viernes, 19 de octubre de 2018

ACADEMIA Y “TRABAJOS DE MIERDA” SEGÚN DAVID GRAEBER -Carlos Crespo Flores-


 En 1930, John Maynard Keynes predijo que los avances tecnológicos nos permitirían trabajar una semana de 15 horas. Sin embargo, parece que estamos más ocupados que nunca. Esos trabajadores que realmente hacen cosas están con cargas de trabajo crecientes, mientras que los contadores de cajas y frijoles se multiplican, señala David Graeber, antropólogo anarquista, que el 2017 ha publicado el libro “Bullshit Jobs. A theory”, un estudio sobre los empleos que no hacen una contribución significativa al mundo, donde los titulares de tales trabajos los consideran una "pérdida de tiempo" y piensan que su desaparición no haría ninguna diferencia o que el mundo sea un lugar mejor. Una de las instituciones estudiadas son justamente las universidades.

1.   El concepto


Los “trabajos de mierda” (bullshit jobs) son "formas de empleo vistos como completamente inútiles por quienes las realizan", pues "no hacen una contribución significativa al mundo". Los titulares de tales trabajos los consideran una "pérdida de tiempo" y piensan que su desaparición "no haría ninguna diferencia o que el mundo sea un lugar mejor". U “trabajo de mierda” es una forma de empleo completamente inútil, innecesario o pernicioso que incluso el empleado no puede justificar su existencia (Graeber, 2017: 17).

Refinando la definición, el antropólogo norteamericano afirma que los “trabajos de mierda” no son solo aquellos inútiles o perniciosos; por lo general, también tiene que haber cierto grado de simulación y fraude. El titular del trabajo debe sentirse obligado a fingir que, existe de hecho, una buena razón por la cual su trabajo existe, incluso si en privado, encuentra tales afirmaciones ridículas. Tiene que haber algún tipo de brecha entre pretensión y realidad (Graeber, 2017: 20).

Yendo más allá, cuando la gente habla de “trabajos de mierda”, por lo general se están refiriendo al empleo que implica ser pagado por trabajar para otra persona, con o sin salario (la mayoría también incluiría consultorías pagadas) (Graeber, 2017: 21).

Definición final: un “trabajo de mierda” es una forma de empleo remunerado que es tan completamente inútil, innecesario o pernicioso que incluso el empleado no puede justificar su existencia, aunque, como parte de las condiciones de empleo, este se sienta obligado a fingir que este no es el caso (Graeber, 2017: 22).

2 "Trabajos de mierda" en la academia


Uno de los rasgos de la universidad pública como la boliviana, es que esta se organiza alrededor de criterios administrativos y político-partidarios, antes que académicos. La relación básica docente-alumno, a partir de la cual se debe construir la institución, ha sido sustituida por una infinidad de procedimientos, regulaciones, y atravesada por relaciones de clientelismo, padrinazgo entre sus miembros, tanto que la práctica académica es el último y oscuro eslabón de la cadena de mando.

Bullshitization es un problema para la academia, afirma David Graeber. En la mayoría de las universidades hoy en día -y esto parece ser cierto en casi todas partes- el personal académico cada vez pasa menos tiempo estudiando, enseñando y escribiendo cosas, y cada vez más midiendo, evaluando, discutiendo y cuantificando la forma en que estudian, enseñan y escriben sobre cosas (o la forma en que se proponen hacerlo en el futuro). Según informes, las universidades europeas gastan al menos 1.400 millones de euros al año en aplicaciones fallidas de subvenciones. Ha llegado al punto en que "administración" ahora ocupa tanto tiempo de la mayoría de los profesores, que quejarse es el modo predeterminado de socializar entre los colegas académicos; de hecho, insistir en hablar sobre el último proyecto de investigación o idea de curso, es considerado algo grosero.

Bullshitización=incremento personal

Graeber señala que el incremento en estas “tareas de mierda” ha coincidido con un crecimiento sustancial en la administración universitaria y el personal de apoyo. De 1985 a 2005, señala, la población estudiantil y docente en los colegios y universidades aumentó en un 50%, mientras que la administración aumentó en un 85%, y la cantidad de personal administrativo aumentó en un 240%. Esta es una tendencia que nuestra universidad también comparte.

En teoría, estos son personal de apoyo. Existen para facilitar el trabajo de otras personas. En la concepción clásica de la universidad, al menos, están ahí para salvar a los académicos el problema de tener que pensar en cómo organizar las asignaciones de aulas o autorizar los pagos de viaje, lo que les permite, en cambio, pensar grandes pensamientos o documentos de grado. Sin duda, la mayoría del personal de apoyo todavía realiza ese tipo de trabajo. Pero si esa fuera su función principal, lógicamente, cuando se duplican o se triplican, como resultado los profesores e investigadores deberían tener que hacer muchas menos tareas administrativas. En cambio, parecen estar haciendo mucho más, concluye el profesor de Goldsmiths College (University of London).

Feudalismo gerencial

Graeber cree que el problema es una versión del "feudalismo gerencial":

Las personas ricas y poderosas siempre se han rodeado de llamativos séquitos; no puedes ser realmente magnífico sin uno. En la corporación contemporánea, la acumulación del equivalente de los criados feudales a menudo se convierte en el principal principio de organización. El poder y el prestigio de los gerentes tienden a medirse por el número de personas que trabajan para ellos. Por lo general, se mantiene a los trabajadores de oficina, aunque literalmente no estén haciendo nada, para que no se vea afectado el prestigio de alguien. Esta es la verdadera razón de la explosión del personal administrativo en la educación superior. Si una universidad contrata a un nuevo rector o decano. Entonces, para asegurarse de que se siente apropiadamente impresionante y poderoso, el nuevo contratado debe contar con un pequeño ejército de lacayos. Se crean tres o cuatro posiciones -y solo entonces comienzan las negociaciones sobre lo que realmente harán.

Trabajos de cuidado y bullshitization

Su hipótesis es que la educación superior ha sido particularmente susceptible a la bullshitización porque la academia es un tipo de lugar de encuentro del sector de cuidados -definido en su sentido más amplio, como una ocupación que implica cuidar, fomentar o promover la salud, el bienestar o desarrollo de otros seres humanos- y del sector creativo. La creciente prevalencia de una perspectiva gerencial en estos dominios significa que sus profesionales están "obligados a pasar proporciones cada vez mayores de su tiempo pretendiendo cuantificar lo no cuantificable".

La escena es en una oficina de la universidad pública, el número de administrativos es el doble que el académico, realizando funciones irrelevantes al quehacer académico: portero, mensajero, telefonista, secretarias y asistentes de dirección. Una reorganización seguramente reduciría a la mitad el personal de apoyo necesario.

Servicios y administración: "trabajos de mierda"

Graeber considera que estos trabajos en el sector servicios y administrativos son 'trabajos de mierda', un término conciso que enfatiza su aparente sin sentido. Observa que la expansión de empleos en estos dos sectores ocurrió junto con la eliminación de empleos productivos, en los que los trabajadores interactuaban con el mundo y hacían cosas tangibles (aunque a veces virtuales). La mayoría de los trabajadores restantes solo pasan una fracción de su tiempo haciendo el trabajo por el que creen fueron originalmente contratados; se gasta más tiempo realizando tareas “de mierda” moral y políticamente desalentadoras. Solo una pequeña fracción de este resto todavía tiene el tipo de empleo que muchos de los últimos creyeron que inicialmente estaban entrando.

Fuentes
Graeber David (2018) Are You in a BS Job? In Academe, You’re Hardly Alone

Graeber David (2017) Bullshit Jobs. A theory. Simon & Schuster. 333 pp.

jueves, 27 de septiembre de 2018

JORGE ZABALA ANARQUISTA


Carlos Crespo Flores
2018

Estudiar el pensamiento del escritor cochabambino Jorge Zabala es un trabajo por realizar, y será tema de un conversatorio en preparación por parte de sus amigos. Es que Zabala fue un adelantado a su época, tenía la ventaja de no haber sido contaminado por ideologías autoritarias en su formación, como el marxismo, nacionalismo, fascismo, indigenismo, por tanto, pudo desplegar un pensamiento autónomo y abierto.
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Una de las influencias de Jorge, sin duda, ha sido el anarquismo. En 1970 escribe “Exorcismos”, un libro de ensayos sobre cultura, donde la veta libertaria esta visible. Estaba actualizado con la impronta juvenil de los 60’s, como se sabe, un movimiento de claro contenido anarquista en muchas de sus facetas organizativas. Como muestra el libro, conoció Sartre, la Nueva Izquierda Norteamericana, el Black Power, Marshall McLuhan, la escuela de Frankfurt, pero sus inclinaciones ácratas son la fuente inspiradora.

Desde esta veta llama la atención sobre las instituciones cada día “más perpetuantes y absorvedoras”, particularmente estatales, y exclama sobre “el hastío hacia los que administran la bondad”. Asimismo, realiza una crítica severa al “arte para el pueblo” promovido por el “socialismo latinoamericano de Estado”, como Cuba y Chile (eran los tiempos de Salvador Allende) y defiende “formas de pluralismo o anarquismo socialista”, para “proveer esa participación unánime”.

Frente a la moral espartana, controlada por el Estado, muy similar al autoritario “socialismo real”, el ensayista hace referencia a las “normas anarquizantes” de la escuela cínica en Grecia, quienes “sustituyen el amor matrimonial por el amor libre, en un ansia de retorno a la naturaleza y desprecio a las instituciones sociales, pues creen que el sabio no necesita leyes, ni gobierno ni autoridad, porque le basta su propia moral de renunciación”. En el artículo “las maneras anarquistas”, Zabala recupera al “príncipe y explorador anarquista” ruso Piotr Kropotkin y su estrategia de “solidaridad comunal y gobierno propio”, como son las diversas formas de asociaciones libres, pues “es esa acción libre en que se dibuja la nueva poética humana, de manera que el hombre goce de sus derechos como tal”. Inscrita dentro de lo que denomina “razón sensual”, destaca los aportes hedonistas de Oscar Wilde, su rechazo de “mentalidades como la griega que reconoció la esclavitud, o la cristiana que reconoció el dolor”; y la comprensión del socialismo libertario como revolución estética e intelectual que ha vibrado “con su influjo” en la movida del 60’, como “las almas bellas de París, los hippies-anarquistas en California, seudomarxistas de Berlín, y liberales en Praga”.

 Y su actitud en si misma era anti-autoritaria. No tenía respeto por intelectual o académico alguno, por más famoso que fuera, y lanzaba sus profundas, irónicos y graciosos comentarios y preguntas. Se podría decir que Jorge Zabala fue uno de los primeros punks de la escena intelectual local.
   
Amaba la ciudad y el paisaje valluno. De hecho, el seudónimo de su columna en Los Tiempos era Jorge Agrícola. Mientras tanto, me quedo con la imagen pintada por el poeta Eduardo Mitre: “porque ¿quién eras tú, /Jorge Zabala, /sino la palabra imprevista, /la imagen insólita/que de pronto saltaba por encima/de nuestras tazas de café/como un pez espada/decidido a no perecer en peceras de papel/ni menos en las aguas/inseguras de la memoria?”.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Cochabamba y el paisaje desaparecido. A propósito de un poema de RIGOBERTO TORRICO






Carlos Crespo Flores

El paisaje del valle cochabambino. Solo quedan recuerdos. Y son los que están alejados del lugar que los vio nacer quienes la añoran y sueñan. Pero, son los poetas que lo declaran desde el verso.

La literatura cochabambina ha tomado atención, celebrado y descrito el paisaje, su flora y fauna; pero también las interacciones del valluno, urbano o rural, con su entorno, de las relaciones de poder existentes bajo este fondo.

Quiero referirme al poeta local Rigoberto Torrico, (1858-1916), proveniente de una familia tradicional valluna, quien en su poema "A Cochabamba", habla desde el cochabambino ausente. Extraigo tres versos directamente relacionados con el propósito del presente texto:

“Y mis ojos no encuentran las delicias
de tus campos floridos, que embalsaman
tus auras, con aromas celestiales,
con aromas de flores, que hoy le faltan.

El aire que aspiraba en ti mi pecho,
mezclado del perfume de la acacia,
del mirto, del azahar, clavel y rosa,
que es el ambiente que de de ti se exala;

hoy no lo aspiro ya, mi pecho sufre
sin tu aliento, mi amada Cochabamba,
y tu recuerdo, tierra de las flores,
tierra de promisión, enferma a mi alma.”

Los ojos del poeta están hambrientos del paisaje valluno, de los "campos floridos", los aromas de las plantas y flores. Es tal el deseo que hasta el alma se "enferma".

Se debe destacar el conocimiento que tiene Torrico de la flora local, árboles y flores. Entre los primeros, seguramente se refiere a la "acacia boliviana", también conocida como "churqui", una especie forestal local de las cientas extendidas en el planeta. Pero también menciona el mirto, un arbusto propio de la formación tucumano boliviana, conocido en el país como "arrayan". Asimismo, el poeta suspira por el perfume de la flor de azahar, denominación para la flor del naranjo y el limonero, especies introducidas durante la Colonia. Finalmente, señala el clavel y la rosa, plantas de jardín, también traídas por los españoles; estas flores, en los siglos XIX y parte del XX, solo era posible verlas en jardines de las élites vallunas, sea haciendas, casas quinta o casonas urbanas. Ese era el entorno del poeta.

Este escenario no existe más. La intolerancia depredadora, a nombre de la modernización y el progreso, han destruido el valle. Pero, los aedos locales nos lo han recordado periódicamente.

Cochabamba, septiembre 2018

IMAGEN: Detalle de árbol de acacia boliviana o churqui

lunes, 10 de septiembre de 2018

Memoria del conversatorio dedicado a la obra del poeta ALVARO ANTEZANA J.




Panelistas
- Gustavo Soto
- Lourdes Saavedra
- Luis Navarro
- Luis Navarro

30 de agosto 2018
Café Caracol


lunes, 27 de agosto de 2018

Conversatorio con Claudio Ferrufino Coqueugniot: “LA LITERATURA EN EL PROCESO DE CAMBIO” (Video)

Video del conversatorio con el escritor Claudio Ferrufino Coqueugniot sobre “LA LITERATURA EN EL PROCESO DE CAMBIO”. Realizado en julio 2018.

jueves, 9 de agosto de 2018

“EL CHE … ÉL ERA UN ARGENTINO” Testimonio de Liber Forti sobre la guerrilla de Ñancahuazú (para descargar) -ACTUALIZACION-

La Biblioteca Cesareo Capriles se complace en difundir este texto basado en el libro autobiográfico "En Liber Tad". Con esta publicación esperamos contribuir a desmitificar la figura del "guerrillero heroico" y el autoritarismo del "castro-comunismo", hoy soporte dell "gran timonel" Evo Morales y el llamado "Estado plurinacional".


(ACTUALIZACION)
https://drive.google.com/file/d/1uML7RidUuUHNgqCa4OInxB-33stIZHUm/view?usp=sharing



viernes, 27 de julio de 2018

El caracol es la casa de los ecos -Maurizio Bagatin-


No un vago rumor o la noticia manipulada, ni la filfa, el eterno cacareo tonto, ni la resonancia o la repercusión…                                                                                                                                                     Aquí muchos lo han conocido y pocos lo han leído…como si no hubiera existido una sociología descriptiva, el ácido escritor se debe ensuciar con el trabajo artístico, porque lo quiere y lo apasiona, y se introduce en el vientre de la ballena, adonde es necesario estar locos para ser claros (Pier Paolo Pasolini, poesía Picasso)…penetra el paraíso habitado por diablos, el infierno de almas ya pequeños burgueses, se sumerge sin restricciones y escribe libros, libros que pueden no ser constructivos y serios, libros que pueden tener un solo valor, el valor literario.
El ácido escritor vive y se acerca a lo que la gente de verdad siente…dicen que de aquello que has amado mucho solo se escribe bien cuando lo has perdido del todo: casas, ciudades, lugares, personas, objetos, salud, ganas (Miguel Sanchez-Ostiz, extracto de Chuquiago).
Del hombre hay que mitificar, si existe, la obra…su vida es otra cosa, vagabundeando alrededor del mundo o simplemente haciéndole el amor a una mujer, tal vez sembrando cada día un árbol y admirando el imperceptible aleteo de un colibrí…ayer el ’68, el ’77, hoy los sueños de nuestros hijos, para muchos los de los nietos.
La literatura de Claudio es inflexiblemente defensora de la libertad frente a los ultrajes del hombre, a los ultrajes de las masas.
Y la literatura tal vez es esto: una exagerada falta de inocencia que sabe muchos sobre los hombres.

 Cochabamba, julio 2018