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jueves, 6 de julio de 2017

LA COOPERACION Y SUS MATICES

Carlos Crespo Flores

Cooperar refiere al acto o proceso autónomo de obrar juntamente con otro u otros para la consecución de un fin o interés común. Cotidianamente cooperamos entre nosotros para realizar una acción, como afirma Colin Ward. El apoyo mutuo es parte de nuestra vida cotidiana, de otra manera no sería posible la vida social. Se la puede considerar una cooperación autónoma en tanto los sujetos cooperantes, tienen dominio de la interacción en la que se hallan, incluyendo las reglas de la cooperación. Es el interés común que ha animado a los campesinos del valle cochabambino a cooperar para organizar sistemas autogestionarios de riego, o a los productores y/o transformadores rurales de alimentos en organizaciones económicas campesinas (OECAS): en un caso organizar el acceso, uso y disponibilidad del agua y sus servicios para riego y en otro producir, transformar y/o comercializar asociativamente.

Pero también está la noción de cooperación como dispositivo de dominación, es decir obrar favorablemente a los intereses o propósitos de alguien: “Si cooperas te dejaremos en libertad”; “cooperar con el enemigo” o con tu dominador para “salvarte”, como asume el dilema del prisionero.

Una de las formas institucionales de la cooperación es la cooperativa, pero no siempre la más feliz. Richard Sennett defiende la cooperativa como una organización alternativa al capitalismo flexible, y señala ejemplos exitosos como John Lewis en Inglaterra. En Bolivia, introducida por el Estado del 52’ y la cooperación norteamericana, en general ha promovido la emergencia de nuevas elites o logias locales (Cesar Soto refiriéndose a COMTECO o COBOCE) o emprendimientos capitalistas camuflados altamente flexibilizados y explotadores, como es el cooperativismo minero.

La cooperación es diferente de la reciprocidad. Esta es una práctica o comportamiento de intercambiar cosas entre personas o grupos para beneficio propio, donde cada persona o grupo da o recibe algo del otro. Hacia adentro de un grupo autónomo, la reciprocidad es una relación entre sujetos autónomos, como parte de interacciones simbólicas y de cooperación. Hacia afuera del grupo, no solo se desplegaran relaciones de reciprocidad autónomas, sino como estrategia para lograr acuerdos con sujetos más poderosos. Este es el caso del pacto de reciprocidad (Tristan Platt) o tregua pactada (Silvia Rivera) entre las sociedades alto andinas y el estado español. En la reciprocidad, su forma más autoritaria es la reciprocidad asimétrica, donde uno de los involucrados define los términos del intercambio, como sucedió por ejemplo en el “pacto militar campesino” durante los gobiernos militares post 52’ y hoy el estado plurinacional con las sociedades indígenas.

Cooperación y reciprocidad son prácticas sociales, pero, mientras la cooperación opera como un método organizativo, la reciprocidad es un tipo de relación social, que puede ser, o no, parte de un dispositivo de cooperación.

Por su parte la solidaridad, como define la Real Academia Española, es una adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros. Debido a que apoyo o me adhiero a tu causa, interés o fin, lo expreso de una manera material o simbólica. En la solidaridad no existe la “obligación” o compromiso moral de devolver el “don”, como sí existe en la reciprocidad (Dominique temple). Es la actitud que muestran individuos o colectivos urbanos con la resistencia indígena contra la carretera por medio del TIPNIS o la construcción de la presa de El Bala, se adhieren a estas causas o interés de justicia ambiental (Joan Martínez Alier).

Finalmente, es preciso diferenciar la cooperación del altruismo, entendido como el beneficio o preocupación desinteresada por la felicidad y el bienestar de otro (individual o colectivo), aun a costa del propio. El poeta cochabambino Man Césped afirmaba que el altruismo es el “socialismo de las élites”, asociándolo a la filantropía.

Pero también la cooperación es un aprendizaje, en ese sentido es una construcción social, pues la sociedad autónomamente reproduce la cooperación; es desde el entorno social, de comunicación, que aprendemos a ayudarnos mutuamente. Por ello, la cooperación no solo es un tema de ciudadanía frente al Estado, sino más bien es de construir, hoy, desde lo micro (estoy convencido que “lo pequeño es hermoso”), otro tipo de relaciones sociales, no estatalizadas, no gubernamentalizadas.


Francisco de Goya: "Niños trepando a un árbol"

jueves, 25 de mayo de 2017

Elogio de la cooperación



Carlos Crespo Flores

La socióloga Rosario León estudió en el  Workshop in Political Theory and Policy Analysis, de la Universidad de Indiana, coordinado por la premio Nobel 2009 Elinor Ostrom, donde desarrolló su trabajo sobre los bienes comunes. León cuenta que la mayoría de los escritos de Ostrom son en co-autoría con otros colegas investigadores de todo el mundo.  Es decir,  la premio Nóbel desarrolló su obra desde la cooperación. El apoyo mutuo era uno de sus criterios metodológicos de reflexión e investigación, hecho por lo demás coherente con su teoría de los bienes comunes, pues administrar eficazmente un recurso de uso común requiere practicar la cooperación entre los miembros del grupo administrador del bien común (los "apropiadores" diría Elinor).

La cooperación es un rasgo biológico fundamental para la reproducción de la vida. Como Piotr Kropotkin evidenció, La cooperación, antes que la competencia, dentro de una especie ha sido un factor histórico en el desarrollo de las instituciones sociales; más aún, evitar la competencia incrementa las posibilidades de supervivencia y mejora la calidad de vida. La ayuda mutua es un factor, a la vez biológico y voluntario en la naturaleza, y es un activador de la transformación de la naturaleza y la sociedad. El biólogo Richard Dawkins habla de la "cooperación mutualista" o la "evolución de las asociaciones de beneficio mutuo", como mecanismos para un propósito evolutivo.

Tenemos una predisposición para ayudarnos unos a otros, y lo hacemos sin coerción gubernamental.  Un gobierno centralizado no es necesario para dar un ejemplo o hacer que la gente haga lo correcto: La gente lo hacía antes del surgimiento del Estado. Para Kropotkin, es el Estado el que reprime nuestra tendencia natural a la cooperación, y criticaba a los historiadores por no prestar atención a la vida de la gente y a su inclinación a ayudarse mutuamente.

Nuestra vida cotidiana está florida de prácticas de cooperación, sea en la familia, amigos, el barrio, el trabajo...aún para el placer cooperamos. Mi trabajo académico en estos casi 30 años de vida universitaria, no hubiera sido posible sin el apoyo mutuo con colegas y estudiantes, redes de afinidad colaborativa donde me he formado y construido fraternales amistades. Más aún, mis "objetos de estudio", han sido sujetos que despliegan prácticas de cooperación y apoyo mutuo: sindicatos obreros, agricultores regantes (sector muy estudiado por Ostrom como expresión por excelencia de gestión de un bien común, el agua), sistemas autogestionarios de agua potable, productores de coca orgánica, organizaciones económicas campesinas (OECAS), para mencionar los más importantes. Y por supuesto, es "con mis anarcos queridos", como decía Zitarrosa, donde he valorado la cooperación; sujetos autónomos que colaboran, se ayudan para la acción directa, creativamente estableciendo otro tipo de relaciones sociales.

Estudios recientes evidencian la importancia de la cooperación en las interacciones sociales y la insostenibilidad del egoísmo. Ser agradable y cooperativo, señala una investigación del 2013,  permite ser resiliente en el largo plazo; la evolución es implacable con los egoístas: si bien tienen ventaja en el corto plazo, la cooperación y la comunicación ganan en el largo plazo. Otro estudio, utilizando modelos de teoría evolutiva de juegos, demostró que en el largo plazo las poblaciones que cooperan son más exitosas que los egoístas, pues mientras los estrategas egoístas disfrutaron de una breve ventaja, los cooperadores finalmente llegaron a reconocer y superar los individuos egoístas. El neuroendocrinólogo norteamericano Robert Sapolsky ha estudiado años a los babuinos, demostrando que los monos de baja categoría que más sufrieron fueron solitarios aislados, mientras que aquellos que, a pesar de su posición inferior en la jerarquía, se involucraban plenamente en actividades sociales colaborativas como el acicalamiento mutuo, relaciones sexuales fuera de la pareja y juego con los menores, tenían muchas más mejores oportunidades de vida. Un estudio de la Health Education Authority (HEA) en UK identificó la falta de control sobre el trabajo como un factor de estrés importante, y recomendaba a la gente a levantarse contra la intimidación, formar alianzas con sus colegas, afiliarse a sindicatos e involucrarse en programas que promueven la cooperación y participación del personal.

Hoy, esta capacidad innata del ser humano para cooperar ha sido debilitada por el individualismo y lógica competitiva del capitalismo, nos dice el sociólogo norteamericano Richard Sennett: “estamos perdiendo las habilidades de cooperación necesarias para el funcionamiento de una sociedad compleja” el cortoplacismo y la superficialidad propios de las transformaciones en el trabajo moderno “debilitan los vínculos institucionales”. El equilibrio entre cooperación y competencia se habría roto. Cómo establecer relaciones sociales estables, duraderas, cooperativas, en un contexto de temor al “otro”, por tanto mayor despliegue de dispositivos de control y vigilancia, de feroz competencia y flexibilidad laboral, necesidad de desplazamientos espaciales permanentes? Es uno de los desafíos de la época.




viernes, 2 de agosto de 2013

Se agradable. La evolución te castigará si no lo eres, dice un estudio


Kropotkin en “El Apoyo Mútuo” mostró que la posibilidad de la vida en la naturaleza es producto de la cooperación, el apoyo mutuo, presentando diversas evidencias del mundo natural.  Más de 100 años después la ciencia oficial está dando razón al “príncipe anarquista”, como ya lo destacó Colin Ward (1999/2012). Las tesis darwinistas reduccionistas que proclaman la competencia y la ley del más fuerte como eje de cohesión de la naturaleza y la sociedad, demandando por tanto la creación de derechos de propiedad, están llevando a la crisis ecológica que ya estamos viviendo, y Kropotkin las cuestionó tiempo atrás.

Profundizar las prácticas anarco kropotkinianas del apoyo mutuo hoy se tornan en necesidad, y el artículo justamente muestra su importancia: solo la cooperación es sostenible en términos evolutivos; al mismo tiempo, el apoyo mutuo no es contradictorio con la autonomía individual, con la actitud “egoísta” que denominan los investigadores. El estudio liderizado por Christoph Adami lo evidencia.

Otra evidencia fundamental es la importancia de la comunicación en los procesos de cooperación, fenómeno estudiado previamente por Gregory Bateson (ver Pasos para una ecología de la mente).

Referencia
Ward, Colin (1999/2012) Autonomía Saludable. http://cesu.umss.edu.bo/areas-de-trabajo/medio-ambiente-y-desarrollo-sustentable/11-autonomia-saludable. Publicado por primera vez en Freedom, 24 de julio 1999.


Se agradable. La evolución te castigará si no lo eres, dice un estudio

Las personas egoístas tienen ventaja en el corto plazo, pero la cooperación y la comunicación ganan en el largo plazo

James Vincent
Viernes, 02 de agosto 2013
Una nueva investigación ha desafiado la noción de que la evolución favorece el interés propio por encima de la cooperación, sugiriendo en cambio que los individuos egoístas finalmente “compiten entre sí por su existencia”.

El estudio, publicado en la revista Nature, utilizó modelos de teoría evolutiva de juegos (TEJ) para mostrar cómo en el largo plazo las poblaciones que cooperan son más exitosas que los egoístas.

Los investigadores utilizaron computadoras para jugar a través de un gran número de "juegos" simulando escenarios de cooperación y traición. Al ajustar las estrategias de los jugadores virtuales fueron capaces de comparar los comportamientos que dieron lugar a la supervivencia.

El estudio enfrentó los jugadores siguiendo las llamadas estrategias "determinante cero" (suma cero) (aquellos que actúan egoístamente) en contra de otros que tienen enfoques más benévolos. Mientras los estrategas egoístas disfrutaron de una breve ventaja, los opositores finalmente llegaron a reconocer y superar los individuos egoístas.

"La comunicación es fundamental para la cooperación - pensamos que la comunicación es la razón para que la cooperación se produzca", dijo Christoph Adami, profesor de la Universidad Estatal de Michigan y autor principal del artículo. "En un entorno evolutivo, con poblaciones de estrategias, se necesita información adicional para distinguirlas entre sí.

"Encontramos la evolución te castigará si eres egoísta y cruel. Por un corto tiempo y en contra de un conjunto específico de oponentes, algunos organismos egoístas pueden salir adelante. Pero el egoísmo no es evolutivamente sostenible".

Gran parte de lo que entendemos acerca del funcionamiento de la conducta egoísta y altruista en la sociedad proviene de la teoría de juegos, una rama de las matemáticas relacionadas con la toma de decisiones. Fue desarrollado a lo largo de la mitad del siglo 20, pero saltó a la fama primero a través de las obras de John Nash y luego como una ideología política guía durante la guerra fría.

Uno de los estudios más famosos de la teoría de juegos es el "dilema del prisionero", un escenario hipotético en el que a dos presos se les ofrece la libertad si informan sobre el otro. La explicación de Nash parecía mostrar que los individuos deben perseguir sus propios intereses, porque no pueden predecir cómo actuarán los demás.


El problema con estos ejemplos es que son abstractos y teóricos - no toman en cuenta los muchos matices de los escenarios del mundo real, donde las personas tienen la oportunidad de evaluar cuan dignos de confianza son los otros, discutir sus opciones, así como evaluar el comportamiento pasado de las otras personas.

A pesar del aparente mensaje humano de las conclusiones de la nueva investigación, estas no contradicen el concepto del "gen egoísta" - la teoría de que los organismos vivos sólo existen para propagar su material genético.

En su lugar, los resultados pueden complementarlo, pues el comportamiento cooperativo beneficia a todas las especies y por lo tanto la existencia de un acervo genético más amplio. La cooperación dentro de un grupo no excluye el egoísmo fuera de ella.