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martes, 7 de marzo de 2017

El futbol y sus profetas rebeldes y libertarios

“El futbol es el arte de comprimir la historia universal en 90 minutos” -George Bernard Shaw-

“La pelota es como una mujer, ama las caricias” -Eric Cantona-

“Cada vez que un chico patea algo en una calle, allí empieza la historia del futbol”                         -Jorge Luis Borges-

Una religión en busca de un dios, esta definición que puede desorientar a moros y a cristianos, no puede lograrlo con los chicos nacidos después de la llegada de la tele: pero una larga mirada hacia atrás nos conduce en la China del XI siglo antes de Cristo, durante la dinastía Han, con el nombre Tsu-chu se practicaba un deporte con una pelota rellenada de plumas o de cabellos de mujer, el juego consistía en meter solamente con el uso de los pies la pelota adentro de una arco hecho de cañas de bambú: durante la dinastía Han era considerada una actividad física fundamental. Todas las grandes civilizaciones empezaron a popularizar el deporte jugado con la pelota. Seiscientos años más tarde que en la China, en Japón se jugaba un deporte similar, llamado Kemari, la mayor diferencia con el futbol moderno es que la pelota no debía tocar el suelo. Los aztecas, por ejemplo, se dice que practicaban el Tlachtli, una mezcla entre tenis, fútbol y baloncesto en el que se prohibía el uso de las manos y los pies y el capitán del equipo derrotado era sacrificado. Para el pueblo azteca, el Tlachtli era una actividad de gran importancia y lo demuestra principalmente la localización del terreno de juego, normalmente situado en el terreno sagrado, ya que el juego tenía una finalidad religiosa. Además de ser un ritual, su importancia se ampliaba al terreno político y el económico. Noticias de una actividad lúdica ejercida con una pelota nos conduce a los poemas homéricos, los griegos practicaban un juego llamado Sferomachia, deporte que con el tiempo fue adoptado por los legionarios romanos, transformándolo en un método de entrenamiento para los guerreros: el Harpastum, literalmente rasgar con fuerza, se jugaba en canchas arenosas, por dos equipos con igual número de jugadores, con una pelota rellenada de pieles o de trapos, el fin era llevar la pelota más alla del borde de la cancha adversaria. Este deporte tuvo un gran suceso entre los legionarios que lo difundieron en varias zonas del Imperio Romano. En Florencia se jugaba lo que hoy conocemos como el Calcio Storico Fiorentino: en una cancha rectangular rellenada de arena, durante cincuenta minutos veintisiete “carcianti” por cada equipo se desafiaban como antecesores de un deporte de caballeros jugado por hooligans. El prototipo del futbol, como lo conocemos hoy, nació el 24 de octubre del 1857 con la fundación del Sheffield Football Club, el club de futbol más antiguo que aún participa en la Northern Premier League Division One South, de Inglaterra. Pero fue John Alexander Brodie, un ingeniero civil, a darle en el 1889 el toque futbolístico, eliminando su matriz rugbística. Su visión modernizadora, le permitió la introducción de las mallas, y cambió para siempre el sabor de anotar un gol, absolutamente normal hoy pero profundamente revolucionario a la época. Desde aquella final de la FA Cup del 21 marzo del 1891, juagada en el Oval de Londres, el futbol inició su irrefrenable trayectoria de una religión en busca de un dios.

Y aunque al horizonte no veamos ningún Olimpo digno de una poesía, a veces fanática y a veces inocente, a veces codiciosa y a veces parsimoniosa, muchos profetas rebeldes y libertarios han entusiasmado, han hecho delirar, reír y llorar a millones de fieles del deporte más popular en el mundo.

No sé imaginar un jugador excéntrico de Tsu-chu, uno lleno de fantasía que jugara Kemari o  Tlachtli, un griego armonioso que jugaba a la Sferomachia o un legionario que deliciaba el público que asistía a los interminable partidos de Harpastum…hasta donde la memoria alcanza memoria, recuerdo los fabulosos dribbling de Garrincha, llamado el pajarillo Mané, que embriagaba los adversarios con una elegancia chocante: él se tomaría luego toda la cachaza necesaria para ahogar toda la tristeza e cantarle a la vida toda la prosa que la sola cancha de futbol no pudo ofrecerle, como una samba, para la sola esperanza de un día no ser más triste.

Y George Best, el irlandés del norte, que fue el quinto Beatles, excéntrico goleador en las canchas inglesas y The Best entre rubias y alcohol, gastándose todo el dinero y el futuro, pero deleitando los fans de la fantasía y del buen juego con su acrobático paralelismo entre sus jugadas y su vida. Ganó emblemáticamente el Balón de Oro en 1968, el año de las revueltas estudiantiles, y su refrain más famoso fue: “si el futbol es arte, entonces soy un artista.” Existen dos maneras para recordar a George Best, la primera os causará ira, remordimiento y dolor por no haber visto a este inmenso jugador exprimir todo su formidable e inalcanzable talento, la secunda os donará alegría, un increíble estado de éxtasis y el privilegio de haber podido admirar uno de los más grandes artistas deportivos jamás aparecidos en el planeta, así un gruñón periodista deportivo quiso homenajear al joker irlandés.

Omar Sivori, sangre y arena, azúcar y cicuta del futbol, era el cabezón, en Argentina con Maschio y Angelillo formaba el trio de los ángeles con la cara sucia, que ganó el Sudamericano del ’57, conquistó Nápoles antes de la otra cara sucia, Diego Armando Maradona, en la Vecchia Signora con Boniperti y John Charles (el único que con un cachetazo lograba calmar sus turbulentos excesos…) formó el trio mágico y aunque no podía ser la imagen del equipo, con sus jugadas picaras (fue uno de los inventores del túnel: el caño), un poco artista y un poco diablo, divertía plebe y aristocracia: amable hasta la suavidad, después de algunos segundos se ponía hasta brutal. Jugó el Mundial de Chile de 1962 pero se cuenta que no quiso jugar la Batalla de Santiago, debido a la fuerte tensión que adentro del estadio se había creado ya antes del partido; ganó el Balón de oro en 1961.

Para Johann Cruijff la calidad sin resultados es inútil y los resultados sin calidad son aburridos. Cruijff, el Ajax y la Holanda de Rinus Michels a final de los años sesenta revolucionaron el futbol, y será una revolución también estética: la feliz síntesis de individualismo y colectividad llega a parecerse a una anarquía organizada, porque para volverse verdaderamente revolucionaria, la anarquía necesita de una racionalización, debe organizarse e disciplinarse para ser eficaz, esta revolución se llamará Totalvoebal, el futbol total. Y si Michels fue la mente visionaria, Cruijff se hizo profeta de esta revolución. El muchacho de Ámsterdam, siempre contra toda forma de abusos, de mezquindad y de falta de belleza, encantó el público de un equipo fundado en un barrio popular de la ciudad de los países bajos, el Ajax y con el equipo nacional formó parte de la naranja mecánica, jugando una final de un mundial en el ’74 y rechazando la participación en el mundial del ’78 porque Argentina estaba bajo una dictadura militar. Todo su esprit libre logró exportarlo al Barcelona, ciudad ideal para plasmar calidad y resultados, y ciudad que lo adoptó enteramente: su hijo ya tenía nombre antes de haber nacido y este nombre era Jordi, el nombre catalán más popular, pero en aquellos años el dictador Franco era aún vivo y estaba prohibido bautizar con aquel nombre en la España franquista, entonces Johan llevó su esposa a dar a la luz su hijo en Ámsterdam, allí fue bautizado con el nombre catalán de Jordi. Otro resultado de calidad del profeta del gol.

Lo llamaban el George Best italiano, el caballo loco, Zigo-gol, Gianfranco Zigoni debutó con la Juventus cuando tenía 17 años y de esta experiencia lamenta solamente el haberse cortado los cabellos, una melena absolutamente prohibida en aquello tiempos para los que eran jugadores del equipo de los Agnelli; el rebelde con un corazón grande se presentaba a los entrenamientos con un tabarro de piel y con una pistola acomodada en los jeans, en la noche tomaba su Porsche y se iba a escuchar a Piero Ciampi, la voz más anárquica de aquella época: whisky y puerilidades, libertad y revolución eran sus sueños y sus acciones diarias. Soñaba con morir en una cancha de futbol con la camiseta del Hellas Verona, se imaginaba el sensacionalismo en los periódicos, la recolección de firmas para cambiar el nombre del estadio de la ciudad de Romeo y Julieta…después de un Juventus-Real Madrid, el defensa madrileño Santamaria, que salió enloquecido por las jugadas del nº 11 juventino, dijo a la prensa que este demonio es mejor que el negro, refiriéndose nada menos que a Pelé. Con más de setenta años enseña futbol a los chicos de su ciudad natal, la Opitergium (la actual Oderzo) fundada por los romanos.


“Questa non è una fiaba per bambini, è una storia vera da matti”.  “Ma nulla cambierei, nemmeno l’ombra di una virgola”. (Esta no es una fábula para niños, es una verdadera historia de locos. Pero no cambiaría ni la sombra de una coma) es la poesía que Ezio Vendrame mas adora, es de Federico Tavan, un poeta un poco maldito y un poco soñador…y el un poeta del futbol, un pasoliniano (nació en la misma Casarsa della Delizia de la infancia del Poeta) amante del vino y de las mujeres: eros y patear la pelota fueron el escape y el refugio a una infancia hecha de soledad (fue dejado por sus padres en un orfanato a la edad de seis años) hambre y miedo. Su espíritu al salir del orfanato se entregó totalmente al futbol, pero fue con su primera experiencia profesional, en una ciudad con mujeres increíbles y generosas, que se preguntó si esta era la primera división…todo lo que muchos consideraban errores, han sido las cosas más maravillosas de sus vida. “Mi casa se parecía a un reparto de ginecología: las visitas empezaban a las 9 a.m. con la señora Giuliana, a las 11 llegaría Carla, a las 14 p.m la amiga Lella, a las 6 de la tarde era la hora de la belle de jour Fernanda, para terminar a las 22 con la novedad  de la semana. No me pregunten cuantos goles metí aquel año, pero aunque no se encuentren datos en ningún almanaque futbolístico, aquel año fui el máximo goleador”. Durante un Vicenza-Milán le hizo un caño a Gianni Rivera, el Abatino y el más amado por los hinchas del equipo lombardo, a lo cual pidió ser sustituido, el entrenador asustado por un eventual infortunio le preguntó que le había ocurrido, el friulano le contestó diciéndole que si le hizo un túnel al más grande jugador italiano del momento, valía la pena ser sustituido. Por la Navidad de un campeonato en los años ochenta, a los jugadores de la Sanvitese, equipo que estaba entrenando, regaló una confección de preservativos: a sus épocas el sida no existía y que era mejor usarlos que dejar la vida…o un huérfano.


miércoles, 1 de marzo de 2017

El futbol y la anarquía. Pasión, poesía y libertad


                         “El futbol es un lenguaje con sus poetas y sus prosistas”
Pier Paolo Pasolini -

El fútbol, ​​como todo el mundo sabe fue inventado en Inglaterra, como deporte de amplia trayectoria fue jugado en un principio por el proletariado y las clases más desfavorecidas de la sociedad y luego exportado en el resto del mundo por los marineros, por los obreros especializados, por la mano de obra barata, para regenerar días tras días los capitales de la bolsa de valores de Londres. Era una forma de integración y ayudaba a desarrollar un sistema en equipo, lo cual permitía una camaradería entre los jugadores. En Buenos Aires jugaban al futbol los trabajadores de los astilleros, los trabajadores ferroviarios y los panaderos, los afiliados a la Federación Obrera Región Argentina, una unión capaz en sólo tres años de declarar 775 huelgas. Y es a esta mítica Federación que hacen referencias equipos tales como Los Mártires de Chicago, que más tarde se convirtió en Los Argentinos Juniors, fundado el 15 de agosto de 1904 en una biblioteca anarquista en el distrito de Avellaneda, el distrito proletario por excelencia. El equipo Los Mártires empieza ganándole 2-1 al Sol de la Victoria y el año después sufren la derrota más desastrosa contra el equipo de La Prensa, propiedad del odiado diario reaccionario de Buenos Aires. Los Mártires llevan una camisa de color negro con una estrella roja, mientras que el nombre recuerda los cinco anarquistas condenados a muerte y colgados en Chicago el 4 de mayo de 1886. A pesar de que en todo el mundo nacían equipos de futbol con una fuerte huella anarquista, como el Croata Hayduk de Spalato, que se llamaba originalmente Anarkho o el Libertarios Futebol Clube de la ciudad portuaria de Santos en Brasil, ciudad que el historiador Edgar Rodríguez bautizó como la “Barcelona de Brasil”, el movimiento, adentro del ambiente futbolístico, empieza a dividirse: con el desarrollo del sistema capitalista y con la posterior mercantilización del mismo, el futbol empieza a vivir una doble dualidad: una forma reconocida y amplia de generar riquezas y una forma incluso de ascender socialmente en los estratos sociales. Convirtiéndose en una profesión y en un potencial mercado de propaganda y publicidad. Los viejos vecinos del Libertarios Futebol Clube, en el barrio de Campo grande, donde tenía su sede el equipo, todavía cuentan historias sobre aquellos primeros partidos de comienzos del siglo XX y en la actualidad existen dos equipos herederos de la tradición anarquista, el Autonomous y el Primeiro de Maio.                      

Pero a los trabajadores que practican un deporte, esos argumentos no le hacen daño, tampoco a los anarquistas de Buenos Aires, ellos quieren seguir jugando al fútbol. El equipo de Los Mártires pasa con gran facilidad de unas derrotas desastrosas a victorias deslumbrantes, esta incertidumbre en los resultados no es ajena a la forma de juego adoptada, el equipo se dispone con un 2-3-5, y con un módulo de este tipo no se puede ir que por este camino. El 1º de enero de 1905, siempre en Avellaneda, nace el Independiente, el club fundado por los empleados de un almacén inglés: el “Ciudad de Londres”, los cuales se proclaman “independientes de los patrones”. Mientras tanto Los Mártires se habían hecho ahora un nombre, entre los muchos clubes que estaban surgiendo en Buenos Aires, tanto que en 1912 reciben la propuesta de hacer parte de la Liga Central. Propuesta que los directivos y los jugadores rechazan con desdén, porque a la Liga Central quieren llegar por méritos deportivos y no por decreto. Los Mártires viven con siempre angustiosa espera el partido contra el Club Sportivo Palermo, el Palermo es de hecho el equipo de la burguesía que vive y trabaja en el barrio del mismo nombre, y es en ese barrio que el 25 de enero de 1923 Kurt Gustav Wilckens mata al Coronel Varela, “Él mató a mis hermanos” dice a los policías que lo arrestan, y todo el mundo entiende de inmediato lo que quiere decir: Varela dos años atrás hizo matar en la Patagonia más de 2000 trabajadores. Nacen también otros equipos de fútbol de inspiración anarquista y libertaria, como el fundado en Montevideo, el Atlético Basáñez, los colores eran el rojo y el negro de los anarquistas y sus fans eran conocidos como los “Defensores de la huelga”, ya que resguardaban los piquetes en las manifestaciones obreras. El 1º de mayo de 1906 se fundó el equipo Chacarita Juniors, en la biblioteca anarquista del barrio bonaerense de Independencia, cerca del cementerio más grande de la ciudad, adonde fue enterrado Severino Di Giovanni, el anarquista ejecutado el 1º de febrero del 1931 por la dictadura de Uriburu. Más aún, el Newell’s Old Boys fue fundado en homenaje a Newell, otro militante anarquista. ¿Sus colores? Nuevamente el rojo y el negro. Casi todos sus adherentes eran miembros de la central anarcosindicalista FORA.   
                                                                                                                                   
En 1925 fue inaugurado en la Avenida San Martin y Punta Arenas el nuevo estadio, ya todo está cambiando, en los años treinta empezaba a afirmarse el profesionalismo y el proletariado en el fútbol va desapareciendo. Comenzaron los de River, cuando en 1932 compraron por una suma sin precedentes un delantero, de esta manera tambien los Juniors se adaptan y empiezan a comprar y vender jugadores y abandonan el barrio donde habían nacido, transfiriéndose al barrio Paternal, en el centro Buenos Aires. Los Juniors comenzaron a ganar…adjudicándose el torneo de 1984, el campeonato nacional de 1985 y lo de 2010; también ganaron una Copa Libertadores y una Interamericana. Entre los muchos que jugaron con los Juniors nadie olvidará el divino Diego Armando Maradona, que con 116 redes es también el mejor goleador de la historia del Juniors. El club se convirtió en un equipo como los demás y nadie se acuerda de lo que fue un tiempo, sin embargo, como casi siempre sucede en la historia, hay algunos hilos sutiles difíciles de desentrañar. De hecho existen aún clubes que hacen referencia a esos tempos: hoy del fútbol que era de Los Mártires y de muchos otros equipos, se puede encontrar rastros en Brasil, el equipo del Primeiro de Maio que se define “anárquico-autónomo”; el equipo St. Pauli, de la ciudad de Hamburgo en Alemania, fundado en el 1910, que agrupa fans izquierdistas, anarquistas y antifascistas; la “Rash Skinheads Rojos y Anarquistas”, la red de los grupos skinheads tiene grupos deportivos también en Oaxaca, la ciudad mexicana que durante años se ha autogestionado y que resiste al estado mexicano. Y siempre en México el Atlas que juega en la primera división tiene un escudo rojo y negro con una “A” blanca en el medio (obra del artista austriaco Carlos Sthal), por su parte el EZLN cuenta con su propio equipo de futbol al compás de rancheras y capucha, llegando incluso a cuadrar un partido con el Internazionale de Milán. En España equipos como el Barcelona y el Athlétic de Bilbao fueron símbolos de resistencia anti-franquista durante mucho tiempo. En la Bahía de San Francisco se encuentra el “Anarchist Soccer League” y el mejor equipo que participa en el campeonato es el Kronstadt Football Club, así llamado en honor de los marineros revolucionarios. Un compañero de la "Kronstadt", antes de un partido, en respuesta a un intelectual pertinaz como suelen ser los de la izquierda, que le preguntó si el fútbol no lo hacía apartar de la revolución, él contestó: “Si no puedo jugar a fútbol ​​no quiero tener nada que ver con tu revolución”. No conocemos cuál fue el resultado final de ese partido, pero al final no importa.


Extraído de Senza Soste n.59 (abril 2011). Tradución: Maurizio Bagatin

martes, 17 de diciembre de 2013

St. Pauli F.C. de Hamburgo: Una hinchada que ondea la bandera pirata



 Camilla Galbiati

[Versión adaptada y traducida al castellano por la Redacción de El Libertario, en base al texto original publicado en A - rivista anarchica, # 383, octubre 2013]

¡Todavía hay rebeldes que enarbolan la Jolly Roger! Pero si usted quiere encontrarlos en las cristalinas aguas y playas del Caribe, olvídelo: tienen su reducto en un pintoresco distrito del puerto germano de Hamburgo.

El barrio de St. Pauli se encuentra al oeste de esa ciudad, con vistas al río Elba, y es parte del puerto. Sus embarcaderos, conocidos como los "St.Pauli-Landungsbrücken", alcanzan una longitud total de 700 metros. En el barrio se encuentra la entrada a la Alter Elbtunnel, un túnel bajo el río Elba, que con sus 426 metros permite el cruce subterráneo del estuario.

Como todas las ciudades portuarias, siempre ha acogido a marineros de distintas nacionalidades, que pasaban su tiempo vagando por el barrio para pasar un buen rato antes de que se cargasen las naves y tornaran a la mar, por lo que el distrito tiene reputación como centro de entretenimiento, siendo una de sus calles la Reeperbahn, la famosa calle en las luces rojas.

La población se formó en gran parte por los trabajadores portuarios y las condiciones de pobreza que caracterizaron la zona perduraron hasta los años de 1970. Hoy en día hay muchos estudiantes que viven en St. Pauli, especialmente atraídos por los bajos alquileres, lo que permite que el distrito mantenga una cierta vitalidad intelectual. A pocos pasos de la Reeperbahn se encuentra en una zona citadina conocida como la Heiligengeistfeld, famosa por su feria que tiene lugar tres veces al año con una duración total de seis meses; dentro de esta área se ubica el Millerntor-Stadion, escenario donde, cada dos semanas, se congrega la hueste pirata.

Pateando al balón y al fascismo

El St. Pauli nació en 1910, pero el verdadero punto de inflexión se produjo en los años 80. En esa época, el campo donde juega se mueve a la zona portuaria. Por otra parte, muchos antiguos residentes se trasladaron a zonas menos pobres de la ciudad, así que okupas, punks y artistas pasaron a habitar las numerosas casas abandonadas. Pronto, el estadio se convirtió en un lugar de reunión para los residentes locales que comenzaron a apoyar al club de fútbol St. Pauli agitando la bandera Jolly Roger con el cráneo y las tibias cruzadas. La leyenda dice que la enseña pirata fue adoptada por los partidarios después de una broma hecha a los jugadores por un grupo de ocupantes ilegales, y desde entonces la bandera negra nunca ha dejado de agitarse no sólo en los partidos, sino también como símbolo de identidad del barrio.

A partir de allí, la primera acción del club y los aficionados fue cerrar las puertas del estadio para los "fans" de la extrema derecha. El fascismo, el racismo y el sexismo no se toleran dentro del estadio ni en las calles del barrio, donde una gran pared acoge un graffiti que proclama la consigna "Kein mensch ist ilegal", "Ninguna persona es ilegal". Lo que da vida al St. Pauli no es sólo una fe futbolística, sino una verdadera filosofía, como lo demuestra la modalidad de gestión del club, casi única en Europa. Debemos recordar que el St. Pauli es un club deportivo que impulsa muchas actividades deportivas, como tenis de mesa, rugby y patinaje artístico de la mujer: la gestión de todas estas actividades está completamente en manos de los aficionados.


Cuando el jugador # 12 es el # 1


Hace unos veinte años, sus aficionados dieron a luz a Fanladen, la coordinación de clubes de seguidores, a raíz de la decisión de la dirección del equipo para construir un nuevo estadio en otra zona del distrito. Esto provocó numerosas protestas que impidieron la realización de ese proyecto. El Fanladen es totalmente independiente del club y tiene algo así como 14.000 aficionados asociados, de los cuales un millar de mujeres. De vez en cuando se invita a los representantes de los aficionados a reunirse para discutir las opciones económicas y políticas del club y para elegir al presidente y los directores. Además, el Consejo de Administración se reúne regularmente con el Fanladen, con clubes de seguidores y con las parroquianos de la taberna Jolly Roger, histórico local donde se reúnen los hinchas de la divisa.

Entre las decisiones tomadas por los fans hay algunas respecto a las cuales son intransigentes: no hacer ninguna clase de negocios con fabricantes de armas ni de tabaco, el nombre del campo (Millerntor-Stadion) no se puede vender, y, finalmente, 7-8 minutos antes del saque inicial, no se permite hacer publicidad en el interior del estadio, ya que este tiempo será utilizado por la hinchada para crear atmósfera. En resumen, el fan de St. Pauli merece y recibe una atención especial, como nos muestra el último proyecto desarrollado por la afición junto al club: la creación de un espacio dentro del Millerntor llamado Fanraume, que podría convertirse en "un punto de encuentro, un centro comunitario en el interior del estadio", para citar las palabras del vicepresidente George Spies.

Una afición que sabe cuándo pasar a la acción

El St. Pauli, con sus 20 mil asociados, lleva a cabo importantes acciones sociales dentro del vecindario. En primer lugar ofrece lecciones semanales de fútbol para los niños, dirigida principalmente a la población  en situación socio-económica más vulnerable. También hace un par de años abrió una guardería llamada "Nido de Piratas", que recibe todos los días a un centenar de niños de 0 a 6 años. El servicio está disponible incluso durante los partidos, por lo que los aficionados podrán dejar a sus hijos durante unas horas: situación poco frecuente, porque el club tiene un gran número de pequeños partidarios que se agolpan en las gradas junto con mamá y papá.

Lo anterior también fue una de las cuestiones que llevaron a la gente a protestar energicamente cuando el rico propietario del Susis Show Bar, famoso local de baile erótico en Hamburgo, alquiló un "box" (espacio reservado) dentro del estadio donde irían " sus" strippers a actuar para los secuaces que él invitase a "ver" el partido. Esta fue la respuesta de la afición pirata: "Les pedimos que cancelen el contrato con el club de striptease Susis Bar Show [ ... ]. Si, queridos directores del club, Ustedes no actúan de acuerdo a nuestras demandas, vamos a entrar en resistencia abierta, vamos a ser el palo que tranque la rueda". Esta declaración pública demuestra lo importante que para esta afición es el anti-sexismo, nada extraño considerando el número de mujeres entre quienes siguen al club. Por ello los y las piratas se han manifestado abiertamente en contra de la mercantilización del cuerpo femenino, con la promesa de crearle problemas al St. Pauli si hubiera mantenido ese denigrante contrato.

Un lugar simbólico para el barrio es el Jolly Roger, punto de encuentro para los aficionados, que llegó a las noticias por los muchos ataques sufridos a manos de la extrema derecha. El más llamativo sucedió en 2011: cerca de la medianoche del dia antes al derby St. Pauli vs. Hvs, más conocido como "los primos ricos del Hamburgo", una columna de 200 hooligans recorrió sin ningún obstáculo las calles que llevan desde Hans-Albers-Platz al Jolly Roger. En ese momento en que el local es agredido con gran violencia los piratas responden al ataque, aunque luego deciden retirarse para evitar más daños a los comercios y viviendas de la zona. Los neo-nazis han sido capaces de atacar el Jolly Roger impunemente a pesar de que hay una sede policial a unos pocos cientos de metros del pub. Pero agresiones como esa no quedan en el olvido, pues según informa la página web de hinchas genoveses del St. Pauli: "Para los partidarios de St. Pauli, esto significa que la protección de las tiendas y las edificaciones del barrio debe ser y será organizada de manera independiente de la garantía supuestamente constituida por la policía. Una policía sobre la que es ahora necesario abrir una investigación que revele las razones de esa conducta extravagante, por así decirlo, para los estándares de transparencia operativa que debe seguir un servicio público tan delicado".

Con ritmo y con aliento

No se puede pasar por alto el vínculo que el St. Pauli tiene con la música y recordarlo con las palabras un fan absoluto, Colin Abrahall (cantante de los Gbh, conocido grupo punk británico de la segunda ola del punk de los 80): "St. Pauli es un club de fútbol punk rock". De hecho, el enfoque tradicional de los aficionados para recaudar fondos es organizando conciertos de música punk-rock no sólo en locales del vecindario, sino también en el propio estadio, como ocurrió en el verano de 2010, cuando el Millerntor se llenó con 22 mil personas en la celebración del aniversario del centenario del equipo.

Pero el compromiso social y político del St. Pauli está siempre en primer lugar. En 2011, sobre las tribunas del Millerntor se exhibe una pancarta que decía : "St. Pauli está con la preservación de las montañas. ¡No TAV!" (TAV = Tren de Alta Velocidad). El 16 de marzo de 2013, en Berlín se organizó un partido entre el FC Union Berlin y el FC St. Pauli, allí, en recuerdo a la más reciente víctima de los nazis, los fans de St. Pauli llevaban un letrero que decía: "¡Dax vive! Asesinado por ser militante antifascista". Por último, una de las últimas acciones de los piratas, apenas unos meses atras, es haber expuesto durante un partido pancartas en contra de la homofobia, acompañadas de una gran cantidad de banderas con los colores del arco iris, expuestas con el slogan: “It's ok to be gay” ("No está mal ser gay").

En un momento en que muchos mensajes reaccionarios y de ultraderecha aparecen en los estadios, los fans de St. Pauli, alemanes rebeldes, son un ejemplo que debe ser seguido tanto en el fútbol europeo como en el resto del mundo.

Un equipo que ha jugado pocas veces en la Bundesliga (1ra. división), incluyendo apenas un par de temporadas en el nuevo milenio (2001/2002, 2010/2011), cada vez con descenso a la temporada siguiente, afrontando el riesgo de quiebra varias veces y logrando recuperarse con la ayuda de sus fans. Un equipo sin grandes jugadores, pero que fue capaz de hacer que el estadio recuperase para el vecindario la función de lugar de encuentro natural y de integración para crear solidaridad, ayuda y apoyo a los pobres y los marginados, que valientemente cerró las puertas de su estadio al fascismo, la homofobia, el racismo y el sexismo como el que se tolera en tantos otros campos de juego. Por ello, no nos queda más que animarles al grito de ¡piratas, al abordaje!...