jueves, 11 de marzo de 2010

lunes, 8 de marzo de 2010

UNETE A LA RESISTENCIA, ENAMORATE



[CrimethInc.]
Enamorarse es el más extremo acto de revolución, deresistencia al tedioso, socialmente restrictivo,culturalmente constrictivo mundo actual.
El amor transforma el mundo. Donde la enamorada anteriormente sentía aburrimiento, ahora siente pasión. Donde antes era complaciente, ahora es guiada por las emociones y obligada a la acción auto-asertiva. El mundo que algún día parecía vacío y aburrido se llena de significado, de riesgos y recompensas, de majestuosidad y peligro. La vida para el enamorado es un regalo, una aventura llena de las mas grandes emociones; cada momento es memorable y de una belleza que rompe el corazón. Cuando se enamora, una persona que antes se sentía desorientada, alienada y confundida ahora sabe exactamente lo que quiere. De repente su existencia tiene sentido para ella; de repente se vuelve valiosa, hasta gloriosa y noble. La pasión loca es un antídoto que curará los peores casos de desesperación y obediencia resignada.
El amor hace posible que individuos se conecten a otros de una forma significativa –los impulsa a dejar sus escudos y a arriesgar ser honestos y espontáneos juntos, a conocer al otro de maneras profundas. Así el amor hace posible que se preocupen el uno por el otro genuinamente, en lugar de al final de la pistola de la doctrina Cristiana. Pero al mismo tiempo, empuja al enamorado fuera de la rutina de la vida diaria y lo separa de otros seres humanos. Se sentirá a un millón de kilómetros de la humanidad, como viviendo en un mundo totalmente diferente al de ellos.
En este sentido el amor es subersivo, porque amenaza al orden establecido de nuestras vidas modernas. Los aburridos rituales de la productividad laboral y etiqueta socializada no significarán nada para un hombre que se ha enamorado, pues hay fuerzas más importantes guiándolo que la simple inercia y honor a la tradición. Las estrategias de mercado que dependen de la apatía o inseguridad para vender los productos que mantienen a la economía activa no tendrán efecto sobre él. El entretenimiento diseñado para el consumo pasivo, que depende del agotamiento o cinismo en el observador, no le interesará a él.
No hay lugar para el enamorado apasionado y romántico en el mundo actual, laboral o privado. Pues el puede ver que vale más la pena irse de autostop a Alaska (o sentarse en el parque y ver como se mueven las nubes) con su enamorada, que estudiar para su exámen de cálculo o vender inmuebles, y si el decide que así es, tendrá el valor para hacerlo en lugar de estar atormentado por anhelos insatisfechos. El sabe que entrar a un cementerio y hacer el amor bajo las estrellas hará una noche mucho más memorable que lo que ver televisión jamás podrá. Así, el amor amenaza a nuestra economía conducida por el consumo, que depende del consumo de productos (enormemente inútiles) y el labor que este consumo necesita para perpetuarse.
Similarmente, el amor amenaza a nuestro sistema político, pues es difícil convencer a un hombre que tiene mucho por vivir en sus relaciones personales de querer ir a pelear y morir por una abstracción como el estado; por ese motivo, será dificil convencerlo hasta de que pague impuestos. Amenaza a todo tipo de culturas, pues cuando se les da sabiduría y valor por amor verdadero a los seres, ellos no se restrictirán por las tradiciones o costumbres que son irrelevantes a los sentimientos que los guían.
El amor amenaza a nuestra sociedad misma. el amor apasionado es ignorado y temido por los burgueses, pues significa un gran peligro para la estabilidad y pretensión que ellos codician. El amor no permite mentiras, ni falsedades, ni siquiera corteses verdades a medias, sino que deja todas las emociones al desnudo y revela los secretos que los hombres y mujeres domesticados no pueden soportar. No puedes mentir con tu respuesta emocional y sexual; situaciones o ideas te excitarán o repelerán así lo quieras o no, así sean corteses o no, así sean aconsejables o no. Uno no puede ser un enamorado y un (horrorosamente) responsable, (horrorosamente) respetable miembro de la sociedad actual al mismo tiempo; pues el amor te impulsará a hacer cosas que no son “responsables” o “respetables”. El amor verdadero es irresponsable, irreprimible, rebelde, desdeñoso de cobardía, peligroso para la enamorada y todos los que la rodean, pues solo sirve a un amo: la pasión que hace que el corazón humano lata más rápido. Desdeña todo lo demás, sea auto-preservación, obediencia, o vergüenza. El amor impulsa a los hombres y mujeres al heroismo, y al antiheroismo –a indefendibles actos que necesitan no defensa para aquel que ama.
El enamorado habla un distinto lenguaje moral y emocional que el típico hombre burgués habla. El hombre burgués promedio no tiene esos deseos que queman. Tristemente, todo lo que conoce es la desesperación silenciosa de pasar la vida persiguiendo metas establecidas para el por su familia, sus educadores,sus empleadores, su nación y su cultura, sin siquiera haber considerado sus propias necesidades y deseos. Sin el ardiente fuego del deseo para guiarlo, el no tiene criterio para escoger lo que es correcto o incorrecto para él. Consecuentemente, es forzado a adoptar algún dogma o doctrina a seguir durante su vida. Existe una amplia variedad de moralidades para escoger en el mercado de ideas, y cual moralidad compre un hombre no tiene importancia mientras escoga una, pues de otra manera estará perdido en cuanto a que hacer con si mismo y con su vida. ¿Cuantos hombres y mujeres, habiendo nunca comprendido que ellos tenían la opción de escoger sus propios destinos, vagan a través de la vida en una nube pensando y actuando de acuerdo a las leyes que se les enseñaron, solamente porque no tienen otra idea de que hacer? Pero la enamorada no necesita principios prefabricados a seguir, sus deseos identifican lo que es correcto e incorrecto para ella, pues su corazón la guía a través de la vida. Ella ve belleza y significado en el mundo, porque sus deseos pintan al mundo en esos colores. Ella no necesita dogmas, ni sistemas morales, ni mandos e imperativos, pues ella sabe que hacer sin necesidad de instrucciones.Así ella realmente es una amenaza para nuestra sociedad. Que pasaría si todos decidieran que es lo correcto e incorrecto por ellos mismos, sin ningún respeto por la moralidad convencional? Que pasaría si todos hcieran lo que quisieran, con el valor de enfrentar cualquier consecuencia? Que pasaría si todos temieran a la monotonía sin amor y sin vida, mas que lo que temen a tomar riesgos, mas de lo que temen al hambre o al frío o al peligro? Que pasaría si todos eligieran sus “responsabilidades” y el “sentido común” y se atrevieran a perseguir sus sueños más locos, de llegar lejos y vivir cada dia como si fuera el último? Imagina que lugar sería el mundo! Ciertamente sería distinto a como es ahora –y es una verdad obvia que la gente común, los simultáneos guardianes y víctimas del status quo, temen al cambio.
Y así, a pesar de las imágenes estereotipadas usadas en los medios para vender pasta de dientes y suites para luna de miel, el amor genuino y apasionado es disuadido en nuestra cultura. Ser “llevado por tus emociones” es mal visto; en su lugar estamos educados a estar siempre a la defensiva por miedo a que el corazón nos lleve fuera del camino correcto. En lugar de ser alentados a tener el valor para enfrentar las consecuencias de los riesgos tomados al perseguir los deseos de nuestros corazones, se nos aconseja no tomar ningún riesgo, ser “responsables”. Y el mismo amor es regulado. Los hombres no deben enamorarse de otros hombres, ni las mujeres de otras mujeres, ni individuos de distintas etnias, o los mismos intolerantes que forman el frente de la ofensiva en la agresión de la cultura moderna occidental contra el individuo atacarán. Hombres y mujeres que ya han entrado al contrato legal/religioso con el otro no pueden enamorarse de nadie mas, aun si ya no sienten pasión por su pareja marital. El amor, como la mayoría de nosotros lo conoce actualmente, es un ritual cuidadosamente preescrito y preordenado, algo que sucede los viernes en la noche en cines y restaurants lujosos, algo que llena los bolsillos de los accionistas de las industrias del entretenimiento. Este “amor” comercializado y regulado, no tiene nada que ver con el amor apasionado, que quema y consume al verdadero enamorado. Estas restricciones, expectaciones y regulaciones suprimen al amor verdadero; pues el amor es una flor salvaje que no puede crecer dentro de los confines preparados para ella, sino que aparece donde menos se le espera.
Debemos luchar en contra deestas restricciones culturales que lesionan y confunden nuestros deseos. pues es el amor lo que da un significado a la vida, deseo que hace posible que nuestra existencia tenga sentido y encontremos un propósito a nuestras vidas. sin esto, no hay forma de que determinemos como vivir nuestras vidas, excepto someternos a una autoridad, a un dios, amo o doctrina que nos dirá que hacer y como hacerlo sin siquiera darnos la satisfacción que la auto-determinación da. Así que enamórate hoy, de hombres, de mujeres, de música, de ambiciones, de ti mism@… de la vida!
Alguien podrá decir que es ridículo implorar a los demás a enamorarse -uno se enamora o no, no es una opción que se pueda escoger conscientemente. las emociones no siguen las instrucciones de la mente racional. pero el ambiente en el que vivamos nuestras vidas tiene una gran influencia sobre nuestras emociones, y podemos tomar desiciones racionales que afectaran este ambiente. debería ser posible trabajar para cambiar un ambiente que es hostil al amor a un ambiente que lo aliente. Nuestra tarea debe ser construir nuestro mundo de tal manera que sea un lugar donde la gente pueda enamorarse y lo haga, y así reconstituir a los seres humanos para que puedan estar listos para la “revolución”, para encontrar un significado y felicidad en nuestras vidas.
Que pasaría si todos decidieran que es lo correcto e incorrecto por ellos mismos, sin ningún respeto por la moralidad convencional? Que pasaría si todos hicieran lo que quisieran, con el valor de enfrentar cualquier consecuencia? Que pasaría si todos temieran a la monotonía sin amor y sin vida, mas que lo que temen a tomar riesgos, mas de lo que temen al hambre o al frío o al peligro? Que pasaría si todos eligieran sus “responsabilidades” y el “sentido común” y se atrevieran a perseguir sus sueños más locos, de llegar lejos y vivir cada dia como si fuera el último? Imagina que lugar sería el mundo!
http://reflexionrevuelta.wordpress.com/2010/03/06/crimethinc-unete-a-la-resistencia-enamorate/

viernes, 5 de marzo de 2010

Entrevista a los creadores del grupo de investigación: Anarchists Studies Network (ASN)


“La creación de este cuerpo de conocimientos es vital para la vida intelectual del movimiento”

Fundada el 8 de noviembre de 2005, la puesta en marcha de Anarchist Studies Network supuso el descubrimiento de toda una red de académicos, estudiantes e investigadores independientes dedicados al exhaustivo estudio del anarquismo. La sorpresa de sus creadores fue mayúscula al comprobar que esa red no sólo se extendía por los países anglosajones sino que comenzaba a expandirse por todos los continentes

Pedro G.G.*
*Afiliado a al Sindicato de Enseñanza e Intervención Social de Madrid (CNT-SEIS).

Y es que ese espíritu global ya quedó recogido en los tres puntos principales que inspiraron su fundación. ASN busca:

1. Aprovechar el renovado interés por el pensamiento anarquista, facilitar y promover el estudio del anarquismo como teoría política moderna y como práctica, a través de las disciplinas científicas, tanto dentro como fuera de la esfera académica oficial.

2. Proporcionar un foro interdisciplinario que reúna a estudiantes de postgrado, académicos profesionales e
investigadores independientes de todo el mundo.

3. Proporcionar una plataforma para la promoción del anarquismo como un paradigma, fundamental, analítico, conceptual, pedagógico y viable para el siglo XXI. En esta ocasión entrevistamos a los tres creadores afincados en Reino Unido: La Dra. Ruth Kinna, que es Profesora Titular de Teoría Política Moderna en el Departamento de Política, Relaciones Internacionales y Estudios Europeos de la Universidad de Loughborough; El Dr. Alex Prichard, que es Investigador Posdoctoral en el Departamento de Estudios Europeos y Lenguas Modernas de la Universidad de Bath; y, por último, el Dr. Dave Berry, que es Profesor Titular de Historia Contemporánea francesa y europea, en el mismo departamento que la Dra. Ruth Kinna.

– Para empezar, ¿cuándo y por qué decidisteis crear ASN?, ¿cuántos miembros tenéis y a qué se dedican?

RK: El impulso para la creación de ASN vino de Alex Prichard; él fue quien se hizo plenamente consciente del aislamiento de los postgraduados que estaban llevando a cabo alguna investigación sobre anarquismo. La red existe formalmente como un grupo especialista de la Political Studies Association (PSA) de Reino Unido y Alex tomó la iniciativa en la redacción de la propuesta, en la negociación con la PSA y en que se garantizara la financiación. Tuvimos una reunión en Loughborough cuando se creó el grupo y discutimos sobre lo que podría hacerse, cómo podríamos tomar decisiones sobre la financiación y cómo se podría dar a conocer la existencia de la red. Dimitri Kleiner nos ayudó enormemente porque él fue quien creó la wiki y la lista de Anarchist Studies Network, que se ha convertido en un importante foro de contactos y debates.

La membresía incluye a personas de diversos orígenes –estudiantes, profesores universitarios e investigadores independientes y activistas.

AP: Tenemos 197 «miembros». Un miembro es una persona que se suscribe a la lista de correo electrónico de ASN. Por el contrario, la lista de los Anarquistas Académicos no afiliados tiene 500 miembros (creo). Hay miembros en los EEUU, en Sudamérica, Sudáfrica, Reino Unido, en todo el continente europeo, en Australia y en Asia. Yo diría que la mayoría son universitarios o estudiantes de postgrado, con una pequeña minoría de activistas y escritores independientes interesados en nosotros. Algunos juegan un papel más activo que otros aunque el día a día del funcionamiento del grupo está hecho por mí. Me pongo en contacto con la PSA, solicito el dinero, coordino las posibles ofertas de financiación, ayudo a organizar conferencias y talleres, pago los cheques a las personas cuando solicitan financiación para apoyar sus eventos y colaboro en la producción de breves noticiarios para los boletines de la British Political Studies Association.

Nuestra financiación proviene de la PSA. Llegamos a las 1500 libras por año de la PSA y recibimos otras 2000 libras para una conferencia reciente en Nottingham sobre las intersecciones entre anarquismo y marxismo que, por cierto, fue un gran éxito. El año pasado tuvimos una conferencia general sobre anarquismo en Loughborough que atrajo 75 trabajos y a otros 75 participantes. Los miembros también han llevado a cabo eventos independientes sobre temas como anarquismo y sexualidad, la organización anarquista y cosas de ese tipo. En total, yo diría que en los últimos 5 años hemos conseguido un presupuesto de alrededor de 30.000 libras en total. Esto incluye el presupuesto de las dos grandes conferencias que pusimos en marcha.

La PSA obtiene su dinero de las cuotas de afiliación, de las ventas de su revista y de su conferencia que tiene lugar anualmente. No hay financiación estatal directa o indirecta del grupo. La PSA nos ha pedido recientemente que elaboremos una constitución y una lista de miembros oficiales. Sospecho que estas medidas son producto de nuestras actividades y de ahí que quieran saber quiénes somos y qué hacemos, y ¡¡también quieren ser capaces de machacarnos si nos pasamos y metemos la pata!! Esto es un problema real para nosotros y nos reuniremos para discutir cómo redactar la constitución y qué hacer sobre eso de cobrar a la gente por unirse a un grupo de investigación. También tenemos que tener estrategias colectivas para resistir a la más amplia neo-liberalización de la universidad y a la creciente precarización de la vida académica. Pero esto es algo que vamos a discutir en nuestra próxima reunión.

Nuestras principales actividades están destinadas a construir una comunidad de eruditos. Es un objetivo modesto, pero uno que nos ha dado mucho éxito. Lo que los académicos hacen en su tiempo libre, fuera de su vida académica, no es del interés de ASN. Hay un montón de grupos por ahí para que la gente se les unan (incluyendo sus sindicatos), y de ahí que nuestras actividades sean casi 100% académicas. Sin embargo, “saber es poder” y la creación de este cuerpo de conocimientos es vital para la vida intelectual del
movimiento. No estoy diciendo que el trabajo académico deba sustituir a cualquier otro tipo de escritura anarquista, sino tan sólo que el trabajo académico es importante, y que el apoyo a los profesores universitarios ofreciéndoles buen material anarquista académico para enseñar, sólo puede ser una buena cosa. Nuestro reto es ser capaces de llegar más allá de la academia.

DB: ASN se estableció básicamente para hacer dos cosas: crear y fomentar los vínculos entre el creciente número de personas que realizan alguna investigación sobre el anarquismo (sean estudiantes o profesores universitarios o no); y, basándose en eso, promover la investigación en esta área y ayudar a difundir los resultados. Un grupo de nosotros (profesores y estudiantes de investigación de postgrado) del Departamento de Política de la Universidad de Loughborough que estaban trabajando en diversos aspectos de la historia, la política y la teoría anarquista estaba dispuesto a elevar el perfil de la investigación sobre el anarquismo –porque, sin querer ser paranoico, sigue siendo difícil conseguir trabajo académico (es decir, debidamente investigado) sobre el anarquismo tomado en serio en el sistema educativo de Gran Bretaña.

Por lo tanto, sostengo que algunas de las críticas que se han dirigido a ASN se han basado realmente en un malentendido sobre la finalidad del grupo: se nos ha confundido con una organización anarquista de campaña. Cuando, de hecho, esta nunca iba a ser su función –ya hay un montón de organizaciones anarquistas de este tipo en el país y no veo por qué querríamos dividirnos más o duplicarnos.

– Muy relacionado con lo anterior: ¿crear algo como ASN no supone por un lado revitalizar el estudio del anarquismo y por el otro convertirlo en un objeto pasivo de fría disección académica?

RK: En la primera reunión de ASN fue discutido el problema de convertir el anarquismo en un tema de estudio: inicialmente, la red se llamó Grupo Especialista para el Estudio del Anarquismo –y en respuesta a las críticas se le cambió el nombre. Nunca hubo intención de presentar al anarquismo como un objeto de disección académica- a pesar de que aceptáramos que el primer nombre alentaba sin querer este punto de vista. Tampoco, sin embargo, hubo una preocupación por revitalizar el anarquismo: mi opinión es que la idea de “revitalización” es profundamente problemática. Parece implicar un deseo de insuflar vida nuevamente dentro de algo que está muerto, para volver a un estado anterior o a un momento de éxito. No entiendo el anarquismo en esos términos, aunque obviamente soy consciente de que se caracteriza como un movimiento variable dentro la historia: las fechas de 1939 y 1968, por lo tanto, son clave en el estudio del anarquismo.

Pero al ver el anarquismo sólo de esta manera se deja de lado lo extenso de las corrientes de las ideas anarquistas que se hacen interminables en diferentes lugares y de diferentes maneras. Por supuesto, no estoy subestimando la importancia de los movimientos particulares o de la conveniencia y el propósito de fomentar el pensamiento anarquista. En este sentido, creo que los debates sobre el anarquismo –incluso en los que podría descartarse el anarquismo como “estudio pasivo”- son valiosos. A menos que supongamos que el anarquismo sea algo instintivo o, por ejemplo, que la historia sea algo irrelevante, pensar y escribir acerca del anarquismo forma parte de un proceso de actuar políticamente. Sin embargo, esto no quiere decir que el estudio del anarquismo pueda revitalizarlo: semejante afirmación o proyecto, me parece absurdo y erróneo.

AP: El simple acto de levantar la vista hacia el anarquismo nunca es un ejercicio neutral o pasivo. Críticos y partidarios del anarquismo por igual formarán lo que ven cuando te digan lo que están viendo. El anarquismo no es una “cosa”, no es un objeto, es una experiencia vivida incrustada en su propia historia. Si presumimos saber lo que es el anarquismo, lo reducimos a unas pocas “cosas” o “ideas”, o restringimos la lectura de su historia, siempre será un cadáver muerto listo para disección. Pero si permitimos que el anarquismo viva, en nuestra imaginación y en la historia, si respetamos su pluralidad y heterogeneidad, entonces nunca agotaremos nuestro conocimiento sobre él y siempre cambiará y mutará con los tiempos y en respuesta a nuestras necesidades individuales y colectivas. No hay “anarquismo”, hay muchos anarquismos y sabemos muy poco acerca de ellos. El problema con el post-anarquismo, por ejemplo, es que presume saber lo que el anarquismo era y, por lo tanto, lo que significa ir más allá de él. Esta es una actitud triste y presuntuosa que se lleva a la historia del pensamiento.

Llevar la complejidad y la pluralidad del anarquismo a la atención de las personas (y también a la de los anarquistas) es vital. En tanto hagamos esto, nuestro entendimiento del anarquismo evolucionará y en lo que pueda convertirse también evolucionará porque nuestras necesidades actuales no son las del pasado.

DB: Estoy de acuerdo con Ruth en que realmente no es una cuestión de ASN querer “revitalizar” el anarquismo -creo que si existe alguna relación en todo esto es a la inversa: la existencia de ASN es más una consecuencia del cierto resurgimiento del anarquismo internacional en la última o penúltima década. Así que para mí, el tipo de investigación académica (o “científica”) sobre el anarquismo que existe en ASN para promoverlo puede hacer una valiosa contribución. Los anarquistas pueden aprender de la reflexión acerca de la historia del movimiento, de la política o de la filosofía. Ni siquiera estoy seguro de lo que quiere decir: “el anarquismo como un objeto pasivo de disección académica”, y bajo este tipo de idea a menudo se esconde lo que me parece ser más bien un confuso antiintelectualismo.

Barry Pateman, escribió recientemente acerca de lo que él llamó “esa zona gris entre la erudición crítica anarquista independiente y la academia.” Y continúa: “Algunos estudios recientes parecen indicar que la vida de los anarquistas –sus esperanzas, sus miedos, sus contradicciones y, sí, sus momentos de inspiración-, no son más que objetos para la experimentación intelectual”.

Por otro lado, aunque entiendo el sano escepticismo con respecto a muchos académicos cuya investigación (y, de hecho, su docencia) está divorciada totalmente de cualquier compromiso político, estoy un poco cansado de los “activistas” que establecen una clara distinción entre ellos por un lado, y los “académicos” por otro, negándose a ver cualquier valor o utilidad en la investigación académica –como si el hecho de que algunos de nosotros nos ganáramos la vida trabajando como profesores en universidades y escuelas significara que uno no puede ser políticamente activo de otras maneras.

– En septiembre de 2008 organizasteis en la Universidad de Loughborough la primera conferencia de ASN, ¿podrías ofrecernos un balance de este primer encuentro? ¿Qué tipo de personas asistieron a él y de qué partes del mundo? ¿Qué temas se abordaron mayoritariamente?

RK: La conferencia atrajo a cerca de 170 participantes provenientes de todo el mundo. La mayoría con sede en Reino Unido, pero hemos tenido un significativo número de participantes del continente europeo, algunos de EEUU y Canadá y uno, creo, de Nueva Zelanda. Había mucha más gente que quería venir pero por falta de financiación no pudieron hacer el viaje. Subvencionamos los viajes lo mejor que pudimos, pero no teníamos fondos suficientes para satisfacer todas las necesidades. Muchos, aunque no todos los participantes, procedían de instituciones académicas. La conferencia se organizó en una serie de paneles. Entre ellos destacaron “Anarquismo Religioso”, “Re-imaginando la Revolución”, “Anarquismo y Sindicalismo”, “Ética Anarquista” y “Comunismo Libertario”. La lista completa y los informes de la conferencia están disponibles en Internet en: http://www.anarchiststudies-network.org.uk. Una sesión que se convirtió en un foco importante para el debate, tanto durante la conferencia como en las preguntas posteriores, fue la conferencia “Escuchando” [Listening], organizada por Jamie Heckert y Anthony McCann: en ella se plantearon una serie de cuestiones importantes sobre la organización de conferencias y sobre algunos problemas del debate académico que se examinaron con cierto detalle. El discurso de apertura de David Goodway también planteó la cuestión sobre la relación entre activismo y academia. Aunque las preguntas posteriores a la conferencia se dedicaron a abordar las tensiones entre las posiciones contrarias que surgieron en el debate suscitado, está claro que al final de la conferencia muchos participantes seguían creyendo que los defectos eran graves. La crítica de Paul Stott y Gary Matthews de la conferencia, “Anarchist Studies Network: The Hunt For Proudhon’s Dental Record” (Nº 9 de Notes From the Borderland) deja un buen sabor de boca sobre algunas de estas inquietudes.

AP: No tengo nada más que añadir. Hay un informe de la conferencia en nuestra página web (junto con los informes de todos nuestros otros eventos). Lo que voy a decir, sin embargo, es que los eventos, los movimientos y las actividades reflejan los intereses, los antecedentes y la energía de sus miembros más activos. El reto está en conseguir que otras personas se involucren en la organización de eventos futuros, de modo que queden reflejadas diferentes preocupaciones e intereses. El problema es que muy pocos parecen tener la energía o los recursos para hacer estas cosas. ASN está aquí para ayudar, pero exige la iniciativa individual de los demás también. Y eso no es fácil de encontrar.

DB: Creo que nos sorprendimos gratamente por la respuesta al anuncio de la conferencia. Una de las razones principales para la creación de ASN era que sospechábamos que había un montón de gente por ahí haciendo investigación sobre anarquismo, pero que muchos de ellos no sabían nada el uno del otro. Así que en la medida en que la conferencia reunió a un montón de gente con intereses de investigación similares que no habían tenido ningún contacto, fue un gran éxito, gracias al arduo trabajo realizado por Ruth y Alex.

En cuanto a la crítica publicada por Gary Matthews y Paul Stott, creo que el problema de fondo, como he dicho, es un simple malentendido acerca de la naturaleza y el propósito de ASN. Dicho esto, la conferencia de ASN, por supuesto, nunca tuvo la intención de ser exclusiva: Hicimos todo lo posible para darla a conocer lo más ampliamente posible, no sólo en los departamentos universitarios, no invitamos solamente a quienes tenían presentaciones tradicionales en conferencias sino que, de igual modo, a otros con diferentes formas de presentación o discusión. Gary y Paul sugieren en su crítica que había censura, pero esto no es cierto: sacamos una convocatoria de ponencias, y la gente se ofreció a hacer algo. Ni siquiera fueron los organizadores de la conferencia quienes decidieron qué temas iban a discutirse –sino que fueron los convocantes quienes presentaron una propuesta para una serie de charlas/debates en torno a un tema concreto, y después fue cuando se organizaron las sesiones. Todos, Ruth, Alex y yo dijimos que la conferencia iba a ser sobre cualquier cosa o cualquier persona que tuviera que ver con el anarquismo. Así que la idea de que no había presentaciones sobre Bakunin, porque es “demasiado radical” (como Paul y Gary sugirieron) es una tontería. Fue pura y simplemente una cuestión sobre lo que se ofreció en respuesta
a la convocatoria de ponencias.

En cuanto a la discusión durante la conferencia sobre la forma en que gestionamos las ponencias o discutimos sobre nuestra investigación, cualquier maestro, sin duda, estaría de acuerdo con nuestra gestión y con que una buena discusión de calidad requiere de un buen director o moderador. Pero yo personalmente no estoy de acuerdo con la sugerencia de que en este tipo de contexto, es de alguna manera autoritario o jerárquico tener a alguien dictando una ponencia sobre su propia investigación de una manera relativamente tradicional. Como Bakunin escribió: “Cuando se trata de zapatos, prefiero la autoridad del zapatero; si se trata de una casa, de un canal o de un ferrocarril, consulto la del arquitecto o del ingeniero.

Para esta u otra ciencia especial me dirijo a tal o cual sabio. Pero no dejo que se impongan a mí ni el zapatero, ni el arquitecto ni el sabio. Les escucho libremente y con todo el respeto que merecen su inteligencia, su carácter, su saber, pero me reservo mi derecho incontestable de crítica y de control. No me contento con consultar una sola autoridad especialista, consulto varias; comparo sus opiniones, y elijo la que me parece más justa. Pero no reconozco autoridad infalible, ni aun en cuestiones especiales; por consiguiente, al margen del respeto que pueda tener hacia la honestidad y la sinceridad de tal o cual individuo, no tengo fe absoluta en nadie” [Dios y el Estado, Parte Segunda]. Esta me parece una definición bastante buena de lo que es un enfoque científico o académico orientado a la investigación.

– ASN forma parte y está apoyada incluso económicamente por la Political Studies Association (PSA). ¿Se trata de una concesión a los teóricos de la política oficial o más bien de una estrategia para intentar difundir las ideas anarquistas entre quienes no conocen su ideología?

RK: La PSA es una organización grande y apoya una amplia gama de grupos especialistas. Por supuesto, como todos estos grupos, ASN está sujeta a la política general de la PSA. Hasta ahora, a penas se le ha metido mano a la gestión de esos grupos especialistas. Recientemente, han habido algunos cambios: a todos los grupos se les ha pedido introducir constituciones y cuotas de afiliación. Como es lógico, estas nuevas normas no han sido acogidas con mucho entusiasmo y hemos estado teniendo muchas discusiones sobre cómo sería mejor que ASN las reuniera. En mi opinión, las ventajas de la adhesión todavía superan con creces los costes. Sin el apoyo financiero de la PSA no habríamos sido capaces de poner en marcha la conferencia ni cualquiera de los otros eventos más pequeños que se han organizado a través de ASN. ASN no es un grupo de toma de conciencia o de campaña, sino que difunde ideas a través de la membresía y facilita los contactos e intercambios con otros grupos anarquistas, por ejemplo, por medio de pequeñas conferencias y talleres. Los miembros de ASN interactúan e intercambian ideas con todo tipo de grupos no-anarquistas. Este septiembre (2009) ASN y el grupo de especialistas marxistas de la PSA organizaron conjuntamente una conferencia en la Universidad de Nottingham (Is Black and Red Dead?) para fomentar el debate sobre el socialismo libertario y la relación entre estas dos tradiciones. Además, ASN sirve como un centro de información: una serie de grupos y organizaciones no-anarquistas han puesto en contacto a varias personas a través de la página web para investigar sobre los diferentes aspectos del anarquismo y los miembros de ASN han sido invitados a participar en una serie de conferencias públicas y eventos culturales.

AP: Véase mi respuesta a la primera pregunta. Además de ello, yo diría que el principal objetivo de la carrera profesional de un académico es averiguar cosas acerca de las que los demás saben poco y después informarles sobre ellas en publicaciones o conferencias. Los buenos también tratarán de llegar (y lo conseguirán) fuera de la universidad y algunos no-académicos echarán un vistazo al trabajo académico de vez en cuando para ver lo que está pasando. Nuestro reto es hablar con los no-académicos en una lengua que comprendan y enseñarles, basándonos en una buena investigación académica rigurosa, que el anarquismo no es una ideología de locos, sino un cuerpo complejo de ideas y de principios que pueden contribuir a la consecución de la justicia social aquí y ahora.

– Dentro de ASN existe un subgrupo llamado ASIRA (Academics and Students Interested in Religious Anarchism). Obviamente uno de los tres pilares (Dios- Patria-Estado) contra los que el anarquismo clásico dirige todas sus energías es la iglesia. ¿Es posible conciliar esta aparente contradicción?

RK: ASIRA se creó con el fin de promover la investigación de los aspectos religiosos del anarquismo y de la relación entre el anarquismo y el pensamiento religioso. El anarquismo cristiano –asociado principalmente con León Tolstoi- es una tradición bien establecida, pero representa sólo una línea del pensamiento anarquista religioso. Es importante tener en cuenta que los anarquismos religiosos han sido típicamente elaborados en oposición a las iglesias organizadas y a otras organizaciones religiosas. Históricamente es cierto que los anarquistas han identificado a la Iglesia como una institución represiva, y que en su mayoría, tenían razón al hacerlo: el asesinato judicial de Francisco Ferrer en 1909 ilustra claramente la íntima relación entre Iglesia y Estado en España. También es posible argumentar –con Bakunin- que Dios es una idea de la que los anarquistas deberían deshacerse, pero sería un poco simplista, creo, llegar a la conclusión de que toda la discusión sobre religión o sobre pensamiento religioso es, de alguna manera, no-anarquista; esto implica necesariamente el reconocimiento de la autoridad religiosa formal o una aceptación de la sumisión, que es cualitativamente diferente a la clase de limitaciones que muchos no-anarquistas religiosos estarían dispuestos a aceptar. Yo no soy miembro de ASIRA pero creo que no hay solapamientos importantes entre las prácticas de los anarquistas religiosos y las de los no religiosos (incluso las de los anti-religiosos anarquista); en esas prácticas

–la búsqueda de una política de la vida cotidiana, por ejemplotambién hay preocupaciones compartidas acerca de la ética, la desobediencia y la violencia política que ASIRA está ayudando a desarrollar. Por último, mi interpretación es que la religión ha desempeñado un papel importante en los movimientos de justicia en el sur del mundo: descartar como contradictorio cualquier intento por combinar el compromiso político y la fe religiosa, creo que es un error.

AP: La Iglesia no es lo mismo que la fe o la creencia en Dios. Cuando los anarquistas hacen añicos a la iglesia, por lo general, lo hacen debido a la forma en que la institución era explotadora y represiva. Es evidente que las ideas de la gente ayudan a sostener la iglesia (y yo personalmente soy ateo), pero cuando nos ponemos todos del mismo lado de las barricadas, ¡necesitamos todo el apoyo que podamos conseguir!

DB: Estoy de acuerdo con Ruth, y también hay un problema en la manera en que la pregunta está formulada, a saber, la referencia a “la iglesia”, que no es sinónimo de “religión” o, como dice Ruth, del pensamiento religioso. Las experiencias han variado enormemente de país a país y de continente a continente. Es evidente que en países como España o Francia, la Iglesia Católica ha jugado históricamente un papel particularmente reaccionario, y a veces, uno con saña. Pero uno no necesita profundizar demasiado en la historia de las diversas religiones del mundo para ver que han variado enormemente, ni para ver que han sido desgarradas por conflictos y divisiones internas. Incluso si uno mira a la Iglesia Católica, no es difícil admirar el compromiso social y político de algunos partidarios de la teología de la liberación en América Latina o del “catolicismo social” en algunas partes de Europa. Y en Gran Bretaña, ha habido muchos activistas radicales socialistas cuyo compromiso político ha estado íntimamente relacionado con sus creencias cristianas, de igual modo, ha habido grupos como los cuáqueros pacifistas que se han comprometido y cuya práctica religiosa es en algunos aspectos más bien libertaria. En otras partes del mundo, se puede señalar que si, por ejemplo, algunos maestros zen apoyaron el nacionalismo japonés en la década de 1930 y de los 40, y algunos budistas de Sri Lanka parecen haber adoptado posiciones políticas reaccionarias, los budistas de otras partes de Asia (como Vietnam) han sido más coherentes en su pacifismo y han abrazado formas de activismo social. Por supuesto, muchos anarquistas occidentales se han sentido atraídos por el taoísmo y por algunas formas de budismo, especialmente por el zen. Éstas, por supuesto, no son vistas por todos como religiones y, además, es bastante posible seguir las enseñanzas budistas sin creer en algún tipo de dios creador o en otro reino sobrenatural. Así pues, para responder a la pregunta, yo diría que no es tan sencillo, y que hay muchas áreas de convergencia que sería útil investigar.

– De los casi doscientos miembros que componen ASN apenas hay una docena de mujeres: ¿Es el anarquismo un movimiento casi exclusivo de hombres? ¿Por qué pensáis que se da este fenómeno? ¿Tiene ASN alguna estrategia para atraer a más mujeres (y a otras minorías)?

RK: No sé cuáles son las cifras aunque estoy segura de que el número de mujeres y de minorías es muy bajo. Sin embargo, no creo que sea posible extrapolar de las cifras de ASN una generalización acerca de la naturaleza del movimiento anarquista. Tampoco creo que las diferencias basadas en el sexo determinen necesariamente el carácter de un grupo o movimiento. Un grupo con una participación femenina del 50% todavía no podría hacer frente a las actitudes rabiosamente patriarcales y homofóbicas. Ha habido mucha discusión acerca de la adopción y de la necesidad de superar las prácticas de la corriente masculina en ASN como, por ejemplo, evitar comentarios intimidatorios y agresivos en las listas de ASN y dar espacio a las voces que de otro modo permanecerían silenciadas. Una de las razones por las que la sesión de “Escuchando” [Listening] en la conferencia de ASN tuvo tanto éxito fue porque trató precisamente estas cuestiones. Dado que el grupo se ha organizado desde dentro del sistema universitario, no es de extrañar que su composición refleje la generalizada desigualdad del sistema educativo. ¿Tenemos una estrategia para tratar esto? Una respuesta corta es “no”. De hecho, no hemos tratado de reclutar a nadie y nunca pretendimos, de ninguna manera, ser representativos.

AP: Hay cerca de 200 miembros de ASN y el 10% son mujeres (aunque las cifras exactas no están disponibles). Esto claramente no es el reflejo de la academia como un todo donde hay muchas más mujeres, pero probablemente es más algo reflexivo del movimiento anarquista. No tenemos una estrategia para reclutar más mujeres para ASN y nunca se ha llevado esta cuestión a discusión. Dicho esto, habrá cinco ponencias presentadas sobre anarquismo y feminismo en la conferencia del próximo febrero dentro de la reunión anual de la PSA que tendrá lugar en Edimburgo. Entre las ponencias que se presentarán se incluye una que analiza los desequilibrios de género con Alternative Libertaire, en Francia, y también se incluye mi propia ponencia que versará sobre el antifeminismo de Proudhon. Habrá una ponencia de Judy Greenway sobre sus propias experiencias como feminista dentro el movimiento anarquista y otra de Jamie Heckert que parece llevar a Kropotkin a la teoría feminista. ¡Sabemos mucho sobre estas cosas ya, pero tal vez sabremos más acerca de cómo responder a esta pregunta sobre la representación femenina y las cuestiones de la mujer dentro del movimiento en abril! Esa es una de las cosas buenas de tener un grupo de investigación propio. Podemos obtener respuestas rigurosas a preguntas importantes. ¿Quién, si no, tiene tiempo para hacer esta clase de investigación?

DB: Sólo quiero añadir a las respuestas de Ruth y de Alex que, a pesar de la legislación que existe contra la discriminación sexual, esto sigue siendo un gran problema en todo el sistema británico superior de enseñanza. Aunque hoy día existe una mayor proporción de mujeres estudiantes en las universidades, creo que todavía se da el caso de que la proporción de mujeres disminuye cuanto más arriba se va (de los licenciados a los postgraduados, de los postgraduados a los profesores asociados, de los profesores asociados a los catedráticos y de los catedráticos a los rectores).

– Uno de los más acalorados temas de discusión que aparecen tanto en los foros de ASN como en la revista Anarchist Studies se refiere al supuesto cambio de principios entre el anarquismo de los siglos XIX-XX y el llamado “post-anarquismo” del siglo XXI. ¿Qué diferencias existen entre el anarquismo de los antiguos y el anarquismo de nuestros días? ¿Incluye ese postanarquismo una reconciliación con algunas teorías marxistas?

RK: No tengo mucha simpatía por las ideas de cambio teórico: No considero que el pensamiento se desarrolle de esta manera tan nítida y soy muy reacia a establecer distinciones rígidas entre el pensamiento de los siglos XIX, XX y XXI. Los postanarquistas también son muy sensibles a la complejidad de la historia de las ideas anarquistas, incluso mientras hablaban en términos muy transformadores: Stirner, por ejemplo, es señalado a menudo como uno de los precursores del pensamiento postanarquista. Para mí, las principales diferencias son formales y filosóficas, ya que existe una buena cantidad de consenso en lo que se refiere a la política anarquista. El problema con estos argumentos es que tienden a ser exagerados, sobre todo cuando salen a la luz por primera vez, cuando la gente está tratando de esbozar cuáles son las posiciones y cuando se sienten frustrados por las mutuas percepciones erróneas y por los mutuos malentendidos.

Para mí, las principales diferencias entre el «nuevo» y el «viejo» anarquismo se encuentran en el contexto y en las contingencias de la historia. Y creo que es muy importante tener en cuenta estas contingencias, a fin de evitar la reificación de determinadas ideas o posiciones. Quizás los postanarquistas hayan confundido la tendencia a reificar las ideas (de Estado, Revolución y así sucesivamente) con “la teoría clásica anarquista” y erróneamente la utilicen para informar a sus críticas. Si esto es cierto, entonces no creo que esto invalide todo lo que tienen que decir sobre el anarquismo o la política contemporánea, la justicia global, la represión estatal y así sucesivamente.

¿Es el post-anarquismo una reconciliación con la teoría marxista? Políticamente, los postanarquistas se definen a sí mismos en contra de la tradición marxista que emergió de la Segunda Internacional así que desde ese punto de vista hay una clara continuidad del pensamiento entre las «antiguas» y las «nuevas» tradiciones anarquistas y me parece que los postanarquistas han reconocido abiertamente esto. Filosóficamente, es una cuestión complicada, y responder a ella, probablemente implicaría clasificar conjuntos de ideas en un campo u otro y determinar lo que era la teoría anarquista en primer lugar. No estoy muy interesada en este juego, aunque estoy interesada en tratar de desentrañar las formas en que determinadas ideas –la anti-utopía, por ejemplo- han sido interpretadas y reinterpretados por los diferentes autores a través del tiempo. Es interesante (para mí) ver cómo una crítica postanarquista anti-fundamentalista del utopismo encaja con una crítica anti-marxista “clásica” anarquista del anti-utopismo.

AP: Tengo dos observaciones generales sobre el postanarquismo, ninguna de las cuales es particularmente original. En primer lugar, los post-anarquistas muestran un nivel sorprendente de ignorancia con respecto a los llamados anarquistas clásicos. Si hubiera un nivel más general de conocimiento sobre los llamados “anarquistas clásicos” estaría más claro para la mayoría que los post-anarquistas tienen poco que ofrecer que sea particularmente original. En segundo lugar, a causa de que los post-anarquistas muestran esta ignorancia, están perjudicando al anarquismo como una filosofía política. Hay dos razones para ello. Primero, la gente cree en las afirmaciones sobre el anarquismo clásico que hacen los post-anarquistas y esto conduce a una sensación general de que no hay nada en el anarquismo clásico que pueda ser usable en el periodo (post) moderno. En segundo lugar, existe la suposición de que el anarquismo es algo que tiene un conjunto de principios básicos que de alguna manera pueden ser superados por referencia a las ideas que se dice que son “nuevas”. No estoy seguro de que el anarquismo tenga este conjunto de supuestos básicos y, de igual modo, tampoco estoy convencido de que el post-estructuralismo sea particularmente original. El anarquismo es un conjunto de ideas vivas e históricamente evolucionadas que tienen los bordes borrosos y no son fácilmente reducibles. Este pluralismo es su fuerza (en mi opinión) y los post-anarquistas tienen que reducir el pasado anarquista a unos pocos “fundamentos”, a fin de poder reclamar que están diciendo algo nuevo. Lo que necesitamos es más historia intelectual anarquista, no más post-anarquismo. ¿Cómo puede uno especular sobre su futuro de manera adecuada si no conoce su pasado?

DB: Me veo a mí mismo como un historiador del trabajo más que como un teórico, y no me siento capacitado para decir mucho sobre este tema. Aunque, sin embargo, quisiera hacer sólo dos comentarios. El primero es que mi propia investigación se ha centrado más en los activistas comunes que en teóricos de gran nombre y, a menudo, estoy más que sorprendido de ver las indiscriminadas generalizaciones que se hacen a veces de los anarquistas del siglo XIX y de principios del siglo XX –yo simplemente no reconozco algunas representaciones de lo que semejantes anarquistas supuestamente pensaron e hicieron. En segundo lugar, en un nivel más general, yo (como mucha gente) siento rechazo por el lenguaje utilizado en muchos escritos postestructuralistas o postanarquistas. Ese lenguaje a menudo me parece demasiado e innecesariamente (y de hecho deliberadamente) difícil y, por lo tanto, exclusivo.

- Y, por último, la revista Anarchist Studies publica todo tipo de artículos entre los que destacan los dedicados a la reevaluación del registro anarquista desde la cultura, la filosofía y la acción política orientada hacia el futuro; en este contexto: ¿A qué nuevos retos se enfrenta ASN y la revista Anarchist Studies?

RK: Anarchist Studies actualmente está vinculada a ASN a través de un acuerdo de suscripción de membresía, pero la revista funciona de forma independiente a la red. En general, la revista y ASN están dirigidas por sus colaboradores. Dicho esto, la revista busca, de vez en cuando, activamente la discusión de acontecimientos particulares o problemas políticos: Volumen 14: 1 (2006) sobre Laicidad, Religión y Diversidad es un ejemplo. Además, la revista invita a hacer propuestas de temas especiales que ofrezcan la oportunidad a los editores invitados de centrarse en temas o ideas particulares. Por ejemplo, el volumen 17: 2 es un número especial sobre anarcosindicalismo. La revista también fomenta breves reflexiones sobre la política –la crisis de Gaza, el diciembre griego, por ejemplo. Creo que también sería útil proporcionar un espacio de “noticias” para diferentes grupos anarquistas, de tal modo que puedan esbozar sus actividades siguiendo el modelo de los periódicos del siglo XIX (como Révolté o Freedom) pero esto no ha sido discutido con los co-editores y no está dentro de nuestra política. En lo que se refiere a su futuro inmediato, la revista está desarrollando un nuevo sitio web y espero que éste proporcione el espacio para la exploración de algunas nuevas características e ideas.

AP: Me remito a Ruth en esta pregunta.

DB: Como editor de reseñas, debo añadir que acogemos con beneplácito las propuestas de reseñas de libros –aunque ahora estamos en la feliz situación de no poder incluir en la sección de reseñas todos los libros que están apareciendo en inglés sobre anarquismo, por lo que se ha tenido que reducir la extensión de las reseñas con el fin de que cojan más en ella.

Más info: www.anarchist-studies-network.org.uk

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Periodico CNT nº364 Febrero 2010
http://www.cnt-ait.tv/d/1092-2/cnt_364_web.pdf
(pag. 17,18, 22 y 23 del pdf)

martes, 2 de marzo de 2010

viernes, 26 de febrero de 2010

Anarquismo y Gobiernos radicales


Larry Gambone


¿Cómo deberían conducirse los anarquistas ante gobiernos revolucionarios o de izquierda populista? ¿Debieran denunciarlos frontalmente? ¿Debieran unirse a sus movimientos? ¿Qué trampas hay que evitar? Estas preguntas son importantes ya que pueblos radicalizados están generando movimientos que están llevando al poder a gobiernos progresistas. Mientras la crisis capitalista se profundiza, es esperable que más movimientos como estos surjan.




Actualmente el anarquismo es más influyente y está más extendido que en los 70 años anteriores. Y el movimiento continúa creciendo y desarrollándose. Esto no significa necesariamente que seamos una tendencia predominante. Incluso durante el apogeo del anarquismo en los años inmediatamente posteriores a la Primera Guerra Mundial -tuvimos que coexistir en esta etapa con otras corrientes socialistas. El movimiento más importante y mayor envergadura del anarquismo -España en 1936- vio la formación de un frente unido que involucraba a CNT-FAI, al POUM de izquierda-comunista y a los militantes de base de los sindicatos socialistas.
Es una certeza decir que el cambio social –y más aún la revolución social- implicará un número de diversas tendencias, en las cuales el anarquismo será sólo una, y no siempre la predominante. Los anarquistas trabajarán junto con las otras tendencias que promueven el autogobierno y la autogestión, y esencialmente con todas las tendencias que de cierta manera ayuden a la lucha popular. Esta noción no es una cuestión polémica entre nosotros. Estamos trabajando todo el tiempo junto a otras tendencias en los movimientos ambientales, por la paz, anti-fascistas y anti-capitalistas.
El problema sobreviene a los anarquistas cuando la presión de los movimientos sociales logra instalar a gobiernos populistas, socialistas democráticos o “revolucionarios”. Ejemplos de éstos se encuentran en Bolivia, Venezuela y Ecuador. ¿Cómo, en cuanto libertarios decididos, nos comportamos ante gobiernos, que de cierta manera, reflejan y actúan según las necesidades y los deseos de los movimientos sociales y los trabajadores? Cómo reaccionamos frente a estas situaciones puede estar lleno de peligros para nuestro movimiento.
En el pasado, los anarquistas han reaccionado de dos maneras opuestas y erróneas. Una se puede llamar el “liquidacionismo”. Aquí los anarquistas pierden su programa distintivo y se disuelven en la tendencia “revolucionaria” de gobierno. Durante la revolución rusa, miles de anarquistas se unierion a los Bolcheviques o formaron organizaciones pro-Bolcheviques en sus respectivos países. Es innecesario decir que los Bolsheviques no decretaron nuestro programa. Posteriormente, el movimiento “26 de Julio” se volteó hacia el Partido Comunista, y suprimieron a los anarquistas cubanos, mientras muchos anarquistas fuera de Cuba, por solidaridad con la revolución cubana, ignoraron la situación de sus camaradas. El “liquidacionismo” significa abandonar al anarquismo completemente, a cambio de un mínimo progreso social, y a veces ni siquiera eso.
Pienso que el liquidacionismo obedece a la debilidad del anarquismo. Hubo pocos intentos de revoluciones anarquistas antes de 1917 y el anarquismo comenzaba a evidenciar ciertas falencias. El Bolchevismo parecía entonces mostrar el camino. En los comienzos de 1960 el movimiento anarquista estab en un gran reflujo y muchos anarquistas buscaban cualquier cosa para mantener el optimismo, y el ejemplo de Cuba parecía ser la respuesta. Como el anarquismo hoy es un moviemiento que crece, no veo al liquidacionismo como un problema mayor en la actualidad, aunque por supuesto uno nunca sabe con seguridad.
El sectarismo es el otro error. ¡Qué sorpresa nos llevamos cuando nos damos cuenta que los socialistas democráticos y los populistas no son anarquistas! No podemos esperar que ellos realicen nuestro programa, sino que solamente podemos esperar que realicen los aspectos de su propio programa que vayan en beneficio del pueblo. ¿Si hacen esto, deben ser condenados como enemigos tan malos como los imperialistas y los oligarcas? ¿Qué piensa el pueblo cuando los anarquistas maldicen a estos reformistas? El sectarismo separa a los anarquistas de la masa del pueblo, que no pueden entender por qué los revolucionarios están condenando aquellas acciones que están mejorando sus vidas. Lo que es aún peor, es cuando el sectarismo lleva a una propaganda que imita la de los reaccionarios. Según el sectario, un vaso nunca está medio lleno, sino que siempre está medio vacío. Si triunfa la reacción, ésta torturará y asesinará a los sectarios junto con las otras tendencias, y su sectarismo permanecerá como un gusto amargo en las bocas del pueblo derrotado. [1]
Este es particularmente el caso en América Latina, en donde la movilización del pueblo lleva inmediatamente a la polarización entre las masas y la oligarquía y sus partidarios. Si la oligarquía gana la ventaja en esta lucha el resultado es la supresión de los movimientos populares, la tortura y la masacre. Pensar que uno puede mantenerse al margen durante esta polarización, o que esto es "solamente una lucha entre facciones burguesas”, es vivir en un mundo ideal.
Una causa del sectarismo es la fetichización de las lecciones supuestas o reales del pasado. Los Bolcheviques se volcaron contra sus aliados en el anarquismo, y también lo hizo Fidel Castro. Dondequiera que el estalinismo asumiera el control, los anarquistas y las otras tendencias radicales fueron eliminadas. De esta trágica historia se ha desprendido una visión tácita que cualquier revolución o gobierno Marxista, verdaderos o no, seguirá este modelo. Pero la historia cambia y no es simplemente la repetición de un mismo patrón estático. El estalinismo no es una manifestación platónica, asomándose en el cosmos, apenas esperando para manifestarse en el primer brote de cambio revolucionario.
Las alternativas al estalinismo -trotskismo, socialismo democrático y anarquismo- eran demasiado débiles en los 1940s y ‘50s. El estalinismo era hegemónico en este tiempo. Pero el pueblo aprende en base a la experiencia qué sirve y que no. Lo qué una vez fue visto como un modelo viable para el cambio revolucionario -un Estado de partido unico más nacionalización de la riqueza productiva– no es visto ahora como una respuesta. No se genera a partir de él la clase de sociedad que cualquier persona quiere.
El movimiento comenzó a alejarse de la hegemonía del modelo estalinista a fines de los 1960s. El gobierno de Unidad Popular en Chile intentó crear el socialismo mediante un proceso democrático. La revolución Sandinista en Nicaragua no tomó una dirección estalinista. En vez de suprimir todas las tendencias excepto la suya, favorecieron una democracia de varias tendencias -incluso para la derecha, una amabilidad que no les fue reconocida.
¿Qué deben entonces hacr los anarquistas frente a los nuevos regímenes revolucionarios o progresistas que trabajan en cierta medida por el interés de la población? Primero, establecer que nuestra lealtad está con el pueblo, no con el gobierno -con ningún gobierno. Si el pueblo apoya un gobierno progresista, es porque ese gobierno está respondiendo a sus deseos. Un ataque frontal directo contra tal gobierno –antes de que comience a trabajar en realidad contra sus partidarios- es algo futil que crea un abismo entre nosotros y el pueblo.
Debemos ser reservados mientras el gobierno actúe de alguna manera según el interés popular. Cuando se desvíe de esa trayectoria, le criticamos. Pero hay también maneras de criticar que no alienen al pueblo. Debemos tener una actitud de reforzamiento positivo: Que nunca deje de hablarse de la necesidad de la democracia directa y de la autogestión. Si el gobierno progresivo es renuente a ir más allá de las palabras, nuestro presión interminable sobre estos puntos serán críticas de gran alcance, pero no serán consideradas como un ataque negativo. Nuestra meta debe ser empujar al gobierno progresista, desde debajo, al punto de quiebre, donde o le toca exponer su carácter reaccionario o donde comienza a disolverse en medio del fortalecimiento del poder popular. Y si este proceso no se puede llevar a su desenlace libertario, debemos ganar una base fuerte en el pueblo, en los sindicatos, en las poblaciones y en las organizaciones sociales, para defender nuestras conquistas y para construir una base para el siguiente paso en la lucha.
Debemos estar junto con el pueblo, si el pueblo gana una cierta medida de gobierno autónomo y de descentralización, nosotros debemos estar allí, empujando estas medidas al máximo. Si el gobierno revolucionario anima las cooperativas, debemos formarlas o unirnos a ellas, cerciorándose de que sean autónomas y democráticas. Si los reaccionarios intentan restablecer su dominio con un golpe, un fraude electoral o una invasión, debemos estar al frente de la resistencia, no como lacayos del gobierno, sino como partidarios de los movimientos populares que los reaccionarios destruirán si recuperan el poder. Nuestro lema no debe ser “defendamos nuestro gobierno”, sino “defendamos al pueblo… nuestras poblaciones, sindicatos, cooperativas, etc.” Nunca debemos aliarnos con la reacción, ni siquiera verbalmente, no importa qué diferencias tengamos con el gobierno progresista.
Algunas experiencias personales
En 1972 un gobierno socialdemócrata (NDP) fue elegido por primera vez en la Columbia Británica. En esa misma época estábamos intentnado construir al movimiento anarquista. Había unas 25 personas interesadas en el anarquismo y la mitad de ellas estaban en nuestro grupo. El gobierno del NDP introdujo “cordones verdes” para proteger el ambiente junto con reservas agrícolas para proteger la tierra cultivable de los especuladores de propiedades. Aumentaron el seguro social de $95 a $160 mensuales y crearon un mecanismo de control democrático descentralizado del sistema de seguridad social. Prohibieron los castigos físicos en las escuelas y otras medidas represivas. En lugar de condenarlos por coptar al movimiento ambiental o el control de las comunidades, como habrían hecho los sectarios, nosotros no dijimos nada. En realidad, entre nosotros, estábamos encantados con lo que estaban haciendo y nos mantuvimos ocupados en la creación de un movimiento anarquista para ocupar nuestro tiempo atacándolos, lo que hubiera sido como una pulga tratando de denunciar al elefante, en cualquier caso.
Lo que ocurrió fue que la mitad de nuestro grupo estaba tan fascinado con las acciones progresistas del gobierno, que propusieron unirse al NDP en bloque para desde ahí presionar para que se llevara el control comunitario a su límite. Cuando algunos nos negamos, la facción liquidacionista se separó y decidió unirse por su cuenta. Nosotros los denunciamos y por un tiempo hubo una amarga hostilidad entre ambos grupos. Los anarquistas que no entramos en este juego, somos quienes formamos el movimiento anarquista en Vancouver que existe hasta nuestros días. Respecto a los “anarquistas del NDP”, nos volvimos a hacer amigos después de un tiempo y ellos continúan siendo simpatizantes del anarquismo hasta nuestros días.
En retrospectiva, pienso que el liquidacionismo surgió porque la gente no tenía una concepción acabada del anarquismo. La experiencia de los sectarios, tan frecuente entre las sectas de izquierda, es una sobre-reacción en sentido contrario. Por lo demás, carecíamos de compañeros más experimentados que pudieran habernos ayudado. Estábamos empezando de cero, por así decirlo. No nos equivocamos en evitar ataques al NDP, pero nos equivocamos en no educar a nuestra militancia sobre las diferencias entre la socialdemocracia y el anarquismo.
1.Durante la campaña para derrocar a Allende, la CIA financió una huelga de conductores de camiones. Los sectarios de ese momento exaltaron la huelga como ejemplo de la "lucha de clases” contra los reformistas malvados de Allende.

Dirección:: http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/13166
Enlaces:[1] http://anarkismo.net/article/15916

jueves, 25 de febrero de 2010

ENTREVISTA A COLIN WARD (1924-2010)

LA MIRADA ANARQUISTA: CONVERSACIÓN CON COLIN WARD
David Goodway
Nacido en 1924, Colin Ward ha sido arquitecto, urbanista y pedagogo y ha escrito ensayos sobre filosofía, política y sociología. Desde muy joven ha venido colaborando con el grupo anarquista Freedom, posiblemente el colectivo libertario intelectual más importante del pasado siglo. En Freedom participaron en la difusión y actualización del pensamiento libertario gentes tan interesantes y capaces como Vernon Richards -del cual nos hemos ocupado anteriormente en nuestra revista-, Maria Luisa Berneri, Nicholas Walter, Herbert Read, George Woodcock, Alex Comfort… Desde la experiencia acumulada en sus ochenta años Colin Ward va repasando en una amplia conversación con David Goodway los diversos aspectos y avatares de su intenso compromiso político, a la vez que recuerda y rinde homenaje a sus compañeros de lucha. Lo que ahora publicamos es un extracto del libro Conversazioni con Colin Ward. Lo sguardo anarchico, publicado en Italia por Elèuthera a partir de la edición original inglesa.
¿Qué te atrajo de la idea anarquista en una época, los años treinta, en la cual el entusiasmo por el comunismo estaba en su apogeo?
No estoy seguro del todo de cómo conseguí no ser infectado de la idolatría por Stalin que afligía a la izquierda británica. Pero entre las publicaciones que se vendían en la librería anarquista de Glasgow, que yo frecuentaba, estaban los escritos de Emma Goldman y de Alexander Berkman. El mismo Frank Leech había impreso y publicado el panfleto de Emma Goldman Trotsky Protests Too Much (Trotsky protesta demasiado). Me habían impresionado muy pronto la obra de Arthur Koestler y la de George Orwell. Lilian Wolfe, una veterana de los primeros años de Freedom Press, había puesto mi nombre en la lista de destinatarios de varios periódicos de la disensión, como Politics, que Dwight MacDonald publicaba en 1944: todas aquellas publicaciones tenían un rasgo en común, la aversión respecto del estalinismo omnipresente en la prensa de la izquierda «regular». En 1944 Freedom Press había publicado el libro de María Luisa Berneri Workers in Stalin’s Russia (Trabajadores en la Rusia de Stalin), que conocería más reediciones en la posguerra y que sostenía que el criterio fundamental para juzgar cualquier régimen político era: ¿en qué condiciones se encuentran los trabajadores?, y según este criterio el régimen soviético era un desastre, con los mismos extremos de riqueza y pobreza del mundo capitalista. El libro se había editado en un momento en el cual, por acuerdo tácito, la prensa británica no criticaba a la Unión Soviética. Estoy seguro de que las generaciones posteriores no acabarán nunca de comprender hasta que punto las ideas marxista y estalinista habían condicionado las teorías de los intelectuales ingleses y europeos.
¿Cómo explicarías ese apasionamiento casi religioso?
Fue una especie de conversión para muchos: la búsqueda de certezas extremas. Quizás fue Orwell quien la definió «patriotismo desplazado», refiriéndose con esto a cuantos, habiendo abjurado de una lealtad incondicional al país de nacimiento, la aplicaban, como un esparadrapo, a otro país. Se observa bien en el decenio de la posguerra, en el cual los marxistas ingleses, desilusionados del estalinismo, ofrecieron su lealtad a la Yugoslavia de Tito y, desilusionados de nuevo, pasaron inmediatamente a la Cuba de Castro. No conozco armas capaces de vencer esta tendencia, excepto la del ridículo.
¿Cómo defines el anarquismo? ¿Eres socialista? ¿Tu ser anarquista incluye la concepción de los sindicalistas, de los individualistas, de los pacifistas…?
Para dar una definición del anarquismo siempre recurro a las palabras de apertura de un artículo escrito por Kropotkin para la undécima edición de la Enciclopedia Británica en 19051, en el cual explica que es El nombre dado a un principio, o a una teoría de la vida y del comportamiento en base a la cual la sociedad es concebida sin gobierno: la armonía en su interior se obtiene no por sumisión a la ley o por obediencia a cualquier autoridad, sino por libre acuerdo estipulado entre los varios grupos, territoriales y profesionales, constituidos con fines de producción y consumo, pero también para la satisfacción de la infinita variedad de necesidades y de aspiraciones de un ser civil.
Estoy totalmente de acuerdo con esta definición, que después Kropotkin extiende. Eso significa que soy, por definición, un socialista o aquello que Kropotkin habría definido como un anarcosindicalista. Pero del mismo modo subrayo siempre que existe un terreno común para personas que han llegado a un acercamiento al anarquismo a través de diferentes rutas. Creo que el grupo de Freedom Press de los años de la guerra reunió gente que expresaba todas las tendencias, y que ésta ha sido una característica de aquellos que han estado ligados a Freedom durante toda su historia. En realidad no me fío de los anarquistas que pasan su tiempo demoliendo la posiciones de otra facción anarquista.
Comprendo lo que dices, pero debo insistir en un aspecto. No veo ninguna referencia al socialismo (propiedad común de los medios de comunicación, de distribución y de intercambio) en la definición que has tomado de Kropotkin.
Porque la mayor parte de las versiones de socialismo que conocemos implican la actividad de un gobierno central o local. Pero el movimiento cooperativo supone en todo el mundo una multiplicidad de formas de propiedad común de los medios de producción, de distribución y de intercambio, sin depender del Estado.
Cierto, pero pienso que la definición de Kropotkin se atiene al específico campo del anarquismo y no del socialismo, aunque tenga bastantes implicaciones socialistas ¿En que relaciones estás, personalmente, con el sindicalismo?
Me parece que el control obrero de la producción es el único acercamiento compatible con el anarquismo, por eso soy automáticamente un defensor de los objetivos del sindicalismo. He visto a menudo como una minoría militante intentaba alimentar conflictos de importancia secundaria hasta hacerlos convertirse en luchas extremas, perdiendo inevitablemente el apoyo de la mayoría y consiguiendo que los obreros normales temieran la militancia. Los sindicalistas, como los novelistas y los sociólogos, tienden a sobrevalorar la presencia de las grandes fábricas fordianas, organizadas con precisión militar, en el sector manufacturero, cuando, como revelaba Kropotkin hace un siglo, el puesto de trabajo típico es el de una pequeña oficina. Quizás, cuando los sindicalistas consigan disminuir un cierto romanticismo histórico, sabrán explotar plenamente las nuevas tecnologías de la comunicación para combatir el capitalismo internacional a escala global.
¿Y el individualismo?
No es necesario que te diga que las personas más individualistas que he conocido estaban entre aquellas que rechazaban la ideología del individualismo y creían firmemente en el comunismo anarquista. No es una interpretación, sino una observación cotidiana.
¿Y el pacifismo?
También he podido observar a varias generaciones de anarquistas que han tenido posiciones diversas concernientes a la violencia y a la no violencia. Recuerdo a un simpatiquísimo viejo irlandés, un anarquista de los viejos tiempos, Matt Kavanagh, que repetía a menudo: «¡El problema de los pacifistas es que te golpearían con el puño en la nariz sin pensárselo dos veces!». Pero a quien considera ingenuo o simplista el pacifismo contemporáneo, le aconsejaría leer el libro de mi amigo Michael Randle, Civil Resistance, que discute los límites y la potencialidad de la acción pacifista.
Estoy seguro que George Orwell -quien durante la Segunda Guerra Mundial dedicó tanto tiempo a atacar la posición pacifista de amigos suyos como Alex Comfort y George Woodcock- observaba, pese a todo, que los más dispuestos a criticar la ideología de la no violencia son también aquellos que tienen más presente la naturaleza horrible, sórdida y arbitraria de la violencia.
Durante toda tu vida adulta has estado ligado a la misma casa editorial de Londres, Freedom Press ¿Quieres explicarme algo de su historia?
El primer número de Freedom salió en 1886, a cargo de una mujer extraordinaria, Charlotte Wilson, que mantenía correspondencia con Kropotkin y con su mujer, Sophie, pidiéndole que fuera a Inglaterra después que Kropotkin hubo salido de la cárcel en Francia, en enero de 1886. La notoriedad de él y la capacidad organizativa de ella produjeron una revista que retomaba la apuesta de la experiencia ginebrina de Kropotkin con Le revolté en 1878, y de la parisina de La Rèvolte, en 1885.
El periódico fundado entonces consiguió sobrevivir, pese a las irrupciones de la policía y las encarcelaciones durante la Primera Guerra Mundial, hasta 1928. En aquel año, Tom Keell, que había sido el inquieto director editorial desde 1907, dejó Londres con su compañera Liliam Wolfe para ir a la Whiteway Colony, una comunidad Tolstoyana de la Inglaterra occidental que, desde su fundación en 1898, se había convertido en hospitalario refugio de muchos anarquistas.
Keell continuaba publicando un Freedom Bulletin para los abonados que quedaban y, mientras tanto buscaba vislumbrar las señales de un reinicio de la actividad anarquista. Estas se presentaron en 1936, cuando fue interpelado por Vernon Richards, hijo de un viejo anarquista italiano trasladado a Londres, Emidio Recchioni (1864-1934), el cual tenía un conocido negocio de alimentación, el King Bomba, en el número 37 de Old Compton Street, en el Soho.
Vero, como se llamaba en realidad y como lo llamaban los amigos, había fundado una revista, Free Italy, que a partir de 1936 fue sustituida por Spain and the World. Y Tom Keell se felicitó del hecho de que fuera un nuevo espacio para albergar las ideas y los viejos opúsculos que había guardado. Cuando la Guerra de España se encaminó ya a su triste conclusión, en 1939, la revista volvió a cambiar de nombre, primero a Revolt y después a War cmmentary- for Anarchism, para después retornar a la cabecera original Freedom, en 1945.
¿Quiénes eran las personalidades más importantes de Freedom Press y cómo te han influenciado?
Las personalidades centrales eran sin duda Vero y María Luisa Berneri, incluso por el simple hecho de que participaban hacia tiempo en la redacción de la revista. Vero desde 1936, cuando tenía 21 años, y María Luisa desde su llegada a Inglaterra en 1937, cuando tenía 18 años, después que su padre, Camillo Berneri, había sido muerto en Barcelona.2 El conocimiento que tenían del movimiento anarquista internacional, de sus tendencias y sus principales exponentes, y la capacidad de utilizar otros idiomas hacían que sus opiniones fueran las más escuchadas.
Vero era un hombre fascinante y se dedicaba con deleite al arte culinario, preparando platos deliciosos con ingredientes simples. Había estudiado ingeniería civil y hasta su detención había trabajado en las construcciones ferroviarias. Era fascinante escucharlo cuando hablaba de trenes y estaciones, pero no ha escrito nunca nada con ese argumento. Desgraciadamente ha muerto, a los 86 años. Me ha apenado siempre no haber conseguido convencerlo para que escribiera sobre varios aspectos de su vida: sobre los niños urbanos, las vías férreas o la horticultura, respecto de todo lo cual tenía una experiencia directa y cosas importantes que decir.
Luego, inútil decirlo, todos estaban enamorados de María Luisa. Un famoso periodista inglés, Frances Partridge, la describe de esta manera, narrando una visita, hecha el 22 de enero de 1941, al escritor Gerald Brennan y a su mujer: «Tenían como huésped en su casa a una amiga, la anarquista italiana María Luisa, que se había casado con el hijo de King Bomba, el tendero del Soho. Creo que es la chica más bella que haya visto nunca, y su belleza se acompaña de una extrema dulzura, de una voz baja y ronca y de una evidente inteligencia». Y cuando Lewis Mumford, también autor de un estudio sobre las utopías, escribió la recensión del libro de María Luisa, Viaje a través de la utopia3 halló que era «un libro que solo una inteligencia audaz y un espíritu ardiente están en condiciones de producir».
Tengo poquísimos recuerdos personales de María Luisa. Recuerdo especialmente una ocasión en la cual habíamos comido juntos en un modestísimo restaurante griego, comiendo moussaka y discutiendo sobre la importancia de William Morris. Se comportaba como si aquella normalísima comida fuese una ocasión especial, como en efecto lo era para mí. La conocía solo hacia dos años y a menudo me he preguntado cuales y cuantos libros habría escrito, si no hubiese muerto trágicamente con solo 31 años, en 1949.
Otro miembro de la redacción de Freedom Press que contribuyó inmensamente en aquellos años fue George Woodcock. Había nacido en Canadá, en 1912, y lo habían traído a Inglaterra de niño. Y a Canadá retornó en 1949, destacando como uno de los más conocidos autores del país. Ante el estallido de la Segunda Guerra Mundial tenía una postura pacifista, en 1940 había publicado una revista de literatura, Now, y en 1942 había entrado en la atareadísima redacción de War Commentary.
Era de largo el más prolífico de nuestros polemistas, escribiendo una serie de panfletos en un campo en el cual la propaganda anarquista en inglés (y quizás en otras lenguas) era muy débil: el de la aplicación de las ideas anarquistas en aspectos específicos de la sociedad. Me atrajeron sus escritos porque entre ellos estaba el ensayo Railways and Society y un panfleto sobre el problema de los alojamientos Homes or Havels? Pero para mi tuvo sobre todo importancia su estudio sobre el regionalismo en una serie de artículos para Freedom (más tarde agregado, me parece, a su biografía de Kropotkin), donde relacionaba a los geógrafos racionalistas franceses como Reclús, a través de Kropotkin y de Patrick Geddes, con las tesis sobre descentralización de Ebenezer Howard, la Regional Planning Association of America y la obra de Lewis Mumford. George murió en 1995 en Vancouver.
John Hewetson (1913-1990) había llegado al anarquismo, pasando por el Forward Movement, nacido de la escisión de una asociación pacifista, la Peace Pledge Union, y había empezado a escribir en War Commentary en 1942. Ejercía como médico y en el momento de su arresto era médico jefe de traumatología en el hospital de Paddington. Salido de prisión, durante el resto de su vida ejerció como médico generalista en los barrios pobres de Londres. Estuvo entre los primeros en batirse por la contracepción gratuita y por el aborto y por mantener una actitud abierta respecto de los consumidores de drogas.
Philip Sansom (1916-1999) provenía de la misma zona de Londres que yo y enseñaba grafismo publicitario. Era ya objetor al servicio militar cuando, en 1942, descubrió a los anarquistas y a los surrealistas de Londres. En War Commentary y después en Freedom se ocupaba del mundo sindical pero dibujaba también viñetas de gran fuerza satírica. En la posguerra trabajó en la imprenta que imprimía la revista y recuerdo bien dos ocasiones en las que me telefoneó al trabajo para pedirme permiso para tirar copias de más de mis artículos para distribuirlos como octavillas desde su «palco» de orador en Hyde Park. Yo, es inútil decirlo, me sentí enormemente halagado por su petición, y aún lo estuve más cuando me pidió que escribiera el prólogo de su opúsculo Syndicalism: the worker’s New Step. La característica principal de su carácter era una generosidad sin reservas, y de él me quedan en la memoria las francas risotadas y las canciones improvisadas.
Cuando entré en la redacción de Freedom Press, de ella formaba parte también John Olday (1904-1977), las ilustraciones del cual para la revista se recogen en el volumen March to Death, donde se reúnen noticias y artículos del tiempo de la guerra elegidos por Maria Luisa Berneri. La primera edición del libro es de 1943, pero ha sido reeditado recientemente.
Olday había pasado la infancia en Hamburgo, su padre era inglés y su madre alemana (su verdadero nombre era Arthur William Oldag) y en la Alemania anterior al nazismo había formado parte de un movimiento juvenil similar al de los Wanderroget, participando después en la lucha contra el nazismo. Las autoridades alemanas no ignoraban sus actividades y aprovechó la doble nacionalidad para refugiarse en Inglaterra en 1938. Allí publicó su autobiografía, Kingdom of Rage y en 1939 se enroló voluntario en el ejército inglés. Cuando decidió desertar, otros compañeros del grupo de Freedom tuvieron la ingrata tarea de lanzar su fusil (un Lee Enfield de cañon largo) en el canal próximo sin dejarse ver.
Estuvimos los mismos meses en prisión por haber incitado a los soldados a quedarse con las armas. Olday era un hombre fascinante, que me explicaba anécdotas folclóricas sobre revolucionarios alemanes, como Max Hölz, y que me enseñó algunos acordes de guitarra. Al inicio de los años cincuenta John Olday emigró a Australia, pero después de veinte años volvió trayendo de gira a la escena gay inglesa y alemana un espectáculo de cabaret (…).
Los colegas de la redacción de Freedom han tenido una fuerte influencia sobre mi, no sólo en la interpretación del anarquismo, sino en tantos otros aspectos. No hay que olvidar que de los 18 a los 23 años había estado en el ejército, la mayoría del tiempo en lugares remotos, y procedente de esa nada me encontré en un ambiente que a mis ojos aparecía refinado y cosmopolita. Entre las nuevas alegrías que podía disfrutar estaba la de la comida, sobretodo la cocina italiana y francesa. Y obviamente, trabajando en el centro de Londres había hecho conocer a mis colegas del estudio de arquitectura el King Bomba, donde un siempre sonriente Eugenio Celoría suministraba a todos sugerencias gastronómicas mientras empaquetaba los manjares.
(…) pero, quizás, el rastro más profundo que me ha dejado el grupo de Freedom Press viene de su actitud de libertad y de apertura en los debates sobre sexo. No creo que ningún otro grupo político tuviese en su programa algo al respecto, y mucho menos los marxistas. El artículo de Maria Luisa Sexuality and Freedom publicado en la revista de George Woodcock Now (núm. 5, 1945) estuvo entre los primeros en abrir el debate en la prensa inglesa sobre las teorías de Wilhem Reich. Y John Hewetson fue un pionero, entre los médicos de sexo masculino, de la contracepción gratuita y del aborto voluntario. También él, como Maria Luisa, estaba interesado en las implicaciones sociales de las tesis de Wilhem Reich. Uno de sus colegas en el ambulatorio del servicio sanitario nacional en Londres era el doctor Robert Ollendorf, el cuñado de Reich […].
Explícame algo más de la cultura anarquista de los años cuarenta y cincuenta
En los años cincuenta se había pensado en constituir un círculo anarquista en pleno centro de Londres: al principio había uno alejado, en Holborn; no lejos de la librería de Freedom. En 1954 el círculo se trasladó, con el nombre de Malatesta Club, a Percy Street, en las cercanías de Totthenham Court Road, una zona en la cual cien años atrás se habían instalado muchos anarquistas alemanes, rusos e italianos. El mismo Malatesta había habitado allí, trabajando como electricista. El club albergaba conciertos de jazz tradicional y una larga serie de oradores interesantes. Lo que recuerdo con más placer son ciertas canciones satíricas, escritas y cantadas por Philip, que se acompañaba de un tambor hecho con una caja de cartón. Tras cuatro años el club fue obligado a cerrar a causa del aumento de los alquileres en el centro de la ciudad.
No se estilaba todavía ocupar edificios vacíos para hacer centros sociales (la única excepción era el Tenant’s Corner, un palacio ocupado en la zona sur de Londres, que durante veinte años ha ofrecido asesoría a los inquilinos de las casas comunales sobre los métodos para crear cooperativas locales).
Después, estaban las escuelas anarquistas y las Summer Schools…
Si, estaba la escuela progresista de Burgess Hill, en la zona norte de Londres, que entre el personal docente tenía a muchos anarquistas: Tony Weaver, Tony Gibson, Marjorie Mitchell. Por lo que recuerdo ahí se desarrolló la primera escuela anarquista estival, en 1947, seguida de otra en Liverpool en 1948 y en Glasgow y en la isla de Arran (en el estuario del río Clyde, en Escocia) en 1949. Varios años después uno de los anarquistas de Glasgow de mi generación, Robert Lynn, organizó una escuela estival anual en aquella ciudad.
Uno de los organizadores de la primera escuela de verano anarquista donde participé era el psicólogo Tony Gibson (1914-2001), que enseñaba en la Burgess Hill School, el cual continuó organizando campos de verano para niños y adultos de 1946 a 1957. En Londres, en efecto, entre los anarquistas había una vida social más bien intensa, pero quien debía utilizar los domingos para escribir artículos no tenía ocasión de participar en todas las iniciativas.
Para mi la persona más simpática entre los supervivientes de la generación anarquista precedente era Matt Kavanagh, un irlandés que, como Lilian Wolfe, había entrado en el grupo de Freedom antes de la Gran Guerra y que había conocido en persona a Malatesta, Kropotkin, Emma Goldman y toda una generación de míticos oradores anarquistas.
Dos chicos del lugar, Norman Potter y su hermano, que había tomado el seudónimo de Louis Adeane, se aproximaron al anarquismo gracias a Matt. Louis se convirtió en poeta y crítico, colaborando con la revista de George Wodcock, Now. En la inmediata posguerra me encontraba a menudo con él y su compañera, Pat Cooper, pero en 1951 se trasladaron a Cornualles y el pobre Louis murió, todavía joven, poco tiempo después.
Norman Potter se dedicó al diseño y a la producción de muebles. Es el autor del libro What is a designer?, considerado un texto fundamental en la materia. En los años cincuenta me encontraba a menudo con Norman y Caroline en la hospitalaria casa de los Hewitson, pero después lo he visto sólo a intervalos de diez años, cuando intentaba ablandarme para que hiciese el discurso inaugural a sus estudiantes de Londres, Bristol o Plymouth. Cuando murió, en 1995, las necrológicas pusieron en evidencia la deuda que tenía, como yo, respecto del grupo de Freedom Press.
En mi papel de divulgador anarquista hace muchos años que me intereso por la sociología de los grupos autónomos y el de Freedom Press, como lo conocí en el inicio, me parece un ejemplo interesante, en cuanto contaba con una sólida red interna, basada en la amistad y en compartir las competencias, y en una serie de redes externas de contactos en diversos ambientes.
Uno de ellos, gracias a John Hewetson, era el de la experimentación en el campo de la medicina social, con el centro sanitario de Peckham, en la zona sur de Londres; otro atañía a la experimentación didáctica, con la Summerhill School de A. S. Neill, donde Maria Luisa hizo una serie de fotografías, y con la Burgess Hill School.
Precisamente en la Burgess Hill School conocí a Herbert Read, que era uno de los directores de la escuela. Sus Poetry and Anarchism, publicado en primera edición por los TIPI de la Faber en 1938, y The Philosophy of Anarchism, publicado por Freedom Press en 1940, están entre aquellos textos fundamentales, la influencia de los cuales empujaron a definirse anarquistas a tantos de mi generación y alguno más anciano que yo. Lo que es válido para variados lectores suyos, incluido Murray Bookchin.
En los años treinta, cuando Philip Samsom era todavía un estudiante en West Ham, él y sus compañeros se impresionaron mucho por la lectura del libro de Read Art and Industry, publicado en 1934. Poco antes de que Philip muriese le había enviado la colección de ensayos de Read que tu preparaste, Herbert Read Reassessed, y me telefoneó para confirmarme que cuando, en 1943, había entrado en el movimiento libertario se había sorprendido de que su maestro de diseño era un defensor de la anarquía.
A Alex Comfort lo conocí en 1946, cuando todavía estaba en el ejército, aunque ya libre de participar en las reuniones del domingo por la noche del London Anarchist Group. El encuentro con George Orwell llegó mientras bebía un té en la Holborn Hall de Grays Inn Road, cuando George Woodcock lo convenció para intervenir en una reunión para pedir la liberación de aquellos desafortunados exiliados españoles prisioneros en Francia, primero por los alemanes y después por los ingleses e internados aún en un campo de concentración en Lancashire.
Read y Comfort eran los anarquistas ingleses más conocidos en la época ¿Qué impresión te producían como personas? ¿Y qué opinas de su obra?
Read era un tipo tranquilo y gentil, pero cuando nos cruzábamos evitaba dirigirme a él porque sabía que era importunado continuamente por aspirantes a poeta y novelista que solicitaban su ayuda para publicar sus obras noveles. A mi sólo me interesaba pedirle permiso para publicar el texto de una transmisión radiofónica en Freedom Press o en Anarchy.
Apreciaba a Read porque su actividad de promoción del anarquismo llegaba a un público mucho más vasto que el que la mayor parte de nosotros nunca podría soñar. Su Education through Art4, junto al opúsculo publicado por Freedom Press, The Education of the free men, eran importantes no tanto por el contenido sino porque daban un referente de todo respeto a los enseñantes que, ya ellos mismos luchaban porque se reconociese el rol del arte en la educación. Hasta finales de los años setenta he llevado a cabo (entre otras cosas) la tarea de difundir el recurso de la expresión artística en la educación ambiental y he podido verificar que los escritos de Read gozaban todavía de una alta consideración en el campo intelectual.
Las relaciones con Alex Comfort eran más simples, porque tenía un carácter alegre y bromista. Como sabes, su primera toma de posición pública a favor de la libertad sexual se encuentra en el libro que le había publicado en 1948 Freedom Press, Barbarism and sexual Freedom, basado en las conferencias que daba en el London Anarchist Group. Ningún lector actual puede hacerse una idea exacta de lo sofocante que podía ser el clima sexual en aquellos días, incluso para quien llevaba una vida normal, y le sería difícil valorar completamente la sutil inteligencia de Comfort, que recurría a la ironía para desnudar y desmontar los comportamientos autoritarios. Para mi ha sido importante el método abierto con el cual nos ilustraba a todos nosotros de los temas centrales de la sociología.
No he dicho nada de Read y Comfort como novelistas y poetas, porque su importancia, en mi opinión, está en los textos que han afrontado temáticas sociales y no en las «obras de creación».
Pero si entré a formar parte de la serie de redes de relaciones y de debate que les incluía también a ellos lo debo, en el fondo, a la iniciativa que un Vernon Richards de veintiún años había puesto en marcha a finales de 1936 para hacer renacer la prensa anarquista en Londres. En el número que celebraba los cien años de Freedom, Philip Sansom escribió:
«Si Richards no hubiera sacado a la calle Spain and the world, toda la historia del movimiento anarquista inglés moderno hubiera sido, no digo diferente, sino inexistente, porque es de aquella primera simiente que nació. Y el movimiento actual, con todas sus ramificaciones, se ha desarrollado en gran parte gracias al grupo inspirado por Freedom Press».
BIBLIOGRAFIA EN CASTELLANO SOBRE AUTORES DEL GRUPO FREEDOM
BERNERI, Maria Luisa
• Viaje a través de la Utopia. Ed. Proyección. Buenos Aires, 1968.
COMFORT, Alex
• Autoridad y delincuencia en el estado moderno. Ed. Americalee. Buenos Aires, 1960.
• Los fabricantes de angustia. Ed. Granica. Buenos Aires, 1970.
• Naturaleza y naturaleza humana. Ed. Proyección. Buenos aires, 1969.
• Darwin y la mujer desnuda. Ed. Seix Barral. Barcelona, 1965.
READ, Herbert
• Anarquía y orden. Ensayos sobre política. Ed. Tupac, Buenos Aires, s/f.
• Al diablo con la cultura. Ed. Proyección. Buenos Aires, 1965.
RICHARDS, Vernon
• Enseñanzas de la Revolución Española. Ed. Belibaste. París, 1971 y Ed. Campo Abierto. Madrid, 1978.
• Malatesta Vida e Ideas. Ed. Tusquets. Barcelona, 1975.
WALTER, Nicholas
• Acerca del anarquismo. Incluido en Anarquismo hoy. Ed. Proyección. Buenos Aires, l972 . Ruta. Caracas, s/f.
WARD, Colin
• Esa anarquia nuestra de cada día. Ed.Tusquets. Barcelona, 1982
• La libertad de circular. Después de la era del motor. Incluido en Contra el automovil. Ed. Virus. Barcelona, 1996.
WOODCOCK, George
• Anarquismo. Ed. Ariel. Barcelona, 1978.
• El principe anarquista (en colaboración con Ivan Avakumovic). Ed. Jucar. Gijón, 1978.
• Gandhi. Ed. Grijalbo. Barcelona, 1978.
1 Incluido en la selección que elaboró Roger Balwin y que fue publicada por Tusquets, en 1977, con el título Folletos Revolucionarios.
2 Camillo Berneri fue asesinado en Barcelona durante los sucesos de mayo de 1937 por agentes comunistas.
3 Editorial Proyección. Buenos Aires, 1968.
4 Educación por el arte. Ed. Paidós. Barcelona, 1978.

http://www.theyliewedie.org/ressources/biblio/es/Goodway_David_-_La_mirada_anarquista_conversacion_con_Colin_Ward.html

domingo, 21 de febrero de 2010

Colin Ward o como construir la anarquía hoy (1924-2010)



Colin Ward, el gran anarquista, académico y periodista británico, ha muerto el 11 de febrero.

Ward fue siempre atento a las formas como la sociedad ya funciona cooperativamente, y nos incitó a entender tales impulsos y experimentos como un potencial latente para el anarquismo. Algo de lo que usualmente pasa como enfoques de sentido común de la educación, arquitectura u organización social son temas que Ward tocó en su trabajo y desde entonces está en nuestra conciencia popular. Muchos de nosotros hemos sido tocados por la obra de Ward, a veces sin siquiera darnos cuenta.

Ward ciertamente creía que existen tiempos y lugares donde se debe enfrentar al estado, pero el suyo era un anarquismo que era al mismo tiempo constructivo, creativo e inmensamente práctico. Logró llamar la atención de mucha gente fuera del movimiento anarquista.

Después de la II guerra mundial, Colin se aproximó al legendario semanario Freedom (creado por Kropotkin, a fines del S XIX y hasta hoy pervive –http://www.freeedompress.org.uk/), donde contribuyó periódicamente. Sus tempranos reportajes periodísticos se referían al movimiento okupa británico de los años 40’s, que para consternación del gobierno laborista, miles de trabajadores respondieron a la escasez de vivienda, tomando y adaptando bases militares en desuso. Ward los veía como un ejemplo de lo que posteriormente llamaría “anarquía en acción”: autogestión directa y cooperativa.

Entre 1961-70, Colin Ward editó Anarchy, seguramente la más interesante revista teórica anarquista publicada en Reino Unido. A través de la revista, Colin maduró las ideas que culminarían en su libro “Anarchy in action” (1973), uno de los fundamentales en su obra.

Todas las sociedades, afirmaba Colin Ward, son plurales; ellas resuelven problemas y satisfacen necesidades, utilizando una variedad de mecanismos. Usan técnicas comerciales y de mercado; usan la autoridad y técnicas burocráticas y directivas, y también utilizan técnicas mutualistas, de ayuda mutua y de cooperación autogestionada.

“Anarquía” para Colin es simplemente cualquier espacio social en la que las técnicas de mutualidad predominan; un espacio social en el cual la gente entra (y sale) libremente; se relacionan como iguales; y hacen algo creativo para resolver un problema, satisfacer una necesidad o solo disfrutar de la creatividad en si misma. Y el objetivo del anarquismo es intentar empujar e impulsar a la sociedad en la dirección de mayor anarquía en este sentido.

Así, Colin enfatizó que la anarquía en los hechos ya está en gran parte de nuestro mundo social, incluyendo las diversas formas asociativas, mutualistas, igualitaristas y de espacios sociales cooperativos. Y su propaganda frecuentemente estaba orientada a mostrar como algunos problemas sociales relevantes podrían ser mejor enfrentados con técnicas de auto ayuda libre y cooperativa.

En el tema de la vivienda, Ward fue crítico de los esfuerzos estatales británicos, liderizados por especialistas en vivienda provenientes de la clase media, para proveer vivienda a las clases trabajadoras. En este contexto, apoyaba las experiencias de la izquierda alternativa de cooperativas autogestionadas, como las cooperativas de inquilinos, así como proyectos autoconstruidas y la “okupación”. Señaló repetidamente la ilógica de los gobiernos locales, a menudo controlado por los laboristas, que preferían destruir viviendas sociales no utilizadas que permitir sean ocupadas por los “okupas”.

Por otro lado, Colin Ward se oponía fuertemente al perfeccionismo anarquista, la visión de que la anarquía debería ser para “todos o para nadie”. Su concepción de la anarquía y el anarquismo le permitía presentar la anarquía no como el “todo o nada” sino en términos de “más o menos”.

Asimismo, estuvo profundamente interesado en la ciencia social empírica. La disponibilidad de técnicas anarquistas para atacar los problemas sociales, era para Ward, una hipótesis de trabajo, que debía ser validada por la investigación.

Su propia investigación gradualmente tomó un carácter histórico, al buscar documentar y explorar la forma como la gente ordinaria ha realizado usos “no oficiales” de su medio ambiente. Ward ponía especial énfasis en la creatividad de la gente ordinaria y las formas como usamos la energía inventiva para transformar nuestros ambientes. No tenía problemas en imaginar una sociedad inmersa en la libertad y el orden espontáneo, porque sabía que la libertad y el orden espontáneo era lo que sostenía a la sociedad en primer lugar, aun si a veces debía tomar una forma atrofiada.

Uno se sus libros más influyentes y leídos es “the child in the city” (el niño en la ciudad -1978), donde expresa amorosamente la forma como los niños realizan sus propios usos creativos de los ambientes urbanos con los que son confrontados.

Colin realmente apoyó la confluencia de dos tradiciones; por un lado, él fue formado por la tradición teórica del anarquismo, conocía a los clásicos, especialmente el texto de Kropotkin “Campos, fábricas y talleres”. Por otro, Ward estaba también animado por las difusas tradiciones de las clases trabajadoras y tradiciones autogestionarias para hacer que las cosas funcionen, para hacer el mundo mejor en una forma simple, pero medible. Buscó llevar estas tradiciones al diálogo, para su mutuo beneficio.

Los temas sobre los que Ward escribía –anarquismo, vivienda, ambiente, transporte, arquitectura, usos no oficiales del espacio, la educación de los niños- estaban siempre lleno de ejemplos positivos de la forma como la gente vive ahora, y la manera como podemos vivir en el futuro. Muchos veían en él la evidencia que había más vida que la protesta permanente; como Gustave Landauer, Colin consideraba que el estado es una relación y de lo que se trata es construir otro tipo de relaciones sociales, y con Paul Goodman estaba de acuerdo cuando este observaba que 'una sociedad libre no puede estar en la sustitución por un "nuevo orden" del viejo orden; ella debe ser la extensión de la esfera del libre actuar, hasta que haya cambiado la mayor parte de la vida social'.

Sociedad de Amigos contra el Estado

Elaborado en base a los siguientes textos homenaje:

NN (2010) Colin Ward: pioneer of mutualism; http://www.nextleft.org/2010/02/colin-ward-pioneer-of-mutualism.html.
Walke, Jesser (2010) Colin Ward, RIP; http://reason.com/blog/2010/02/17/colin-ward-rip
Tonkin, Boyd (2010): The good life of a gentle anarchist; http://www.independent.co.uk/arts-entertainment/books/features/boyd-tonkin-the-good-life-of-a-gentle-anarchist-1903818.html