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sábado, 11 de febrero de 2023

AUTONOMÍA Y ESTÉTICA EN OSCAR WILDE. A propósito de un artículo de Jorge Zabala[1]

 

"El esteticismo y la ironía de Oscar Wilde fueron el camino

para el gran rechazo contemporáneo"

(Jorge Zabala)

 Carlos Crespo Flores[2]

La proximidad de Oscar Wilde con el anarquismo ha sido analizada por los estudiosos como Peter Marshall. El historiador mostró que Gran Bretaña, en el marco de una fuerte tradición liberal, produjo muchos grandes pensadores libertarios, entre ellos Oscar Wilde (Marshall, 2008:163). Marshall ubica a Wilde junto con artistas británicos, como William Morris, Edward Carpenter, entre los que condenaban la propiedad privada y avizoraban un mundo sin gobierno. (Marshall, 2008:163). Por ello, el escritor irlandés es considerado uno de los libertarios más importantes de fines del S XIX.

Para el escritor cochabambino Jorge Zabala, Oscar Wilde es parte del canon de lo que se podría denominar un anarquismo estético. En 1967, en un artículo sobre el tema, escribió: “el esteticismo y la ironía de Oscar Wilde fueron el camino para el gran rechazo contemporáneo” (Zabala, 1967:17)[3]. Tres años después publicó el artículo “La política de Oscar Wilde”[4]. Allá sintetiza las ideas fuerza de lo que sería una “teoría estética anarquista” (Zabala, 1970:18), analizando principalmente el ensayo El alma del hombre bajo el socialismo (Wilde, 1891/s/f):

“vibra siempre aquella voz de Lord Henry que predica “vivir intensamente la vida, buscando sin cesar nuevas sensaciones”. Su rechazo del oficialismo como inhumano para la vida moderna. La necesidad de agitadores para una civilización. El deseo de liberar al hombre de las presiones de grupo, mediante la asociación voluntaria, la conversión de la propiedad privada en patrimonio público y la utopía y goce de ocios encantadores en un “Palacio del Pueblo”, la ausencia de gobierno para el artista, son todos rasgos de una teoría estética anarquista” (Zabala, 1970:18).

Veamos los temas.

INTENSIDAD Y CAMBIO. Lord Henry es el protagonista de Dorian Gray, inspirado en el mismo Wilde y su vida llena de sensualidad y arte. La frase de Zabala se aproxima a un slogan del movimiento punk, también de un corte altamente estético: “muere joven, vive intensamente”.

NO CONTROL. El control estatal y sus dispositivos, sobre el individuo y la sociedad, ya era avizorado por Wilde. Para la creación y la ebullición artística es fundamental un ambiente libre y tolerante.

AGITADORES. No jefes, sino sujetos autónomos. Él mismo era un agitador, de una nueva estética y arte, de otra manera de vivir, interactuar y relacionarse.

VOLUNTARIEDAD. Nadie puede obligar, dirigir, ordenar al otro, para organizar la sociedad. Esta debe ser fundada en la asociación voluntaria.

LO PÚBLICO. La salida a la propiedad privada. En ningún caso es su estatalización, como aplican los marxistas en el poder.

OCIO. Manfred Max Neef decía que el ocio, mejor si son “ocios encantadores”, es una necesidad humana fundamental, algo que ya Wilde y Zabala lo reflexionaban y practicaban.

Pero, ¿cuál era el canon anarquista en el periodo victoriano (fines siglo XIX), donde Wilde escribe sus textos más importantes? Para saberlo, Kristian Williams recomienda leer el primer número de la revista anarquista Freedom, el año 1886 (Williams, 2020:11):

“Somos socialistas, no creyentes en la Propiedad, defensores de la igualdad de demandas para cada hombre o mujer, de trabajar para la comunidad como le parezca bien a él o ella -sin llamar a ningún hombre amo-, y la igual demanda de cada uno a satisfacer, como le parezca bien, sus necesidades naturales del stock de riqueza social. . . . Somos anarquistas, no creyentes en el gobierno del hombre sobre el hombre, en cualquier forma y bajo cualquier pretexto. . . . Soñamos con la libertad positiva, que es esencialmente una con el sentimiento social; de libre cauce para los impulsos sociales, ahora deformados y comprimidos por la Propiedad, y su guardián la Ley; de una esfera de acción libre para ese sentido individual de responsabilidad, de respeto por sí mismo y por los demás, el cual es violado por toda forma de injerencia colectiva, desde la ejecución de contratos hasta el ahorcamiento de criminales; de libertad de acción para la espontaneidad e individualidad de cada ser humano, cuando es imposible cuando una línea dura y firme se ajusta a toda conducta. . . . Desaprobamos como negativo a la naturaleza humana, individual y por lo tanto colectivamente, todo uso de la fuerza con el propósito de coaccionar a otros; pero afirmamos el deber social de cada uno de defender, por la fuerza si es necesario, su dignidad de ser humano libre, y la dignidad análoga en los demás, de toda forma de insulto y opresión” (cit. en Williams, 2020:10-11).

Antiestatistalismo y anti propiedad privada, igualdad hombre mujer, no dominación y voluntariedad del trabajo, expansión de la individualidad, son algunos de los temas que aparecerán a lo largo de su obra. El mismo Wilde expresó en por lo menos dos oportunidades, su inclinación libertaria. En 1893, dos años después de publicar El alma del hombre bajo el socialismo, Wilde respondió a un cuestionario de un periódico francés: “En el pasado era un poeta y un tirano. Ahora soy un artista y un anarquista” (Williams, 2020: 13). El segundo momento es la primavera de 1894, cuando durante una entrevista afirmó: "todos somos más o menos Socialistas, en estos días...Pienso que soy más que un Socialista. Soy algo como un Anarquista. Creo, pero, por supuesto, la política de la dinamita es verdaderamente absurda" (Ellman, 1988:290; Marshall, 2008:177).

El académico David Goodway lo define como “un anarquista algo reticente" (Goodway, 2012:199). De hecho, la solidaridad de los anarquistas fue evidente, los queer entre ellos, cuando Wilde fue puesto en prisión, en 1895. Fueron de los pocos que se opusieron a la condena del escritor (Jeppesen & Nazar, 2012: 162-191)[5].

“Vale la pena hacer ciertos sacrificios en aras del estilo”, leemos, citando a Carl Jung, en el epígrafe del artículo de Zabala mencionado. Es que Zabala saca a relucir la estética del dandy de Oxford. Wilde admiraba a William Morris como poeta y diseñador de libros[6]. Su preocupación por la libertad estaba inspirada principalmente por su desvelo por el arte y su deseo de crear una vida bella. Wilde y Morris se dieron cuenta que "el arte por el arte" era un criterio insuficiente, pues creían que debe haber un contexto social y político en el estetismo, y no solo llamar a la beatificación de la vida. Wilde concluyó que solo en una sociedad libre, sin gobierno, podría un artista ser capaz de expresarse totalmente (Marshall, 2008:175).

Para Wilde, el socialismo debe hacer florecer la personalidad. En una obra de teatro escrita en su juventud, llamada El Nihilista, consideraba el socialismo no una nivelación hacia abajo, sino el florecimiento de la personalidad (Marshall, 2008:176). En ese sentido, el socialismo constituye el medio para un fin: el desarrollo pleno de la personalidad (Marshall, 2008:178).

El anti estatismo de Wilde es explícito. Afirmaba que todas las formas de gobierno “están equivocadas. Son “acientíficos, porque buscan alterar el ambiente natural del hombre; son inmorales porque, al interferir con el individuo, producen las formas más agresivas de egoísmo; son ignorantes, porque pretenden difundir la educación; son autodestructivos, porque engendran anarquía” (citado en Marshall, 2008:176). De ahí que consideraba que "La forma de gobierno más adecuada para un artista es la ausencia total de gobierno." (Wilde, el alma, 26)

Kropotkin, en una carta, hizo referencia del "artículo que O. Wilde escribió sobre el Anarquismo" (Goodway, 2012: 199), seguramente refiriéndose a El alma del hombre bajo el socialismo, donde Wilde expande su visión política. El texto fue muy influyente en el movimiento anarquista: traducido en muchas lenguas, probó ser particularmente influyente en la Rusia Zarista (Marshall, 2008:176). Jorge Luis Borges, para ratificar que “Wilde, casi siempre, tiene razón”, señaló que The Soul of Man under Socialism “no sólo es elocuente; también es justo” (Borges, 1974:692). Y el escritor Jorge Zabala afirmaba que “nos abre las puertas de la revolución estética e intelectual. Este es un socialismo libertario, en el que se percibe la influencia del Príncipe ruso anarquista Kropotkin” (Zabala, 1970:18).

Wilde conocía a Kropotkin (Mac Laughlin, 2017), y fue influido por sus tesis del apoyo mutuo. En De Profundis, escribió: “Dos de las vidas más perfectas que he conocido son las de Verlaine y el príncipe Kropotkin, y ambos pasaron años en la cárcel: el primero es el único poeta cristiano desde Dante, el segundo un hombre con el alma de ese hermoso Cristo blanco que parece salido de Rusia." (Wilde,1897/2012:291).

Bibliografía

Borges, Jorge Luis (1974) “Sobre Oscar Wilde”. En Obras Completas. 1923-1972. Buenos Aires: Emece Editores. Pp. 691-693

Ellman, Richard (1988) Oscar Wilde. New York: Vintage Books. 680 pp.

Goodway, David (2012) “Literature and Anarchism”. pp. 192-211. En Ruth Kinna. The Continuum Companion to Anarchism.

Jeppesen, Sandra and Nazar, Holly (2012) “Genders and Sexualities in Anarchist Movements”. pp 162-191. En Ruth Kinna, The Continuum Companion to Anarchism. London: Continuum.

Mac Laughlin, Jim (2017) Kropotkin y la tradicion intelectual anarquista. Barcelona: Editorial Ariel. 284 pp.

Marshall, Peter (2008) Demanding the Impossible. A History of Anarchism. London: Harper Collins. 818 pp.

Wilde, Oscar (1891/sf) “El Alma del hombre bajo el socialismo”. En Oscar Wilde, El Arte y el artesano. Buenos Aires: Editorial Tor. Pp 91-158.

Wilde, Oscar (1897/2012) De Profundis. En Oscar Wilde, El secreto de la Vida. Ensayos.  pp. 234-313. Editorial Lumen.

Williams, Kristian (2020) Resist Everything Except Temptation. The Anarchist Philosophy of Oscar Wilde. AK Press. 268 pp.

Zabala, Jorge (|967) Mundo Compartido. Cochabamba: 78 pp.

Zabala, Jorge (1970) Exorcismos. La Paz: Editorial Camarlingui.



[1] Extracto de uno de los ensayos de un libro sobre anarquismo en/desde Bolivia, en preparación. El texto forma parte de un estudio sobre la vida, obra y pensamiento del escritor cochabambino Jorge Zabala, actualmente en curso.

[2] Investigador del INCISO/FACSO -UMSS

[3] Se refiere al texto Teoría estética anarquista, reescrito en Exorcismos (1970), como Las maneras anarquistas.

[4] Era parte del libro Exorcismos, publicado ese año.

[5] El editor anarquista Benjamin Tucker fue el primero en EEUU en publicar el trabajo de Wilde, sobre su experiencia en prisión, La Balada de la cárcel de Reading. Más aun, Emma Goldman fue una de las que defendió desde el principio a Wilde, y reimprimió su trabajo en su revista, Mother Earth, luego de su arresto (Jeppesen & Nazar, 2012: 162-191).

[6] Wilde y Morris compartían la amistad común con el revolucionario populista ruso Stepniak. Colaboró con los anarquistas. Se hizo famoso por haber asesinado al jefe de la policía secreta zarista.


lunes, 13 de julio de 2020

Pequeña nota sobre la expresión ‘docentes de base, estudiantes de base’ que sólo sirve para disimular la mediocridad académica y desidia científica de la actual Universidad pública boliviana - NELSON FERRUFINO


I. Cualquier docente, estudiante universitario no puede no reconocer y admitir, si está ubicado (es decir, claro está, si sabe dónde está), que su vida universitaria transcurre en un espacio de intelectualidad, de ciencia y estudio (al menos, hay que decirlo, en el concepto, en la Idea). Sabe que no está en un ministerio o repartición públicos o en una empresa privada o negocio familiar. Que la universidad, entonces, es un colectivo de inteligencias estudiosas: que unos (los docentes) estudian para generar, descubrir, producir conocimiento y transmitir saberes; y, que otros (los estudiantes) estudian para formarse, educarse: todos pues son iguales, por el estudio; y, se reconocen como tales (estudiosos) frente a otros colectivos civiles o estatales.
Primera conclusión: No existen docentes de base ni estudiantes de base. En la comunidad de inteligencias estudiosas solamente podemos encontrar buenos o malos docentes; buenos o malos estudiantes. Es decir, docentes y estudiantes que estudian y otros que no estudian! Que estudian más o que estudian menos. Que estudian apropiadamente o no. Que estudian para comprender y explicar y no solamente para aprender y repetir.
Las diferencias entre docentes y las diferencias entre docentes y estudiantes, que las hay, son pues diferencias cualitativas (que se ‘miden’ ante el saber y en términos de saber): son diferencias de estado, de grado y de categoría, de mérito. De estado: los docentes ya están formados; los estudiantes están en proceso de formación; es más, los docentes ya poseen un grado académico, los estudiantes aún no (diferencia de grado). Diferencias entre los docentes : de grado, unos tienen mayor grado académico que otros; de estado, unos mayor experiencia en los quehaceres (de investigación, creación y de enseñanza) universitarios, tienen un curriculum académico más extendido; de categoría, unos son asistentes, otros son adjuntos y unos terceros son catedráticos. La diferencia de categoría es un dispositivo de organización y regulación administrativa de los quehaceres universitarios y, también, un mecanismo de reconocimiento y remuneración económica…
Segunda conclusión: Las diferencias no son el resultado de ningún tipo de discriminación, ya sea etaria, social, cultural, político o económica.…
II. Decíamos que no somos « docentes de base », ni tampoco los estudiantes son « estudiantes de base ». Vamos más allá: tampoco somos « recursos humanos », « capital humano », « personal », « expertos », « consultores », « empleados o empleados públicos », « subalternos », « afiliados », etc.; ni los estudiantes son « clientes » o simples discentes o aprendices.
Pues entonces, docentes y estudiantes, somos simplemente, universitarios, sujetos universitarios, somos la universidad, la « universitas studii ». Unidos por/para el saber para « hacer (ser) universidad » y no otra cosa.
Pero, a lo que iba, es a esto: detrás de las anteriores adjetivaciones se revelan, al menos, dos ideologemas que intentan « normalizar » (y lo han logrado en gran medida) a los sujetos primarios universitarios (docentes y estudiantes) desde racionalidades sucedáneas y discursos espurios como los de la ideología educativa neoliberal y la político-sindical (dizque estamental).
- Normalización neoliberal que propugna una « reingeniería de la universidad », a través del control y devaluación de las disciplinas científicas, en el plano de la enseñanza y de la formación profesional (cuyo dispositivo es el currículum por competencias); y, a través de la « investigación por objetivos » y la lógica de los « proyectos concursables », en el plano de la investigación (cuyo dispositivo es el llamado « sistema de gestión de la ICyT »). Efecto mayor y persistente de tal « normalización »: la profundización y consolidación del divorcio, la disociación de larga data, de investigación y enseñanzas, de generación/producción de saberes y cultura y transmisión de saberes y cultura.
- Normalización político-sindical, supuestamente « democrática », que anclada a una arcaica ideología reformista, propugna medidas de « cambio universitario » de corte puramente normativo y administrativo, animadas por intereses puramente laborales o de « bienestar estudiantil » (cuyo dispositivo es el estamentalismo corporativo institucional y académico a ultranza). El efecto en el « ethos universitario » de esta perversa « normalización » es una suerte de « feudalización » de la universidad.
En el plano de la administración universitaria (académica y financiera), ambos ideologemas (históricamente herederos de la « Reforma Universitaria » y de la « Recuperación Democrática ») se desarrollan y hacen operativos, a través de un modelo de administración paraestatal antiautonomista, gerencialista, planificacionista, normativista, eficientista, controlador y evaluador.
Sobre el estamentalismo aberrante

Ver la Introducción al libro « La autonomía universitaria y otros escritos afines de José Antonio Arze »

Dos ideas en torno a las dificultades y obstáculos que impiden hacer de la universidad una “colectividad cultural”, “colectividad de (profesores y alumnos) porque ambos tienen un objetivo común: el estudio, …”:

1) la primera, en torno a una suerte de “statu quo” negociado para lograr un equilibrio aparente de los componentes de la Universidad, gracias al cual nadie asuma su dictadura y ambos “se despojen de sus atribuciones esenciales”.

Equilibrio entre,

a) por una parte, posiciones docentes, unas autoritarias, en nombre de la “soberanía de la cátedra”, otras defensivas y “por lo tanto complacientes respecto de los estudiantes”;

b) y por otra, posiciones estudiantiles, que van de la pasividad (“que tiene mucho de domesticación”) a la radicalización intolerante que proclama el “poder estudiantil”, en el afán de “volcar los términos de la dictadura”.

2) La segunda idea que denuncia la “ingenuidad o ignorancia” de referirse a los componentes de la Universidad como “estamentos”: que son “una aberración que debe desterrarse”; puesto que la “única diferencia es la de catedrático y alumno que pertenecen a un mismo grupo, es decir al colectivo universitario”.

Los “estamentos” significan pues solamente una acentuación de las diferencias clasistas y comprenden posiciones formalmente rígidas que llevan a diferenciar a los componentes de la Universidad, hasta en sus “derechos” “excluyentes para servirse de los objetos y bienes sociales secundarios”.

Sobre la “IDENTIDAD COLECTIVA DEL CUERPO PROFESORAL”

Transcripción de la anécdota reportada por S. Leys y que podemos leerla en las páginas 8 y 9 del artículo de V. Descombes (2009)

¿Qué es un profesor universitario? ¿cómo dar con la “identidad colectiva del cuerpo profesoral”? Debido a la amplitud de este tema y al no poder desarrollarlo convenientemente aquí, nos contentaremos con mencionar dos cosas: 1) el reconocimiento de que, materialmente hablando, los perfiles, roles y figuras, tanto de profesores como de estudiantes han ido transformándose en los últimos tiempos (por efecto, en gran medida, de las presiones adaptativas externas y también como consecuencia del enorme cambio tecnológico que estamos viviendo); y, 2) la toma en cuenta de esta diversidad de perfiles, roles y figuras, a la hora de transformar la universidad, no de mutarla.

Ahí va la anécdota:

“Estamos en Inglaterra. Un joven ministro de la Educación que está de visita en una grande y muy antigua universidad, se dirige al cuerpo profesoral reunido para escucharle, en estos términos: «Señores, como todos ustedes, aquí presentes, son empleados de la Universidad…». Prontamente, uno de los universitarios le interrumpe: «Disculpe, Señor Ministro, no somos los empleados de la Universidad, nosotros somos la universidad».

S. Leys concluye que los administradores, en buena doctrina, no son los empleadores de un personal que comprendería, entre otros, a los profesores; sino que, al contrario, ellos son y están, buenamente, al servicio de la universidad, la cual, se define por su cuerpo profesoral. ¿Esta conclusión es «corporativista»? Es en todo caso literalmente exacta: nuestro colega británico no eleva una pretensión discutible, se ha limitado a recordar lo que es, históricamente, la definición misma de la palabra universitas: reunión de profesores. El único punto que puede dar lugar a debate es aquel de saber si hay razones, hoy en día, para modificar esta definición…. «Nosotros somos la universidad». Señor Ministro, lo que usted quiera decir de la Universidad, usted debe decirlo justamente al cuerpo profesoral enseñante del establecimiento concernido; puesto que, es de nuestras peticiones que usted habla cuando evoca las peticiones de la Universidad a aquellos que la sirven, no hay deberes que tendríamos en relación de un empresa de la cual seríamos los empleados”.

IMAGEN: Círculos dentro de círculo (1911) – Kandinsky


viernes, 1 de septiembre de 2017

Sin autonomía universitaria no hay saber

Carlos Crespo Flores
Hace unos días, el presidente Evo Morales insufló una nueva invectiva contra la autonomía universitaria: “Lamentablemente siento que algunos estudiantes universitarios dan el mal uso de la autonomía universitaria. Parece que en algunas universidades la autonomía nos está perjudicando”.
La autonomía universitaria, debe entender el señor presidente, constituye una práctica social y un método organizativo, pues la relación maestro-alumno es entre dos sujetos autónomos, que piensan e interactúan autónomamente, y donde la construcción de una comunidad académica es un proceso también autónomo.
La autonomía universitaria permite que los investigadores y docentes definamos, de manera independiente, lo que investigamos y enseñamos, y ello no siempre es del gusto del Poder, sea este de tinte plurinacional o neoliberal. Estudiar la fumigación del cultivo de coca, por ejemplo, es un tema que el Estado no promoverá su investigación, o se lo encomendará a organismos externos afines (la cooperación cubana, por ejemplo), a riesgo de poner en evidencia el envenenamiento masivo que sufre la población acullicadora, por parte de los productores cocaleros, afines al gobierno, debido a que están consumiendo coca fumigada. En el CESU, como centro académico autónomo hemos iniciado este estudio. Más aún, la autonomía universitaria permite que investigadores de San Simón estudien y reflexionen sobre el Tipnis, y desde el saber expongan los graves riesgos de construir una carretera por medio de este territorio indígena y área protegida. Finalmente, es en un ambiente autónomo que, en mi caso, puedo reflexionar sobre el concepto mismo de autonomía y sus articulaciones con la cooperación y la filosofía ácrata.
Pero, también es cierto que a políticos y autoridades universitarias no les interesa defender la autonomía, menos practicarla, pues se fortalecen el centralismo y la planificación de arriba-abajo. De ahí que hayan aceptado la intervención estatal, inicialmente política, luego financiera, posteriormente administrativa, y hoy académica –si no, ¿que otro sentido tiene incorporar el Plan Nacional de Desarrollo y la Agenda Patriótica en los planes de formación, investigación e interacción universitaria?–.
Si la autonomía crea el hábitat para que florezca el saber, el cogobierno docente-estudiantil lo impide y hoy constituye el dispositivo organizativo que no sólo ha desplazado al conocimiento como función principal de la universidad pública en favor de la política, sino que ha promovido la corrupción y el clientelismo como rasgos de la estructura organizativa universitaria. No es la autonomía, sino el cogobierno lo que está en crisis y debe ser repensado en su integridad.
En esta perspectiva propongo algunas acciones institucionales de corto plazo que orienten a la UMSS hacia una transformación académica de San Simón, desde el saber y la autonomía:
Organizar el congreso universitario de la UMSS, desde eventos precongresales en las carreras, para discutir los objetivos y organización de las unidades académicas, en un proceso de abajo hacia arriba y descentralizado. Los consejos de carreras son el espacio naturales desde el cual impulsar tales procesos.
Suspender la creación de nuevas facultades, pues ellas son resultado de acuerdos políticos y clientelares antes que criterios académicos.
Suspender la contratación de personal administrativo y docente como parte de “deudas electorales” por parte de las autoridades.
Planificar las actividades académicas desde las necesidades de conocimiento identificadas por la comunidad académica, antes que aplicar la agenda gubernamental o de otros actores externos a la universidad.
Si la UMSS de manera independiente no modifica su organización y reglas de juego académicas e institucionales, el Estado intervendrá de manera directa y pondrá en “su lugar” a la universidad pública, a nombre de los “movimientos sociales”, proceso que de hecho se ha iniciado.

jueves, 8 de septiembre de 2016

UMSS: LA POLÍTICA POR ENCIMA DE LA ACADEMIA

                                                                                             Carlos Crespo Flores

Existe una crisis en la Universidad Mayor de San Simón? Para los frentes tradicionales que se han disputado y distribuido el poder en la UMSS estos años, y hoy pugnan por el trono rectoral, la respuesta es negativa, pues solo se trata de mejorar deficiencias y enfrentar “externalidades” de la gestión universitaria.

Por el contrario, afirmo que San Simón está atravesando por la mayor crisis de su historia y la paralización total de actividades durante cuatro meses el pasado año, ha sido nada más que una dolorosa arista. Son grupos que se disputan espacios de poder, corporativizados, y han capturado la academia también como un coto de caza

Es que la finalidad principal de la universidad, el conocimiento, el saber, ha sido desplazada por la política, el poder. Al respecto, en una encuesta de las 3 grandes áreas metropolitanas de Bolivia del Foro Regional, diseñada y ejecutada por Ciudadanía en sociedad con CERES y Los Tiempos, en la sección dedicada a la universidad pública, se pregunta “Una de las funciones más importantes de la universidad es la generación de opinión pública -experta y crítica- sobre problemáticas centrales en nuestra región. ¿A qué cree usted que se debe el silencio de la universidad sobre estos temas”? El 69 % considera que la razón es que los intereses políticos son más fuertes que los académicos.

Ejemplo uno, un reciente congreso departamental del agua, impulsado por un centro de investigación de San Simón, que ignoró a otros similares e investigadores con gran experiencia en el tema, simplemente por no ser del grupo político hoy en el poder universitario. Ejemplo dos, un rector de no muy agradable memoria, prohibió que la UMSS estructure un equipo técnico de seguimiento del proyecto Misicuni, por no pelearse con el gobierno de “los movimientos sociales”, del cual era parte.

Hay quienes recuerdan aun la época cuando los rectores de San Simón eran profesionales de la talla de Ricardo Anaya o Arturo Urquidi, abogados con orientación sociológica que investigaron y publicaron textos de mucha influencia en el pensamiento social boliviano de entonces. Eran académicos que habían llegado a su cargo de rector producto de este prestigio intelectual. Paulatinamente este ethos fue decayendo en pro de un criterio político partidario, de tal manera que hoy el candidato a rector es elegido por su capacidad de liderazgo/caudillismo dentro una estructura política jerárquica y altamente autoritaria, en muchos casos relacionado con partidos políticos.

Asimismo, docentes extraordinarios que para garantizar su fuente laboral mantiene una relación de servidumbre voluntaria frente a estos líderes y poderes corporativos; en San Simón, si no eres parte de una red de protección clientelar careces de estabilidad en tu puesto de trabajo.

Que hacer para reducir la contaminación de la academia con estas prácticas políticas?

1. Es preciso reducir el poder de los gremios y los políticos, sujetos que hoy definen la agenda académica de la UMSS. Debe ser la comunidad universitaria, los “actores primarios” como llama Nelson Ferrufino, vinculados a la formación, investigación, interacción, quienes deben construir e implementar tal estrategia.

2. “Deslectoralizar” la gestión universitaria, una fuente de clientelismo político. No necesitamos elegir jefes de carrera, por ejemplo; al ser una tarea administrativa, esta puede ser una actividad rotatoria que puede ser ejecutada por los docentes a tiempo completo.

3. La cohesión institucional debe estructurarse desde el saber, en la relación docente – alumno, antes que desde la política y sus rituales.

4. Defender la autonomía universitaria como el bien más preciado, pues solo ella garantiza la libertad de cátedra, la independencia del saber frente a todo tipo de poder, por más popular, plurinacional que sea.

Finalmente, una entidad académica autónoma como la universidad tampoco puede subordinarse a demandas coyunturales externas, sino más bien, desde su autonomía, tomar en cuenta las necesidades del entorno en el que interviene e interactua, y estas no necesariamente son económicamente rentables como proponen ciertos discursos neoliberales de la educación, como el enfoque orientado a las competencias; bajo ese argumento, hoy la Universidad Complutense de Madrid está a punto de cerrar las carreras de Filosofía e Historia.



miércoles, 11 de mayo de 2016

CONTRA LA VISION PLATONISTA DE LA AUTONOMIA

Carlos Crespo Flores

Todos los frentes, t'ojpas y autoridades universitarias de la UMSS, sean docentes o estudiantes, masistas, troskos o fachos, coinciden en una visión platonista de la autonomía: la visualizan como un ideal, un fin al cual debemos llegar en algún momento de nuestras vidas –o después-, que no existe en la realidad, por tanto, mientras llega ese momento, seguiremos siendo esclavos, dependientes, o mantendremos una práctica individual e institucional autoritaria, centralista y jerárquica. Lastimosamente es la imagen dominante de la autonomía.


Grave distorsión. La autonomía tiene por lo menos dos sentidos, por un lado es una práctica; somos o no autónomos, y es en la vida cotidiana donde se evidencia este carácter, no en la ideología teleológica. Por otro lado, la autonomía es un método de organización, para una institución o para uno mismo. En este caso la autonomía es el método para estructurar la universidad pública; y ese es el desafío, cómo organizamos, hoy, el gobierno universitario –ojo, no significa forma Estado- desde la autonomía, como organizamos nuestras relaciones e interacciones, al interior, entre nosotros como comunidad universitaria, y con otros actores sociales e institucionales externos, incluyendo el Estado y el sector privado.  

lunes, 11 de mayo de 2015

AUTONOMIA UNIVERSITARIA, MOVIMIENTO ESTUDIANTIL Y LA CRISIS DE LA UMSS




1.      La demanda estudiantil es correcta: los docentes, para ejercer sus actividades académicas, deben ser evaluados, a través de un examen de competencia.

El "Waldazo" ha sido una medida electoral ante las inminentes elecciones rectorales de agosto. En el cálculo político del rector y equipo asesor, la titularización por decreto de 900 docentes, asegurará su victoria electoral. La resolución de consejo universitario ha sido tan desatinada, que ha recibido la condena pública, incluyendo del "académico" vicepresidente de la república, quien ha señalado que estaba plenamente de acuerdo con los exámenes de competencia “porque sino es mucha mediocridad”.

2.      La lucha estudiantil por los exámenes de competencia ha puesto en evidencia solo una astilla de la podredumbre en la que ha ingresado la UMSS.

La universidad sintetiza al Estado, y tiene los rasgos corruptos de este. "Esta estructura funciona como una red de
Poder basada en el clientelismo y la prebenda, que atraviesa todos los estamentos de la universidad y sus expresiones políticas", como señalaba un documento del movimiento universitario Cesáreo Capriles, ya el año 2007[1]; un ejemplo, las prácticas corruptas de otorgación de cargos, materias y horas, como ha evidenciado el movimiento estudiantil. El efecto es que el "poder corrupto de la universidad constituye una estrategia sistemática dirigida a liquidar la investigación en la UMSS y toda posibilidad de producir conocimiento" (Ídem, 2007).

3.      A ninguno de los liderazgos de la UMSS les interesa defender la autonomía universitaria

El representante de la FUL, Alejandro Mostajo interpela al vicepresidente pidiendo que “interponga sus buenos oficios” para conversar con el rector de la UMSS, Waldo Jiménez, respecto a la titularización de docentes por resolución y protestó por el encarcelamiento del universitario Jarlin Coca."[2] Es decir, está demandando que el Estado intervenga en la solución del conflicto.

Por su parte, el respaldo jurídico del "Waldazo" es la ley general del trabajo: los docentes, no solo tienen derecho al trabajo, como reconoce la CPEP, sino que están protegidos por la ley general del trabajo; es decir, se acude a una norma estatal para definir las relaciones laborales en el regimen docente. Si la universidad es autónoma, desde esa capacidad debe establecer las reglas de funcionamiento y los términos de la relación laboral con sus docentes. La titularización de docentes basados en criterios administrativos -la antigüedad- establecida por la ley del trabajo, no solo que vulnera el propósito fundamental de la universidad, la formación y producción de conocimiento, sino que renuncia a su autonomía como institución.

De hecho, la intervención estatal sobre la UMSS ha ido in crescendo, desde las regulaciones administrativo financieras que la universidad pública debe cumplir, pasando por la definición de agendas de investigación y formación subordinadas al gobierno central. Pero, hoy, para la crisis de San Simón, existe el riesgo de una intervención estatal directa en la solución: ya que la UMSS no resuelve su conflicto autónomamente, el estado impondrá la salida. El ministro de gobierno -léase inteligencia- Hugo Moldiz, lo ha adelantado: los docentes deben dar examen de competencia, pero no puede haber estudiantes 20 años en la universidad[3], esto es, exámenes de competencia para docentes y reglamento de permanencia estudiantil para estudiantes.


4.      Los liderazgos estudiantiles son parte del problema, no parte de la solución.

La FUL, hoy dirigida por los trotskistas, no solo tiene un poder simbólico, sino material: no solo que tienen por lo menos 500000 Bs ingresos semestrales, sino que controlan negocios de fotocopiado, comercio minorista en el entorno del ingreso a la UMSS, la guardería, las becas IDH -que les permite contar con una base estudiantil movilizada bajo esta relación clientelista. Por ello, es necesario un movimiento estudiantil autónomo, más allá de la dictadura trotskista, masista, o de cualquier partido de izquierda o derecha, que recupere la autonomía en la UMSS de las logias, caudillos, partidos corruptos.

Negra Tormenta
2015