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jueves, 26 de septiembre de 2013

Entrevista a Durruti antes de ponerse en marcha su Columna


 
Poco antes de salir la Columna Durruti para Zaragoza vía Lérida, fue cuando Buenaventura Durruti, que se encontraba discutiendo con un delegado del Sindicato Metalúrgico sobre una cuestión de blindaje de camiones, recibió al periodista del “Toronto Star”, el canadiense Van Passen, que publicaría un reportaje bajo el título: «Dos millones de anarquistas luchan por la revolución», que apareció publicado el 18 de agosto de 1936, aunque el periodista simulaba haber hecho la entrevista en el frente de Aragón («A lo lejos se oye el estruendo de un cañón», escribía en la entradilla de su trabajo).  En el mismo comienza inmediatamente por poner a Durruti ante el lector: 
“Es un hombre alto y fuerte, moreno, bien afeitado, de rasgos morunos, hijo de humildes campesinos. Su voz aguda, casi gutural”.

–“El pueblo español quiere la Revolución –comenzaría diciéndole Durruti a Van Passen– y está en trance de hacerla, a lo cual se oponen los fascistas. Este es el planteamiento general. En tales condiciones, no hay más que dos caminos: o la victoria de los trabajadores, es decir, la libertad, o el triunfo de los facciosos, que significa la tiranía.”

Van Passen le preguntó si él consideraba ya aplastados a los militares rebeldes:

–“No, todavía no los hemos vencido” contestó francamente. Y agregó: “Ellos tienen  Zaragoza y Pamplona. Ahí es donde están los arsenales y las fábricas de municiones. Tenemos que tomar Zaragoza y después saldremos al encuentro de las tropas compuestas de Legionarios Extranjeros, que ascienden desde el Sur, mandadas por el general Franco. Dentro de dos o tres semanas nos encontraremos entregados en batallas decisivas.”

–“¿Dos o tres semanas?” preguntó intrigado el periodista.

–“Dos o tres semanas o quizá un mes” –afirmó Durruti–. “La lucha se prolongará como mínimo todo el mes de agosto. El pueblo obrero está armado. En esta contienda el Ejército no cuenta. Hay dos campos: los hombres que luchan por la libertad y los que luchan por aplastarla. Todos los trabajadores de España saben que si triunfa el fascismo vendrá el hambre y la esclavitud. Pero los fascistas también saben lo que les espera si pierden. Por eso esta lucha es implacable. Para nosotros de lo que se trata es de aplastar al fascismo, de manera que no pueda levantar jamás la cabeza en España. Estamos decididos a terminar de una vez por todas con él, y esto a pesar del Gobierno...”

–“¿Por qué dice usted a pesar del Gobierno? ¿Acaso no está este Gobierno luchando contra la rebelión fascista?” preguntó el periodista sorprendido.

–“Ningún Gobierno en el mundo pelea contra el fascismo hasta suprimirlo” –respondió Durruti–. “Cuando la burguesía ve que el poder se le escapa de las manos, recurre al fascismo para mantener el poder de sus privilegios. Y esto es lo que ocurre en España. Si el Gobierno republicano hubiera deseado terminar con los elementos fascistas, hace ya mucho tiempo que hubiera podido hacerlo. Y en lugar de eso, temporizó, transigió y malgastó su tiempo buscando compromisos y acuerdos con ellos. Aún en estos momentos, hay miembros del Gobierno que desean tomar medidas muy moderadas contra los fascistas. ¡Quién sabe –dijo Durruti, riendo– si aún el Gobierno espera utilizar las fuerzas rebeldes para aplastar el movimiento revolucionario desencadenado por los obreros!”

–“¿Entonces –preguntó Van Passen– usted ve dificultades aun después que los rebeldes sean vencidos?”

–“Efectivamente. Habrá resistencia por parte de la burguesía, que no aceptará someterse a la revolución que nosotros mantendremos en toda su fuerza, –contestó Durruti–.”

El periodista le señaló la contradicción en que se encontraba la revolución que mantenían los anarquistas:

–“Largo Caballero e Indalecio Prieto han afirmado que la misión del Frente Popular es salvar la República y restaurar el orden burgués. Y usted, Durruti, usted me dice que el pueblo quiere llevar la revolución lo más lejos posible. ¿Cómo interpretar esta contradicción?”

–“El antagonismo es evidente. Como demócratas burgueses, esos señores no pueden tener otras ideas que las que profesan. Pero el pueblo, la clase obrera, está cansado de que se le engañe. Los trabajadores saben lo que quieren. Nosotros luchamos no por el pueblo sino con el pueblo, es decir, por la revolución dentro de la revolución. Nosotros tenemos conciencia de que en esta lucha estamos solos, y que no podemos contar nada más que con nosotros mismos. Para nosotros no quiere decir nada que exista una Unión Soviética en una parte del mundo, porque sabíamos de antemano cuál era su actitud en relación a nuestra revolución. Para la Unión Soviética lo único que cuenta es su tranquilidad. Para gozar de esa tranquilidad, Stalin sacrificó a los trabajadores alemanes a la barbarie fascista. Antes fueron los obreros chinos, que resultaron victimas de ese abandono. Nosotros estamos aleccionados, y deseamos llevar nuestra revolución hacia adelante, porque la queremos para hoy mismo y no, quizá, después de la próxima guerra europea. Nuestra actitud es un ejemplo de que estamos dando a Hitler y a Mussolini más quebraderos de cabeza que el Ejército Rojo, porque temen que sus pueblos, inspirándose en nosotros, se contagien y terminen con el fascismo en Alemania y en Italia. Pero ese temor también lo comparte Stalin, porque el triunfo de nuestra revolución tiene necesariamente que repercutir en el pueblo ruso.”

Van Passen recapitula:
“Este es el hombre que representa a una organización sindical que cuenta aproximadamente con dos millones de afiliados y sin cuya colaboración la República no puede hacer nada, incluso en el supuesto de una victoria sobre los sublevados. Yo quise conocer su pensamiento porque para comprender lo que está sucediendo en España es preciso saber cómo piensan los trabajadores. Por esa razón he interrogado a Durruti, porque por su importancia popular es un auténtico y característico representante de esos trabajadores en armas. De sus respuestas resulta claramente que Moscú no tiene ninguna influencia ni autoridad para hablar en nombre de los trabajadores españoles. Según Durruti, ninguno de los Estados europeos se siente atraído por el sentimiento libertario de la revolución española, sino deseosos de estrangularla.”

–“¿Espera usted alguna ayuda de Francia o de Inglaterra, ahora que Hitler y Mussolini han comenzado a ayudar a los militares rebeldes?” pregunté.

–“Yo no espero ninguna ayuda para una revolución libertaria de ningún gobierno del mundo” respondió Durruti secamente. Y agregó: –“Puede ser que los intereses en conflictos de imperialismos diferentes tengan alguna influencia en nuestra lucha. Eso es posible. El general Franco está haciendo todo lo posible para arrastrar a Europa a una guerra, y no dudará un instante en lanzar a Alemania en contra nuestra. Pero, a fin de cuentas, yo no espero ayuda de nadie, ni siquiera, en última instancia, de nuestro Gobierno.”

–“¿Pueden ustedes ganar solos?” pregunté directamente.

Durruti no respondió. Se tocó la barbilla, pensativamente. Sus ojos brillaban. Y Van Passen insistió en la pregunta:
–“Aun cuando ustedes ganaran, iban a heredar montones de ruinas”, me aventuré a interrumpir su silencio.

Durruti pareció salir de una profunda reflexión, y me contestó suavemente, pero con firmeza:

–“Siempre hemos vivido en la miseria, y nos acomodaremos a ella por algún tiempo. Pero no olvide que los obreros son los únicos productores de riqueza. Somos nosotros, los obreros, los que hacemos marchar las máquinas en las industrias, los que extraemos el carbón y los minerales de las minas, los que construimos ciudades... ¿Por qué no vamos, pues, a construir y aún en mejores condiciones para reemplazar lo destruido? Las ruinas no nos dan miedo. Sabemos que no vamos a heredar nada más que ruinas, porque la burguesía tratará de arruinar el mundo en la última fase de su historia. Pero –le repito– a nosotros no nos dan miedo las ruinas, porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones”. Y luego agregó: “Ese mundo está creciendo en este instante”.


viernes, 30 de agosto de 2013

PEDAGOGIA LIBERTARIA. Crece el modelo de escuelas libres en Cataluña



Cada vez nacen más escuelas que enfocan la educación desde metodologías no directivas y libres, como alternativa a las centros públicos convencionales

En la Xauxa Xica, de Molins de Rei, los niños y niñas aprenden según sus necesidades y experimentaciones, con el educador que observa y propone y con una gran implicación familiar.

Los modelos no directivos comienzan a introducirse también en las escuelas públicas, a pesar de estar sujetas al currículo que fija el departamento de Enseñanza de la Generalitat.

 Un grupo de niñas juega en el patio de La Xauxa al margen de las actividades que se están llevando a cabo al otro lado de la escuela.

En el patio de entrada de la guardería La Xauxa Xica, Nuria y Luis, educadora ella y padre y musicoterapeuta él, cantan canciones rodeados de críos. En el interior, un niño lee solo un cuento, mientras otro, en un rincón, experimenta con unas figuras geométricas lo que él aún no conoce pero que llama matemáticas. Al otro lado de La Xauxa, en el patio de recreo, dos niñas se columpian despreocupadas y sin la supervisión de ningún adulto. Lo que en cualquier escuela o guardería parecería un desbarajuste, es en cambio el escenario habitual de una escuela libre -o no directiva, según la terminología-, como lo es esta guardería de la ciudad metropolitana de Molins de Rei.

"Normalmente propongo una actividad, después de observar cuáles son las inquietudes de los niños, y quien quiere participa y, si hay uno que está de mal humor y prefiere estar solo, pues ningún problema", explica Nuria, la educadora de La Xauxa. Esta escoleta, ubicada en una nave industrial de Molins -compartida con entidades juveniles-, es una de las 50 que integran la Red de Escuelas Libres de Cataluña (XELL, en catalán), una plataforma que agrupa proyectos educativos que compartan la pedagogía no directiva. Es decir, que el educador no da órdenes, sino que son los niños los que, a través de sus necesidades -sujetas a su proceso evolutivo- y a través de la experimentación, aprenden. Y el maestro adopta el papel de observador y acompañante, "mucho más importantes de lo que parece", destaca Nuria.

En los últimos años, han proliferado en Cataluña los proyectos alternativos al sistema educativo ordinario, asociaciones de padres y madres que se autoorganizan, con la ayuda de educadores y pedagogos, para crear espacios educativos libres. En sólo dos años, desde la XELL han recibido casi un centenar de propuestas por parte de familias que querían sacar adelante un proyecto de este tipo. ¿Quizás como reacción a los recortes en las escuelas públicas? "No lo creo, pero seguramente algo ha tenido que ver la crisis, no económica sino de valores, que estamos viviendo, y que nos lleva a replantearnos cosas como la educación que queremos que tengan nuestros hijos, diferente a la que recibimos nosotros", expresa Ana Sebastian, miembro de la XELL.
Sin embargo, del centenar de proyectos que le constan a la XELL, algunos no terminan consumándose, y otros son puramente circunstanciales, ligados al crecimiento de un grupo de niños cuyos padres optan por este tipo de pedagogía. Es el caso de La Xauxa. "Lo pusimos en marcha unas familias que ya nos conocíamos de un grupo de crianza", explica Marta, una de las madres que fundó la escuela, hace dos años. La mayoría de familias que optan por esta educación es porque ya en casa utilizan métodos no directivos para subir a sus hijos. Pero su principal problema llega cuando los críos empiezan a tener edad escolar, momento en que el departamento de Ensenyament debe reconocer los proyectos como escuelas, y a menudo no lo hace -aunque no existen cifras-. Ahora, en La Xauxa la docena de ñiños que la integran tienen entre dos y seis años.

"No queríamos una escuela donde se sentaran todos en silencio en la mesa, donde se les mutilara la creatividad en favor de la memorización", explica Marta. Esta madre cree que, como los adultos, "los niños aprenden más cuando lo hacen por voluntad propia, movidos por sus inquietudes y necesidades". Mientras su hija se columpia en el patio, Marta fija la mirada en una escalera de mano que le sirve de ejemplo. "Si un niño quiere subir esta escalera, y no puede, tranquilamente bajará y lo volverá a intentar otro día, hasta que se sienta cómodo; si lo forzamos a subir, acabará teniendo miedo, o cayendo, y al final tardará el doble en subir la escalera. ¿Qué importa cuando aprenda a subir?". Esto, aplicado a las matemáticas o a la lectura, según Marta, es una de las esencias de la educación libre.
                  La educadora Núria y el padre y musicoterapeuta Luis, durante una de sus actividades.

 Más implicación familiar y un educador observador
En la educación libre, cada escuela es un mundo y enriquece su proyecto de manera diversa, pero si hay algún patrón que se repita en la mayoría de casos es el papel del educador -o maestro- y el de las familias . En el caso del educador, adopta un rol "de observador", explica Sebastián, de la XELL. "Es fundamental que identifique bien las necesidades e inquietudes de los niños, porque luego los debe presentar actividades que quieran hacer y a través de las cuales los niños y niñas aprendan", detalla.

"Si el ambiente está bien preparado y con estímulos, el niño experimenta y aprende casi sin ayuda", apunta Nuria, "sólo es necesario que lo orientes". En La Xauxa, como la mayoría de estas escuelas, el reparto y carácter de los espacios es fundamental. "El espacio de concetración está lleno de objetos de estimulación a través del tacto, de material Montessori -que introduce a las matemáticas a través del experimento-, de juego simbólico...", enumera Marta. "Pasar de lo concreto a lo abstracto es mucho más sencillo que al revés", observa la Nuria, en contraposición a lo que hacen en las escuelas ordinarias.

El otro patrón que se repite es el que cumplen las familias, parte indisociable y activa de la escuela. La Xauxa, de hecho, funciona de manera asamblearia, y aunque en la comisión pedagógica quien lleva la voz cantante es la educadora, en la de logística, por ejemplo, son los padres y madres los que se organizan para fijar el techo o colgar una nueva estantería. Pero el rol más importante de las familias "es el de acompañamiento", tal como explica Sebastián, para concretar que en la mayoría de escuelas libres un padre o madre acompaña al educador a diario.

En La Xauxa, uno de los padres que suele acompañar es Luis, musicoterapeuta, que aprovecha siempre para preparar con Nuria actividades musicales. Ahora, sin embargo, en la escoleta se plantean rebajar la presencia familiar en el día a día, porque han observado que, a veces, esto descoloca al hijo del acompañante de turno.

Primeras experiencias en la escuela pública
En el sistema educativo público empieza a haber algunas experiencias de educación libre -o que podrían entrar dentro del amplio abanico que abarca este concepto-. De momento hay cuatro, se llaman "escuelas vivas", todas son de nueva creación -con cuatro años de existencia como máximo-, y una de ellas es la escuela Encants, del barrio de Sant Martí de Barcelona.

Estos casos son particulares porque están sujetos al currículo que fija el departamento de Enseñanza, que de momento Agnès Barba, la directora de los Encants, asegura que cumplen. "De hecho, estamos de acuerdo con el currículo, pero no con la forma de enseñarlo; ¡no nos importa lo qué si no el cómo!", destaca Barba. Su proyecto, "en continua reflexión y replanteamiento a medida que avanzan los cursos", apunta la directora, sigue los criterios de no directividad. Pero con matices propios. En su caso, leen mucho a los alumnos, y fomentan, desde edades tempranas, "el aprendizaje a través del diálogo entre los niños, orientado por el educador, pero basado en las experiencias que intercambian los alumnos y en los intereses que surgen de la conversación".

Lo que no se sabe aún es si el proyecto de Encants pasará las pruebas de evaluación del departamento, porque las primeras se hacen en segundo de primaria, y la escuela, como es nueva, sólo llega por el momento a primero.

A diferencia de las escuelas libres privadas, Encants tiene el reto de estar sometida a condicionantes como las ratios o a una parte de los docentes que no habituados a la metodología. Eso sí, lo que permite Encants es poner al alcance de todos esta pedagogía, ya que en el resto de escuelas libres, al ser asociaciones, son los padres quienes las mantienen a través de sus cuotas. La Xauca, por ejemplo, cuesta 170 euros al mes.

En la puerta de la escuela Encants, justo la semana que terminaba el curso, un grupo de madres defendía sin temor el modelo de escuela donde van sus hijos. "¿Qué recuerdo haber aprendido durante mi paso por la escuela? Nada. En cambio, mi hijo vuelve cada día en casa entusiasmado con lo que hace", sentencian.

                            Son muy importantes los espacios. En esta imagen, el de concentración.


miércoles, 10 de julio de 2013

A LAS BARRICADAS -nueva versión



 Nueva versión de "¡A las barricadas!" grabada por la CNT en el conservatorio "Juan Crisóstomo de Arriaga" de Bilbao el 14 de Noviembre de 2009 con motivo del centenario de la CNT (1910-2010).


Negras tormentas agitan los aires,
nubes oscuras nos impiden ver,
aunque nos espere el dolor y la muerte,
contra el enemigo nos manda el deber.

El bien más preciado es la libertad,
hay que defenderla con fe y con valor.
Alta la bandera revolucionaria,
que del triunfo sin cesar nos lleva en pos.
Alta la bandera revolucionaria,
que del triunfo sin cesar nos lleva en pos.

¡En pie pueblo obrero, a la batalla!
¡Hay que derrocar a la reacción!
¡A las barricadas! ¡A las barricadas
por el triunfo de la Confederación!
¡A las barricadas! ¡A las barricadas
por el triunfo de la Confederación!