lunes, 19 de agosto de 2013

Peligrosas redes de afinidades y afectos



Por Vidas precarias

Estos días de verano, en los que muchas hacemos visitas a la familia no elegida, a la elegida, nos vamos de vacaciones con unas y con otras, me apetecía hacer referencia a estas cuestiones de las redes de afinidad, las manadas, las familias... y pincelar por encima su relación con la precariedad y el sistema social en el que (sobre)vivimos.

Unas más, otras menos, aquí nadie se salva de su familia nuclear de origen, en la cual crecimos y nos sociabilizamos, unas más, otras menos, opresivamente, en medio de relaciónes de parejas heterosexuales, cual aguanta-velas (vaya rollo). Para colmo, esos vínculos establecidos mediante una relación unidireccional de cuidado tendremos que aguantarlos de por vida, o de alguna manera gestionarlos, sin poder casi cuestionarlos o rechazarlos. Allí donde “la sangre”, o en su caso la ley de un estado o de un dios “legítimo”, parecen ser el sostén indispensable de las relaciones duraderas y con más valor.

¿Pero cuántas veces ésto es real? ¿Cuántas veces nuestra familia no-elegida (por nombrarla de alguna forma) es a la vez nuestra red de afinidad y apoyo, dónde te sientes reconocida, cuidada, no juzgada, dónde puedes compartir tus dudas y reflexiones, dónde se comparten los códigos, los lenguajes... y en definitiva te sientes “en familia” (curiosa expresión)? Pues como bien sabemos, muy pocas veces es así... A pesar de que de una forma hipócrita muchos, sobretodo las instituciones sociales, lo sigan presuponiendo. O más bien, lo que hacen es seguir reproduciendo ese modelo de familia que le interesa. ¿Se imaginan una excedencia para cuidar a un amigo? ¿O un traslado para vivir más cerca de tus amigas? ¿O pedir una hipoteca entre 10 personas muy afines?

¿Pero a la vez me pregunto cuántas personas, o cuántas veces, nos sentimos en ese tan necesario “en familia”? A pesar de lo indispensable que es sentirse en una red de afinidad para vivir, para vivir bien, sobre todo emocionalmente bien.

Desde luego, no hay psicólogo o psiquiatra que te pueda construir una red de amigas, cuando son precisamente estas redes las que hacen que no nos volvamos locas en este mar de precariedad, sin dinero, sin curro o con curros de mierda, sin casi inteligencia emocional, sin aire limpio... Cuando una red de afinidad es lo que más necesitas para ser creativa, mantener el ánimo, pensar más allá de la simple supervivencia, confiar en ti y no entrar en una gran depresión.

El otro día pensé: el mundo debería cambiar la industria de los anti-depresivos por centros de aprendizaje y refuerzo de inteligencia emocional, donde te enseñaran a cuidar(te) y generar una buena red de amigxs y amantes, de familia elegida... pero claro, eso sería muy peligroso para el sistema, como bien re-cita Javier Saez:

Como decía Foucault, lo que molesta al poder no son las relaciones homosexuales, sino la amistad. Es decir, la posibilidad de crear redes de amigas, apoyos, afectos, solidaridades, difíciles de localizar, que escapa al control social y que van más allá del modelo individualista o liberal: “pareja-amor-matrimonio”. [1]

Redes que te sostienen si en algún momento te caes, no solo en un el plano más emocional, sino que posibilitan respuestas colectivas a episodios individuales que provienen de problemas estructurales. El significado vital y político que Itziar Ziga le da a “la manada”, que podemos asimilar a lo que venimos llamando red de afinidades y afectos, es más que inspirador:

La manada es el grupo de supervivencia, lucha y placer que se autoconstruye y muta mil veces para hacer posible las vidas de sus perras, permanentemente amenazadas, ninguneadas, oprimidas. Es la familia soñada y encarnada. Por haber sido socializada como mujer, soy colectivista. No sobrevivo fuera del grupo. Aunque la manada debe siempre funcionar de forma flexible sabiendo que cada una es cada una. Y esto a veces es difícil. [2]

Por lo tanto, seguro que ya es fácil concluir que es realmente contradictorio esperar de la familia nuclear - y todo lo que se le parezca - algo de esa red utópica de apoyo y afinidades, esa manada. Para empezar tiene una estructura cerrada e inmutable, está llena de jerarquías, hay división sexual del trabajo, el trabajo de cuidados está desvalorado, la inteligencia emocional no se cultiva, te juzgarán, no podrás cuestionar casi nada, es un grupo pequeño y ocultará muchas violencias internas... etc, etc... ¿Qué os voy a contar yo...?

Así que para terminar, desearos a todas un buen y feliz verano en compañía de la familia elegida, la manada, la mejor red de afectos y afinidades con la que podáis sentiros una misma, con la que podáis afrontar la precariedad cotidiana.
 


9 agosto 2013


miércoles, 14 de agosto de 2013

Plataforma COLI al IV Foro Internacional de la hoja de coca



Plataforma: Coca Orgánica: Libre e Informada

Manifiesto COLI 
APOYAMOS, OBSERVAMOS Y SUGERIMOS


En ocasión del IV Foro Internacional de la Hoja de Coca, la Plataforma “Coca Orgánica: Libre e Informada” –COLI- conformada por productores y consumidores de hoja de coca, y analistas y activistas aglutinados en torno a la defensa de la hoja de coca, manifiesta lo siguiente:
 
·       Apoyamos las políticas nacionales de revalorización de la hoja de coca, y a favor del acullicu y el uso medicinal y terapéutico de la coca, a partir de una COCA ORGANICA.

·       Apoyamos la producción tradicional orgánica de la hoja de coca, que expresa y garantiza a los pueblos un caminar soberano y saludable, LIBRE de imposiciones e intereses ocultos.

OBSERVACIONES
 


·       Observamos la ausencia de un debate público sobre la producción de la hoja de coca, entre productores y consumidores, para promover una coca accesible en el precio, saludable y producida orgánicamente, sin uso de agroquímicos y según principios agroecológicos. Coca para el acullico sí, pero coca orgánica.

·       Observamos con preocupación que el gobierno boliviano, con apoyo de la cooperación internacional está promoviendo la industrialización de la coca, sin tomar en cuenta que esta es fumigada con agroquímicos prohibidos en el Norte como es la Gramoxone, exponiendo de esta manera a una contaminación masiva de los consumidores de la coca y sus derivados. Solo se debe transformar aquella hoja donde no se haya utilizado ningún agroquímico y dentro de sistemas de producción agroecológicos.

·       Observamos con preocupación la erradicación forzosa de los últimos años en los Yungas de La Paz y en la región tradicional de los Yungas de Vandiola (Arepucho, Icuna y Machu Yungas) de Cochabamba, que provocó la resistencia local de los pobladores, desencadenando violencia con saldo de muertos y heridos, así como la destrucción de las plantas que son centenarias.


·       Observamos la necesidad de que, además de la revalorización de la hoja de coca, se produzcan cambios en las políticas de control de sustancias controladas, las que continúan manteniendo el enfoque represivo y punitivo de la “guerra contra las drogas.

·       Observamos la falta de una política de control de sustancias controladas que sea justa y efectiva, que garantice el respeto de los derechos de las personas dentro el sistema penal y también en el área de la prevención y tratamiento de las drogodependencias.

·       Observamos la falta de recursos financieros para generar investigaciones científicas de tipo botánico, biogenético,  histórico, antropológico/arqueológico, médico y de otros aspectos para contextualizar y fundamentar adecuadamente la revalorización de la hoja de coca.

SUGERENCIAS  
 

·       Sugerimos que los estudios del consumo de la hoja de coca en Bolivia incluyan a los mercados del norte de Argentina y de Chile dentro de convenios con los respectivos países.
  
·       Sugerimos salvaguardar las últimas reservas mundiales de plantas de coca originarias, llamadas  mama coca y machu coca, que quedan de pie en los Yungas de La Paz y Yungas de Vandiola; una coca dulce, orgánica y saludable, cuyas semillas deberíamos cuidar para garantizar una producción orgánica y sostenida a nivel nacional.

·       Sugerimos la socialización de una propuesta de Ley de la Coca (hoy en manos de consultores, lejos de los productores, consumidores y comerciantes) que, en el marco de la Constitución Política del Estado Plurinacional, garantice la producción tradicional, los usos medicinales y terapéuticos, y proteja los lugares históricamente tradicionales para la producción de hoja de coca.
·       Sugerimos transparentar el manejo de recursos provenientes de las incautaciones y de donaciones de Europa, EEUU y otros países con destino a proyectos, investigaciones, planes de control de coca y narcotráfico, convocatorias (como ser la Convocatoria al Fondo de Subvenciones para Actores no Estatales de Conaltid), etc.

·       Sugerimos abrir un debate profundo y sostenido a nivel nacional sobre el tema de la legalización de las drogas, considerando el fracaso rotundo de la actual política de la Lucha contra las Drogas – esa llamada “Guerra Falsa”- que a los pueblos del Sur nos mantiene en una situación creciente de violencia, desintegración de las familias, droga-dependencia y corrupción.

Finalmente felicitamos al gobierno uruguayo por su decisión de legalizar el cultivo y la venta de la marihuana, y esperamos que el gobierno boliviano abra - al igual que varios países de América Latina - un debate nacional sobre esta planta y todas las demás plantas sagradas prohibidas por la inhumana guerra a las drogas.

Firmamos:

Integrantes de la Plataforma COLI:  Carlos Crespo, Rose Marie Achá,
David M. Pereira Herrera, Maria Lohman,  Fernando Salazar, Theo Roncken, Nidia Bustillos, Javier Vasquez  y Marco Antonio Maldonado

Corresponsales internacionales: Pien Metaal y Frans Bronkhorst


                                                           Plataforma  COLI
Coca Orgánica, Libre e Informada
Cochabamba, Bolivia
cocaorganica@gmail.com

martes, 13 de agosto de 2013

La carta en la que Orwell explica “1984″


LOS EXTRACTOS DE LA CARTA DE GEORGE ORWELL QUE PUBLICAMOS NOS RECUERDAN EL PELIGROSO PROCESO TOTALITARIO QUE ESTAMOS VIVIENDO COMO PAIS.


Esta semana se ha publicado “George Orwell: A Life in Letters”. El libro contiene una carta fascinante donde Orwell explica la tesis principal de “1984″ que escribiría dos años después. Podéis leerla entera aquí.
Me temo que, desgraciadamente, el totalitarismo está creciendo en el mundo.
Hitler pronto desaparecerá, pero sólo a costa de fortalecer a: 1) Stalin, 2) los millonarios americanos e ingleses y y 3) todo tipo de pequeños “fuhrers” al estilo de De Gaulle.
[…]
En el mundo que veo venir, en el que dos o tres superpoderes controlarán el mundo, 2+2 será igual a 5 si el “fuhrer” de turno así lo desea.
[…]
La mayor parte de la élite intelectual inglesa se opone Hitler, pero sólo a cambio de apoyar a Stalin. La mayoría de ellos apoyan métodos dictatoriales, policías secretas y la sistemática falsificación de la Historia siempre que beneficie “a los nuestros”.
Pero si uno proclama que “todo es por una buena causa” y no reconoce los síntomas siniestros, en realidad sólo está ayudando a fortalecer el totalitarismo.
[…]
Desde que la guerra contra el totalitarismo comenzó en 1936 [Orwell combatió con los republicanos durante la Guerra Civil], creo que nuestra causa es la mejor. Pero para que continúe siendo la mejor, necesitamos una autocrítica constante.
Orwell escribió esta carta desde su casa en el barrio londinense de Mortimer Crescent el 18 de mayo de 1944. Dos semanas después, un misil V-1 alemán destrozaba Mortimer Crescent. Os cuento esto porque siempre me han fascinado los dos primeros párrafos de “The Lion and the Unicorn: Socialism and the English Genius” que escribió tres años antes. (En esa obra Orwell propone una revolución socialista y democrática en Inglaterra en oposición al estalinismo soviético).
Mientras escribo esto, seres humanos muy civilizados vuelan sobre mi cabeza tratando de matarme.
Ellos no sienten ninguna enemistad hacia mí como individuo. Yo tampoco hacia ellos. Sólo están “haciendo su tarea”, como dice el proverbio. La mayoría de ellos, no tengo ninguna duda, son buena gente y jamás cometerían un asesinato en su vida privada. Por otro lado, si alguno consigue matarme hoy, tampoco tendrá ninguna pesadilla. “Están sirviendo a su país” y eso parece que les absuelve de todo mal.

FUENTE:  http://www.principiamarsupia.com/2013/08/13/la-carta-en-la-que-orwell-explica-1984/
George Orwell y su hijo adoptado Robert en 1946

viernes, 2 de agosto de 2013

Se agradable. La evolución te castigará si no lo eres, dice un estudio


Kropotkin en “El Apoyo Mútuo” mostró que la posibilidad de la vida en la naturaleza es producto de la cooperación, el apoyo mutuo, presentando diversas evidencias del mundo natural.  Más de 100 años después la ciencia oficial está dando razón al “príncipe anarquista”, como ya lo destacó Colin Ward (1999/2012). Las tesis darwinistas reduccionistas que proclaman la competencia y la ley del más fuerte como eje de cohesión de la naturaleza y la sociedad, demandando por tanto la creación de derechos de propiedad, están llevando a la crisis ecológica que ya estamos viviendo, y Kropotkin las cuestionó tiempo atrás.

Profundizar las prácticas anarco kropotkinianas del apoyo mutuo hoy se tornan en necesidad, y el artículo justamente muestra su importancia: solo la cooperación es sostenible en términos evolutivos; al mismo tiempo, el apoyo mutuo no es contradictorio con la autonomía individual, con la actitud “egoísta” que denominan los investigadores. El estudio liderizado por Christoph Adami lo evidencia.

Otra evidencia fundamental es la importancia de la comunicación en los procesos de cooperación, fenómeno estudiado previamente por Gregory Bateson (ver Pasos para una ecología de la mente).

Referencia
Ward, Colin (1999/2012) Autonomía Saludable. http://cesu.umss.edu.bo/areas-de-trabajo/medio-ambiente-y-desarrollo-sustentable/11-autonomia-saludable. Publicado por primera vez en Freedom, 24 de julio 1999.


Se agradable. La evolución te castigará si no lo eres, dice un estudio

Las personas egoístas tienen ventaja en el corto plazo, pero la cooperación y la comunicación ganan en el largo plazo

James Vincent
Viernes, 02 de agosto 2013
Una nueva investigación ha desafiado la noción de que la evolución favorece el interés propio por encima de la cooperación, sugiriendo en cambio que los individuos egoístas finalmente “compiten entre sí por su existencia”.

El estudio, publicado en la revista Nature, utilizó modelos de teoría evolutiva de juegos (TEJ) para mostrar cómo en el largo plazo las poblaciones que cooperan son más exitosas que los egoístas.

Los investigadores utilizaron computadoras para jugar a través de un gran número de "juegos" simulando escenarios de cooperación y traición. Al ajustar las estrategias de los jugadores virtuales fueron capaces de comparar los comportamientos que dieron lugar a la supervivencia.

El estudio enfrentó los jugadores siguiendo las llamadas estrategias "determinante cero" (suma cero) (aquellos que actúan egoístamente) en contra de otros que tienen enfoques más benévolos. Mientras los estrategas egoístas disfrutaron de una breve ventaja, los opositores finalmente llegaron a reconocer y superar los individuos egoístas.

"La comunicación es fundamental para la cooperación - pensamos que la comunicación es la razón para que la cooperación se produzca", dijo Christoph Adami, profesor de la Universidad Estatal de Michigan y autor principal del artículo. "En un entorno evolutivo, con poblaciones de estrategias, se necesita información adicional para distinguirlas entre sí.

"Encontramos la evolución te castigará si eres egoísta y cruel. Por un corto tiempo y en contra de un conjunto específico de oponentes, algunos organismos egoístas pueden salir adelante. Pero el egoísmo no es evolutivamente sostenible".

Gran parte de lo que entendemos acerca del funcionamiento de la conducta egoísta y altruista en la sociedad proviene de la teoría de juegos, una rama de las matemáticas relacionadas con la toma de decisiones. Fue desarrollado a lo largo de la mitad del siglo 20, pero saltó a la fama primero a través de las obras de John Nash y luego como una ideología política guía durante la guerra fría.

Uno de los estudios más famosos de la teoría de juegos es el "dilema del prisionero", un escenario hipotético en el que a dos presos se les ofrece la libertad si informan sobre el otro. La explicación de Nash parecía mostrar que los individuos deben perseguir sus propios intereses, porque no pueden predecir cómo actuarán los demás.


El problema con estos ejemplos es que son abstractos y teóricos - no toman en cuenta los muchos matices de los escenarios del mundo real, donde las personas tienen la oportunidad de evaluar cuan dignos de confianza son los otros, discutir sus opciones, así como evaluar el comportamiento pasado de las otras personas.

A pesar del aparente mensaje humano de las conclusiones de la nueva investigación, estas no contradicen el concepto del "gen egoísta" - la teoría de que los organismos vivos sólo existen para propagar su material genético.

En su lugar, los resultados pueden complementarlo, pues el comportamiento cooperativo beneficia a todas las especies y por lo tanto la existencia de un acervo genético más amplio. La cooperación dentro de un grupo no excluye el egoísmo fuera de ella.




NOS REGALAN MIEDO PARA VENDERNOS SEGURIDAD



La sociedad del control y la vigilancia permanente ya está con nosotros. Las cámaras de seguridad están llegando a nuestras calles. En Quillacollo se han instalado aproximadamente 50 cámaras de vigilancia, con la excusa de los excesos de Urkupiña. En la ciudad de Cochabamba se instalaran por lo menos 270 cámaras, parte es producto de una donacion china por valor de $US 4.5 millones. Como los "dealers" en  las drogas duras, la primera dosis es gratuita (en este caso el temor al "otro"), te la regalan, luego viene lo bueno; para China el negocio está en el mantenimiento, futuras adquisiciones. El argumento central es combatir la delincuencia, brindar seguridad a los ciudadanos; en realidad estos instrumentos son dispositivos para vigilar a la gente. Es el "Big Brother" my friend. La emergencia anticapitalista callejera en escala global –Indignados, Occupy, primavera árabe, la rebelión brasilera y turca- ha hecho necesario instalar estos sistemas de monitoreo de toda actividad en estos espacios públicos, como parte de estrategias de criminalización de estas resistencias sociales, por tanto su persecución y eliminación. Por ello, como señala otro graffiti: NOS VIGILAN. ACTUA NORMALMENTE

jueves, 1 de agosto de 2013

James C. Scott. La vigencia del anarquismo



Por Julián Casanova
En 1976 James C. Scott, actualmente profesor de Sociología y Antropología en la Universidad de Yale, publicó The Moral Economy of the Peasant. Rebellion and Subsistance in South East Asia.  En esa obra Scott anticipó un enfoque que explicaba la interacción entre la comunidad local y el mundo exterior vista desde la óptica de los campesinos. Nueve años después, el mismo Scott pulía y ampliaba ese modelo interpretativo en Weapons of the Weak. Everyday Forms of Peasant Resistance. Scott tenía razón: las ocasiones en que los campesinos se rebelaban y enfrentaban al estado y a las elites agrarias eran raras y extraordinarias y, sin embargo, la mayoría de los estudios sobre la protesta campesina estaban únicamente interesados en rebeliones y revoluciones. Mejor sería, para no seguir dando vueltas al mismo asunto, introducirse en ese terreno inexplorado, a caballo entre la pasividad y el desafío colectivo abierto, de las formas "corrientes" de la resistencia campesina.
El enfoque y las investigaciones de Scott resultaron tremendamente útiles. Una etapa parecía quedar atrás: la de la búsqueda insistente -"y en vano"- de conflictos y acciones organizadas en el mundo campesino, adaptando crudamente un modelo que ya resultaba incluso estéril para el análisis de las clases trabajadoras urbanas. Nuevos horizontes se abrían: bajo el término "everyday resistance" se recogían todas las "armas" que exhibían comúnmente los grupos subordinados y sin poder, desde el sabotaje e incendio de cosechas, a las roturaciones ilegales, pasando por el robo y el furtivismo. Dos maneras de ver la protesta, en suma: la que arrojaba su mirada a los raros momentos en que los campesinos se oponían abierta y violentamente al estado y a las elites agrarias; y la que prefería centrarse en esas otras formas de resistencia que, aunque menos llamativas y dramáticas, resultaban imprescindibles para comprender lo que los campesinos habían hecho históricamente para defender sus intereses frente al orden, fuera ese conservador, progresista o revolucionario.
Las formas de resistencia contempladas por Scott, constantes y persistentes, constituyen, en definitiva, los medios normales por los cuales los campesinos se han opuesto históricamente a las demandas sobre sus excedentes. Han merecido escasa atención por parte de los historiadores, pero en absoluto resultan inofensivas: esa resistencia "rutinaria" puede, "acumulativamente", tener un apreciable impacto sobre las relaciones de clase y autoridad en el mundo rural.
Concebida así la resistencia, no hay por qué darle más importancia a la organizada y revolucionaria que a la individual y a la que parece mostrar, al no tener consecuencias revolucionarias, signos de acomodación con el sistema de dominio. En realidad, dirá Scott, la actividad política organizada y abierta es un "lujo" que históricamente pocas veces estuvo al alcance de las clases subordinadas. Tales actividades resultaban peligrosas, "cuando no suicidas". La mayoría de las clases subordinadas están mucho menos interesadas en cambiar las estructuras socioeconómicas y del estado que en sobrevivir dentro de ese sistema evitando su vertiente más opresiva. Y si alguna vez se producen esas transformaciones profundas en forma de revoluciones es porque el campesinado ha sido movilizado por fuerzas externas en el marco de conflictos más amplios -invasiones extranjeras o guerras civiles, por ejemplo- que debilitan y dividen a los poderes existentes y liberan a los campesinos de sus lazos tradicionales con la autoridad.
Con todo ese bagaje de reconocido científico social e investigador de campesinos, conflictos y pueblos marginales, Scott publicó el año pasado Two Cheers for Anarchism: Six Easy Pieces on Autonomy, Dignity and Meaningful Work and Play (Princeton University Press), que acaba de publicar Crítica en castellano, con el título de Elogio del anarquismo. En ese breve ensayo, de título y subtítulo muy significativos, Scott se pone las gafas anarquistas para combatir el valor de las jerarquías en nuestras sociedades capitalistas y democráticas. Algo muy extraño en los tiempos que corren. Pero vale la pena entrar en la defensa que hace del anarquismo, mezclando historia y presente.
Su interés en la crítica anarquista del estado nació “de la desilusión y de las esperanzas frustradas de un cambio revolucionario”. Con el estudio de la historia, cayó en la cuenta “de que casi todas las grandes revoluciones victoriosas habían terminado creando un estado más poderoso que el que habían derrocado, un estado que, a su vez, podía extraerle más recursos, y ejercer un mayor control sobre la población a la que suponía que tenía que servir”. Ésa, en cualquier caso, ya había sido la tesis ampliamente razonada y divulgada por Theda Skocpol en su estudio States and Social Revolutions (1979). Los ejemplos clásicos de Francia, Rusia y China así lo probaban, pero también los más recientes de Vietnam y de las dictaduras establecidas en nombre del “socialismo real”. De las revoluciones salían estados más fuertes y represivos, y los sueños igualitarios se esfumaban, quebrados por el nuevo orden revolucionario.
Scott considera que “si uno se pone las gafas anarquistas y observa desde este ángulo la historia de los movimientos populares, de las revoluciones, de la política cotidiana y del estado, le saldrán a la luz determinadas percepciones que desde cualquier otro ángulo quedan oscurecidas”. Saldrán a la luz, sin duda, como ya anticipó Pierre-Joseph Proudhon, la cooperación sin jerarquía o sin el gobierno del estado, así como la confianza que los anarquistas depositaban en la cooperación espontánea y la reciprocidad. Esas gafas, así lo cree Scott, ofrecen “una imagen más nítida y una profundidad de campo mayor que la mayoría de las alternativas”.
Pero, dada las existencia de diversos anarquismos, algo que José Álvarez Junco expuso entre nosotros ya hace tiempo, Scott le ofrece al lector el tipo particular de  gafas que se tiene que poner para ver todo eso mejor. Así, rechaza la corriente dominante de “cientificismo utópico” tan omnipresente en el pensamiento anarquista a finales del siglo XIX y principios del XX. Y a diferencia de muchos pensadores anarquistas, no cree que el estado “sea siempre y en todas partes el enemigo de la libertad”.
Esto quiere decir que esas gafas no mirarían bien al anarquismo que triunfó en España en el siglo XX, el sindicalismo revolucionario, el único movimiento de masas anarquista que se mantuvo en la Europa de entreguerras, porque se definía claramente como "comunitario", "solidario", que confiaba en las masas populares para llevar a buen puerto la revolución, pero que tenía también como señas de identidad el antipoliticismo, la negación de las luchas electorales y parlamentarias, y la abolición del Estado. Su apuesta estaría más vinculada al otro anarquismo, al “individualista”, más elitista, que despreciaba a las masas y ensalzaba a la individualidades rebeldes.
En realidad, a Scott no le interesa, para probar sus argumentos, la historia de las diferentes manifestaciones que adquirió el movimiento libertario en el mundo durante las últimas décadas del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Una historia de sociedades obreras, de clandestinidad, de terrorismo, de individualidades rebeldes y de lucha política, interpretada por los anarquistas como antipolítica. Ni tampoco su labor ideológica-cultural,  la creación de canales de comunicación e información o  la puesta en práctica de toda una red cultural alternativa, proletaria, de base colectiva.
Y le importa mucho, por el contrario, y de ahí la validez y actualidad de sus planteamientos, la crítica anarquista del poder político y sus falacias acerca del desorden y la espontaneidad.  Viendo la historia con esas gafas, las revoluciones no son obra del trabajo de partidos revolucionarios,  “sino el resultado de una acción espontánea e improvisada ("aventurismo", en el léxico marxista)". Y los movimientos sociales organizados son, “el producto y no la causa” de las protestas y manifestaciones descoordinadas. Y para finalizar, “los grandes logros emancipadores de la libertad humana no han sido el resultado de procedimientos institucionales ordenados sino de la acción espontánea desordenada e impredecible que ha abierto una fractura en el orden social desde abajo”. La tropa existe, sin duda, pero lo que importan son los individuos. Ahí arranca y concluye su “elogio del anarquismo”.
Elogio del anarquismo, de James C. Scott, se acaba de publicar en España en la editorial Crítica.