miércoles, 19 de julio de 2017

Algunos apuntes sobre la movilización cocalera de las zonas tradicionales de Cochabamba

Carlos Crespo Flores
Acullicador

1. De la movilización participan cocaleros de Pojo, Colomi, Tiraque, Cocapata, Vandiola -zona de Arepucho- Todas ellas son parte de la yunga cochabambina, hábitat por excelencia de la coca domesticada.
  
2. Con la ley 1008 estas zonas eran reconocidas y respetadas, tanto que no estaba sujetas al "cateo": no tenían el límite de 1600 mts2 por chaco, que se aplicó al trópico de Cochabamba, considerada zona de transición, es decir erradicable en un lapso de tiempo.

3. La nueva ley general de la coca elimina esta memoria de la coca: al puro estilo estalinista se ha borrado de un tirón la historia larga de la coca en los yungas cochabambinos, su aporte a la economía regional y nacional. Quien, hasta hace 30 años, no conocía y apreciaba la coca de Vandiola? De constituir, históricamente, junto a los yungas paceños, los principales proveedores de la coca consumida en el país, se han convertido en los parias del poder cocalero. Más aún, regiones como Vandiola, Tiraque, se hallan dentro el parque nacional Carrasco, por tanto pesa sobre ellas una doble prohibición de producir coca.

4. Cuál es el pecado de estas regiones? A pesar de haber apoyado al régimen plurinacional, considerar a Evo su líder, se negaron a someterse a la dominación de las 6 Federaciones chapareñas, pues se consideran como las zonas tradicionales de la coca, y no pueden compararse con una región que recién en los últimos 50 años ha introducido el cultivo.

5. La movilización de las zonas tradicionales de la coca yungueña es apoyada por la "azulada" FSUTCC. No les quedaba otra, como un dirigente de Vandiola les dijo a los dirigentes: "la FSUTCC ha nacido con coca, ahora, si no apoyan la lucha de los yungueños, serán culpables para que la Única se quede sin coca". Es cierto, los sindicatos de estas zonas son afiliadas a la FSUTCC y ven con angustia que sus dirigentes no los han defendido en la defensa de la coca tradicional.   

6. Porque es importante defender a los yungas cochabambinos de la coca? No solo por la mejor calidad de la hoja para el consumo humano -hecho reconocido por los mismos cocaleros chapareños-, sino porque en estas bioregiones aún es posible encontrar coca orgánica, no fumigada, saludable. A diferencia del trópico cochabambino, donde prácticamente toda la coca producida -de la cual por lo menos 90% tiene como destino el narcotráfico- está contaminada por una diversidad de agroquímicos tóxicos y/o prohibidos. Por ejemplo, herbicidas altamente dañinos, como el Paraquat o el Glifosato son comercializados sin medida ni clemencia en el trópico de Cochabamba entre los productores cocaleros.

7. No olvidar que el primer muerto del gobierno de Evo Morales fue justamente en Vandiola, defendiendo los cocales antiguos. Hoy, otro muerto más en Colomi, y el responsable final es el presidente del Estado plurinacional y de las 6 Federaciones cocaleras.


Cochabamba, 19 de julio 2017



martes, 18 de julio de 2017

La máquina de la que huyo

Bajo de la bicicleta. Rodeo la gran máquina amarilla que descargando su cuchara rompe el piso de asfalto. Sus soportes vibran. El ruido. Y aquí está otra máquina amarilla que con una roma púa horada el suelo, golpeándolo con un ruido que... yo... no puedo... aguantar. Iba a pasar al lado de la acción insoportable. Pero me alejo, voy, llevando del brazo a mi bicicleta, hasta la acera del frente. Camino, me apuro. No puedo evitar unos gestos de incomodidad extrema, que los obreros que descansan sentados en el suelo deben de haberme visto en la cara, una mueca de angustia.

De lejos, esta operación no parece tan desesperantemente insoportable. De lejos, hasta parecería un juguete de máquina amarilla, simpáticamente golpeteando el suelo con su grueso punzón de metal. Pero aquí, donde ocurre la cosa, esto simplemente es de donde debo escapar ya.

Esto es de anoche, de venida para acá por la calle Baptista, a una cuadra de aquí donde estoy. Abrían el suelo para colocar cable de fibra óptica de la empresa estatal de comunicaciones. Hoy la zanja ya está rellena, falta que la cubran con asfalto.

Julio 2017

EL K'EPIRI ILUSTRADO


jueves, 6 de julio de 2017

LA COOPERACION Y SUS MATICES

Carlos Crespo Flores

Cooperar refiere al acto o proceso autónomo de obrar juntamente con otro u otros para la consecución de un fin o interés común. Cotidianamente cooperamos entre nosotros para realizar una acción, como afirma Colin Ward. El apoyo mutuo es parte de nuestra vida cotidiana, de otra manera no sería posible la vida social. Se la puede considerar una cooperación autónoma en tanto los sujetos cooperantes, tienen dominio de la interacción en la que se hallan, incluyendo las reglas de la cooperación. Es el interés común que ha animado a los campesinos del valle cochabambino a cooperar para organizar sistemas autogestionarios de riego, o a los productores y/o transformadores rurales de alimentos en organizaciones económicas campesinas (OECAS): en un caso organizar el acceso, uso y disponibilidad del agua y sus servicios para riego y en otro producir, transformar y/o comercializar asociativamente.

Pero también está la noción de cooperación como dispositivo de dominación, es decir obrar favorablemente a los intereses o propósitos de alguien: “Si cooperas te dejaremos en libertad”; “cooperar con el enemigo” o con tu dominador para “salvarte”, como asume el dilema del prisionero.

Una de las formas institucionales de la cooperación es la cooperativa, pero no siempre la más feliz. Richard Sennett defiende la cooperativa como una organización alternativa al capitalismo flexible, y señala ejemplos exitosos como John Lewis en Inglaterra. En Bolivia, introducida por el Estado del 52’ y la cooperación norteamericana, en general ha promovido la emergencia de nuevas elites o logias locales (Cesar Soto refiriéndose a COMTECO o COBOCE) o emprendimientos capitalistas camuflados altamente flexibilizados y explotadores, como es el cooperativismo minero.

La cooperación es diferente de la reciprocidad. Esta es una práctica o comportamiento de intercambiar cosas entre personas o grupos para beneficio propio, donde cada persona o grupo da o recibe algo del otro. Hacia adentro de un grupo autónomo, la reciprocidad es una relación entre sujetos autónomos, como parte de interacciones simbólicas y de cooperación. Hacia afuera del grupo, no solo se desplegaran relaciones de reciprocidad autónomas, sino como estrategia para lograr acuerdos con sujetos más poderosos. Este es el caso del pacto de reciprocidad (Tristan Platt) o tregua pactada (Silvia Rivera) entre las sociedades alto andinas y el estado español. En la reciprocidad, su forma más autoritaria es la reciprocidad asimétrica, donde uno de los involucrados define los términos del intercambio, como sucedió por ejemplo en el “pacto militar campesino” durante los gobiernos militares post 52’ y hoy el estado plurinacional con las sociedades indígenas.

Cooperación y reciprocidad son prácticas sociales, pero, mientras la cooperación opera como un método organizativo, la reciprocidad es un tipo de relación social, que puede ser, o no, parte de un dispositivo de cooperación.

Por su parte la solidaridad, como define la Real Academia Española, es una adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros. Debido a que apoyo o me adhiero a tu causa, interés o fin, lo expreso de una manera material o simbólica. En la solidaridad no existe la “obligación” o compromiso moral de devolver el “don”, como sí existe en la reciprocidad (Dominique temple). Es la actitud que muestran individuos o colectivos urbanos con la resistencia indígena contra la carretera por medio del TIPNIS o la construcción de la presa de El Bala, se adhieren a estas causas o interés de justicia ambiental (Joan Martínez Alier).

Finalmente, es preciso diferenciar la cooperación del altruismo, entendido como el beneficio o preocupación desinteresada por la felicidad y el bienestar de otro (individual o colectivo), aun a costa del propio. El poeta cochabambino Man Césped afirmaba que el altruismo es el “socialismo de las élites”, asociándolo a la filantropía.

Pero también la cooperación es un aprendizaje, en ese sentido es una construcción social, pues la sociedad autónomamente reproduce la cooperación; es desde el entorno social, de comunicación, que aprendemos a ayudarnos mutuamente. Por ello, la cooperación no solo es un tema de ciudadanía frente al Estado, sino más bien es de construir, hoy, desde lo micro (estoy convencido que “lo pequeño es hermoso”), otro tipo de relaciones sociales, no estatalizadas, no gubernamentalizadas.


Francisco de Goya: "Niños trepando a un árbol"

martes, 4 de julio de 2017

Naranjas de invierno en Cochabamba


(6 de junio de 2014)

Esos puntos color rojo amarillo naranja son naranjas. Naranjas pequeñas, las primeras del invierno de este árbol que me dio naranjas de tamaño mediano en el verano. Escoger una, dos, arrancarlas, comérmelas. (Arbolito naranjo en la jardinera de la avenida Heroínas esquina parque de la Torre. Y qué bonito es, simétrico, mesuradito, no pasa de los dos metros y medio.)

Cuánta naranja de invierno, de verano en Cochabamba, cuántos sabores diferentes en ellas, jugo más, menos dulce, más o menos ácido. Cuántos naranjos en las calles o dentro de las casas, en los jardines delanteros, sacando los extremos de unas ramas para que, al paso, quienquiera se sirva.

Dos años y medio después, el árbol se seca, tiene tres cuartas partes de sus ramas secas, y las pequeñas naranjas que le quedaban, resecas, se le cayeron.

Tres años después, el árbol está seco, le cortaron ya todas las ramas, menos un trozo de una, a la que se prenden unas pocas hojas secas, muy secas. Toco la madera. La madera rajada del delgado tronco del árbol muerto que pronto no estará más aquí. Me pregunto para hacer qué la madera servirá, a quién se la puedo señalar, pienso en frío, como hombre, en el uso, el aprovechamiento, el consumo, en lo que, en cierta secuencia de las cosas de esta vida, viene después de la muerte de unos, o dicho así, después de su sacrificio.

(El sacrificio, el derribe, el destazado, la muerte inferida, el ofrecimiento, la entrega, el don.)

EL NARANJERO

jueves, 25 de mayo de 2017

Hoy (17)

La mujer de pollera llora. Seca sus lágrimas con el puño de su chompa. Habla por el teléfono. Escucha por el teléfono. Apoya los codos en el reclinatorio sobre el que está el aparato. Inclina la cabeza, tiene la gruesa mano de trabajadora, con uñas pintadas de color metálico, la mano la tiene en la sien, un dedo tocando su oreja. Levanta el torso la mujer. Estirado está su brazo hacia el aparato, y corre los dedos sobre el vidrio sobre el que está el teléfono, las yemas de sus dedos gruesos. Ahora su dedo índice golpea, la yema de su largo dedo, el vidrio. Y llora ella; yo la puedo oír. Me da la espalda. Vestida con ropa de color café la mujer. Habla en quechua pero no logro distinguir sus palabras. Ahora, como para traer la despedida, dice, entiendo: "Arí. Ya. Chau". Pero sigue hablando, en voz alta esta vez, y entiendo algo de lo que dice. Seca con la palma de su mano su barbilla, la parte de arriba de su labio superior. Sus manos se mueven en torno al aparato, agarran el cordón del teléfono. Y me mira.

Yo, al empezar a escribir esto, escuchaba : "Cause you don't really love me, you just keep me hanging on. Set me free, why don't you baby. Get out of my life, why don't you baby... Let me get over you..." Pero dejé la música y ahora nada más escribo esto, olvidado por un rato de la maciza y quizá hermosa mujer de pollera que está en la cabina locutorio que colinda con la máquina computadora donde escribo esto, olvidándola, porque dos niños, uno de hasta siete años, con el (supongo) hermano de hasta tres años de edad sobre sus faldas, el niño mayor de ellos me pide cómo entrar en juegos en la computadora del lado. No parece haber juegos en su máquina. Pero la mujer, sus sollozos en voz alta : "Chay desgraciada warmi...", su llorar dentro de la cabina de vidrio, me hacen de nuevo atenderla, aquí, a un metro de distancia de mí. Sigue despidiéndose, nombra a su interlocutora. "Cualquier cosa, te digo", dice, en castellano. Y, muchos minutos luego de haberlo empezado, y mientras ella sigue en la cabina, agarrada del teléfono y manejando un blanco pañuelo, decido dejar este hilo, cerrar este texto. "Kunan mana (aquí suprimo lo que dijo)". Los niños de al lado reclaman mi ayuda; cuando su tiempo, diez minutos, se les acaba, pueden ver la pantalla desde la que pudieron haber entrado a unos juegos de computadora. Se van. Sale de la cabina la mujer de cara redonda y dientes de bordes de oro. Cierra la puerta de vidrio. Se va. Está pagando. Se irá.


Fuera de medida

¿ Qué siento al ver esas fotos muy grandes donde aparecen los detalles las partes de las comidas que uno pagando comería en los negocios al frente de los cuales están esas fotos desmesuradas con sus hilachas monstruosas de carne de pollo o sus gigantes tajadas de carne de res y lonjas de huevo pasado más grandes que la cabeza de uno junto a verdes pardas pelotas que representan alverjas mayores que la boca abierta que desea los jugos colorados oxidados que puedo imaginar que saltarían a borbotones si la cosa que las fotos esas figuran fuera me imagino por un instante fuera real ?

Asco, siento repulsión, pierdo el hambre.

Y pienso en la gente chola de aquí del valle de Cochabamba, que, acatando el comando de sus domeñadores, se ponen a desear eso, los trozos de masticar, que les arrojan al hoyo donde los confinan para que no les estorben en su afanosa labor de destruir la realidad, y entre la realidad, destruir el valle de Cochabamba. Gente que desea eso que tiene, gente, entonces, conforme, tranquilizada con comida, anestesiada por la panza. ¡ Cómo habrán sufrido de hambre sus abuelos, que estos nietos aun se dejan guiar por la amenaza del hambre, por el señuelo de la amenaza de muerte por hambre !

Metidos, inmersos en el terror al hambre inminente hay que estar para, viendo esas representaciones hacer el más tenue vínculo entre ellas y las cosas de comer. Hay que haberse dejado comer por el miedo, hay que ser presa de él, y más que presa del miedo, hay que ser pieza en deglución por los dientes del miedo al hambre para poder sentir en la boca algo de expectación al ver las monstruosidades esas culinarias que las fotos de propaganda nos muestran.

Son feas. La publicidad es fea. La publicidad desmedida es muy fea. Y son dispositivos de publicidad pensados para la gente que va en carros, que, desde lejos y a medida que se aproximan a ellas, las ven crecer, junto con su estupidez.

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La misma ciudad que soporta tal publicidad de tamaño grande de comida es la que, cerca, junto a esas fotos, cierra clausura los lugares donde los comensales vayan a hacer del vientre, la ciudad que permite que sus lugares públicos, abiertos donde alguien urgido cagaría, sean enmallados a la espera de que la junta de vecinos negocie con un empresario la venta furtiva del lote.

Anónimo de La Cancha

Elogio de la cooperación



Carlos Crespo Flores

La socióloga Rosario León estudió en el  Workshop in Political Theory and Policy Analysis, de la Universidad de Indiana, coordinado por la premio Nobel 2009 Elinor Ostrom, donde desarrolló su trabajo sobre los bienes comunes. León cuenta que la mayoría de los escritos de Ostrom son en co-autoría con otros colegas investigadores de todo el mundo.  Es decir,  la premio Nóbel desarrolló su obra desde la cooperación. El apoyo mutuo era uno de sus criterios metodológicos de reflexión e investigación, hecho por lo demás coherente con su teoría de los bienes comunes, pues administrar eficazmente un recurso de uso común requiere practicar la cooperación entre los miembros del grupo administrador del bien común (los "apropiadores" diría Elinor).

La cooperación es un rasgo biológico fundamental para la reproducción de la vida. Como Piotr Kropotkin evidenció, La cooperación, antes que la competencia, dentro de una especie ha sido un factor histórico en el desarrollo de las instituciones sociales; más aún, evitar la competencia incrementa las posibilidades de supervivencia y mejora la calidad de vida. La ayuda mutua es un factor, a la vez biológico y voluntario en la naturaleza, y es un activador de la transformación de la naturaleza y la sociedad. El biólogo Richard Dawkins habla de la "cooperación mutualista" o la "evolución de las asociaciones de beneficio mutuo", como mecanismos para un propósito evolutivo.

Tenemos una predisposición para ayudarnos unos a otros, y lo hacemos sin coerción gubernamental.  Un gobierno centralizado no es necesario para dar un ejemplo o hacer que la gente haga lo correcto: La gente lo hacía antes del surgimiento del Estado. Para Kropotkin, es el Estado el que reprime nuestra tendencia natural a la cooperación, y criticaba a los historiadores por no prestar atención a la vida de la gente y a su inclinación a ayudarse mutuamente.

Nuestra vida cotidiana está florida de prácticas de cooperación, sea en la familia, amigos, el barrio, el trabajo...aún para el placer cooperamos. Mi trabajo académico en estos casi 30 años de vida universitaria, no hubiera sido posible sin el apoyo mutuo con colegas y estudiantes, redes de afinidad colaborativa donde me he formado y construido fraternales amistades. Más aún, mis "objetos de estudio", han sido sujetos que despliegan prácticas de cooperación y apoyo mutuo: sindicatos obreros, agricultores regantes (sector muy estudiado por Ostrom como expresión por excelencia de gestión de un bien común, el agua), sistemas autogestionarios de agua potable, productores de coca orgánica, organizaciones económicas campesinas (OECAS), para mencionar los más importantes. Y por supuesto, es "con mis anarcos queridos", como decía Zitarrosa, donde he valorado la cooperación; sujetos autónomos que colaboran, se ayudan para la acción directa, creativamente estableciendo otro tipo de relaciones sociales.

Estudios recientes evidencian la importancia de la cooperación en las interacciones sociales y la insostenibilidad del egoísmo. Ser agradable y cooperativo, señala una investigación del 2013,  permite ser resiliente en el largo plazo; la evolución es implacable con los egoístas: si bien tienen ventaja en el corto plazo, la cooperación y la comunicación ganan en el largo plazo. Otro estudio, utilizando modelos de teoría evolutiva de juegos, demostró que en el largo plazo las poblaciones que cooperan son más exitosas que los egoístas, pues mientras los estrategas egoístas disfrutaron de una breve ventaja, los cooperadores finalmente llegaron a reconocer y superar los individuos egoístas. El neuroendocrinólogo norteamericano Robert Sapolsky ha estudiado años a los babuinos, demostrando que los monos de baja categoría que más sufrieron fueron solitarios aislados, mientras que aquellos que, a pesar de su posición inferior en la jerarquía, se involucraban plenamente en actividades sociales colaborativas como el acicalamiento mutuo, relaciones sexuales fuera de la pareja y juego con los menores, tenían muchas más mejores oportunidades de vida. Un estudio de la Health Education Authority (HEA) en UK identificó la falta de control sobre el trabajo como un factor de estrés importante, y recomendaba a la gente a levantarse contra la intimidación, formar alianzas con sus colegas, afiliarse a sindicatos e involucrarse en programas que promueven la cooperación y participación del personal.

Hoy, esta capacidad innata del ser humano para cooperar ha sido debilitada por el individualismo y lógica competitiva del capitalismo, nos dice el sociólogo norteamericano Richard Sennett: “estamos perdiendo las habilidades de cooperación necesarias para el funcionamiento de una sociedad compleja” el cortoplacismo y la superficialidad propios de las transformaciones en el trabajo moderno “debilitan los vínculos institucionales”. El equilibrio entre cooperación y competencia se habría roto. Cómo establecer relaciones sociales estables, duraderas, cooperativas, en un contexto de temor al “otro”, por tanto mayor despliegue de dispositivos de control y vigilancia, de feroz competencia y flexibilidad laboral, necesidad de desplazamientos espaciales permanentes? Es uno de los desafíos de la época.




martes, 7 de marzo de 2017

El futbol y sus profetas rebeldes y libertarios

“El futbol es el arte de comprimir la historia universal en 90 minutos” -George Bernard Shaw-

“La pelota es como una mujer, ama las caricias” -Eric Cantona-

“Cada vez que un chico patea algo en una calle, allí empieza la historia del futbol”                         -Jorge Luis Borges-

Una religión en busca de un dios, esta definición que puede desorientar a moros y a cristianos, no puede lograrlo con los chicos nacidos después de la llegada de la tele: pero una larga mirada hacia atrás nos conduce en la China del XI siglo antes de Cristo, durante la dinastía Han, con el nombre Tsu-chu se practicaba un deporte con una pelota rellenada de plumas o de cabellos de mujer, el juego consistía en meter solamente con el uso de los pies la pelota adentro de una arco hecho de cañas de bambú: durante la dinastía Han era considerada una actividad física fundamental. Todas las grandes civilizaciones empezaron a popularizar el deporte jugado con la pelota. Seiscientos años más tarde que en la China, en Japón se jugaba un deporte similar, llamado Kemari, la mayor diferencia con el futbol moderno es que la pelota no debía tocar el suelo. Los aztecas, por ejemplo, se dice que practicaban el Tlachtli, una mezcla entre tenis, fútbol y baloncesto en el que se prohibía el uso de las manos y los pies y el capitán del equipo derrotado era sacrificado. Para el pueblo azteca, el Tlachtli era una actividad de gran importancia y lo demuestra principalmente la localización del terreno de juego, normalmente situado en el terreno sagrado, ya que el juego tenía una finalidad religiosa. Además de ser un ritual, su importancia se ampliaba al terreno político y el económico. Noticias de una actividad lúdica ejercida con una pelota nos conduce a los poemas homéricos, los griegos practicaban un juego llamado Sferomachia, deporte que con el tiempo fue adoptado por los legionarios romanos, transformándolo en un método de entrenamiento para los guerreros: el Harpastum, literalmente rasgar con fuerza, se jugaba en canchas arenosas, por dos equipos con igual número de jugadores, con una pelota rellenada de pieles o de trapos, el fin era llevar la pelota más alla del borde de la cancha adversaria. Este deporte tuvo un gran suceso entre los legionarios que lo difundieron en varias zonas del Imperio Romano. En Florencia se jugaba lo que hoy conocemos como el Calcio Storico Fiorentino: en una cancha rectangular rellenada de arena, durante cincuenta minutos veintisiete “carcianti” por cada equipo se desafiaban como antecesores de un deporte de caballeros jugado por hooligans. El prototipo del futbol, como lo conocemos hoy, nació el 24 de octubre del 1857 con la fundación del Sheffield Football Club, el club de futbol más antiguo que aún participa en la Northern Premier League Division One South, de Inglaterra. Pero fue John Alexander Brodie, un ingeniero civil, a darle en el 1889 el toque futbolístico, eliminando su matriz rugbística. Su visión modernizadora, le permitió la introducción de las mallas, y cambió para siempre el sabor de anotar un gol, absolutamente normal hoy pero profundamente revolucionario a la época. Desde aquella final de la FA Cup del 21 marzo del 1891, juagada en el Oval de Londres, el futbol inició su irrefrenable trayectoria de una religión en busca de un dios.

Y aunque al horizonte no veamos ningún Olimpo digno de una poesía, a veces fanática y a veces inocente, a veces codiciosa y a veces parsimoniosa, muchos profetas rebeldes y libertarios han entusiasmado, han hecho delirar, reír y llorar a millones de fieles del deporte más popular en el mundo.

No sé imaginar un jugador excéntrico de Tsu-chu, uno lleno de fantasía que jugara Kemari o  Tlachtli, un griego armonioso que jugaba a la Sferomachia o un legionario que deliciaba el público que asistía a los interminable partidos de Harpastum…hasta donde la memoria alcanza memoria, recuerdo los fabulosos dribbling de Garrincha, llamado el pajarillo Mané, que embriagaba los adversarios con una elegancia chocante: él se tomaría luego toda la cachaza necesaria para ahogar toda la tristeza e cantarle a la vida toda la prosa que la sola cancha de futbol no pudo ofrecerle, como una samba, para la sola esperanza de un día no ser más triste.

Y George Best, el irlandés del norte, que fue el quinto Beatles, excéntrico goleador en las canchas inglesas y The Best entre rubias y alcohol, gastándose todo el dinero y el futuro, pero deleitando los fans de la fantasía y del buen juego con su acrobático paralelismo entre sus jugadas y su vida. Ganó emblemáticamente el Balón de Oro en 1968, el año de las revueltas estudiantiles, y su refrain más famoso fue: “si el futbol es arte, entonces soy un artista.” Existen dos maneras para recordar a George Best, la primera os causará ira, remordimiento y dolor por no haber visto a este inmenso jugador exprimir todo su formidable e inalcanzable talento, la secunda os donará alegría, un increíble estado de éxtasis y el privilegio de haber podido admirar uno de los más grandes artistas deportivos jamás aparecidos en el planeta, así un gruñón periodista deportivo quiso homenajear al joker irlandés.

Omar Sivori, sangre y arena, azúcar y cicuta del futbol, era el cabezón, en Argentina con Maschio y Angelillo formaba el trio de los ángeles con la cara sucia, que ganó el Sudamericano del ’57, conquistó Nápoles antes de la otra cara sucia, Diego Armando Maradona, en la Vecchia Signora con Boniperti y John Charles (el único que con un cachetazo lograba calmar sus turbulentos excesos…) formó el trio mágico y aunque no podía ser la imagen del equipo, con sus jugadas picaras (fue uno de los inventores del túnel: el caño), un poco artista y un poco diablo, divertía plebe y aristocracia: amable hasta la suavidad, después de algunos segundos se ponía hasta brutal. Jugó el Mundial de Chile de 1962 pero se cuenta que no quiso jugar la Batalla de Santiago, debido a la fuerte tensión que adentro del estadio se había creado ya antes del partido; ganó el Balón de oro en 1961.

Para Johann Cruijff la calidad sin resultados es inútil y los resultados sin calidad son aburridos. Cruijff, el Ajax y la Holanda de Rinus Michels a final de los años sesenta revolucionaron el futbol, y será una revolución también estética: la feliz síntesis de individualismo y colectividad llega a parecerse a una anarquía organizada, porque para volverse verdaderamente revolucionaria, la anarquía necesita de una racionalización, debe organizarse e disciplinarse para ser eficaz, esta revolución se llamará Totalvoebal, el futbol total. Y si Michels fue la mente visionaria, Cruijff se hizo profeta de esta revolución. El muchacho de Ámsterdam, siempre contra toda forma de abusos, de mezquindad y de falta de belleza, encantó el público de un equipo fundado en un barrio popular de la ciudad de los países bajos, el Ajax y con el equipo nacional formó parte de la naranja mecánica, jugando una final de un mundial en el ’74 y rechazando la participación en el mundial del ’78 porque Argentina estaba bajo una dictadura militar. Todo su esprit libre logró exportarlo al Barcelona, ciudad ideal para plasmar calidad y resultados, y ciudad que lo adoptó enteramente: su hijo ya tenía nombre antes de haber nacido y este nombre era Jordi, el nombre catalán más popular, pero en aquellos años el dictador Franco era aún vivo y estaba prohibido bautizar con aquel nombre en la España franquista, entonces Johan llevó su esposa a dar a la luz su hijo en Ámsterdam, allí fue bautizado con el nombre catalán de Jordi. Otro resultado de calidad del profeta del gol.

Lo llamaban el George Best italiano, el caballo loco, Zigo-gol, Gianfranco Zigoni debutó con la Juventus cuando tenía 17 años y de esta experiencia lamenta solamente el haberse cortado los cabellos, una melena absolutamente prohibida en aquello tiempos para los que eran jugadores del equipo de los Agnelli; el rebelde con un corazón grande se presentaba a los entrenamientos con un tabarro de piel y con una pistola acomodada en los jeans, en la noche tomaba su Porsche y se iba a escuchar a Piero Ciampi, la voz más anárquica de aquella época: whisky y puerilidades, libertad y revolución eran sus sueños y sus acciones diarias. Soñaba con morir en una cancha de futbol con la camiseta del Hellas Verona, se imaginaba el sensacionalismo en los periódicos, la recolección de firmas para cambiar el nombre del estadio de la ciudad de Romeo y Julieta…después de un Juventus-Real Madrid, el defensa madrileño Santamaria, que salió enloquecido por las jugadas del nº 11 juventino, dijo a la prensa que este demonio es mejor que el negro, refiriéndose nada menos que a Pelé. Con más de setenta años enseña futbol a los chicos de su ciudad natal, la Opitergium (la actual Oderzo) fundada por los romanos.


“Questa non è una fiaba per bambini, è una storia vera da matti”.  “Ma nulla cambierei, nemmeno l’ombra di una virgola”. (Esta no es una fábula para niños, es una verdadera historia de locos. Pero no cambiaría ni la sombra de una coma) es la poesía que Ezio Vendrame mas adora, es de Federico Tavan, un poeta un poco maldito y un poco soñador…y el un poeta del futbol, un pasoliniano (nació en la misma Casarsa della Delizia de la infancia del Poeta) amante del vino y de las mujeres: eros y patear la pelota fueron el escape y el refugio a una infancia hecha de soledad (fue dejado por sus padres en un orfanato a la edad de seis años) hambre y miedo. Su espíritu al salir del orfanato se entregó totalmente al futbol, pero fue con su primera experiencia profesional, en una ciudad con mujeres increíbles y generosas, que se preguntó si esta era la primera división…todo lo que muchos consideraban errores, han sido las cosas más maravillosas de sus vida. “Mi casa se parecía a un reparto de ginecología: las visitas empezaban a las 9 a.m. con la señora Giuliana, a las 11 llegaría Carla, a las 14 p.m la amiga Lella, a las 6 de la tarde era la hora de la belle de jour Fernanda, para terminar a las 22 con la novedad  de la semana. No me pregunten cuantos goles metí aquel año, pero aunque no se encuentren datos en ningún almanaque futbolístico, aquel año fui el máximo goleador”. Durante un Vicenza-Milán le hizo un caño a Gianni Rivera, el Abatino y el más amado por los hinchas del equipo lombardo, a lo cual pidió ser sustituido, el entrenador asustado por un eventual infortunio le preguntó que le había ocurrido, el friulano le contestó diciéndole que si le hizo un túnel al más grande jugador italiano del momento, valía la pena ser sustituido. Por la Navidad de un campeonato en los años ochenta, a los jugadores de la Sanvitese, equipo que estaba entrenando, regaló una confección de preservativos: a sus épocas el sida no existía y que era mejor usarlos que dejar la vida…o un huérfano.