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miércoles, 22 de febrero de 2017

Enfermedades en el cultivo de coca y uso de agroquímicos

Carlos Crespo Flores


En julio del año 2013 una comisión de productores del trópico de Cochabamba visitó el laboratorio de Fitopatología de la Facultad de Ciencias Agrícolas y Pecuarias (FCAyP), llevando muestras de hoja coca contaminadas con una enfermedad poco conocida hasta ese momento: las hojas de las plantaciones de la coca se caían y la planta empezaba a secarse. La amenaza se extendía desde Villa Tunari hasta Entre Ríos, casi hasta el límite con el departamento de Santa Cruz.

Luego de visitas de campo y análisis de laboratorio se identificó la plaga como una variedad del hongo Fusarium, enfermedad muy conocida en la región altoandina por sus efectos devastadores en cultivos como la papa y las flores. El seguimiento permitió descubrir además dos enfermedades que también estan atacando a la coca, la antracnosis y el llamado “lliph’i”, evidencia de una grave crisis ecológico productiva en los sistemas de producción donde la coca es el pilar. El Fusarium fue controlado con un tratamiento en base a agroquímicos convencionales, aunque la amenaza persiste.

El trabajo asimismo permitió identificar que la causas principal para la aparición de estas enfermedades está relacionado, no solo con el monocultivo, sino con el uso indiscriminado e intensivo de agroquímicos en el ciclo productivo de la planta de coca. De hecho, se ha evidenciado la aplicación indiscriminada de productos considerados altamente peligrosos para la salud humana y la naturaleza, incluyendo aquellos prohibidos por convenios internacionales. Productos como el Tamarón, Gramoxone o Folidol, son de uso común en el trópico cochabambino, sin que las autoridades sanitarias hayan hecho algo al respecto.

Un ejemplo es el Bazuka, un potente herbicida utilizado sin medida ni clemencia por los productores de coca desde por lo menos el 2007; en realidad es el nombre comercal del Glifosato, como se sabe el herbicida parte del paquete de la soya transgénica cultivada en Santa Cruz, cuyos terribles impactos sobre la salud humana y la naturaleza recien están siendo identificados.

El tema se complejiza si tomamos en cuenta las condiciones higiénicas con las que se consume la coca en el país, prácticamente tal como fue cosechada, secada -expuesta al sol, sin protección- y embolsada, sin ningún tipo de limpieza o lavado previo. Los acullicadores de coca fumigada se están envenenando masiva y lentamente, sin darse cuenta; y esta puede venir del Chapare o Yungas de La Paz, en general totalmente contaminadas. Pero también los productores están siendo afectados en su salud por los agroquímicos que utilizan, desde insecticidas, herbicidas, hasta fertilizantes foliares; es común por ejemplo mezclar productos para dar “más fuerza” a la fumigación. Lo trágico es que ni siquiera están estudiados los efectos sobre la salud humana, menos sobre la naturaleza.

Hasta ahora el Estado plurinacional ha hecho muy poco por enfrentar la problemática, por el contrario, pretende exportar e industrializar la hoja de coca contaminada con agroquímicos. El proyecto oficialista de ley de hoja de coca ignora a la coca saludable. Ningún atisbo de una estrategia de promoción de coca orgánica o ecológica. Casos aislados como Villa Tunari donde hay productores de coca orgánica, apoyados por la alcaldía municipal, o Vandiola, territorio original de la coca, hoy organizados en una federación, son la excepción que confirma la regla. Tampoco las organizaciones sociales cocaleras tienen un interés prioritario por el tema.

El uso de agroquímicos en el cultivo de la coca y sus efectos ambientales y de salud, demanda una discusión honesta y transparente de todos los actores involucrados, donde el Estado sea uno más, sin buscar imponer un discurso oficial, como hasta hoy. Alternativas como la despenalización de las drogas blandas, la implementación de sistemas de producción de coca ecológica como criterio de erradicación y su transformación industrial, o la introducción de límites ecológicos a la producción cocalera, deben ser tratados en escenarios autónomos y plurales.


Es en este marco, que el día 23 de febrero del presente, el CESU, junto a la Facultad de Ciencias Agrícolas y Pecuarias (FCAyP-UMSS), el colectivo Coca Orgánica Libre e Informada (COLI) y la Federación de Productores de Coca Orgánica Yungas Tradicionales Vandiolas (FPCOYTV), está organizando un seminario el seminario “Problemas Fitosanitarios en el cultivo de Coca y alternativas de manejo”, donde se presentarán resultados de investigaciones y reflexiones por parte de profesionales de la UMSS. Esperamos que este sea el preludio de este urgente debate público, y es deber de la universidad pública promoverlo.

publicado en:
http://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20170222/columna/enfermedades-cultivo-coca-uso-agroquimicos
22-II-17

miércoles, 14 de agosto de 2013

Plataforma COLI al IV Foro Internacional de la hoja de coca



Plataforma: Coca Orgánica: Libre e Informada

Manifiesto COLI 
APOYAMOS, OBSERVAMOS Y SUGERIMOS


En ocasión del IV Foro Internacional de la Hoja de Coca, la Plataforma “Coca Orgánica: Libre e Informada” –COLI- conformada por productores y consumidores de hoja de coca, y analistas y activistas aglutinados en torno a la defensa de la hoja de coca, manifiesta lo siguiente:
 
·       Apoyamos las políticas nacionales de revalorización de la hoja de coca, y a favor del acullicu y el uso medicinal y terapéutico de la coca, a partir de una COCA ORGANICA.

·       Apoyamos la producción tradicional orgánica de la hoja de coca, que expresa y garantiza a los pueblos un caminar soberano y saludable, LIBRE de imposiciones e intereses ocultos.

OBSERVACIONES
 


·       Observamos la ausencia de un debate público sobre la producción de la hoja de coca, entre productores y consumidores, para promover una coca accesible en el precio, saludable y producida orgánicamente, sin uso de agroquímicos y según principios agroecológicos. Coca para el acullico sí, pero coca orgánica.

·       Observamos con preocupación que el gobierno boliviano, con apoyo de la cooperación internacional está promoviendo la industrialización de la coca, sin tomar en cuenta que esta es fumigada con agroquímicos prohibidos en el Norte como es la Gramoxone, exponiendo de esta manera a una contaminación masiva de los consumidores de la coca y sus derivados. Solo se debe transformar aquella hoja donde no se haya utilizado ningún agroquímico y dentro de sistemas de producción agroecológicos.

·       Observamos con preocupación la erradicación forzosa de los últimos años en los Yungas de La Paz y en la región tradicional de los Yungas de Vandiola (Arepucho, Icuna y Machu Yungas) de Cochabamba, que provocó la resistencia local de los pobladores, desencadenando violencia con saldo de muertos y heridos, así como la destrucción de las plantas que son centenarias.


·       Observamos la necesidad de que, además de la revalorización de la hoja de coca, se produzcan cambios en las políticas de control de sustancias controladas, las que continúan manteniendo el enfoque represivo y punitivo de la “guerra contra las drogas.

·       Observamos la falta de una política de control de sustancias controladas que sea justa y efectiva, que garantice el respeto de los derechos de las personas dentro el sistema penal y también en el área de la prevención y tratamiento de las drogodependencias.

·       Observamos la falta de recursos financieros para generar investigaciones científicas de tipo botánico, biogenético,  histórico, antropológico/arqueológico, médico y de otros aspectos para contextualizar y fundamentar adecuadamente la revalorización de la hoja de coca.

SUGERENCIAS  
 

·       Sugerimos que los estudios del consumo de la hoja de coca en Bolivia incluyan a los mercados del norte de Argentina y de Chile dentro de convenios con los respectivos países.
  
·       Sugerimos salvaguardar las últimas reservas mundiales de plantas de coca originarias, llamadas  mama coca y machu coca, que quedan de pie en los Yungas de La Paz y Yungas de Vandiola; una coca dulce, orgánica y saludable, cuyas semillas deberíamos cuidar para garantizar una producción orgánica y sostenida a nivel nacional.

·       Sugerimos la socialización de una propuesta de Ley de la Coca (hoy en manos de consultores, lejos de los productores, consumidores y comerciantes) que, en el marco de la Constitución Política del Estado Plurinacional, garantice la producción tradicional, los usos medicinales y terapéuticos, y proteja los lugares históricamente tradicionales para la producción de hoja de coca.
·       Sugerimos transparentar el manejo de recursos provenientes de las incautaciones y de donaciones de Europa, EEUU y otros países con destino a proyectos, investigaciones, planes de control de coca y narcotráfico, convocatorias (como ser la Convocatoria al Fondo de Subvenciones para Actores no Estatales de Conaltid), etc.

·       Sugerimos abrir un debate profundo y sostenido a nivel nacional sobre el tema de la legalización de las drogas, considerando el fracaso rotundo de la actual política de la Lucha contra las Drogas – esa llamada “Guerra Falsa”- que a los pueblos del Sur nos mantiene en una situación creciente de violencia, desintegración de las familias, droga-dependencia y corrupción.

Finalmente felicitamos al gobierno uruguayo por su decisión de legalizar el cultivo y la venta de la marihuana, y esperamos que el gobierno boliviano abra - al igual que varios países de América Latina - un debate nacional sobre esta planta y todas las demás plantas sagradas prohibidas por la inhumana guerra a las drogas.

Firmamos:

Integrantes de la Plataforma COLI:  Carlos Crespo, Rose Marie Achá,
David M. Pereira Herrera, Maria Lohman,  Fernando Salazar, Theo Roncken, Nidia Bustillos, Javier Vasquez  y Marco Antonio Maldonado

Corresponsales internacionales: Pien Metaal y Frans Bronkhorst


                                                           Plataforma  COLI
Coca Orgánica, Libre e Informada
Cochabamba, Bolivia
cocaorganica@gmail.com