EL EUCALIPTO
Notas sobre un
árbol cochabambinizado
Carlos
Crespo Flores (ESFOR-UMSS)
El eucalipto (eucaliptus globulus) es
una especie introducida
Las
primeras plantas de eucalipto en el departamento, de acuerdo a una crónica,
provienen de unas semillas remitidas por el patriarca cochabambino don José
María Santivañez desde París. De allá, llevó un ejemplar a Punata don Matías
Rivas, propietario punateño, el año 1875 al patio de su casa de campo en Muyu
Muyu. Murió en pie a principios de los 70’s, luego de
haber sido “padre de los infinitos boscajes que salpicaron poco a poco el
Valle" (Camacho, 2002:56).
Las
k'ochas y la difusión del eucalipto
Sospecho que otra razón para la difusión
del eucalipto en el valle de Cochabamba haya sido las k'ochas,
vertientes que existían a principios del siglo XX. Para habilitar terrenos
agrícolas era necesario desecarlos, y el eucalipto era la especie adecuada
El
eucalipto en dos escritores cochabambinos
Rio Fugitivo, de
Edmundo Paz Soldán y Muerta ciudad viva, de Claudio Ferufino Coqueugniot
-ambos escritores cochabambinos- son novelas autobiográficas y retratan la
ciudad y su entorno a principios de la década del 80’, durante el gobierno de la
UDP. En ambas obras el eucalipto aparece, pero con matices y sensibilidades
distintas.
En la
novela Rio Fugitivo, el eucalipto aparece como testigo mudo de la vida
estudiantil de su autor, en el colegio Don Bosco, en ese periodo.
“Eucaliptos esqueléticos y molles” flanquean la cancha de futbol, cemento y de
tierra (Paz Soldán, 2008/1998:20). Una tarde, mientras habla con su compañero
de curso, en la plaza Quintanilla, escucha el silbido de otro amigo entre la
“hilera de eucaliptos que bordeaban la cuadra del don Bosco que daba a la Papa
Paolo” (Ídem, 2008/1998:75). Estos mismos globulus, fueron testigos de
la conversación del protagonista con sus dos amigos, quienes le ponían al día
luego de haberse ausentado del colegio por la muerte de su hermano menor. Cual
“figuras espectrales”, desplegaban “sus largas sombras sobre la calle”; estaban
al “fondo, recortados por un cielo plomizo que auguraba lluvia”; pues estamos
en abril (Ídem, 2008/1998:252).
Por su parte, en la novela Muerta
ciudad viva el protagonista se halla conectado al eucalipto: “hallarme
echado entre eucaliptos, a la vera de la senda de tierra cerca del canal grande
de riego” (Ferrufino, 2013:9), lo siente: en el ferrobús de Cochabamba a Oruro,
atravesando paisajes, “a pesar de las ventanillas cerradas, el aroma de
eucalipto llenaba los dos vagones de que se componía la máquina” (Ferrufino,
2013:51). El eucalipto es su consuelo: “cuando tengo problemas, depresión o
ansias me obliga a buscar el susurro de los eucaliptos, su aroma” (Ídem,
2013:115). Más aún, en Ferrufino el globulus tiene vida propia, silba, y sus
hojas son “afiladas” y “dan la sensación de árboles con cientos de puñales
colgantes” (Ídem, 2013:63). Sus amantes están vinculadas con el eucalipto;
utiliza “hojitas de eucalipto azul”, a manera de hisopo, para bendecir el "inminente coito" (Ídem, 2013:135). En otra escena, copulan a orillas de un río seco, apoyados en
un molle, mitad metidos en el agua, "entre eucaliptos que bordean una herradura,
mirando desde el piso las patas de las mulas rompiendo los musgos" (Ídem, 2013_154). Una
de las amantes le dice: “tú eres eucalipto, eres mi Apollinaire vendado en la
cabeza por esquirlas de obús, amando a Madeleine detrás de la espantosa máscara
de gas” (Ídem, 2013:116).
El eucalipto es parte del imaginario biorregional
cochabambino
La sensibilidad de Ferrufino con el
eucalipto es la evidencia de su conexión con lo valluno. A pesar de ser una
especie exótica, ha sido incorporado a la memoria sensitiva del valle
cochabambino. El sabor de una comida elaborada en
"k'oncha" de leña, es seductor, y mucho más si es con leña de
eucalipto, en particular las hojas; tal inyección de olores ilumina con otro
sabor el plato
El
eucalipto: ¿amenaza u oportunidad? Un debate no resuelto, o si?
Dos posiciones antinómicas se observan
respecto a su promoción. Por un lado, biólogos, agroecólogos, ecologistas que
lo condenan por los graves impactos que genera: deseca suelos, alrededor suyo
no crece nada, no atrae biodiversidad; aunque reconocen que, por sus
propiedades medicinales, pueden existir especies, no bosques enteros. Por el
otro, los forestales clásicos, empresarios forestales, emprendedores de
transformación de productos del eucalipto que lo ven como una buena
alternativa. De hecho, municipios como Alalay hoy, tienen como uno de sus
ingresos la actividad forestal de sus bosquetes de pino y eucalipto, plantados
desde la época de COTESU a fines de los 70's.
Lo
interesante es que ambos tienen razón: produce impactos, a veces irreversibles,
pero al mismo tiempo, es una alternativa viable para muchos pequeños
productores. No hablo de los inmensos bosques de eucalipto como Brasil para
producción de papel, verdaderos horrores ecológicos.
Uno de los desafíos es cómo evitar que las plantaciones de eucalipto se nos
vayan de las manos, como señalan los de Greenpeace España
La relación de la UMSS con el eucalipto
La relación de la Universidad Mayor de San
Simón (UMSS) con el eucalipto viene a través de las ciencias forestales y la
ESFOR. La cooperación alemana (entonces GTZ) apoyó la creación de la Escuela,
introduciendo sus enfoques, entre ellos la promoción del eucalipto en el valle,
para lo cual era necesario formar técnicos. La generación antigua
"esforniana" fue educada por los alemanes, con un enfoque de plantaciones,
bosques, de pinos y eucaliptos
Otro
vínculo con el eucalipto proviene del Programa Agroquímico, dependiente de la
Facultad de Ciencias y Tecnología: fue el primer centro en extraer del globulus
sus principios activos y en comercializarlos en una variedad de derivados -como
aceites esenciales, pastillas-, hoy parte de la cultura médica popular local
Los callaperos
Luego
del 52' (aunque es probable que ya existiera previamente) se extendió el oficio
de los callaperos, aquellas personas dedicadas a la explotación del
eucalipto. Los cortaban y trozaban, sea destinado a leña, bolillos o madera; y
de las hojas hacían cestos llamados callapos, que eran vendidos a las
chicheras. El dueño contaba con un camión y tenía
sus trabajadores, unos más estables que otros, dependiendo del trabajo
La
cooperación internacional y el eucalipto
Sin duda, COTESU (hoy COSUDE) y la GTZ
(hoy GIZ) fueron entidades líderes de la cooperación internacional en promover
y difundir, con apoyo estatal, al eucalipto junto al pino radiata en Cochabamba
Bibliografía
Camacho, Joel (2002) Monografía "Historia de Punata".
Cochabamba: Movimiento Cultural Wiñay Pacha.
88 pp.
Ferufino Coqueugniot,
Claudio (2013) Muerta ciudad viva. Santa Cruz: Editorial El País.
Paz
Soldán, Edmundo (2008/1998) Rio Fugitivo. Cochabamba: Editorial Nuevo
Milenio. 394 pp.
Cochabamba, febrero
2025