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jueves, 25 de mayo de 2017

Elogio de la cooperación



Carlos Crespo Flores

La socióloga Rosario León estudió en el  Workshop in Political Theory and Policy Analysis, de la Universidad de Indiana, coordinado por la premio Nobel 2009 Elinor Ostrom, donde desarrolló su trabajo sobre los bienes comunes. León cuenta que la mayoría de los escritos de Ostrom son en co-autoría con otros colegas investigadores de todo el mundo.  Es decir,  la premio Nóbel desarrolló su obra desde la cooperación. El apoyo mutuo era uno de sus criterios metodológicos de reflexión e investigación, hecho por lo demás coherente con su teoría de los bienes comunes, pues administrar eficazmente un recurso de uso común requiere practicar la cooperación entre los miembros del grupo administrador del bien común (los "apropiadores" diría Elinor).

La cooperación es un rasgo biológico fundamental para la reproducción de la vida. Como Piotr Kropotkin evidenció, La cooperación, antes que la competencia, dentro de una especie ha sido un factor histórico en el desarrollo de las instituciones sociales; más aún, evitar la competencia incrementa las posibilidades de supervivencia y mejora la calidad de vida. La ayuda mutua es un factor, a la vez biológico y voluntario en la naturaleza, y es un activador de la transformación de la naturaleza y la sociedad. El biólogo Richard Dawkins habla de la "cooperación mutualista" o la "evolución de las asociaciones de beneficio mutuo", como mecanismos para un propósito evolutivo.

Tenemos una predisposición para ayudarnos unos a otros, y lo hacemos sin coerción gubernamental.  Un gobierno centralizado no es necesario para dar un ejemplo o hacer que la gente haga lo correcto: La gente lo hacía antes del surgimiento del Estado. Para Kropotkin, es el Estado el que reprime nuestra tendencia natural a la cooperación, y criticaba a los historiadores por no prestar atención a la vida de la gente y a su inclinación a ayudarse mutuamente.

Nuestra vida cotidiana está florida de prácticas de cooperación, sea en la familia, amigos, el barrio, el trabajo...aún para el placer cooperamos. Mi trabajo académico en estos casi 30 años de vida universitaria, no hubiera sido posible sin el apoyo mutuo con colegas y estudiantes, redes de afinidad colaborativa donde me he formado y construido fraternales amistades. Más aún, mis "objetos de estudio", han sido sujetos que despliegan prácticas de cooperación y apoyo mutuo: sindicatos obreros, agricultores regantes (sector muy estudiado por Ostrom como expresión por excelencia de gestión de un bien común, el agua), sistemas autogestionarios de agua potable, productores de coca orgánica, organizaciones económicas campesinas (OECAS), para mencionar los más importantes. Y por supuesto, es "con mis anarcos queridos", como decía Zitarrosa, donde he valorado la cooperación; sujetos autónomos que colaboran, se ayudan para la acción directa, creativamente estableciendo otro tipo de relaciones sociales.

Estudios recientes evidencian la importancia de la cooperación en las interacciones sociales y la insostenibilidad del egoísmo. Ser agradable y cooperativo, señala una investigación del 2013,  permite ser resiliente en el largo plazo; la evolución es implacable con los egoístas: si bien tienen ventaja en el corto plazo, la cooperación y la comunicación ganan en el largo plazo. Otro estudio, utilizando modelos de teoría evolutiva de juegos, demostró que en el largo plazo las poblaciones que cooperan son más exitosas que los egoístas, pues mientras los estrategas egoístas disfrutaron de una breve ventaja, los cooperadores finalmente llegaron a reconocer y superar los individuos egoístas. El neuroendocrinólogo norteamericano Robert Sapolsky ha estudiado años a los babuinos, demostrando que los monos de baja categoría que más sufrieron fueron solitarios aislados, mientras que aquellos que, a pesar de su posición inferior en la jerarquía, se involucraban plenamente en actividades sociales colaborativas como el acicalamiento mutuo, relaciones sexuales fuera de la pareja y juego con los menores, tenían muchas más mejores oportunidades de vida. Un estudio de la Health Education Authority (HEA) en UK identificó la falta de control sobre el trabajo como un factor de estrés importante, y recomendaba a la gente a levantarse contra la intimidación, formar alianzas con sus colegas, afiliarse a sindicatos e involucrarse en programas que promueven la cooperación y participación del personal.

Hoy, esta capacidad innata del ser humano para cooperar ha sido debilitada por el individualismo y lógica competitiva del capitalismo, nos dice el sociólogo norteamericano Richard Sennett: “estamos perdiendo las habilidades de cooperación necesarias para el funcionamiento de una sociedad compleja” el cortoplacismo y la superficialidad propios de las transformaciones en el trabajo moderno “debilitan los vínculos institucionales”. El equilibrio entre cooperación y competencia se habría roto. Cómo establecer relaciones sociales estables, duraderas, cooperativas, en un contexto de temor al “otro”, por tanto mayor despliegue de dispositivos de control y vigilancia, de feroz competencia y flexibilidad laboral, necesidad de desplazamientos espaciales permanentes? Es uno de los desafíos de la época.




viernes, 2 de agosto de 2013

Se agradable. La evolución te castigará si no lo eres, dice un estudio


Kropotkin en “El Apoyo Mútuo” mostró que la posibilidad de la vida en la naturaleza es producto de la cooperación, el apoyo mutuo, presentando diversas evidencias del mundo natural.  Más de 100 años después la ciencia oficial está dando razón al “príncipe anarquista”, como ya lo destacó Colin Ward (1999/2012). Las tesis darwinistas reduccionistas que proclaman la competencia y la ley del más fuerte como eje de cohesión de la naturaleza y la sociedad, demandando por tanto la creación de derechos de propiedad, están llevando a la crisis ecológica que ya estamos viviendo, y Kropotkin las cuestionó tiempo atrás.

Profundizar las prácticas anarco kropotkinianas del apoyo mutuo hoy se tornan en necesidad, y el artículo justamente muestra su importancia: solo la cooperación es sostenible en términos evolutivos; al mismo tiempo, el apoyo mutuo no es contradictorio con la autonomía individual, con la actitud “egoísta” que denominan los investigadores. El estudio liderizado por Christoph Adami lo evidencia.

Otra evidencia fundamental es la importancia de la comunicación en los procesos de cooperación, fenómeno estudiado previamente por Gregory Bateson (ver Pasos para una ecología de la mente).

Referencia
Ward, Colin (1999/2012) Autonomía Saludable. http://cesu.umss.edu.bo/areas-de-trabajo/medio-ambiente-y-desarrollo-sustentable/11-autonomia-saludable. Publicado por primera vez en Freedom, 24 de julio 1999.


Se agradable. La evolución te castigará si no lo eres, dice un estudio

Las personas egoístas tienen ventaja en el corto plazo, pero la cooperación y la comunicación ganan en el largo plazo

James Vincent
Viernes, 02 de agosto 2013
Una nueva investigación ha desafiado la noción de que la evolución favorece el interés propio por encima de la cooperación, sugiriendo en cambio que los individuos egoístas finalmente “compiten entre sí por su existencia”.

El estudio, publicado en la revista Nature, utilizó modelos de teoría evolutiva de juegos (TEJ) para mostrar cómo en el largo plazo las poblaciones que cooperan son más exitosas que los egoístas.

Los investigadores utilizaron computadoras para jugar a través de un gran número de "juegos" simulando escenarios de cooperación y traición. Al ajustar las estrategias de los jugadores virtuales fueron capaces de comparar los comportamientos que dieron lugar a la supervivencia.

El estudio enfrentó los jugadores siguiendo las llamadas estrategias "determinante cero" (suma cero) (aquellos que actúan egoístamente) en contra de otros que tienen enfoques más benévolos. Mientras los estrategas egoístas disfrutaron de una breve ventaja, los opositores finalmente llegaron a reconocer y superar los individuos egoístas.

"La comunicación es fundamental para la cooperación - pensamos que la comunicación es la razón para que la cooperación se produzca", dijo Christoph Adami, profesor de la Universidad Estatal de Michigan y autor principal del artículo. "En un entorno evolutivo, con poblaciones de estrategias, se necesita información adicional para distinguirlas entre sí.

"Encontramos la evolución te castigará si eres egoísta y cruel. Por un corto tiempo y en contra de un conjunto específico de oponentes, algunos organismos egoístas pueden salir adelante. Pero el egoísmo no es evolutivamente sostenible".

Gran parte de lo que entendemos acerca del funcionamiento de la conducta egoísta y altruista en la sociedad proviene de la teoría de juegos, una rama de las matemáticas relacionadas con la toma de decisiones. Fue desarrollado a lo largo de la mitad del siglo 20, pero saltó a la fama primero a través de las obras de John Nash y luego como una ideología política guía durante la guerra fría.

Uno de los estudios más famosos de la teoría de juegos es el "dilema del prisionero", un escenario hipotético en el que a dos presos se les ofrece la libertad si informan sobre el otro. La explicación de Nash parecía mostrar que los individuos deben perseguir sus propios intereses, porque no pueden predecir cómo actuarán los demás.


El problema con estos ejemplos es que son abstractos y teóricos - no toman en cuenta los muchos matices de los escenarios del mundo real, donde las personas tienen la oportunidad de evaluar cuan dignos de confianza son los otros, discutir sus opciones, así como evaluar el comportamiento pasado de las otras personas.

A pesar del aparente mensaje humano de las conclusiones de la nueva investigación, estas no contradicen el concepto del "gen egoísta" - la teoría de que los organismos vivos sólo existen para propagar su material genético.

En su lugar, los resultados pueden complementarlo, pues el comportamiento cooperativo beneficia a todas las especies y por lo tanto la existencia de un acervo genético más amplio. La cooperación dentro de un grupo no excluye el egoísmo fuera de ella.




miércoles, 22 de agosto de 2012

¿Dónde está Kropotkin cuando más lo necesitamos?






Published on Alasbarricadas.org (http://www.alasbarricadas.org/noticias)


David Morris

El 8 de febrero de 1921, 20 mil personas, haciendo frente a las bajas temperaturas que no consiguieron congelar los instrumentos musicales, acompañaron el cortejo fúnebre en la ciudad de Dimitrov, un suburbio de Moscú. Se reunieron para presentar sus respetos a este hombre, Petr Kropotdin...

El 8 de febrero de 1921, veinte mil personas, haciendo frente a las bajas temperaturas que no consiguieron congelar los instrumentos musicales, acompañaron el cortejo fúnebre en la ciudad de Dimitrov, un suburbio de Moscú. Se reunieron para presentar sus respetos a este hombre, Petr Kropotdin, y a su filosofía: el anarquismo.

90 años después pocos se acuerdan de Kropotkin, y la palabra anarquismo ha sido despojada de su verdadero sentido, llegándose a equiparar con el caos y el nihilismo. Es algo inaceptable, tanto para el hombre como para la filosofía que él desarrollo. Tiene mucho que enseñarnos en este 2012.

Me sorprende que Hollywood aún no haya descubierto a Kropotkin, pues su vida bien podría ser llevada a la pantalla. Durante toda su vida luchó contra la pobreza y la injusticia. La lucha política y el trabajo científico caracterizó buena parte de su existencia.

Su lucha contra la tiranía fue motivo para ser encarcelado en Francia y en Rusia. La primera vez que fue encarcelado en Rusia, se produjo una amplia protesta mundial que consiguió su liberación. La segunda vez logró huir del país gracias a una espectacular fuga. Al final de su vida, de vuelta a su país natal, Rusia, apoyó con entusiasmo la caída del zar, pero también condenó los métodos autoritarios y violentos de Lenin.

En la década de 1920, Roger N. Baldwin resumía así a Kropotkin:

“La mayor parte de las personas que conocen a Kropotkin hablan de él como de la persona más noble que han conocido. Oscar Wilde dijo que era uno de los pocos hombres realmente felices que había conocido en su vida… Dentro del movimiento anarquista encontró un profundo afecto -NotrePierre, le llamaban los obreros franceses. Nunca asumió una posición de liderazgo, sin embargo, destacaba la fuerza moral de su personalidad y su amplitud intelectual. Combinaba la extraordinaria calidad de su carácter con una mente aguda y un sentimiento social apasionado. Su vida dejó una profunda impresión en el mundo científico, en el movimiento revolucionario ruso, en los movimientos radicales de todas las escuelas, y en el mundo literario, poco preocupado por la ciencia o la revolución”.

Para nuestros propósitos, el legado más perdurable de Kropotkin es su trabajo sobre el anarquismo, una filosofía de la que fue uno de sus mayores exponentes. Decía que la sociedad iba en una dirección equivocada e identificaba la dirección correcta utilizando el método científico con el que había sorprendido en su profesión, demostrando que la geografía de los mapas de Asia mostraban las montañas en el lugar incorrecto.

El suceso que llevó a Kropotkin a abrazar el anarquismo fue la publicación del libro de Charles Darwin, El origen de las especies, en 1859. Por un lado estaba la tesis de Darwin sobre la descendencia del hombre a partir del mono, tesis en aquel tiempo muy controvertida, y por otro, aseguraba que la selección natural implicaba la “supervivencia de los más aptos”, mediante una lucha violenta entre las especies. Esto parecía justificar las desigualdades sociales, como un subproducto inevitable de la lucha por la existencia. Andrew Carnegie, insistió en que la “ley de la competencia” era lo “mejor para la raza, ya que asegura la supervivencia del más apto en todos los ámbitos”. “Aceptemos y demos la bienvenida a las desigualdades y la concentración de las riquezas..en manos de unos pocos”. Uno de los hombres más ricos del planeta, John D. Rockefeller dijo sin ningún rodeo: “El crecimiento de una empresa no es más que la supervivencia del más apto.. El cumplimiento de una ley de la naturaleza”.

En respuesta a un ensayo de amplia difusión de Thomas Huxley en el siglo XIX, “La lucha por la existencia en la sociedad humana”, Kropotkin escribió una serie de artículos para la revista, lo que posteriormente dará lugar al libro Apoyo Mutuo [4].

Y lo que encontró en sus investigaciones empíricas contradecía los puntos de vista de los darwinistas sociales. Después de estudiar durante cinco años la vida silvestre en Siberia, Kropotkin escribió: “ No he podido encontrar, a pesar de que lo he buscado con ahínco, la amarga lucha por la existencia… aspecto este tenido en cuenta por la mayoría de los darwinistas… como característica dominante, y donde se fabrica principalmente la evolución”.

Kropotkin aceptó las ideas de Darwin sobre la selección natural, pero creía que el principio rector de la selección natural es la cooperación, no la competencia. Los más aptos son los que colaboran entre sí. Escribió:

“Las especies animales, en las cuales la lucha individual ha sido reducida a su mínima expresión, que practican la ayuda mutua son las que han conseguido su mayor desarrollo, siendo las más numerosas, las más prósperas y las que más han avanzado… Las especiales insociables, al contrario, están condenadas a la decadencia”.

El resto de su vida estuvo dedicado al asentamiento de este concepto y la teoría de la estructura social conocida como anarquismo. Para los estadounidenses, anarquismo es sinónimo de falta de orden. Sin embargo, para Kropotkin las sociedades anarquistas no carecen de orden, sino que se desprende de las normas diseñadas por aquellas a los que afecta, normas que promueven la producción a escala humana, maximizando la libertad individual y la cohesión social.

En su artículo sobre anarquía de 1910, Kropotkin lo definía en la Enciclopedia Británica como una sociedad “sin Gobierno, la armonía que se obtiene, no por la sumisión a la ley, o por la obediencia a la autoridad, sino por los acuerdos libres realizados entre los distintos grupos, sean territoriales o profesionales, libremente constituidos para la producción y el consumo...”.

Ayuda mutua se publicó en 1902. Tiene capítulos sobre las sociedades animales, las tribus, las ciudades medievales y las modernas sociedades, dando razones científicas para la cooperación. Los capítulos dedicados a las ciudades medievales quizás sean los más interesantes para el lector actual.

Entre los siglos XII a XIV, surgieron muchas ciudades en torno a los mercados de reciente formación. Estos mercados eran tan importantes que las leyes aprobadas por los reyes, obispos y ciudades, buscaban proteger a los proveedores y clientes. A medida que los mercados crecieron, las ciudades consiguieron su autonomía, organizándose según estructuras políticas, económicas y sociales que Kropotkin hizo de ellas un modelo instructivo de trabajo sobre el anarquismo.

La ciudad medieval no era un Estado centralizado. Era una confederación, dividida de cuatro o cinco a siete secciones que irradiaban de un centro. De alguna manera estaban estructuradas como una doble federación. La una estaba formada por las familias unidas en pequeñas unidades territoriales: la calle, la parroquia. La otra estaba formada por los individuos unidos en gremios de acuerdo con sus profesiones.

Los gremios establecieron las reglas económicas. Pero en el gremio confluían muchos intereses. “El hecho es que el gremio medieval… era una unión de todos los hombres que se dedicaban a una determinada labor: los que compraban productos no elaborados, los vendedores de bienes manufacturados, los artesanos, los maestros y aprendices”, siendo soberanos en su ámbito, pero no aprobaban normas que interfiriesen en el funcionamiento de otros gremios.

Cuatrocientos años antes de Adam Smith, las ciudades medievales habían desarrollado normas que buscando el interés propio también apoyaban el interés común. A diferencia de la propuesta de Adam Smith, siendo su instrumento una mano muy visible.

Este minimundo de cooperación dio resultados notables. De ciudades de entre 20.000 a 90.000 personas salieron avances tecnológicos y un desarrollo artístico que hoy todavía asombra al mundo.

La vida en estas ciudades no eran tan primitiva como suele aparecer en los libros de Historia cuando se habla de la Edad Media. Los trabajadores en estas ciudades medievales ganaban un salario digno. En muchas ciudades tenían jornadas de no más de 8 horas.

Florencia tenía 90.000 habitantes en 1336. Entre 8.000 a 10.000 niños y niñas acudían a la escuela primaria, y 600 estudiantes lo hacían en cuatro universidades. La ciudad contaba con 30 hospitales con más de 1000 camas.

Kropotkin escribe: “Cuánto más aprendemos acerca de la ciudad medieval, más estamos convencidos de que en ningún otro momento de la Historia se han disfrutado de condiciones de trabajo prósperas y de respeto, y fue cuando la vida en la ciudad se situó a su más alto nivel”. [5]

Apoyo Mutuo [4] rara vez se cita hoy en día. Nadie se acuerda de Petr Kropotkin. Sin embargo, su mensaje y sus evidencias empíricas muestran que es la cooperación y no la competencia la fuerza impulsora que está detrás de la selección natural, que la descentralización superior a la centralización, tanto en la gobernanza como en materia económica y que la ayuda mutua y la cohesión social deben fomentarse sobre la injusticia social y la exaltación del individuo sobre la sociedad, algo tan relevante que todavía suscita amplio debate en nuestro tiempo, tanto como lo fue entonces.

David Morris es vicepresidente y director del New Rules Project en el Institute for Local Self-Reliance, que tiene su sede en Minneapolis y Washington DC, que se centra en el desarrollo económico y social a nivel local.

http://www.commondreams.org/view/2012/02/10-1 [6]

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FUENTE: http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/21765

Gráficos:
1. El funeral de Kropotkin, 13 de febrero de 1921
2. Grabado del "príncipe anarquista"