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viernes, 16 de marzo de 2018

BOLETIN BIBLIOTECA CESAREO CAPRILES No 2 (Descargar)

PRESENTACIÓN
La Biblioteca Cesáreo Capriles es un espacio de conservación y difu-sión del pensamiento y práctica anarquista en sus distintas vertientes. Opera desde Cochabamba y entre sus actividades se halla la edición de un boletín. Luego de tres años, el Boletín de la Biblioteca Cesáreo Ca-priles publica el segundo número, con el deseo de mantener a partir de ahora una mayor periodicidad.

Esta edición del Boletín inicia con un artículo so-bre La Masa Crítica y No a la Tala de Árboles en Cochabamba, dos movi-mientos ciudadanos con-siderados nuevas expre-siones de la acción colec-tiva de resistencia y cana-lización de demandas, no relacionadas con un con-tenido clasista; se analizan ciertos rasgos libertarios de su organización y práctica, así como sus límites, en particular la política de demanda antes que una política autónoma de acto.

En la Biblioteca Cesáreo Capriles existen algunos números de la revis-ta Arte y Trabajo, dirigida por el individualista cochabambino del cual lleva el nombre la biblioteca. De esta publicación hemos recuperado el artículo editorial del ácrata valluno “Desconcertando” (1922), una críti-ca a la ideología nacionalista de la “patria”, considerado “el más funes-to de los prejuicios que hacen desgraciada a la humanidad, sin él, podía libertarse de otros cuyo arraigo se haría imposible suprimidas las mal-ditas fronteras, baluarte de todas las picardías que se cometen en nom-bre de las nacionalidades”.

La Biblioteca también conserva algunos escritos inéditos. Uno de ellos es un testimonio de Octavio Montenegro, carpintero, dirigente del gre-mio y como tal impulsor de un sindicalismo revolucionario, más allá del mutualismo. Fue fundador de la Central Obrera Departamental de Cochabamba (COD), si bien tuvo militancia trotskista, defendió la democracia y autonomía sindical. Su escrito, laborado el año 1986, evi-dencia el espíritu libertario que animaba a don Octavio. Agradecemos a Canario y Chaly por hacer posible su publicación.

Del panteón libertario cochabambino debemos recordar al escritor Jor-ge Zabala, uno de los pocos intelectuales que no fueron contaminados por las ideologías dominantes autoritarias que han circulado en el valle en los últimos sesenta años: nacionalismo, fascismo, marxismo, indi-genismo. Y su proximidad con el anarquismo es manifiesto, como en el texto que transcribimos, de 1970, “Las maneras Anarquistas”, donde leemos afirmaciones como: “El hastío hacia los que administran hoy la bondad. Históricamente la crítica se dirigió a los “esclavo del sueldo” y propuso una solidaridad comunal y el gobierno propio, por lo menos en Kropotkin el Príncipe y Explorador Anar-quista”.

Compañera del escritor brasileño Jorge Amado, Zelia Gattai fue tam-bién escritora. Sus familiares, de origen italiano, fueron fundadores de la «Colonia Socialista Experimental”, conocida como “colonia Ceci-lia”. De su libro autobiográfico "Anarquistas gracias a Dios", hemos extractado la sección donde Gattai relata el experimento de organizar una comunidad fundada en otro tipo de relaciones sociales, autónomas e igualitarias.

Entre las traducciones de textos inéditos en español, presentamos el artículo “Libertad y Autonomía” (1972) del anarquista norteamericano Paul Goodman, para quien “el principio fundamental del anarquismo no es la libertad, sino la autonomía”. Lo consideramos importante para entender el llamado “nuevo anarquismo” (David Graeber).

El sociólogo canadiense Richard Day, también anarquista, llegó a Co-chabamba el año 2015. Hemos transcrito la exposición que realizó a propósito de su libro más famoso, “Gramsci is Dead”, donde desarro-lla el argumento de la necesidad de una política no hegemónica, y afir-ma que “los anarquistas, y pueblos indígenas orientados hacia la auto-nomía, tienden a rechazar la hegemonía de la hegemonía, y creen que el cambio social radical no solo es posible, sino solamente realizable de verdad, por medios no hegemónicos”.

La segunda traducción es un texto de James C. Scott, cientista políti-co y antropólogo anarquista norteamericano, experto en sociedades agrarias y no estatales. En su último trabajo, Against the Grain (2017), Scott explora por qué los humanos abandonaron la caza y la recolección por comunidades sedentarias dependientes del ganado y cereales. A continuación, analiza la dieta del Paleolítico y su vínculo con la civilización antigua.

Marcelo Maldonado, historiador del movimiento anarquista boli-viano, ha reconstruido la experiencia educativa de la Federación Obrera Local (FOL) de La Paz en regiones de haciendas del altiplano paceño, en el marco de las sublevaciones indígenas del periodo 1946-47, y publicadas en el libro Esbozos de Pedagogía Libertaria en el Altiplano (2017). Carlos Crespo realiza una reseña del trabajo.

Agradecemos a Laura en el apoyo a la traducción; a Soñador Social por el dibujo de la tapa. Las imágenes son del ilustrador y militante anarquista británico Clifford Harper.



Para descargar:
https://drive.google.com/file/d/1DydVdFznecbUz23s_X6xhoZBXEdTuz2v/view?usp=sharing

jueves, 9 de abril de 2015

TEORIA ESTETICA ANARQUISTA. Texto de Jorge Zabala



Jorge Zabala Suárez (1968)[1]


            El análisis de las sociedades imperfectas contemporáneas nos traspone en un comienzo a la utopía de un estado ideal en el que como afirmó Marx "se desvanece ya el estado". El tono cuasi-religioso de una obediencia a las ideologías, verdaderas "ideocrasias" como las llama el Teólogo Protestante Tillich es producto de una imaginación política que induce a confundir los propios deseos con la realidad.

            La segunda alteración establecida en una democracia y el capitalismo es la llamada revolución de los técnicos. En la nueva estructura sociológica ellos podrán explotar y desarrollar las zonas atrasadas del mundo. Es esta mentalidad y la burocracia que le es solidaria, a la que Heidegger, filósofo existencial ha designado como una "locura técnica". En esta misión de hacer comprensible y pedagogizar el desarrollo surge la ambición e inclemencia propia del tecnócrata y su época.

            Una tercera deformación más superada es el "socialismo del bienestar". De origen inglés esta tendencia populista supone la creación de verdaderos entes estatales con derivados de un nacionalismo cultural y del folklore.

            Los excesos de estos tipos sociales provocan la emergencia de las élites, sectores desclasados y flexibles socialmente que poseen aquel genio no siempre ejemplar de contemplar la deterioración rápida de las estructuras de autoridad. Tradicionalmente la protesta de éstos contra la burguesía, lo era si par una aristocracia y no por el hombre de la calle como lo explicó recientemente Salvador Dalí, corresponde al espíritu anti-artístico y anarquístico, que surgió en la crisis espiritual a fines de la primera guerra. En contraste al socialismo idealista europeo y la antigua estructura piramidal jerárquica en que se desenvolvían antes las "bellas aristocracias", nos es dable analizar la rebelión contemporánea frente al exceso de orden y lo que la Nueva Izquierda francesa llama suavización de las costumbres.           

El poeta W. H. Auden ha explicado esta situación cuando dijo alguna vez "lo que llamamos mal fue una vez bien". El anarquismo como teoría se opone a todo género de autoridad impuesta. El concepto vulgar lo identifica con las negras banderas de la ira y la violencia. "La alegría de la destrucción es una alegría constructiva" ha afirmada una vez Bakunin y podemos aun en sus palabras ver aquella rebelión que siempre demanda y recrea moderación y que tipifica el pensamiento revolucionario. Un antecedente 600 años antes de nuestra Era es Lao Tse:

"Producción sin posesión
acción sin imposición
evolución sin dominación"

            ¿Cuál es el sentido de las protestas estudiantiles europeas recientes, o por así decirlo el uso y el valor de estas acciones en apariencias limpias y no cotizables? El elogio de Sartre: "Algo ha venido de ustedes que es asombroso y abrumador. Niega todo lo que nuestra sociedad como es hoy día, ha realizado. Es lo que llamaré la extensión de los límites de lo posible. No lo renuncien". La crítica política: "Los leves motivos mediocres son acecho de bienes materiales y las máscaras estupefacientes del conformismo". Señalan por igual una decadencia de instituciones centralizadas (naciones, federaciones, constituciones, conglomerados) y todo tipo de estructura colectiva. El eclipse del estado "liberal" y la tiranía de los "niños del cuarto de atrás", los "expertos" sin rostro que controlan nuestras instituciones, y departamentos "civiles", bancos mercantiles, consejos económicos y las muchas categorías sociales en que somos ubicados: casas de corrección, hospitales, cuerpos de defensa y otros de paz. El tedio frente a instituciones cada día más perpetuantes y absorbedoras. El hastío hacia los que administran hoy la bondad. Históricamente  la crítica se dirigió a los  "esclavos del sueldo" y propuso una solidaridad comunal y el gobierno propio, por lo menos en Kropotkin el Príncipe y Explorador Anarquista. Mas en nuestros días la subversión es hacia unas tendencias tiránicas del estado actual, que oculta rasgos divinizantes del deseo de poderío criollo de origen hispánico. Este predominio supone también la pérdida de una intimidad en el diálogo con "el otro" y gradual masificación de instintos y "necesidades". Pretende la teoría anarquista que éstas sean remplazadas por la condición de iniciar una "libre actividad" y comunidad. La contradicción inherente a este movimiento la describió Bertrand Russell en 1919: "No se puede negar que el gobierno de una mayoría pueda ser casi tan hostil a la libertad como el gobierno de una minoría. El derecho divino de las mayorías es un dogma tan alejado de la verdad absoluta como cualquier otro" (p. 60).  Por otro lado en esta cultura "la pérdida de talento, actualmente, en las clases pobres de la sociedad debe ser tremenda" (p. 157). Esto, nos lleva al ocio y las distracciones que en el mundo de hoy no son aun la alegría de sus multitudes. "Donde hay tantas horas más libres que en la actualidad, habrá tanta más gente con un conocimiento de la ciencia o una apreciación del arte" (p.l66). Estos aspectos irreconciliables con las desastrosas jerarquías de "eminentes oficiales" que han sin duda oprimido y achatado un universo ético-cultural. Se impone búsqueda de un nuevo estilo de vida y la liderización dinámica que haga posible una división del trabajo en el tiempo y una distribución armónica del ocio y las distracciones bajo formas nuevas de la existencia social y cultural. Es problemático que un socialismo latinoamericano de estado como el que ahora se ha establecido en Cuba o Chile pueda aumentar las capacidades de apreciación espontánea y no dirigida del "arte para el pueblo”. En este sentido ciertas formas del pluralismo o anarquismo socialista se muestran más apropiadas para proveer esa participación unánime, en aquellas puertas de la dicha que se abren  hacía afuera para la humanidad, que no teniendo nada que hacer es transportada hacia regiones que jamás han sido experiencia, (los contenidos de belleza, o las alegrías íntimas de la creación artística). Se instaura así no sólo una sociología, sino una poética del nuevo fenómeno del ocio, que muy distinto del de la ociosidad, debe ser reconocida no tan sólo como recreación, sino medio para salvar o redimir al hombre de aquella su búsqueda del tener, para que un poco empiece a ser. En tal orden o civilización los avances técnicos se usarán ya no para aumentar la producción de artefactos y comodidades sino la cantidad del tiempo libre dedicados al arte y el pensamiento. Sólo métodos de este tipo permitirán redimir una cultura, del marco estéril y confuso en que la han sumido minorías más confortables en el snobismo único en la historia de la ignorancia y la estupidez anestesiada y proletarizante del folklore, el azar y el whisky. Una verdadera y llana "crisis en la cultura" boliviana y contemporánea. Ante ese paradigma de libertad prohibida e indolente, estoy con los que con Ingmar Bergman son unos de los que llevan piedras por la colina para construir la catedral. Que ello sea "complejo Gótico" no es importante si existen otros en esa realización común, "pues donde no hay horas libres, el arte y la ciencia mueren y todo progreso se hace imposible". Este el aspecto más pleno de una estética del ocio en la concepción de Kropotkin. Es esa acción libre, en que se dibuja la nueva poética humana, de manera que el hombre goce de sus derechos como tal. En la obra Campos, fábricas y talleres de 1912 intentó señalar como aquellas cosas que son consideradas lujos pueden ser obtenidas para todos si se unen en la otra mitad del día, después de estas labores, en toda suerte de asociaciones libres, persiguiendo todo fin posible — educacional, literario, científico, artístico o deportivo.

            En camino de ser superada aquella sociedad piramidal-represiva, surge la influencia enorme y desordenada de los medios masivos. Tal suceso y diluvio un poco "maravilla, vagabundeo y enigma" y vida enriquecida, recuperada que revierte en nuevas formas sociales de rendimiento que sustancialicen la autogestión del control económico y creativo por la sociedad misma, quehacer templado que ociosamente permite organizaría de modo que pueda ya vivir sin gobierno.

            En tal utopía se realiza el progreso. En medio de la tiranía tecnoindustrial de la sociedad del consumo, surge desobediencia a cualquier autoritarismo, comprendida la dictadura del proletariado y esas complacidas jerarquías en las burocracias partidarias y sindicales.

            Después de todo "no es necesario para nada establecer distinciones entre monarca y plebe, toda autoridad es igualmente mala".  
 

Bibliografía:
Oscar Wilde.   El Alma del Hombre bajo el  Socialismo. 1891.
Bertrand Russell. Los Caminos de la Libertad. 1917.
Kropotkin. Artículo Póstumo en la Enciclopedia Británica.
Hebert Read. La Política de los No Políticos. 1943.



[1] Agradecemos a Gustavo Soto, editor de las obras del ácrata cochabambino Jorge Zabala, actualmente en proceso, por hacer llegar este texto, del libro Mundo Compartido. Imagen: cuadro de Jennifer Ann Gubrud.