Expone: CARLOS CRESPO FLORES
Comenta: GUSTAVO SOTO SANTIESBAN
Jueves 6 de julio Hrs 10.00
Auditorio CESU (Calam 0-235)
El Estado es una condición, una cierta relación entre seres humanos, una forma de comportamiento humano; que destruimos estableciendo otras relaciones, comportándonos de manera diferente, con uno y con el otro” (Gustav Landauer).
Expone: CARLOS CRESPO FLORES
Comenta: GUSTAVO SOTO SANTIESBAN
Jueves 6 de julio Hrs 10.00
Auditorio CESU (Calam 0-235)
Luis Salazar se ha convertido en estrella. Debe estar dialogando con el agua, pues para Luis la naturaleza tiene vida. Conversar con el agua, seguir sus flujos, es un principio para la vida. Sus amigos continuaremos este legado.
Cochabamba, 14 de junio 2023
[1] Agradezco a Fernando Antezana y Maurizio Bagatin por las
sugerencias y comentarios.
[2] Reforzado luego con su relación con gente del PRATEC (Perú),
como Eduardo Grillo y Julio Valladolid.
"El esteticismo y la ironía de Oscar Wilde
fueron el camino
para el gran rechazo contemporáneo"
(Jorge Zabala)
La proximidad de Oscar Wilde con el anarquismo ha sido analizada por los estudiosos como Peter Marshall. El historiador mostró que Gran Bretaña, en el marco de una fuerte tradición liberal, produjo muchos grandes pensadores libertarios, entre ellos Oscar Wilde (Marshall, 2008:163). Marshall ubica a Wilde junto con artistas británicos, como William Morris, Edward Carpenter, entre los que condenaban la propiedad privada y avizoraban un mundo sin gobierno. (Marshall, 2008:163). Por ello, el escritor irlandés es considerado uno de los libertarios más importantes de fines del S XIX.
Para el escritor cochabambino Jorge Zabala, Oscar Wilde es parte del canon de lo que se podría denominar un anarquismo estético. En 1967, en un artículo sobre el tema, escribió: “el esteticismo y la ironía de Oscar Wilde fueron el camino para el gran rechazo contemporáneo” (Zabala, 1967:17)[3]. Tres años después publicó el artículo “La política de Oscar Wilde”[4]. Allá sintetiza las ideas fuerza de lo que sería una “teoría estética anarquista” (Zabala, 1970:18), analizando principalmente el ensayo El alma del hombre bajo el socialismo (Wilde, 1891/s/f):
“vibra siempre aquella voz de Lord Henry que
predica “vivir intensamente la vida, buscando sin cesar nuevas sensaciones”. Su
rechazo del oficialismo como inhumano para la vida moderna. La necesidad de
agitadores para una civilización. El deseo de liberar al hombre de las
presiones de grupo, mediante la asociación voluntaria, la conversión de la
propiedad privada en patrimonio público y la utopía y goce de ocios
encantadores en un “Palacio del Pueblo”, la ausencia de gobierno para el
artista, son todos rasgos de una teoría estética anarquista” (Zabala, 1970:18).
Veamos los temas.
INTENSIDAD Y CAMBIO. Lord Henry es el protagonista de Dorian Gray, inspirado en el mismo Wilde y su vida llena de sensualidad y arte. La frase de Zabala se aproxima a un slogan del movimiento punk, también de un corte altamente estético: “muere joven, vive intensamente”.
NO CONTROL. El
control estatal y sus dispositivos, sobre el individuo y la sociedad, ya era avizorado
por Wilde. Para la creación y la ebullición artística es fundamental un
ambiente libre y tolerante.
AGITADORES. No
jefes, sino sujetos autónomos. Él mismo era un agitador, de una nueva estética
y arte, de otra manera de vivir, interactuar y relacionarse.
VOLUNTARIEDAD.
Nadie puede obligar, dirigir, ordenar al otro, para organizar la sociedad. Esta
debe ser fundada en la asociación voluntaria.
LO PÚBLICO. La
salida a la propiedad privada. En ningún caso es su estatalización, como
aplican los marxistas en el poder.
OCIO. Manfred
Max Neef decía que el ocio, mejor si son “ocios encantadores”, es una necesidad
humana fundamental, algo que ya Wilde y Zabala lo reflexionaban y practicaban.
Pero, ¿cuál era el canon anarquista en el periodo victoriano (fines siglo XIX), donde Wilde escribe sus textos más importantes? Para saberlo, Kristian Williams recomienda leer el primer número de la revista anarquista Freedom, el año 1886 (Williams, 2020:11):
“Somos socialistas, no creyentes en la Propiedad,
defensores de la igualdad de demandas para cada hombre o mujer, de trabajar
para la comunidad como le parezca bien a él o ella -sin llamar a ningún hombre
amo-, y la igual demanda de cada uno a satisfacer, como le parezca bien, sus
necesidades naturales del stock de riqueza social. . . . Somos anarquistas, no
creyentes en el gobierno del hombre sobre el hombre, en cualquier forma y bajo
cualquier pretexto. . . . Soñamos con la libertad positiva, que es
esencialmente una con el sentimiento social; de libre cauce para los impulsos
sociales, ahora deformados y comprimidos por la Propiedad, y su guardián la
Ley; de una esfera de acción libre para ese sentido individual de
responsabilidad, de respeto por sí mismo y por los demás, el cual es violado por
toda forma de injerencia colectiva, desde la ejecución de contratos hasta el
ahorcamiento de criminales; de libertad de acción para la espontaneidad e
individualidad de cada ser humano, cuando es imposible cuando una línea dura y firme
se ajusta a toda conducta. . . . Desaprobamos como negativo a la naturaleza
humana, individual y por lo tanto colectivamente, todo uso de la fuerza con el
propósito de coaccionar a otros; pero afirmamos el deber social de cada uno de
defender, por la fuerza si es necesario, su dignidad de ser humano libre, y la
dignidad análoga en los demás, de toda forma de insulto y opresión” (cit. en Williams,
2020:10-11).
Antiestatistalismo y anti propiedad privada, igualdad hombre mujer, no dominación y voluntariedad del trabajo, expansión de la individualidad, son algunos de los temas que aparecerán a lo largo de su obra. El mismo Wilde expresó en por lo menos dos oportunidades, su inclinación libertaria. En 1893, dos años después de publicar El alma del hombre bajo el socialismo, Wilde respondió a un cuestionario de un periódico francés: “En el pasado era un poeta y un tirano. Ahora soy un artista y un anarquista” (Williams, 2020: 13). El segundo momento es la primavera de 1894, cuando durante una entrevista afirmó: "todos somos más o menos Socialistas, en estos días...Pienso que soy más que un Socialista. Soy algo como un Anarquista. Creo, pero, por supuesto, la política de la dinamita es verdaderamente absurda" (Ellman, 1988:290; Marshall, 2008:177).
El académico David Goodway lo define como “un anarquista algo reticente" (Goodway, 2012:199). De hecho, la solidaridad de los anarquistas fue evidente, los queer entre ellos, cuando Wilde fue puesto en prisión, en 1895. Fueron de los pocos que se opusieron a la condena del escritor (Jeppesen & Nazar, 2012: 162-191)[5].
“Vale la pena hacer ciertos sacrificios en aras del estilo”, leemos, citando a Carl Jung, en el epígrafe del artículo de Zabala mencionado. Es que Zabala saca a relucir la estética del dandy de Oxford. Wilde admiraba a William Morris como poeta y diseñador de libros[6]. Su preocupación por la libertad estaba inspirada principalmente por su desvelo por el arte y su deseo de crear una vida bella. Wilde y Morris se dieron cuenta que "el arte por el arte" era un criterio insuficiente, pues creían que debe haber un contexto social y político en el estetismo, y no solo llamar a la beatificación de la vida. Wilde concluyó que solo en una sociedad libre, sin gobierno, podría un artista ser capaz de expresarse totalmente (Marshall, 2008:175).
Para Wilde, el socialismo debe hacer florecer la personalidad. En una obra de teatro escrita en su juventud, llamada El Nihilista, consideraba el socialismo no una nivelación hacia abajo, sino el florecimiento de la personalidad (Marshall, 2008:176). En ese sentido, el socialismo constituye el medio para un fin: el desarrollo pleno de la personalidad (Marshall, 2008:178).
El anti estatismo de Wilde es explícito. Afirmaba que todas las formas de gobierno “están equivocadas. Son “acientíficos, porque buscan alterar el ambiente natural del hombre; son inmorales porque, al interferir con el individuo, producen las formas más agresivas de egoísmo; son ignorantes, porque pretenden difundir la educación; son autodestructivos, porque engendran anarquía” (citado en Marshall, 2008:176). De ahí que consideraba que "La forma de gobierno más adecuada para un artista es la ausencia total de gobierno." (Wilde, el alma, 26)
Kropotkin, en una carta, hizo referencia del "artículo que O. Wilde escribió sobre el Anarquismo" (Goodway, 2012: 199), seguramente refiriéndose a El alma del hombre bajo el socialismo, donde Wilde expande su visión política. El texto fue muy influyente en el movimiento anarquista: traducido en muchas lenguas, probó ser particularmente influyente en la Rusia Zarista (Marshall, 2008:176). Jorge Luis Borges, para ratificar que “Wilde, casi siempre, tiene razón”, señaló que The Soul of Man under Socialism “no sólo es elocuente; también es justo” (Borges, 1974:692). Y el escritor Jorge Zabala afirmaba que “nos abre las puertas de la revolución estética e intelectual. Este es un socialismo libertario, en el que se percibe la influencia del Príncipe ruso anarquista Kropotkin” (Zabala, 1970:18).
Wilde conocía a Kropotkin (Mac Laughlin, 2017), y fue influido por sus tesis del apoyo mutuo. En De Profundis, escribió: “Dos de las vidas más perfectas que he conocido son las de Verlaine y el príncipe Kropotkin, y ambos pasaron años en la cárcel: el primero es el único poeta cristiano desde Dante, el segundo un hombre con el alma de ese hermoso Cristo blanco que parece salido de Rusia." (Wilde,1897/2012:291).
Bibliografía
Borges, Jorge Luis (1974) “Sobre Oscar Wilde”. En Obras Completas. 1923-1972.
Buenos Aires: Emece Editores. Pp. 691-693
Ellman, Richard (1988) Oscar Wilde. New York:
Vintage Books. 680 pp.
Goodway, David (2012) “Literature and Anarchism”. pp.
192-211. En Ruth Kinna. The Continuum Companion to Anarchism.
Jeppesen, Sandra and Nazar, Holly (2012) “Genders and
Sexualities in Anarchist Movements”. pp 162-191. En Ruth Kinna, The
Continuum Companion to Anarchism. London: Continuum.
Mac Laughlin, Jim
(2017) Kropotkin y la tradicion intelectual anarquista. Barcelona:
Editorial Ariel. 284 pp.
Marshall, Peter (2008) Demanding the Impossible. A
History of Anarchism. London:
Harper Collins. 818 pp.
Wilde, Oscar (1891/sf)
“El Alma del hombre bajo el socialismo”. En Oscar Wilde, El Arte y el
artesano. Buenos Aires: Editorial Tor. Pp 91-158.
Wilde, Oscar (1897/2012)
De Profundis. En Oscar Wilde, El secreto de la Vida. Ensayos. pp. 234-313. Editorial Lumen.
Williams, Kristian (2020) Resist Everything Except
Temptation. The Anarchist Philosophy of Oscar Wilde. AK Press. 268 pp.
Zabala, Jorge
(|967) Mundo Compartido. Cochabamba: 78 pp.
Zabala, Jorge
(1970) Exorcismos. La Paz: Editorial Camarlingui.
[1] Extracto de uno de
los ensayos de un libro sobre anarquismo en/desde Bolivia, en preparación. El texto forma parte de
un estudio sobre la vida, obra y pensamiento del escritor cochabambino Jorge
Zabala, actualmente en curso.
[2] Investigador del INCISO/FACSO
-UMSS
[3] Se refiere al texto Teoría estética anarquista, reescrito en
Exorcismos (1970), como Las maneras anarquistas.
[4] Era parte del libro
Exorcismos, publicado ese año.
[5] El editor anarquista
Benjamin Tucker fue el primero en EEUU en publicar el trabajo de Wilde, sobre
su experiencia en prisión, La Balada de la cárcel de Reading. Más aun,
Emma Goldman fue una de las que defendió desde el principio a Wilde, y
reimprimió su trabajo en su revista, Mother Earth, luego de su arresto
(Jeppesen & Nazar, 2012: 162-191).
[6] Wilde y Morris
compartían la amistad común con el revolucionario populista ruso Stepniak.
Colaboró con los anarquistas. Se hizo famoso por haber asesinado al jefe de la
policía secreta zarista.
A los congresistas:
Lo primero colegas, aprendamos de los congresos universitarios pasados, su
proceso y resultados. ¿Y que vemos? El aparatismo de los grupos partidarios.
Grupos de presión conectados con partidos políticos, o las redes del poder
universitario, que buscan tener mayoría en el congreso, y desde allí, por
mayoría, establecer las conclusiones, previamente redactadas. Es el riesgo que
ahora se repita.
Carlos Crespo Flores
Docente universitario
[1] Para la noción de mierdificación del trabajo, ver el libro de David
Graeber, Trabajos de Mierda. Ariel. 2019.
Más aún, un principio defendido por las ovejas negras, era que los representantes estudiantiles debían ser los mejores estudiantes, reconocidos por sus bases, por sus valores académicos y solidarios. La izquierda autoritaria nos acusaba entonces de “elitistas”, a nosotros, los pobres meritorios.
40 años después, algunos docentes, de pensar y actuar independiente, tomando en cuenta la extrema debilidad de la FACSO y la necesidad de estar cohesionados con una agenda común, apoyamos el pedido de estructurar una sola lista al III Congreso Universitario. Esta lista debería ser elegida en asamblea y luego ratificada en voto. De esta manera, tendríamos una representación plural, con un mandato, fruto de un acuerdo facultativo.
Pero no, como en el pasado, la izquierda oficial, esta vez con antifaz "plurinacional" y "descolonizado", hoy entronada en nuestra Asociación de Docentes, se ha opuesto a nuestra participación como parte de la lista única. ¿Y cuál su argumento? Que somos "pititas", es decir, para recordárselo: insurrectos democráticos creyentes de la no violencia que manifestaban la indignación contra el fraude electoral con pititas (apelativo con el que nos bautizó el caudillo bárbaro EMA que nos quería enseñar a hacer un “verdadero” bloqueo violento). La doctrina y la táctica marxista-autoritaria es exactamente la misma que la utilizada hace un siglo (¡) para ahogar en sangre a la vanguardia del octubre rojo en Kronstadt que se había atrevido a exigir el ejercicio de la democracia consejista, soviética, con la grosera acusación de ser parte del Ejercito blanco.
Es grave, pues evidencia que, como comunidad académica, otrora pionera, no hayamos aprendido nada y al contrario hayamos sepultado una reflexión enriquecedora de las culturas y prácticas pluralistas, es decir democráticas radicales. La cultura política autoritaria, en estricto rigor, reaccionaria, se ha vuelto a instalar en la facultad. Seguimos incapaces de practicar la democracia, el pluralismo. Se discurre sobre ello, hasta tiene nuevos denominativos (“democracia intercultural” es uno de ellos), pero no se lo practica, siguiendo el libreto de la neolengua orwelliana. Y se continúan reproduciendo las viejas maniobras de pasillo, decimonónico know how del marxismo autoritario. Camaradas colegas, la caridad comienza por casa.
Lamentablemente nuestras autoridades hicieron poco para neutralizar esta actitud sectaria de la Asociación de Docentes, que ha puesto en riesgo los acuerdos logrados hasta hoy con la transformación académica de la FACSO. En mi caso, ¿cómo puedo ser parte de una comisión de transformación académica, cuando sus representantes y autoridades, tienen otra agenda? Sin duda, existe el interés de consolidar su poder y la "azulificación" de nuestra malhadada facultad.
Por este motivo, aprovecho para hacer conocer mi renuncia a la comisión facultativa de transformación académica. Desde fuera, junto a mis colegas librepensadores, continuaré defendiendo las propuestas expuestas en su momento en la comisión. Mientras tanto, no espero mucho de nuestra representación en el congreso, algunos de los cuales seguramente terminarán siendo parte de la maquinaria de voto inducido desde “altas esferas”.
En la década del 60’, en plena fiebre de guerrilla guevarista, el cronopio ensayista cochabambino Jorge Zabala, -en la antropología poética/ética de
Julio Cortázar- visualizaba la idea de un “mundo compartido”, donde el “otro”,
diferente, fuese reconocido. Mundo “compartimentado” más bien es que el que
estamos viviendo.
Finalmente, está claro que mientras la FACSO no construya un hábitat para estructurar acuerdos desde la diversidad discursiva, mientras la intolerancia y la exclusión del “otro” sean una práctica política normalizada, la mediocridad académica e institucional de nuestra facultad se reproducirá.
Cochabamba, octubre 2022
Ya no soy el universitario
ahora soy un vagabundo
con mi canto alegraré a todo el mundo
con mi canto a todos haré caer
La novela Muerta ciudad viva, de Claudio Ferrufino es una excelente etnografía de la sociedad cochabambina de principios de los 80’s, incluyendo la juventud universitaria, y un buen ejemplo de literatura que puede ser leída con ojos sociológicos. En esta oportunidad quiero detenerme en la imagen de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), donde el escritor cochabambino estudió, pero más que todo amó y bebió intensamente.
|
|
IMAGEN 1.
Plazuela de El Triángulo, hoy. Como en los 80’s, aun acoge a alcohólicos de la
zona.
El joven universitario enamorado continua la caminata hacia la facultad de Humanidades, donde “los eucaliptos de cincuenta metros guardan unas aves extrañas en sus copas. No existen en otro lado. Zancudas por lo grandes digo en ornitología básica” (pp. 84). Llega a la carrera de Lingüística: “escalones, pasillo, más escalones. Puerta a la derecha, puerta a la izquierda. Suena, chirría y asciendo” (pp. 84) (IMAGEN 2). Allá dejará un poema a la mujer amada, de donde saldrá hacia la “Plaza Sucre, Avenida Oquendo” (pp. 84) (IMAGEN 3).
|
|
|
|
|
|
IMAGEN 2. Una tarde de septiembre del 2022. Los pasillos y gradas que llevan a las oficinas de la carrera de Lingüística, donde el héroe trágico de la novela dejará un poema a su amada, a principios de los 80’s.
IMAGEN 3. La
salida de la Facultad de Humanidades, donde funciona la carrera de Lingüística,
hacia la plazuela Sucre, en la actualidad.
Son radicales las transformaciones del paisaje descrito por Claudio. Las canchas de fulbito de Economía eran míticas, por el tipo de asfalto (durísimas para las lesiones) y los apasionados campeonatos universitarios que se llevaban a cabo. Sobre ella, han construido un horrible edificio facultativo (IMAGEN 4).
IMAGEN 4.
Edificio de la facultad de Economía, que ha sustituido a las míticas canchas de
fulbito y básquet.
IMAGEN 5. De fondo, el comedor universitario en la actualidad. En primer plano, la ruta que siguió el protagonista de la novela, hacia la facultad de Humanidades.
Solo queda un eucalipto de los descritos (IMAGEN 6)
y las zancudas han cambiado de hábitat.
IMAGEN 6. El único eucalipto, de la variedad globulus, en el campus central de San Simón, que ha quedado de los señalados en la novela.
El “Che” y otros líderes políticos que solían
estar pintados en el muro de la calle Jordán, de ingreso a la universidad, han
sido tapados por los puestos de comercio y kioscos (IMAGEN 7)
IMAGEN 7. El
ingreso a la UMSS, por la calle Jordán, lugar de los murales descritos en la
novela, cubiertos por el
creciente comercio informal.
En otro momento de la novela, cuando “Cochabamba estaba radiante de sol (y) la universidad hervía de estudiantes” (pp. 92) el protagonista está leyendo “en un banco de San Simón”, donde observa “miríadas de estudiantes (que) pasaban delante de las oficinas de la federación universitaria” (pp. 92) (IMAGEN 8). Seguramente se refiere al ingreso antiguo por la calle Sucre (IMAGEN 9).
IMAGEN 8. El abandono que evidencia el edificio de la Federación Universitaria Local (FUL) y su entorno inmediato refleja la pérdida de importancia que tiene actualmente la organización estudiantil. Reducida a un espacio de poder de las autoridades, solo repite el guion oficial.
IMAGEN 9. En los 80’s, el ingreso por la calle Sucre esquina Oquendo, era el más importante. Había unas bancas, donde nuestro protagonista leía. No existen más y este ingreso ha sido cancelado.
La universidad ha sido un espacio de amores y desamores estudiantiles. Intensos en muchos casos, como si la vida se nos fuera en ella. Y Claudio sabe mucho de aquello. Es en unas “escaleras de la universidad” donde se atreve a conversar con una de sus pasiones, para terminar en un “eucaliptar donde nos juntamos abruptamente como animales” (pp. 22)[1]. En otra escena, un día que había retornado a la universidad “luego de haber perdido ya el semestre” (pp. 120), la enamorada le comunica que no va más, y, pensando en ella, expresa su temor: “la tarde en que pasarás a mi lado en la universidad ignorándome” (pp. 154).
Los intelectuales y universitarios de la época
eran seducidos por la política, el poder, a veces con un fanatismo de sello
judeo cristiano. El escritor los conoce: “Hombres ilustres, según decían,
poblaban nuestro entorno universitario. Cada quien aspiraba no menos que a la
presidencia, o a un martirologio del cual se hablaría por generaciones en los
libros” (pp. 17). El protagonista, a diferencia de las tendencias políticas
dominantes de la época, consideraba las movidas políticas como parte del
“embuste que siempre han sido izquierdas y derechas” (pp. 92). Para el alter
ego de Ferrufino, la jerga revolucionaria universitaria era “un mero atajo
hacia un arribismo descarado, amén de mujeres y prestigio” (pp. 159); duda que
“alguno” de sus defensores “llegue a empuñar otra arma que no sea su miembro
para mear; incluyo a las mujeres. Arte del pavoneo. Bebida gratis. Promiscuo
equivale a socialista en esta jerga universitaria” (pp 159).
“No cambia. Y hablando del futuro, entre
nosotros somos pesimistas de que algo vaya a cambiar. En la universidad por el
entorno febril de los estudiantes a ratos creo que sí. Pero andando por el
barro y oyendo a borrachos o moribundos farfullar en los callejones estoy
seguro de lo contrario” (pp 109).
Pero, la universidad también ha sido un espacio
donde los jóvenes sin trabajo, y sin esperanza de conseguirlo, pueden
mantenerse ad infinitum. Claudio y sus amigos estaban al corriente:
“Ninguno trabaja. Si quisiéramos, tampoco.
Matamos las horas con picadas de fulbito. Estudiamos en la universidad ¿qué
joven boliviano no lo hace? La universidad como colchón de aire que amaina el
golpe de encontrarse con un país sin opciones. Venga, a por alcohol, que otra
cosa no hay que hacer” (pp. 57).
IMAGEN 10. El América, hoy, no tiene nada que ver con el
otrora restaurant con pasto y arbolado. Otro indicador de la decadencia urbana
de la ciudad de Cochabamba.
“Yo miro a una muchacha universitaria extasiada del ambiente. Esta mierda significa su ida al pueblo. Dormirá mejor creyendo formar parte de una élite pensante y destinada a mandar. Abrirá las piernas a otro compañero de clase de origen dudoso. Con ello volverá a sentir que sus pasos en la vida tienden a memorables, que habrá conocido el vientre de Leviatán y lo habrá deglutido antes de que el monstruo la devore” (pp. 110).
Mientras entre los sectores populares, estudiar en
la universidad era la posibilidad de mejores ingresos, pero también ascenso,
reconocimiento y estatus social. Hoy, lo es menos, pues hay
otras maneras de lograrlo. Aunque, en una sociedad judicializada, la imagen
reverenciada del abogado es lo que pervive. Ferrufino lo recuerda: “los
universitarios se consideraban una casta apreciable. A muchos les gustaría
ofrendar a sus hijas a los brazos de profesionales por venir, tal vez el único
camino de movilidad social disponible” (pp. 171). Haber estudiado en la
universidad como signo de estatus, de intentar salir de su clase popular, lo
vemos es una escena de chichería, donde un profesional, borracho, “licenciado
entre licenciados, con cerveza y botellas de San Pedro, caído por el alcohol en
el segmento de clase que quiere olvidar y de donde proviene la mayoría. Yo no
soy chusma, repite, soy doctor universitario…” (pp. 66).
Si bien el paisaje del campus se ha transformado, con el crecimiento de infraestructuras cementadas y la reducción del arbolado antiguo, este retrato pesimista de la universidad pública cochabambina se ha modificado muy poco; las pasiones estudiantiles y sus excesos etílico sexuales continúan, el autoritarismo de políticos y autoridades se reproduce como la hiel, la calidad académica no ha mejorado, por el contrario. Parafraseando a Silvia Rivera, hoy la universidad es un espacio de las apariencias: hacer como si se enseñara y se estudiara. El protagonista de Muerta ciudad viva, estaría de acuerdo con Cesar Soto, cuando define a la UMSS como la “universidad zombi”. El desierto se expande, camaradas.
[1] “De los árboles, no sé
si de ellos o de los cercanos álamos, copos blancos volaban por el aire dando
al pecado color angelical” (pp. 20).