual vulgarizado y decadente.

El Creador bello en su complexión robusta de atleta (no flaco y débil como visador de cementerios) daría la patada inicial del match espectacular.

¡En qué Stadium magistral sería su entrenaje?

En un juego movido de cabriolas: con directo “shootazo”, colocaría al sol -balón de fuego- al gol del cielo. Y como el contendor incógnito se durmiera, en un empuje haría rodar veloz por el espacio, la luna -balón de luz- entre las estrellas.

Y así seres, cosas, astros en la infración del “outside” agitaríanse en la cancha del universo.

El juego individual y la simplificación del tiempo libre de cronología harían monótono el encuentro.

Movimiento vario de seis días.

Después de batir el record de resistencia, con el ímpetu gastado en la formación del mundo, débil y fatigado se pondría a descansar en el lomo rugoso de una montaña.

Mientras su “mánager” inter-universal comenzaría un masaje tonificante.

Frase de análisis: “El foot-ball es un deporte bíblico”.

(1936)


viernes, 11 de mayo de 2018

MI CIUDAD DESAPARECIÓ



Carlos Crespo Flores


Es el título de una conmovedora canción de la banda The Pretenders. Chrissie Hynde, su vocalista, la escribió en 1982 luego de regresar a su ciudad natal, Akron, Ohio, solo para descubrir que el “desarrollo” y la cultura del automóvil, habían despojado a la ciudad de su carácter y destruido los lugares en los que había crecido: “Volví a Ohio/Pero mi ciudad se había ido/…Todos mis lugares favoritos/Mi ciudad había sido derribada/Reducida a espacios de parqueo”.

Es el mismo sentimiento que me acoge contemplando la ciudad de Cochabamba, la urbe marketineada por el actual gobierno municipal como “sorprendente” o la “ciudad de todos”. El hábitat valluno donde crecí y amé no existe más, ha sido reemplazado por un espacio urbano polucionado, segregado y vigilado. El Estado y el Mercado en sus ángulos mas temibles ha llegado como una aplanadora, tranformando irreversiblemente la campiña valluna.

Soy parte de una generación que se curtió principalmente en la calle, el barrio, desarrollando un sentido de pertenencia al lugar, al microespacio, por tanto una identidad local. De esta manera, se podía hablar de los “caracoteños”, “calacaleños”, “sarqueños”, o “jauhuayqueños”. En mi caso, provengo de la “9 de Abril” y luego del “Complejo Fabril”. Hoy, no existen más tales identidades: la homogeneización paisajistica kitch del cemento (“ch’ojcha” llamaría el escritor Juan Cristobal Mac Leran) y el síndrome de desconfianza en el “otro” en nombre de la inseguridad, han debilitado irreversiblemente la imagen de la ciudad y sus diversas sensibilidades/imaginarios espaciales.

Lamentablemente no puedo ignorar que la población local valluna ha aceptado la transformación de la ciudad. En una suerte de servidumbre voluntaria ambiental, ha internalizado como un valor positivo la destrucción paisajística: son los mismos vecinos que cortan árboles, admiten el cementado de áreas verdes y la construcción de infraestructuras inútiles en espacios protegidos. La tierra de los poetas Man Cesped y Adela Zamudio, amantes de la naturaleza del valle, ha sido arrasada por sus mismos habitantes. Más aún, los cochabambinos han caído en la adicción petrolera; ricos y pobres, indios, cholos y criollos, asumen que el automóvil es el símbolo del progreso y la modernidad, a la que se debe acceder (tanto que el presidente del Estado Plurinacional lo ha considerado un derecho humano). Y cerrando la tragedia, el discurso de la inseguridad, por tanto la desconfianza en el otro se ha impuesto: frente a la violencia y la inseguridad se acepta incrementar los gastos defensivos, desde la vigilancia policial barrial, pasando por las cámaras de seguridad, hasta el autoencierro espacial, como se evidencia con el crecimiento de condominios y barrios cerrados. El miedo es el dispositivo más eficaz para establecer una sociedad de disciplinamiento y control.

Volví a Ohio/Pero mi bonita campiña/Había sido pavimentada por el medio/Por un gobierno que no tenía orgullo”, se lamenta Hynde. Como la ciudad norteamericana, en Cochabamba hemos perdido el paisaje que hacía exclamar en quechua al poeta Saturnino Olañeta a fines del S XIX: “Nuestra ciudad, Cochabamba,/Se aduerme al pie del Tunari./Toda colmada de flores,/Cuán bella es nuestra ciudad.No se conoce la pena,/Tan solo existe la hemosura/Y todos, sin que falte uno,/Viven alegres en ella”. Sean de derecha o izquierda, liberales o marxistas, nuestros gobernantes han sido seducidos por la ideología del progreso y “le meteremos nomás”. 

Al biólogo Francisco Varela le preguntaron alguna vez si veía soluciones a la crisis actual, este respondió que los lunes, martes y miécoles era optimista para encontrar salidas, pero el resto de los días de la semana no las avizoraba y se hallaba pesimista. Hoy me encuentro en esos días oscuros. Lo siento.


The Pretenders - My City Was Gone


jueves, 5 de abril de 2018

FIESTA DE CAMPO -Claudio Ferrufino Coqueugniot

La gente prepara con gran afición las fiestas matrimoniales. A más pobre y más campesino, mejor. Es un acontecimiento, no una trivialidad y merece detenimiento sumado a esfuerzo. Los carpinteros preparaban un toldo inmenso que tendría que albergar a doscientas personas. Se habían cortado jóvenes eucaliptos para las columnatas que sostendrían la carpa. También se construyó una tarima para el conjunto. Contrataron a la Swimbaly, pero no la orquesta original que era inalcanzable en su precio, que tocaba para narcos y presidentes, sino a la chuta, la espuria.

Se casaban dos sociólogos amigos, gente de bien, gente de pueblo. De aquellos que a veces concedían un tiempito para interrelacionarse con nosotros, los pesados, los del vicio. El contacto estaba más a nivel estudiantil, de preparación de charlas y manifiestos, cosas que me cansaban sobremanera pero que a veces no lograba eludir. De mis mujeres al menos tres tenían eso como algo integral de sus vidas. Eran activistas políticas. Y Elina sin ser universitaria adoraba sentirse miembro y parte de la mentirosa transformación del mundo.

A ese matrimonio asistió la crema de la revolución social. Se reunieron los inteligentes e inteligentemente conversaron en altas esferas de pensamiento. Yo me dediqué a bailar. La cumbia y la cueca y hacer sentir a Elina que la amaba, y que mi cuerpo lo reflejaba apenas se acercaba a mí. Pero claro que otros venían con falso respeto a invitarla a bailar. Entre camaradas de la subversión mundial no podían existir prejuicios burgueses y accedía con sonrisa. Pero la ira iba creciendo a medida que los cócteles calentaban mi cerebro.

Comencé a portarme descarado, a bailar con otras y besar cuellos. A ignorarla. Elina no sé si con sorna o. desdén evitaba cruzar miradas conmigo. La parodial Swimbaly acometió con un taquirari pegado. Un individuo de alta filiación partidaria la atrajo hacia sí, ajustándola demasiado. Me le lancé encima y con un ladrillo le partí la cabeza. Por la herida brotaron Marx y Lenin a borbotones. Alguno quiso intervenir pero ya la bestia se había soltado y agarré un machete que los carpinteros usaron para desbastar unos asientos de tronco. La música no se detuvo. El vocalista tenía las pupilas inflamadas por la coca. No estaba presente allí, en un idílico campo de la rinconada. Estaba como yo en el país de los enanos, y Gulliver aferraba un cuchillo inmenso que acabaría con la población entera de Liliput. Nos vamos, carajo, y la estiré. Salimos empolvados por caminar media hora en rutas vecinales hasta encontrar un auto. Metí el machete por un costado y lo disimulé en el muslo. Ahora nos vamos a mi mundo, carajo, maldita, donde ninguno de tus putos comunistas asoma porque hiede, maricones.

Y dimos un raid por varias chicherías donde encontramos conocidos, recepción alegre, amabilidad. Caminamos por barrios donde hacíamos un giro para evitar a los beodos caídos. Terminamos donde nos conocimos, en los alcoholes y de cuclillas exterminamos el resto de la noche. Como era fin de semana y nacía otro domingo me fui con ella, me tiré al colchón del piso. Al querer amarla ya no pude. Me había extenuado y comprendí que mi juventud no era de tanto hierro como creía. Dormimos abrazados y ninguno de los dos sabía lo que pensaba el otro.

FUENTE: "Muerta ciudad viva". Claudio Ferrufino Coqueugniot. El País, 2013; (pp. 174-175).
Imagen: Mario Unzueta. "El resplandor del valle".

viernes, 16 de marzo de 2018

BOLETIN BIBLIOTECA CESAREO CAPRILES No 2 (Descargar)

PRESENTACIÓN
La Biblioteca Cesáreo Capriles es un espacio de conservación y difu-sión del pensamiento y práctica anarquista en sus distintas vertientes. Opera desde Cochabamba y entre sus actividades se halla la edición de un boletín. Luego de tres años, el Boletín de la Biblioteca Cesáreo Ca-priles publica el segundo número, con el deseo de mantener a partir de ahora una mayor periodicidad.

Esta edición del Boletín inicia con un artículo so-bre La Masa Crítica y No a la Tala de Árboles en Cochabamba, dos movi-mientos ciudadanos con-siderados nuevas expre-siones de la acción colec-tiva de resistencia y cana-lización de demandas, no relacionadas con un con-tenido clasista; se analizan ciertos rasgos libertarios de su organización y práctica, así como sus límites, en particular la política de demanda antes que una política autónoma de acto.

En la Biblioteca Cesáreo Capriles existen algunos números de la revis-ta Arte y Trabajo, dirigida por el individualista cochabambino del cual lleva el nombre la biblioteca. De esta publicación hemos recuperado el artículo editorial del ácrata valluno “Desconcertando” (1922), una críti-ca a la ideología nacionalista de la “patria”, considerado “el más funes-to de los prejuicios que hacen desgraciada a la humanidad, sin él, podía libertarse de otros cuyo arraigo se haría imposible suprimidas las mal-ditas fronteras, baluarte de todas las picardías que se cometen en nom-bre de las nacionalidades”.

La Biblioteca también conserva algunos escritos inéditos. Uno de ellos es un testimonio de Octavio Montenegro, carpintero, dirigente del gre-mio y como tal impulsor de un sindicalismo revolucionario, más allá del mutualismo. Fue fundador de la Central Obrera Departamental de Cochabamba (COD), si bien tuvo militancia trotskista, defendió la democracia y autonomía sindical. Su escrito, laborado el año 1986, evi-dencia el espíritu libertario que animaba a don Octavio. Agradecemos a Canario y Chaly por hacer posible su publicación.

Del panteón libertario cochabambino debemos recordar al escritor Jor-ge Zabala, uno de los pocos intelectuales que no fueron contaminados por las ideologías dominantes autoritarias que han circulado en el valle en los últimos sesenta años: nacionalismo, fascismo, marxismo, indi-genismo. Y su proximidad con el anarquismo es manifiesto, como en el texto que transcribimos, de 1970, “Las maneras Anarquistas”, donde leemos afirmaciones como: “El hastío hacia los que administran hoy la bondad. Históricamente la crítica se dirigió a los “esclavo del sueldo” y propuso una solidaridad comunal y el gobierno propio, por lo menos en Kropotkin el Príncipe y Explorador Anar-quista”.

Compañera del escritor brasileño Jorge Amado, Zelia Gattai fue tam-bién escritora. Sus familiares, de origen italiano, fueron fundadores de la «Colonia Socialista Experimental”, conocida como “colonia Ceci-lia”. De su libro autobiográfico "Anarquistas gracias a Dios", hemos extractado la sección donde Gattai relata el experimento de organizar una comunidad fundada en otro tipo de relaciones sociales, autónomas e igualitarias.

Entre las traducciones de textos inéditos en español, presentamos el artículo “Libertad y Autonomía” (1972) del anarquista norteamericano Paul Goodman, para quien “el principio fundamental del anarquismo no es la libertad, sino la autonomía”. Lo consideramos importante para entender el llamado “nuevo anarquismo” (David Graeber).

El sociólogo canadiense Richard Day, también anarquista, llegó a Co-chabamba el año 2015. Hemos transcrito la exposición que realizó a propósito de su libro más famoso, “Gramsci is Dead”, donde desarro-lla el argumento de la necesidad de una política no hegemónica, y afir-ma que “los anarquistas, y pueblos indígenas orientados hacia la auto-nomía, tienden a rechazar la hegemonía de la hegemonía, y creen que el cambio social radical no solo es posible, sino solamente realizable de verdad, por medios no hegemónicos”.

La segunda traducción es un texto de James C. Scott, cientista políti-co y antropólogo anarquista norteamericano, experto en sociedades agrarias y no estatales. En su último trabajo, Against the Grain (2017), Scott explora por qué los humanos abandonaron la caza y la recolección por comunidades sedentarias dependientes del ganado y cereales. A continuación, analiza la dieta del Paleolítico y su vínculo con la civilización antigua.

Marcelo Maldonado, historiador del movimiento anarquista boli-viano, ha reconstruido la experiencia educativa de la Federación Obrera Local (FOL) de La Paz en regiones de haciendas del altiplano paceño, en el marco de las sublevaciones indígenas del periodo 1946-47, y publicadas en el libro Esbozos de Pedagogía Libertaria en el Altiplano (2017). Carlos Crespo realiza una reseña del trabajo.

Agradecemos a Laura en el apoyo a la traducción; a Soñador Social por el dibujo de la tapa. Las imágenes son del ilustrador y militante anarquista británico Clifford Harper.



Para descargar:
https://drive.google.com/file/d/1DydVdFznecbUz23s_X6xhoZBXEdTuz2v/view?usp=sharing

jueves, 8 de marzo de 2018

UN PROGRAMA POLITICO


“Poco a poco, sin pretenderlo, vamos a componer un programa político. No uno de esos programas que sirven para conquistar la opinión, subir al poder y mal gobernar dos o tres años, porque esta especialidad está reservada a los jefes de partido, y nosotros, que yo sepa, no somos jefes de nada; de mí al menos puedo decir que, desde que tengo uso de razón, estoy trabajando para ser jefe de mí mismo, y aun no he podido lograrlo. Pero hay también programas independientes que sirven para formar la opinión, que son como espejos en que esta opinión se reconoce, salvo si la luna del espejo hace aguas. Tales programas están al alcances de todas las personas sinceras, y en España (y de Bolivia que se diría?) son muy necesarios, porque la opinión solo tiene para mirarse el espejo cóncavo de su profunda ignorancia, y hace tiempo que no se mira de miedo de verse tan fea”
A.   GANIVEL

Publicado en la revista Arte y Trabajo. 1922
Imagen: OPS


sábado, 24 de febrero de 2018

BOLETÍN BIBLIOTECA CESÁREO CAPRILES. No 2 (Presentación)

Finalmente realizaremos la presentación del ]No 2 del Boletín de la Biblioteca Cesáreo Capriles el día sábado 3 de Mazo del presente en la localidad de Paukarpata, a partir de Hrs. 14:00.  El evento también servirá para platicar con el cc Juan Perelman (periódico Combate) sobre la coyuntura y la posición de la movida anarquista/libertaria Concluiremos con una amistosa tarde valluna.
Quedan invitados a participar de la sesión.
Interesados llamar al 77955559 o escribir a  anarquiacochabamba@riseup.net


Los contenidos del Boletín:
Presentación  2
Carlos Crespo. Flores Entre la exigencia de derechos y la acción directa.
La Masa Crítica y No a la Tala de Árboles en Cochabamba  3
Cesáreo Capriles. Desconcertando 6
Octavio Montenegro. Antecedentes para mi actuación en el campo sindical 8
Jorge Zabala. Las maneras Anarquista . 9
Zelia Gattai. Extracto sobre la colonia Cecilia. del libro "Anarquistas gracias
a Dios" 12
Paul Goodman. Libertad y Autonomía  17
James C. Scott. La dieta del paleolítico y la civilización antigua 19
Richard Day. Por una política no hegemónica 21
Carlos Crespo Flores. Anarquistas en la educación boliviana  26
Info  32




sábado, 20 de enero de 2018

Cinco tareas ciclistas en Cochabamba -CICLISTA DEL VALLE

Hoy me entrevistó un estudiante de sociología que investiga sobre el uso de la bicicleta en Cochabamba. Luego de las preguntas esperables sobre la rutina diaria ciclista, me preguntó qué cosas creo que se debe hacer para mejorar la situación de los ciclistas diarios de acá. Quizá no tanto para mejorarla sino nada más para que no empeore tanto (soy pesimista), le dije, hay cinco cosas que hacer :

(1) Salir en masa crítica. Los del grupo autollamado con ese nombre lo hacen, y esto está bien, hay que reconocerlo. Pero gran parte de ellos son jailas, y, yo creo, no se dan cuenta de lo que están haciendo, no del todo. Tenemos que salir los ciclistas diarios en masa crítica, debemos reivindicar este modo de protesta, tramitar nuestras ciclofrustraciones en la calle. Ciclovalle = Ciclapampa la hizo regularmente entre junio 2010 y mayo 2012, y después, ocasionalmente. Reincidamos.

(2) Hay que hacer un taller ciclista periódico, donde nos encontremos a charlar, a informarnos de lugares, ocasiones, hasta precios ciclistas, a, derrepente, intercambiar repuestos, a prestarnos herramientas, a aprender operaciones de mantenimiento. Ciclovalle lo hizo entre mayo 2016 y agosto 2017, y fue un fracaso: no supimos movernos, no buscamos "clientes"... Hay que reincidir.

(3) Instrucción en ciclismo vehicular: enseñar a niños y jóvenes a moverse por la calle con seguridad y dignidad. Está la experiencia de Forester en California, hace cincuenta años, que se puede recuperar, adaptándola al valle.

(4) Juntar, guardar y transmitir la memoria ciclista cochabambina: historias, cuentos de personas, de grupos, de lugares, fotos, derrepente hasta leyendas. A la gente le va a gustar este archivo.

(5) Reforma legal. Hacerla, según yo, guardando el principio de: Mientras menos visibles los ciclistas, mejor. Entonces, hacerla apuntando a principios generales, amparadores (a meter, digamos, a la constitución y a legislación subordinada a ella), y aliados a otros grupos, como -- ojalá los hubiera -- los peatones organizados, ciertos ambientalistas. ¿Por qué mantener perfil bajo? Porque estamos en desventaja, y seguiremos estándolo. Entonces, no nos conviene visibilizarnos mucho, porque, ahí, los que mandan nos chantarán las culpas, las cargas..., nos situarán, encajonarán, en contra de nuestro interés.