miércoles, 3 de marzo de 2021

ROL DEL ESTADO EN EL TEMA EDUCATIVO Y LA JUVENTUD RURAL, SE DISCUTIRÁ EN CONVERSATORIO VIRTUAL

 La juventud de las áreas rurales se halla en una transición de la base material de su reproducción, de la agricultura a la pluriactividad, en un contexto de digitalización de su vida cotidiana; ello supone otras demandas de conocimiento, necesidades de aprendizaje, que el sistema educativo debe responder, más allá de los discursos ideológicos a los que nos tienen acostumbrados los gobernantes.

 En el campo de la educación técnica-tecnológica, donde el área rural anda rezagado, el ministro de Educación, Adrián Quelca, en el acto de inauguración de un instituto tecnológico, señaló que “la formación técnica-tecnológica es fundamental para reconstruir el país, para generar fuentes de empleo…, generar desarrollo”.[1] ¿Pero, como lograrlo? ¿Cual ha sido el rol del Estado en el apoyo a la educación técnica, alternativa, dirigida a la juventud rural?

 El tema se complica cuando nos enteramos que un reciente estudio de la UNESCO (2020) estableció que más de la mitad de los alumnos se encuentran en la parte inferior del conocimiento que deberían tener respecto de su edad, en asignaturas fundamentales como matemáticas, lectura, ciencias sociales y naturales. En lenguaje, uno de cada dos estudiantes no es capaz de interpretar lenguaje figurado, reflexionar y emitir juicios y reconocer tipos de textos de estructuras que no son de uso común[2]. Es un fracaso evidente de la ley Avelino Siñani, con efectos durísimos sobre la calidad educativa y la formación de los jóvenes. ¿Que hacer al respecto?

 Sobre estos, y otros temas conexos, platicaremos en el conversatorio virtual EDUCACIÓN Y JUVENTUD RURAL, este jueves 4 de marzo, a partir de horas 10:00. Los esperamos.

ccf

 


 

RECORDANDO AL LORO MAYOR

Fuimos compañeros de curso en algunas materias de Sociología. El "Loro", Jaime Bustamente. Activista cultural, amigo y parte de los "Huallparrimachi".

Con el golpe de García Meza se fue a Costa Rica, y allá fue parte de la movida ecologista tica. Impulsó la creación de la Asociación Ecologista Costarricense (AECO). El 7 de diciembre de 1994 muere, en circunstancias extrañas, con dos de sus compañeros, mientras dormía en una casa dentro una zona ecológica en conflicto.

El 2002, María Eugenia Rojas, académica y profesora de Jaime cuando este estudiaba en la universidad costarricense, escribió un artículo en su memoria, "La Formación Humanística y el rol de los Estudios Generales: Una reflexión sobre sociedad y naturaleza. Reflexiones in memorian a Jaime Bustamente". Publicado en la revista Diálogos. Revista Electrónica de Historia, vol. 3, núm. 2-3, febrero-agosto, 2002, Universidad de Costa Rica (PARA DESCARGAR)
CCF

https://drive.google.com/file/d/1t2yzsiINbEn6hivqbrAUlLoZ5lExFN-n/view?usp=sharing&fbclid=IwAR2tE5OUkfNIqgg28eouy80a4j5w9kZfPR9_iYwmSPTEd859AZkH9KnVEwQ



CENTRALISMO Y GESTIÓN AMBIENTAL

Cómo proteger las cuencas, fuente de vida para comunidades, poblaciones urbanas, frente a la vorágine extractivista? En el Perú, algunos municipios han visto como estrategia de protección, declararlos "zonas intangibles", por tanto con alto valor de conservación. Pero, como en Bolivia, las competencias de los gobiernos municipales, no les permite intervenir en actividades consideradas "estratégicas" por el Estado, como son los agronegocios, la explotación minera, petrolera, forestal y recursos de los bosques. Y la justicia ha ratificado aquello.

La noticia señala que, el Tribunal Constitucional del Perú (TC) acaba de "decretar inconstitucional una ordenanza del Municipio Provincial de Santiago de Chuco, que decretaba intangible sus cabeceras de cuenca". El argumento del TC es que la gran minería es competencia del Gobierno nacional, y no de un Municipio Provincial.

Esta decisión muestra, primero que el centralismo se impone a las formas locales de gestión pública y ambiental, segundo, a diferencia de lo que cree el discurso idealista del desarrollo sustentable, en el dilema economía o medio ambiente, el Estado apostará, por defecto, por el primero.

CCF 

imagen: Laguna Conga, Perú.

https://noticiasser.pe/como-defender-las-fuentes-de-agua-en-el-peru?fbclid=IwAR1LvZu5C8ICHp9eJsMeOEKnPU5HCI83RqOPRHSFYPHCu6mJMnzXCj8cuTY


lunes, 1 de marzo de 2021

Un texto de Hilda Mundy

 Gracias a las amigas Virginia Ayllón y Carmen Bedregal conozco la obra de Hilda Mundy (1912-1980), escritora orureña un poco olvidada, que cultivó la ironía y el humor como recurso literario, de manera brillante. La mitología dice que, cuando se casó, con el poeta Antonio Ávila, se calló, dejó de escribir, para dedicarse a su hogar y apoyar la obra del esposo.

 De su libro Pirotecnia (1936), este texto, donde asocia la creación del mundo con un partido de fútbol.

 

III

No se concibe la creación del mundo sino en un match de “foot-ball”

 

Un match de “foot-ball” de alta técnica; punto-origen

del deporte actual vulgarizado y decadente.

 

El creador bello en su complexión robusta de atleta

(no falco y débil como visador de cementerios) daría la

patada inicial del match espectacular.

 

¿En qué Stadium magistral sería su entrenaje?

 

En un juego movido de cabriolas: con directo

“shootazo”, colocaría al sol –balón de fuego- al goal

del cielo. Y como el contendor incógnito se durmiera, en

un empuje haría rodar veloz por el espacio, la luna

-balón de luz- entre las estrellas.

 

Y así seres, coas, astros en la infracción del “outside”

agitaríanse en la cancha del universo.

 

El juego individual y la simplificación del tiempo libre

de cronología harían monótono el encuentro.

 

Movimiento vario de seis días.

 

Después de batir el récord de resistencia, con el ímpetu

gastado en la formación del mundo, débil y fatigado

se pondría a descansar en el lomo rugoso de una

montaña.

 

Mientras su “manager” inter-universal comenzaría un

masaje tonificante.

 

Frase de análisis: “El foot-ball es un de porte bíblico”.

 


 

viernes, 26 de febrero de 2021

EL CRUCE TAQUIÑA, CUANDO ERA DE TIERRA -Carlos Crespo Flores-

 A principios de los 80’s, el Cruce Taquiña era una zona en transición. Ese periodo, gran parte de la cuenca había sido loteada, entre otros, a los sindicatos mineros, y con la relocalización empezaron a poblarla. En ese tiempo se halla la narración de Claudio Ferrufino, en MUERTA CIUDAD VIVA.

 Con sus amigos se están haciendo pasar como abogados de DIRME (Dirección Regional del Menor), y como toda escena de corrupción en nuestro país, los interesados organizan un “q’araqu” a los “doctores”. “La reunión es a las dos. Tomaremos el colectivo 3 que nos dejará en el Cruce”. Otra barriada sin recursos”, nos confía Claudio. Pero, el paisaje de transición está ahí: 

La zona no se ha liberado de su estigma rural. En los charcos nadan patos con los picos llenos de fango. Los sapos empiezan a croar en refugios de baba blanca con puntitos negros: sus huevos. Las hojas afiladas de los eucaliptos dan la sensación de árboles con cientos de puñales colgantes”. (pp. 63).

 Seguramente es temporada de lluvias, por la presencia de sapos y patos nadando en las q’ochas temporales, en un ambiente casi rural, se podría decir. Por otro lado, el texto nos recuerda que hasta los 80’s en el Cruce había un veterano bosque de eucaliptos, hoy desaparecido con las urbanizaciones.

 Mientras, en la casa, la chupa está animada. “El doctor Nano conversa con altanera sabiduría con un grupo de profesantes. Nadie baja el tocadiscos que suena a todo volumen y cuya música se pierde en las estribaciones pedregosas que llevan a una famosa cervecería” (pp. 64).

 Nano, funcionario de DIRME, es el protagonista de la bacanal y está haciendo negocios con la familia, con el fondo de la música que llega hasta la Cervecería Taquiña.

 La zona del Cruce como espacio en transformación rural-urbana, aparece en otro gracioso momento de la novela, con el Jallalla, un migrante boliviano de retorno (de Suecia), quien es conducido por Claudio y su amigo, hacia su casa, pues “desde la avenida Aroma se puede tomar un colectivo hasta más allá del Cruce”. Seguramente tomaron el colectivo 10 que llega hasta Tiquipaya, por la Av. Ecológica, nombre actual de la ruta hacia el oeste, luego del Cruce.

 ¿Y que observa, huele e imagina el escritor?

A las seis de la mañana los colectivos están vacíos. Ya llegaron de los pueblos cercanos y descargaron a vendedoras que traen temprano sus productos a la ciudad. Colas de verde cebolla desparramadas por el piso de madera del bus. Y olor a k’allu, una ensalada de cebolla, tomate y quesillo que se usaba en los boliches populares.” (pp.125)

 Los campesinos de estos valles cercanos, históricamente alimentaron a la ciudad. Las vendedoras son cholas, mestizas. Antes transportaban en burros sus productos, seguramente; a principios de los 80’s lo hacían en el colectivo, en este caso cebolla. Y la cebolla nos lleva a un platillo valluno muy popular, donde constituye uno de sus protagonistas, el k’allu, infaltable como sajra hora. Ferrufino, como buen cochabambino, es sensible a la comida, aun en la extrema borrachera. Salud por ello.

IMAGEN: El Cruce Taquiña, hoy.




El Anderlecht y el “Gordo” Soriano -César Soto Santiesteban-

 

  

In memorian Yves Froment (+)

Poeta belga

 

 Hace algo más de un año, un día sábado en la tarde, por esas suertes de la vida, me tocó ver parte importante de una entrevista del “Negro” Fontanarrosa al entrañable escritor argentino Osvaldo Soriano, ya finado para entonces, en un canal argentino. El popular “Negro” Fontanarrosa, narrador, cuentista y uno de los emblemas del cómic argentino (Inodoro Pereyra, Boggie el Aceitoso), monopolizó un poco la charla porque, además, es un impenitente hincha de Rosario Central (la mejor camiseta de la Argentina, después de Boca y Chacarita) y gran conocedor del fútbol.

 No sé por qué azares esa tarde no estaba con la libertaria pandilla salvaje de mis amigos, disfrutando del habitual encuentro sabatino post-fulbito, en “El Solar”.  Fiel a la causa y al ritual, estaba tomando unas chelas en mi propia –no aconsejable, por larguera- compañía. Seguramente los menesteres familiares y la férula femenina habían complotado aquella tarde de sol y paz de aldea contra el cometido de la tertulia fraterna, contingencia que fue debidamente recompensada con la entrevista que paso a contar.

 Luego de hacer un largo repaso literario-futbolero (sus novelas, el amor por San Lorenzo de Almagro…), el “Negro” le pregunta al “Gordo” qué le parecía el fútbol belga, dado que era conocido que el “Gordo” viajaba con frecuencia a Bruselas, que además de tener las mejores cervezas del mundo (lo dijo el “Gordo”), tenía la calurosa y entrañable compañía de un amigo belga. Momento en el cual supe inmediatamente que se trataba de Yves Froment. Poeta enamorado de las muchas lenguas que vivía, hablaba y escribía, entre ellas la nuestra.  Cinéfilo patológico y semiólogo del cine, publicó un par de extraordinarios ensayos sobre Buster Keaton y Chaplin.  Fundador de  “TXT” la  revista de la vanguardia literaria belga de los 70’s,   Yves, entrañablemente solidario y atado al destino militante latinoamericano que le arrebató en Teoponte a uno de sus grandes amigos, el Chino Navarro;  infatigable night-walker de la conversación por su cariño a Johnny, en sus versiones negra y roja;  Yves  nuestro lowriano  cónsul, maestro y amigo que  vivió al menos  dos de sus vidas en Cochabamba -en los 60 y en los 90- los últimos años felices de su vida dando clases de cine y semiología.  De pronto surgió,  como un relámpago de Urzagasti,  la constatación de que un muerto me  hablaba de otro muerto y me dio un brinco en el corazón e inflamado por el bermejo del alcohol, me brotaron las lágrimas.

 Yves le había hecho conocer el fútbol belga llevándolo, obviamente, al estadio a beber schnaps y cerveza, una tras de la otra de un saque, dizque para combatir el inmisericorde clima, muy plausible con los fríos de esa ciudad brumosa donde llueve nueve meses al año. Y ahí, como buen hincha,  lo invitó a ver un partido del Anderlech, que tuvo una época de gloria a mediados de los setentas donde ganó dos Recopas europeas y posteriormente, y a inicios de los ochentas,  una copa UEFA, equipo  en el cual jugaba el mítico Bobby Rensenbrink, puntero izquierdo holandés –recordarán- que estrelló un disparo en el poste de Fillol a los 90 minutos cuando iban uno a uno con los gauchos, en la final mundial del 78, enmudeciendo el Monumental. Uno de los hijos de Yves, Alex, un  zurdo extraordinario, llegó a jugar inclusive en la primera juvenil del Anderlecht, mauve et  blanc.

 El “Gordo” Soriano no dijo su nombre pero yo sé que se trataba  de Yves, porque Yves me contó que eran grandes amigos y se visitaban con mucha frecuencia  entre París y Bruselas, cuando todavía el escritor argentino hacía sus primeras armas y vivía en la luminosa pobreza de un exilio verdadero. La historia de la camiseta de San Lorenzo clavada en su pared ( no sé si era la camiseta del Lobo Fischer…) y sus angustias de fin de semana para conocer los resultados del Metropolitano argentino lo desvelaban. El “Gordo” acechaba de madrugada -cerca de las oficinas de los periódicos- los cables de Reuter con los resultados del fútbol para alegrarse o rabiar la suerte esquiva del equipo de sus amores, que incluso llegó al descenso. Bueno, todo ello y otras cosas más, me contó el Yves de Soriano.

 Nacido en Namur, Bélgica, el año 1938, hace un poco más de tres años murió Yves Froment Debroux, en su cuartito, en Bruselas, triste, solitario y final, como el nombre de la novela del “Gordo” Soriano, quien, premonitoriamente, escribió este título para la oscura tumba donde yace un amigo, en el cementerio de Ixelles.

 Quiero recordarlo junto a uds. con un poema suyo, un haikú, del cual era un experimentado cultor

 

                                    Voces de mi infancia,

                                    Os escucharé

                                    Más allá de mi muerte

       

César Soto Santiesteban

Agosto 2006

IMAGEN: Anderlech de 1975-76, donde jugaba Bobby Rensenbrink

Yves Froment (1939-2003)

 



 

miércoles, 24 de febrero de 2021

SAN SEBASTIAN Y UN ALEGATO CONTRA LA CORRIDA DE TOROS -Carlos Crespo F.-

 En su informe de gestión como gobernador de Cochabamba (desde 1785), Francisco de Viedma nos recuerda que debido a la “la epidemia que padeció esta ciudad, de una cruel peste, juró por patrón al glorioso San Sebastián, por cuyo motivo se le hace una función muy lucida” (Viedma, 1836:17). Y contaba que había “festejos públicos de toros en la plaza extramuros, que se halla al pie de cerrito, denominado San Sebastián”, donde se podía encontrar una “feria de frutas, dulces secos, helados, etc.” (Viedma, 1836:17-18). Tradicionalmente, la Fiesta del “Patrono San Sebastián” se ha celebrado el 20 de enero. El lugar era la actual plazuela y colina (ver imagen).

 Juanito, el protagonista de la novela “Juan de la Rosa”, visita un año, con el herrero Alejo, a la festividad; ese momento, rememora nuestro protagonista, la corrida de toros lo consideró divertido, pero ya de adulto, lo describe como “grotesco y repugnante por demás” (pp. 62). Puede ser considerado uno de los primeros alegatos locales contra las corridas de toros, sin duda. Ese día, subieron “la suave pendiente del cerrito que se eleva sobre la plaza de aquel nombre” (pp. 62) y disfrutó de un “cartucho de confites en las tolderías de refrescos que allí se ponían” (pp. 62). Hoy quedan restos de las tolderías en las “llanth’uchas” donde se venden confites, principalmente durante la temporada de Carnaval.

 En otro momento, Alejo, recordando el grandioso recibimiento del pueblo orureño a los combatientes de Aroma, destaca la respuesta de los cochabambinos con los “gritos y silbidos de alegría que sabemos dar en la fiesta de toros de San Sebastián, y que se oyen a veces hasta en Colcapírhua” (pp. 115). Asimismo, previo a la tragedia de La Coronilla, Juanito oye el mismo sonido y asocia con el relato de Alejo, cuando una ráfaga de viento trae “un confuso clamor, mezcla de todos los sonidos que puede producir la voz humana” (pp. 270).