jueves, 26 de enero de 2012

Dos canciones sobre el TIPNIS-durante llegada a La Paz


Durante la marcha de recibimiento a la VIII Marcha Indígena en la ciudad de La Paz, se estructuró un inédito bloque libertario, apoyando a un grupo de marchistas independientes, de la movida libertaria paceña y cochabambina que participaron de este momento de esplendor desde sus inicios.  El bloque tenía su componente musical, con un grupo de sicuris, compuesto en base a la comunidad musical 3 de Mayo e integrado por miembros de diferentes colectivos e individualidades, quienes cantaban tonadas alusivas al TIPNIS. Presentamos dos de los temas, el primero, los TIPNIS están llegando, tiene el siguiente verso, cantado en ritmo de italake:

Con bombos sikus tocando
con alegria cantando
los TIPNIS estan llegando

Venimos con fuerza y valor
marchando por la dignidad
defendiendo nuestra tierra

El segundo, Imantata, es otro poderoso italake:

Caminando por las huellas del tiempo
por los senderos del ande
imantata habla con el silencio
en una noche con estrellas

Ritmos de italaque
somos Kataris de corazón


Son versos que seguramente estaremos entonando nuevamente ante la nueva arremetida gubernamental por modificar la ley corta del TIPNIS, creando el ambiente de una nueva “ch’ampa guerra”, peleas entre bolivianos mientras el gobierno aplica de forma implacable su proyecto de indistrialización a marchas forzadas.
TIPNIS resiste ¡!!!

lunes, 23 de enero de 2012

El documento de Gaona y las quimeras autoritarias


Rafael Uzcátegui

El anarquismo, como posibilidad, tiene muchos enemigos y enemigos. Sin embargo, uno de sus más encarnizados contrarios han sido los regímenes autoritarios que, falsificando todas las nociones de socialismo, históricamente se han promovido a sí mismos como la verdadera cristalización de los valores de libertad, igualdad y fraternidad. En cada una de las situaciones, los gobiernos capitalistas de Estado, en sintonía con la secularización del pensamiento religioso construida en la modernidad, han infantilizado y dividido el conflicto entre “fieles” –quienes los apoyan- y “herejes” –quienes los adversan. En esta supuesta confrontación de dos modelos civilizatorios, en términos religiosos la lucha del “bien” contra el “mal”, los autoritarios necesitan afirmar, aunque no sea cierto, que todos y todas las revolucionarias del mundo están con ellos, y por tanto, enfrentados a las fuerzas que los adversan.

Como bien sabemos ahora, desde la Revolución Rusa de 1917 las izquierdas autoritarias y nacionalistas que han gobernado han desarrollado diferentes estrategias para desarticular, cooptar y fragmentar al resto de organizaciones revolucionarias que pudieran, precisamente, constituir una opción de izquierda a su proyecto, y que realizaran diferentes denuncias de las contradicciones y abusos al proceso progresivo de centralización del poder. En el caso del anarquismo, actitud y cuerpo de pensamiento más refractario al reordenamiento burocrático del poder y la autoridad, sobran ejemplos trágicos. En Rusia –y posteriormente la Unión Soviética-, China, España y decenas de ejemplos, los anarquistas han sido sistemáticamente perseguidos y exterminados por los estatistas. El homicidio, no obstante, ha sido acompañado por la mentira, la tergiversación y la creación de apoyos fantasmas para confundir e inmovilizar al movimiento anarquista internacional.

Cuba 1961Cualquiera que conozca la historia del anarquismo en América Latina sabe que en Cuba se desarrolló, junto a países como Argentina, Chile, Perú y Uruguay, un movimiento anarcosindicalista importante y con incidencia en los conflictos obreros de su tiempo. Como bien ha documentado el libro “El anarquismo en Cuba” de Frank Fernández (http://bit.ly/kEkeac), el movimiento ácrata isleño poseía protagonismo en diferentes sindicatos, producía periódicos y revistas de discusión, propaganda y agitación, así como diferentes locales que servían de puntos de encuentro e intercambio. El anarquismo y los anarquistas cubanos, como podrán corroborarlo los interesados, se sumo a la lucha popular contra el dictador Fulgencio Batista y, el derrocamiento de este en 1959, despertó en los militantes las mismas expectativas sobre el futuro de la isla que al resto de sociedad. Como relata Fernández, las publicaciones libertarias de esos días, Solidaridad Gastronómica y El Libertario, reflejaron en sus ediciones una actitud al mismo tiempo favorable, cautelosa y esperanzadora con relación al nuevo gobierno. Rápidamente, a finales de 1959, las críticas al gobierno, no importa donde vinieran, comenzaron a calificarse como “contrarevolucionarias” por la nueva nomenclatura en el poder. El castrismo comenzó a invitar a la isla a representantes de todas las tendencias revolucionarias mundiales para convencerlos de las bondades de su régimen. Es por ello que en el verano de 1960 visita La Habana el libertario Agustín Souchy para conocer la experiencia de reforma agraria. El resultado de la visita sería la publicación oficial de un extenso artículo en donde el alemán contara al mundo lo que había visto. El resultado fue un folleto titulado “Testimonios sobre la Revolución Cubana” (http://bit.ly/xCSeZy), sin pasar por la censura oficial, con un tono diferente al esperado por las autoridades, en donde se advertía el giro autoritario de la nueva administración. El libelo fue recogido por el Partido Comunista Cubano (PCC), sin embargo pudo ser conocido gracias a una edición de la editorial Reconstruir de Buenos Aires. Los anarquistas no eran fácilmente impresionables, hacía falta una nueva estrategia.

Una buena parte de los anarquistas cubanos de la época estaban organizados en la Asociación Libertaria de Cuba (ALC). Para 1961 su Secretariado de Relaciones era ocupado por Manuel Gaona Sousa, controlando los contactos de la orgánica con el mundo anarquista internacional. Gaona, sin embargo, había mostrado un temprano entusiasmo tanto por el Movimiento 26 de Julio (M26J) como por Fidel Castro. Su prestigio y su historial en el anarquismo, su rol clave dentro de las comunicaciones con el exterior y su deseo de colaborar con un gobierno al que apoyaba fueron aprovechados al máximo por las autoridades cubanas. Gaona redactó un comunicado, titulado “Una aclaración y una declaración de los libertarios cubanos” (que puede leerse íntegro en http://bit.ly/AtRLVI) en el que afirmaba que “la casi totalidad de la militancia libertaria, se encuentra integrada en los distintos organismos de la Revolución Cubana”, negando paralelamente la existencia de presos por su activismo libertario, situación que era denunciada insistentemente por las publicaciones anarquistas de la isla.

El manifiesto de Gaona, que fue enviado a todas las publicaciones libertarias de la época, contenía cinco ideas clave: La primera que no existía ningún anarquista detenido por sus convicciones; dos, no existía persecución política o religiosa en Cuba; tres, los anarquistas apoyaban al gobierno castrista; cuatro, el castrismo representaba los ideales por los cuales peleaban los libertarios y, la quinta parte era una burda y literal copia de la propaganda del régimen acerca de sus pretendidos beneficios sociales, políticos y económicos. Finalmente, el documento expresaba: “queremos alertar a los compañeros del Movimiento Libertario de México, de América Latina y del Mundo y a los compañeros españoles exilados en América, para que no sean sorprendidos por las mal intencionadas y mentirosas informaciones que reciban de quién o quienes, al servicio, conscientes o inconscientes, de la contra-revolución cubana”. El texto, para ser representativo del anarquismo cubano, apenas estaba firmado por 25 nombres, y después se conoció que algunas firmas fueron conseguidas por engaño de Gaona. Algunos libertarios consultados por este y que se negaron a firmar lo que significaba renunciar a los principios básicos del anarquismo, como el conocido compañero Marcelo Salinas y López, posteriormente fueron perseguidos de tal manera que fueron obligados a irse al exilio.

La orfandad de los anarquistas
El documento de Gaona generó varias terribles consecuencias para el anarquismo de la isla. Por un lado los dividió, a los ojos de las autoridades cubanas, en “buenos” –el reducido grupo que apoyaba la postura Gaona- y “malos”, el resto. En segundo lugar sembró la confusión en las organizaciones anarquistas internacionales, especialmente en las latinoamericanas. En tiempos de la ofensiva de Estados Unidos contra Cuba, el prestigio de la lucha guerrillera en el continente que tenía a los barbudos del M26J como referentes y la escasa comunicación con los militantes dentro de la isla, literalmente paralizaron las críticas y cuestionamientos anarquistas sobre el nuevo régimen. Y en los hechos, la orfandad de los anarquistas cubanos favoreció su persecución y exterminio. Algunos nombres: Augusto Sánchez, prisionero y asesinado; Rolando Tamargo y Ventura Suárez, fusilados; Sebastián Aguilar hijo, asesinado a balazos; Eusebio Otero, muerto en su habitación; Raúl Negrín, quemado vivo. Detenidos y condenados a penas de prisión: Casto Moscú, Modesto Piñeiro, Floreal Barrera, Suria Linsuaín, Manuel González, José Aceña, Isidro Moscú, Norberto Torres, Sicinio Torres, José Mandado Marcos, Plácido Méndez y Luis Linsuaín. Algunos compañeros no resistieron las torturas infligidas en prisión: Francisco Aguirre, muerto en la celda; Victoriano Hernández, enfermo y ciego por los maltratos, se suicida; y José Álvarez Micheltorena, fallecido a las pocas semanas de salir del cautiverio.

Manuel Gaona fue promotor activo de la persecución activa de sus viejos compañeros. A pesar que las acusaciones contra los verdaderos libertarios eran adjetivos típicos del stalinismo –“miembro de la CIA” entre el más común-no dejaron de ser eficaces. En opinión de Fernández “La información, o mejor, la confusión internacional en el caso cubano dentro del campo anarquista, la inicia el aparato propagandístico del régimen cubano con enormes recursos, talento, imaginación y mucha habilidad política”. Incluso los intentos de agrupamiento de los anarquistas cubanos en el exilio, como el caso del Movimiento Libertario Cubano en el Exilio (MLCE), fueron acusados por los propios anarquistas y antiautoritarios de ser “contrarevolucionarios”, como fue el caso de Daniel Cohn Bendith, quien en el Congreso Internacional Anarquista de Carrara, en 1968, acusó al MLCE de “estar financiado por la CIA”. El abandono del anarquismo cubano por parte de sus pares constituye uno de los peores errores en la historia del movimiento anarquista. No fue sino hasta 1978, con la publicación del libro “La revolución cubana: Un enfoque crítico” de Sam Dolgoff que el mundo libertario comenzó a entender lo que verdaderamente había pasado en la isla. Pero ya era demasiado tarde.

Medio siglo después, la comedia
50 años después del “manifiesto de Gaona” la estrategia intenta repetirse. En tiempos en que en el continente han llegado al poder varios gobiernos autodenominados de izquierda y progresistas, las nuevas burocracias intentan difundir que todos los revolucionarios, incluyendo a los anarquistas, están de su parte. De la mano de algunos conversos, e inventando organizaciones e iniciativas fantasmagóricas, se difunde por internet que los “verdaderos anarquistas” apoyan a los gobiernos de Rafael Correa, Evo Morales, Cristina Kirchner y Hugo Chávez, entre otros, y que los “anarquistas falsos” los critican, y por tanto están “lejos de las luchas populares”. Uno de los intentos más extravagantes lo constituye una efervescente “Federación Anarquista Revolucionaria de Venezuela”, cuya primera declaración expresa su apoyo al gobierno bolivariano de Hugo Chávez (http://bit.ly/A2UG4M) y afirma la necesidad de integrar su coalición electoral, el “Gran Polo Patriótico” de cara a los próximos sufragios presidenciales (http://bit.ly/y8ZTJM). Sin embargo, hay una gran diferencia con la época de Manuel Gaona. Las tecnologías de la información hacen casi imposible la incomunicación que permitió dudar sobre la naturaleza del gobierno de Fidel Castro. Para cualquier interesado e interesada es posible conocer a las diferentes opiniones e iniciativas, que del campo popular y revolucionario, evidencian las contradicciones de estos gobiernos y su progresivo acoplamiento al capitalismo globalizado de nuestros días, la criminalización de los luchadores sociales y el amparo de nuevas burguesías por el capitalismo de Estado. La historia se repite, primero como tragedia y después como comedia.

martes, 17 de enero de 2012

que no sea en vano - clandestino

Canción de protesta en contra de la construcción de la carretera que mata al Tipnis.

miércoles, 11 de enero de 2012

LIBERTARIOS ENTRE FIRMANTES DE MANIFIESTO 22-J


ABAJO PODRAN LEER LA CONVOCATORIA DE LOS FIRMANTES DEL MANIFIESTO 22-J, LOS QUE PIDEN LA "RECUPERACION DEL PROCESO" DESDE ABAJO, A UNA REUNION DE DEBATE Y ORGANIZACION. ENTRE LOS FIRMANTES SE HALLAN CUMPAS PARTE DE LA MOVIDA LIBERTARIA, ALGUNXS AUTODEFINIDXS COMO ANARKXS.
ESTE GRUPO TIENE ALGUNOS PROBLEMAS
- EL COLECTIVO EMERGENTE ES UNA NUEVA VERSION DE ESFUERZOS PREVIOS EN EL MISMO SENTIDO, EN GENERAL FRACASADOS, POR SU HORIZONTE ESTATALISTA.
- EL DOCUMENTO ES ESTADOCENTRICO, SE ESTA PIDIENDO QUE EL ESTADO FUNCIONE, QUE HAYA MENOS CORRUPCION. CONTRADICE LO QUE AFIRMA RAQUEL GUTIERREZ -FIRMANTE TAMBIEN DEL DOCUMENTO- EN SU ULTIMO LIBRO: FORTALECER UNA POLITICA DESDE LA AUTONOMIA NO DESDE EL ESTADO.
- LOS FIRMANTES FUNDAMENTALMENTE SON DESENCANTADOS DEL MAS Y EVO MORALES. ALGUNXS HAN SIDO CREADORES DEL "MONSTRUO", EL INSTRUMENTO POLITICO. ELLOS QUISIERAN ESTAR AHI.
- HAY QUIENES ESTAN INTERESADOS ESTAN INTERESADOS EN CONTINUAR CON ESTA POLITICA ESTATOLATRA, BASADA EN LA DEMANDA Y LOS DERECHOS.






CONVOCATORIA MANIFIESTO JUNIO 22
El denominado “proceso de cambio” despertó enormes expectativas en una gran mayoría de la población que pensó que con un cambio de presidente, con un presidente de origen indígena, era suficiente para transformar el estado colonial. La Asamblea Constituyente soberana y fundacional que fue reclamada por los pueblos y naciones indígenas y campesinas y por las organizaciones sociales, quedó reducida por la propia acción gubernamental de acuerdos con los partidos de la derecha a una constituyente sin poderes, derivada de los poderes constituídos y despojada de sus funciones ilegalmente por un parlamento ilegítimo. Las demandas sociales y las demandas territoriales, todas ellas legalmente fundamentadas en la nueva constitución, fueron rechazadas por el MAS y el gobierno asumió una política neoliberal y extractivista sometiéndose a la línea política y económica de los organismos multilaterales y a las demandas de las empresas multinacionales.

Los abajo firmantes, integrantes del grupo Manifiesto 22 de Junio, convocamos a una reunión de debate y organización, a fin de avanzar en objetivos comunes frente a una coyuntura en la que debemos responder reforzando las organizaciones sociales para hacer frente a la crisis generalizada del capitalismo que pronto tendrá repercusiones en nuestro país y para asumir un perspectiva política propia como trabajadores y trabajadoras, como campesinos y como pueblos indígenas que sabemos que no podemos esperar que los cambios provengan de un estado colonial que no ha sido transformado. El país será transformado por la acción y por la movilización desde las bases, y no vendrá como resultado de ninguna promesa electoral.

Fecha : Sábado 14 y Domingo 15 de enero del 2012
Horario : De hrs. 8:30 a.m. a 6:00 p.m.
Lugar : Sede Socila del Sindicato Fabril Manaco
Ubicación : Km. 14.5 carretera a Oruro(pasando Quillacollo) frente a la fábrica

Nota.- El Colectivo del Manifiesto de Cochabamba, proveerá de alojamiento y alimentación, que será en la misma Sede Social (contamos con payasas para dormir)
Los pasajes corren por cuenta de los ineteresados en asistir a esta Convocatoria.

Esperamos su confirmación hasta el día Miércoles 11 de enero para planificar aspectos logísticos.

Muchas Gracias¡¡ y los y las esperamos

Alejandro Almaráz, Roberto Fernández, Omar Fernández, Oscar Olivera, Pablo Regalsky, Gustavo Soto, Fernando Machicao, Jorge Komadina, Gustavo Guzmán y much@s mas.

lunes, 9 de enero de 2012

JUAN PERELMAN, EL TIPNIS Y LA MOVIDA LIBERTARIA


Nunca ví a los paceños tan felices” exclamaba Juan Perelman, exultante el día de la recepción a la VIII marcha indígena a la ciudad de La Paz, conomovido por el sentimiento colectivo de hermandad que emergió espontáneamente con la gesta indígena. Por ello, el número de diciembre del 2011 del periódico Combate se denomina "Las mil mesetas del TIPNIS"; Perelman, editor de esta publicación anarquista, le dedica el número a analizar el caso TIPNIS. Para Perelman, el TIPNIS ha sido una insurrección que ha permitido “construir una nación sin Estado, una nación contra el Estado”, que ha puesto en cuestión la idea del “Estado plurinacional” de 36 grupos étnicos separados bajo hegemonía aymara (pp 2), y se ha afirmado la noción que Bolivia es una nación, “una tribu grande formada por muchas tribus diversas pero juntas…” (pp 2). El TIPNIS ha mostrado “la levadura humana que los pueblos indígenas le pueden aportar a Bolivia, su visión civilizatoria… a otra forma de ver el mundo y habitarlo” (pp 5); desde su sencillez, nobleza, afecto y amor, han iluminado la posibilidad de “construir junto con ellos, aprendiendo de ellos, una sociedad no capitalista, no estatal, no clasista” (pp. 5).

Lo de Perelman es una evidencia más que evidencia el impacto que ha tenido la revuelta del TIPNIS en la diversa y heterogénea movida liberaria boliviana ; militantes libertarios, como colectivos o individualidades se involucraron en la resistencia, desde una diversad tácticas y prácticas reflejando al mismo tiempo la diversidad de la movida. Normalmente la movida libertaria en el país está dispersa, subterránea, a veces hasta peleada entre sí dado su alto espíritu de autonomía e independencia; pero en los momentos de crisis emergen, aparecen juntos colaborando y apoyando(se); sucedió en la guerra del gas y sucedio ahora en la batalla del TIPNIS. Esos días un cc de Cochabamba le decía a otro con quien habían tenido rupturas "contigo no voy a participar más en un grupo, pero nos vemos en las calles", parece sintetizar la afirmación anterior.

BIBLIOGRAFIA
Perelman Fajardo, Juan (2011) “Las Mil Mesetas del TIPNIS”. La Paz: Combate. Periódico anarquista. Año 7; diciembre. Pp 2-41.

(1)Defino la movida libertaria boliviana como la diversidad de colectivos, comunidades e individualidades autónomas caracterizadas por su antiestatalismo, anticapitalismo y toda forma de dominación y apuesta o tolerancia hacia formas de vida y prácticas autogestionarias, comunitaristas, de apoyo mutuo. En ella encontramos anarquistas en sus diversas tendencias, libertarios anticapitalistas, indigenistas, feministas, ecologistas, marxistas autónomos. Se caracterizan por sus formas organizativas horizontalistas, nómadas y flexibles –colectivos que aparecen y desaparecen, descentralizados -como los grupos de afinidad; operan en base a redes de información (desde digitales hasta el boca a boca) y colaboración; para Raquel Gutierrez podrían formar parte de los llamados “entramados comunitarios” (Gutierrez, 2011). Y lo de “movida” es el término más o menos aceptado por sus participantes.
No incluyo a lxs firmantes del documento demandando la 2recuperación del proceso”, algunos de los cuales se incorporaron a la marcha indígena –Alejandro Almaráz, Oscar Olivera, entre otros, porque el contenido del documento es estadocentrico, defienden la constitución, criticada por lxs libertarios por su enfoque de fragmentación étnica (Perelman, 2011), desarrollismo (Crespo, 2010).

PD. El texto es un fragmento de un ensayo en curso.

ANARQUISMO la sociedad que queremos construir

sábado, 7 de enero de 2012

JAMES C. SCOTT.The Art of Not Being Governed: An Anarchist History of Upland Southeast



SCOTT, JAMES C. (2009) The Art of Not Being Governed: An Anarchist History of Upland Southeast Asia. New Haven: Yale University Press, 464 pp.
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Beltrán Roca Martínez
Escuela de Relaciones Laborales de Jerez, Universidad de Cádiz. Grupo de Investigación GEISA
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Con The Art of Not Being Governed, el Programa de Estudios Agrarios de la Universidad de Yale publica uno de los mejores ensayos de uno de sus co-directores, el profesor James C. Scott. Siguiendo la línea comenzada en sus conocidos trabajos anteriores, como Weapons of the Weak (1985) o Los dominados y el arte de la resistencia (2003), en los que se preocupa por ir más allá en nuestra percepción de las relaciones de poder para darnos cuenta de las resistencias ocultas que llevan a cabo los grupos subalternos en la vida cotidiana, The Art of Not Being Governed analiza distintos pueblos del Sudeste Asiático que desde hace años evaden el Estado.
El libro comienza con la célebre cita del antropólogo Pierre Clastres: “La historia de los pueblos que tienen una Historia es la historia de la lucha de clases. La historia de los pueblos sin Historia es, diremos con la misma verdad, la historia de su lucha contra el Estado”. Toda una declaración de intenciones que nos prepara para lo que vamos a encontrar en el interior. La filosofía de la Ilustración presenta el Estado como fruto de un contrato social, como el resultado del pacto voluntario de los ciudadanos. Otras veces el Estado es representado como un paso evolutivo necesario, calificando como “bárbaros” o “primitivos” a aquellos pueblos que, supuestamente por incapacidad o ignorancia, no se incorporan plenamente a dicha organización socio-política. Sin embargo, como apunta Scott, en muchos casos la formación del Estado ha implicado el uso de violencia; en ocasiones, recuerda, ha fracasado dando lugar a otros tipos de organización política. En este ensayo, Scott se centra en los habitantes de las montañas, cuyas forma de vida, organización social, ideologías e incluso culturas orales, pueden entenderse como una opción estratégica para escapar al Estado (el cual significa el pago de impuestos, el reclutamiento, los trabajos forzados o la guerra). Se trata, como bien advierte el subtítulo, de desarrollar una especie de “historia anarquista”.
Scott reexamina, en concreto, la región del Sudeste Asiático y del Sur de China que, basándose en Willem van Schendel, denomina Zomia. En el primer capítulo, “Montañas, valles y Estados. Una introducción a la Zomia”, explica que dicha área abarca una extensión de 2,5 millones de kilómetros cuadrados de zona montañosa entre la India, China, Birmania, Laos, Vietnam, Camboya y Tailandia. En dicho territorio habitan alrededor de cien millones de personas, los cuales presentan una extraordinaria diversidad lingüística, de vestimenta, actividad económica, asentamiento y organización social. El punto en común de todos estos pueblos es que, durante dos mil años, han desarrollado múltiples estrategias para mantenerse fuera del alcance de los estados. Algunas de estas estrategias son la dispersión física en terreno abrupto, la práctica de cultivos que favorecen la movilidad, identidades étnicas flexibles, la devoción por líderes proféticos y milenaristas y el mantenimiento de una cultura oral que hace posible reinventar historias y genealogías a la vez que se desplazan por y entre los estados. En contra de la historiografía oficial y los estudios de área convencionales que centran su análisis en el Estado, Scott afirma que en esta zona del Sur de Asia no es posible explicar satisfactoriamente los estados de los valles sin entender el papel central jugado por la Zomia en su formación y colapso.
En el segundo capítulo, titulado “El espacio del Estado. Zonas de gobernanza y apropiación”, Scott afirma que en el Sudeste Asiático el cultivo del arroz y los sistemas de regadío fueron la base de los proyectos de formación del Estado, que presenta como una formación política principalmente extractiva.
El tercer capítulo, “Sobre la mano de obra y el grano: esclavitud y arroz de regadío”, se centra en este carácter extractivo del estado en el Sudeste Asiático. Describe más adelante la agricultura de rozas o de “tala y quema” como el mayor enemigo del Estado. Lo ilustra con los casos de la China de la dinastía Tang y del Vietnam Nguyen en el siglo XIX.
En el capítulo cuarto, “La civilización y los ingobernados”, Scott ofrece una reveladora visión de los procesos de formación estatal. Para el autor, la formación del estado requería “marcadores del nivel de civilización”. Se utilizaban etiquetas administrativas peyorativas sobre los “bárbaros” (pueblos no sujetos al control estatal) con el objeto de justificar y hacer compresible los proyectos estatales. Puede decirse igualmente que las ideologías evolucionistas (hoy “desarrollistas”) europeas no serían sino otra expresión de dichos marcadores de civilización.
En el capítulo quinto, “Manteniendo el Estado a distancia. La población de las montañas”, explora las relaciones entre los territorios abruptos y remotos, y la ausencia de control estatal. Dichos territorios, por sus características geográficas y topográficas, se convierten en áreas de refugio del poder del Estado, en santuarios para pueblos que tratan de escapar. Los habitantes de la Zomia, en particular, son descendientes de un largo proceso de huida de fugitivos de los proyectos de formación estatal de los valles. Sus prácticas agrícolas, su organización social, su estructura de gobernanza, sus leyendas y su organización cultural contienen fuertes rastros de estas prácticas de distanciamiento del Estado. Destaca, por ejemplo, la expansión de la dinastía Han en China, al sur del Yangzi, entre los años 202 a.c. y 220 d.c. En este periodo, el estado Chino se convirtió en un gran imperio agrario, que continuó hasta los Qing y sus sucesores. Al expandirse sobre otros territorios estatales se producían guerras, cuyas víctimas o escapaban o eran absorbidas. Al expandirse sobre territorios no estatales, sus poblaciones eran directamente absorbidos o huían. En ambos casos, los fugitivos se refugiaron en territorios montañosos y remotos.
En el capítulo sexto, “Evasión del Estado, prevención del Estado. La cultura y la agricultura de escape”, analiza la Zomia como modelo agroecológico. Los modelos de residencia y las estructuras sociales de estos pueblos, según el autor, tienen por objeto “repeler al Estado”. Por un lado, incorporar estas áreas tiene un alto coste administrativo y militar para los Estados existentes. Por otro lado, su estructura social está diseñada para evitar la aparición de un Estado nativo. Estas características, afirma Scott, son sobre todo opciones estratégicas, y no tanto el producto de determinaciones ecológicas o culturales. Pone el ejemplo extremo de las “aldeas escondidas” de los Karen, en Birmania. En las aldeas situadas alrededor de los campamentos militares se produce una clara apropiación de trabajo, dinero y alimentos por parte del estado. Las aldeas insurgentes, en cambio, han desarrollado estrategias para escapar a la apropiación y control estatal: como desplazarse a zonas inaccesibles, traspasar la frontera a Tailandia o dividirse en grupos de menor tamaño.
Entre los capítulos sexto y séptimo, Scott introduce un capítulo intermedio, “Oralidad, escritura y textos”, en el que saca a la palestra casos en que la oralidad no es sino una opción estratégica para manipular la historia y genealogía con el objeto de frustrar los proyectos del Estado. Existen, además, numerosas leyendas que explican por qué estas culturas no son letradas. Por ejemplo, los Akha comentan que “perdieron” la escritura cuando huyeron de los valles ante la superioridad militar del estado Tailandés. Según narra la leyenda, tuvieron que “comerse” los libros debido al hambre que pasaron en su huida a las montañas. Numerosos grupos presentan historias muy similares.
El capítulo séptimo, “Etnogénesis. Un caso constructivista radical”, da cuenta de casos en que la etnicidad y las lenguas de los pueblos de las montañas son flexibles, inventadas e imprecisas. Escapan de este modo a los censos con los que el Estado pretende controlarlos.
El octavo y último capítulo de The Art of Not Being Governed, “Profetas de la renovación”, examina las numerosas rebeliones ocurridas en la Zomia en los últimos 2.000 años, muchas de ellas animadas por figuras proféticas. Las creencias y prácticas religiosas de los habitantes de esta área son en gran medida una expresión de su “fervor milenarista”. Scott ilustra esta tendencia al milenarismo con casos como los levantamientos Miao contra los Han por el control de las tierras entre los ríos Amarillo y Yangzi durante dos siglos; la creencia en el advenimiento de un nuevo mundo entre los Karen, situados en la frontera entre Birmania y Tailandia, independientemente de que presenten prácticas budistas, animistas o baptistas; y la tradición profética de los Lahu, cuya historia está plagada de sublevaciones contra los Han, tailandeses, británicos y birmanos. En este capítulo nos ofrece importantes claves teóricas con las que entender el profetismo, el carisma y las revueltas milenaristas.
En definitiva, James Scott, siguiendo la línea marcada por antropólogos como Pierre Clastres, demuestra en este excelente libro que el anarquismo puede ser un fructífero ideario con el que inspirar nuevas miradas antropológicas y reexaminar críticamente conceptos y teorías que hemos heredado. Scott nos enseña que la evasión del estado puede ser, especialmente en áreas montañosas como la Zomia, un factor sociológico tan importante, o más, que otros factores como la ecología, la tecnología o la demografía. Su perspicaz perspectiva anarquista puede ser útil para el esfuerzo por desarrollar antropologías no-hegemónicas.

FUENTE:
Revista Andaluza de Antropología | Número 1 | Junio 2011 |
http://revistaandaluzadeantropologia.org/index.php/14-recensiones/15-scott-james-c-2009-the-art-of-not-being-governed-an-anarchist-history-of-upland-southeast-asia-new-haven-yale-university-press-464-pp.html