lunes, 16 de agosto de 2021

La ciclovía de la zona Sur: abandono y segregación urbana (Fotorreportaje VII) Carlos Crespo Flores (INCISO-UMSS)

 “Vivir divididos”, fue el título de un libro sobre la segregación y fragmentación espacial en la ciudad de Cochabamba (Rodríguez et. al, 2009), tema estratégico del funcionamiento de la ciudad, hoy. No olvidar el fuerte sentido racializado de este fenómeno (Crespo, 2010), que emerge con fuerza en los momentos de crisis política, como fines del 2019. La segregación urbana hace referencia al proceso de diferenciación social y espacial del territorio, según la distribución de riquezas, dinero, poder, así como las características étnicas o raciales; incluye el acceso diferenciado a las redes de infraestructura de servicios, transporte y telecomunicaciones; generalmente refleja y reproduce relaciones jerárquicas de poder y dominación (Marcuse, 2001: 8) y constituye guettos urbanos (Sabatini, 2003). 

Efectivamente, ir a la zona sur es transportarse a otro país, si lo comparamos con la zona norte de la ciudad particularmente. No solo por las condiciones socioeconómicas disímiles entre ambas zonas, sino por la infraestructura existente. En la zona sur se concentran más de 20 infraestructuras contaminantes de la ciudad, o los servicios públicos se hallan en peores condiciones de acceso, uso y mantenimiento (Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba, 2016). 

Uno de ellos es el acceso a las áreas verdes. Un estudio de la HAM evidenció que en relación a la cantidad de árboles por cada 100 mts. de calle, el promedio para Cochabamba es 3,05; pero, mientras en el norte se hallan por encima del promedio (Tunari 5,9 y Adela Zamudio 6,6), las comunas del sur están por debajo (A. Calatayud 1,6 e Itocta 1,1) (Plan de Manejo Forestal, 2016:87). Por comunas, la cantidad de árboles por comunas oscilan entre 3,3 (Alejo Calatayud), 3,5 (Itocta) y 3,6 (Valle Hermoso), mientras las comunas del norte van desde 5,1 (Molle), 7,9 (Tunari), hasta 9,6 (Adela Zamudio) (Plan de Manejo Forestal, 2016:101). La relación de cantidad de área verde por persona también nos muestra esta desigualdad. Los distritos del sur (5,6,7,8,9,14) tienen menos superficie/persona que la zona norte (cuadro 1). 

Cuadro 1


A la lista de infraestructuras que profundizan la segregación en la ciudad debe añadirse las ciclovías (imagen 1). En el presente fotorreportaje, voy a mostrar aspectos del estado de conservación de la ciclovía de la zona sur, así como algunos usos y prácticas sociales. 

Imagen 1. La ciclovía de la zona sur expresa la segregación espacial urbana en la ciudad de Cochabamba

 La primera sorpresa con esta ciclovía es saber de su presencia. En el mapa mental de la mayoría de los habitantes locales, no está presente -tampoco de algunas autoridades municipales-. Pero existen, los encontramos en los mapas locales. Como estos de del OpenStreetMap:


FUENTE: https://wiki.openstreetmap.org/wiki/ES:Cochabamba/Ciclov%C3%ADas

Gráfico 1. Mapas de la ciclovía sur en sus dos tramos: Av. Panamericana y rio Tamborada

 Si bien se las puede considerar como parte de las ciclovías de la zona sur, y están conectadas, luego de cruzar, con altísimo riesgo, la Av. Panamericana -volveré sobre ello-, son dos ciclovías con rasgos particulares y problemas diferentes en sus accesos, usos, funcionamientos y mantenimientos.

 La ciclovía de la Av. Panamericana fue implementada el año 1997; corre paralelo a los tramos de la avenida, de ida y vuelta, por tanto, sus carriles están físicamente separados (imagen 2).


Imagen 2. Ciclovía zona Sur. Tramo Av. Panamericana

 Mientras, la Av. Tamborada, llamada oficialmente Costanera Sur, corre desde la Av. Panamericana hacia el este, hasta la Av. Petrolera. Es un solo carril, de ida y vuelta (imagen 3).


Imagen 3. Ciclovía zona Sur. Tramo rio Tamborada

 Este tramo de la ciclovía, en la parte norte, se halla separada de las viviendas, por la avenida Tamborada, por tanto, menos expuesta a la intervención antrópica directa vecinal (imagen 4), como sucede en la Av. Panamericana. Y en la acera sur se hallan áreas verdes o infraestructuras públicas, colindantes con el rio Tamborada.

Imagen 4. Tramo Tamborada, separada de las viviendas

La ciclovía de la zona Sur se halla en casi completo abandono. Es evidente la limitada presencia de “pichiris” o barrenderas de la Alcaldía. La sensación de abandono es a ojos vista (imagen 5).



Imagen 5. Abandono de ciclovía Sur (tramo rio Tamborada) Inicio de la ciclovía sur, sector rio Tamborada, con basura acumulada.

 Se observa más de un lugar, convertido en los clásicos “muladares” de la zona sur (imagen 6):

Imagen 6. Muladar en el tramo Av. Tamborada

 Piso de ciclovía se destruye

El tramo de la Av. Panamericana, al ser más antigua, también tiene más deteriorado el piso de la ciclovía. El cemento o asfalto está desapareciendo lentamente, y como no hay mantenimiento, el paisaje se deteriora mucho más aun (imagen 7). 

Imagen 7. Deterioro del piso de ciclovía en tramo Av. Panamericana

Letreros

En lugares visibles de los costados de la ciclovía, principalmente en el tramo de la Av. Panamericana, hay anuncios diversos; aprovechando los postes de luz, se observan letreros, comunicados, avisos. Se aprovecha el curso de la ciclorruta, para difundir información y propaganda (imagen 8). 

Imagen 8. Letreros y anuncios en costado de ciclovía

 Parqueo y descanso de bicicletas

En dos lugares de la ciclovía, sector Tamborada, se han instalado parqueos de bicicleta, techados, que también son utilizados como lugar de descanso. Infraestructura relativamente nueva, se halla en buenas condiciones de funcionamiento (imagen 9).

Imagen 9. Parqueo de bicicletas 

Vandalización de infraestructuras públicas

Es frecuente ver infraestructura pública vandalizada. Individuos o pandillas juveniles que marcan su territorio, como en esta parada/aparcadero construido por la Alcaldía (imagen 10). Como se sabe, está relacionado con el grado de apropiación y/o identificación con el espacio público. En este caso, son pandillas juveniles que delimitan su territorialidad.



Imagen 10. Parque de bicicletas y asiento vandalizado 

Apropiación del espacio público ciclovía

El tramo de la Av. Panamericana se encuentras cerca de las viviendas, y debido al escaso control, los comercios han invadido los carriles (imagen 11).


Imagen 11. Comercios han invadido los carriles de la ciclovía Sur, tramo Av. Panamericana.

Canchas deportivas

Fines de semana las canchas de pasto sintético son muy utilizadas, con campeonatos locales, motivo de cohesión entre gremios, oficios, migrantes (imagen 12). 

Imagen 12. Canchas sintéticas en tramo Tamborada 

No solo hay espectadores dentro la cancha, también fuera de ella, instalados junto a la ciclovía (imagen 13):

Imagen 13. Espectadores dentro carril ciclovía

Postes de alta tensión

En la zona sur encontramos, junto a las zonas habitadas, postes de alta tensión, como los que se ven en el tramo Tamborada de esta ciclovía. Más allá de la contaminación paisajística y electromagnética de este tipo de infraestructuras, es otro indicador de la situación de injusticia/desigualdad ambiental que vive esta parte de la ciudad de Cochabamba (Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba, 2016).

Imagen 14. La contaminación paisajística y electromagnética de estas postes de alta tensión 

Pobres que viven en la ciclovía

La ciclovía sur también acoge a marginados de la ciudad: alcohólicos, sin techo, polillas (imagen 15):

Imagen 15. Lugar de pernocte de un vagabundo en un costado de la ciclovía 

Asimismo, encontramos una “covacha”, de algún fallecido en el lugar. Señal que la zona está expuesta al peligro de violencia callejera (imagen 16).

 

Imagen 16. Recuerdo de un fallecido violento  

Colegio 6 de Agosto

La unidad educativa 6 de agosto se halla ubicada frente a la ciclovía sector Tamborada. Sus estudiantes, potencialmente pueden convertirse en actores que promuevan el uso de esta ciclorruta y sus potenciales como corredor biológico urbano (imagen 17). 

Imagen 17. Unidad Educativa 6 de Agosto 

Riesgos en cruces

Uno de los mayores riesgos para el tránsito de los ciclistas son los cruces con avenidas y puentes. En el tramo del rio Tamborada, para atravesar al otro lado de la ciclovía, no existen señalizaciones que protejan al ciclista, por tanto, es vulnerable frente al motorizado (imagen 18).



Imagen 18. Los riesgos son muy altos en los cruces de la ciclovía con avenidas y puentes 

Finalmente, la síntesis del estado de conservación de la ciclovía Sur, nos brinda un visitante reciente: “...en el sector de Av. Panamericana, …ocupada por letreros, talleres de cambio de aceite, restaurantes. Y en la zona sur paralelo al río Tamborada, que es nueva, pero esta descuidada, especialmente en el arbolado, que por falta de riego se han secado muchas de las plantas” (G.C. Flores, 5/VIII/2021). Sobre el arbolado y su conservación, volveré en un próximo informe. 

Referencias Bibliográficas

-          Crespo, Carlos (2016) “Cuatro momentos del ideal sedgregacionista en la historia de la ciudad de Cochabamba”. En Taller Colectivo II, (Auto)segregación y territorialización de las elites en la ciudad de Cochabamba. Cochabamba: FACSO. 140 pp.

-          Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba (2016) Marco estratégico de gestión ambiental municipal. Cochabamba: s/e. Mimeo. 81 pp.

-          Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba (2016ª) Plan Maestro de Forestación y Reforestación Municipio Cochabamba. Cochabamba: s/e. Mimeo. 238 pp.

-          Marcuse, Peter. 2001. Enclaves Yes, Ghettos No: Segregation and the State. Ponencia presentada al Se-minario Internacional Las diferentes expresiones de la vulnerabilidad social en América Latina y el Caribe. Santiago, 20 y 21 de junio.

-          Rodríguez, Gustavo, et. al (2009) Vivir Divididos. Fragmentación urbana y segmentación social en Cochabamba. La Paz: PIEB. 362 pp.

-          Sabatini, Francisco (2003) La segregación social del espacio en las ciudades de América Latina. Washington: Banco Interamericano de Desarrollo. 40 pp.


domingo, 8 de agosto de 2021

LOS ABÚLICOS[1] Carlos Walter Urquidi

Carlos Walter Urquidi era parte del equipo de escritores estables en la revista Arte y Trabajo, principalmente en el periodo de su primer director, Cesáreo Capriles. Tenía el espíritu libertario y autonomista de Capriles, y talento en la pluma. Como en este texto de 1921, LOS ABÚLICOS, totalmente actual para entender los tiempos que corren.

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He aquí que llega el rebaño. El rebaño formado por los pseudo-hombres, por los carentes de voluntad, porque nunca la tuvieron, o porque la han perdido.

 Sépase que no me refiero a los enfermos. Hablo de esa masa inconsciente, tumultuosa y cretinezca, de la cual echa mano cualquier arbitrario, un mandón cualquiera, para realizar sus ambiciones y ver colmados sus fines. Los abúlicos, ignorantes hasta de la misma finalidad de su vida, se entregan ciegamente al primer audaz que quiere usarlos. Y como son los más, son la fuerza. Son la fuerza bruta y aplastante. Y a su empuje sucumben la razón, la justicia, el derecho, víctimas de su inconsciencia.

 Porque son como la mole granítica despeñada, que destruye cuanto encuentra a su paso. Pero como ella, como la roca de granito, acaban por precipitarse estruendosamente en el abismo, donde se confunde el eco de las carcajadas de quien las impulsó…

 Y como ellos nunca pueden ser causa, se prestan incondicionalmente a ser medio, por proditorio que sea el fin.

 Los abúlicos, lejos de contribuir a la eficacia del dinamismo social, le restan constantemente energía, y constituyen la mayor rémora para su progreso.

 Abandonados a sí mismos son un obstáculo, y se tornan en temible instrumento en manos de la fullería canallesca.

 Forman la enorme mesnada de los comprables, de los serviles, de los abyectos, de los vividores de profesión, de los que han desterrado de su lenguaje la palabra “dignidad”, que les suena a provocativa en labios de los demás.

 En las escuelas en que se crea una atmósfera opresiva y deprimente, en los cuarteles en que se tiende a la anulación de la personalidad, en todas partes en que la libertad es constreñida, se preparan las futuras catervas de abúlicos!...

 Y ellos abundarán mientras la ignorancia se enseñoree en el pueblo, mientras la bestialidad reina en las masas.

 Y serán, entre tanto, constante amenaza, y sembrarán por largo tiempo aún el terror, y asolarán estúpidamente cuanto caiga bajo sus plantas, a los feroces gritos de un Atila bárbaro y fratricida…

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[1] En Revista Arte y Trabajo. No 21. 1921. Pp 7-8.

miércoles, 21 de julio de 2021

LINASERAS, ARTE CALLEJERO, SCOOTERS Y PUENTES PEATONALES EN LA CICLOVÍA NORTE  
Fotorreportaje VI                                                                              
                                                             Carlos Crespo Flores[1] INCISO-FACSO-UMSS. 
                                                             Marco A. Maldonado Ulunque [2] FACSO-UMSS

  Uno de los emprendimientos económicos que se mantiene estable, conectado con la ciclovía, son las linaseras. Más aun, permite matizar la tesis de la segregación urbana asociada a la ciclovía norte.

 Entre los naturistas, la linaza tiene muchas propiedades, desde laxante, anticancerígeno, control de peso, colesterol y diabetes, hasta mantenimiento de la piel, pero en la cultura popular valluna es muy popular para curar la resaca. Esta convicción de sus propiedades atraviesa clases y estratos sociales; hemos encontrado desde trabajadores, taxistas, empleados, oficinistas, hasta deportistas y transeúntes en general.

 Otro aspecto es que esta bebida se toma en la mañana temprano. La gente, antes de ir a su trabajo sacude un casco o vaso de linaza caliente, con limón al gusto. Hemos encontrado, dependiendo de la época entre 3 a 4 puestos de venta de linaza, entre 7 a 10 am, de lunes a sábado; ubicados normalmente en esquinas y cruces de calles y la ciclovía.

 Veamos uno de los puestos:


Como muestra la escena, no se requiere gran infraestructura para instalar un puesto de linaza: una mesa, detrás algunos asientos (para quienes lo toman con pan, a manera desayuno), los envases de plástico envueltos para mantener la temperatura. Buena parte de los clientes se lleva en bolsas de plástico, algunos, los menos, tienen un envase. Ambas mujeres mantienen distancia social, barbijo (la vendedora también). Al ser una actividad al aire libre, el riesgo de contagio es menor.

 En la siguiente imagen, mientras una se retira con su producto en la bolsa, la joven espera su linaza, del cual pagará Bs 2 el vaso. Mientras tanto, se acerca un peatón acompañado de su perro. 

En el caso de esta otra linasera, la oferta es más diversificada, pues vende también café, además incluye alfajores, sándwich. Y con mayores criterios de higiene: a diferencia de los otros puestos, acá el producto está en un termo, herméticamente cerrado. El esposo traslada el puesto diariamente, en el taxi plomo que vemos atrás. 
 
Otra casera de linaza, donde podemos observar intensa clientela. Nótese el joven tomando un casco de linaza con pan o sándwich. Esperando su bolsa de linaza, la señora de la izquierda, con barbijo, acaba de salir de un centro de fitness.
 

Momentos después se acercan dos jóvenes mujeres, que se llevan también sus respectivas linazas. Por el aspecto y la camioneta Toyota de la cual bajaron, son de clase media; pero como el resto, se adhieren a la cultura de la linaza.

 
En otro puesto, un trabajador de EMSA y un estudiante de UNIVALLE aprestándose a su dosis de linaza. Otra evidencia de que la linaza en la ciclovía va más allá de género, edad, religión, clase social.

 Hablando de emprendimientos, este año ha surgido un servicio de alquiler de scooters eléctricos, para quienes deseen circular por la ciclovía. Otro buen ejemplo de cómo este espacio puede generar actividades económicas no contradictorias con la conservación del arbolado y la biodiversidad.





Un artista callejero decía: “pocas personas van a exposiciones de arte hoy en día, el arte viene a ellos!” esa es la idea de esta expresión artística juvenil, su libre acceso y disfrute. Y la ciclovía nos brinda muchos ejemplos. He aquí una nueva muestra.













 En la historia local, los puentes en la ciudad de Cochabamba conectan, principalmente los del rio Rocha; lo urbano con lo rural, pobres de ricos, pero no siempre, como nuestros poetas lo sienten. Para Álvaro Antezana, el puente es “la excusa de las orillas”; en la misma mirada, según “Soldado Terán”, “un puente no comunica a parte alguna/Solamente se está entre las dos orillas/de la vida”. Y Lourdes Saavedra nos ubica: “Estoy en el centro, cruzando el primer puente de ninguna parte”.

 La ciclovía norte tiene sus puentes, que también conectan, o no. Acá se presentan algunos puentes de uso más peatonal. Unos son más estéticos que otros, los hay de estilo colonial, japoneses, cementados, metálicos, coloniales.











 

 



[1] Texto elaborado en el marco del proyecto Corredores Biológicos Urbanos (CBU), actualmente ejecutado por la red de Biodiversidad UMSS, del cual el INCISO es parte.

[2] Tesista del proyecto CBU.