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viernes, 13 de diciembre de 2013

La autogestión como herramienta de construcción alternativa



El concepto de autogestión es reclamado por multitud de movimientos e ideologías, lo que vacía su contenido, como ocurre con la palabra democracia y otras palabras recuperadas por la ideología dominante
ENDIKA ALABORT AMUNDARAIN
MIEMBRO DEL ICEA
Es esa una de las razones de este artículo: centrar el debate desde premisas transformadoras. Vamos a tratar de entender el significado del mismo. Tomando la palabra en inglés, self-management o, más precisamente workers self-management, la definición es más concisa desde el punto de vista de la aclaración: centra la toma de decisiones en las personas afectadas. Es tan sencillo como esto, y esta es la razón de que el concepto de autogestión sea tan amplio, que abarque múltiples áreas haciendo que aún siendo la misma palabra tenga diferente significado según la persona que la cite. Ocurre algo similar con la palabra socialismo.

Entonces, cuando hablamos de autogestión… ¿qué nos viene a la mente? ¿Qué imagen? Autogestión y… salud. Cuerpo. Pueblo. Economía. Barrio. Clase. Enseñanza. Relaciones. Trabajo. Política. Sociedad… En cada una de ellas nos viene una imagen diferente. Por eso es importante cuando hablamos de autogestión, definir sobre qué estamos hablando.

Si tomamos el enfoque de herramienta de construcción de alternativas, debemos definir ante qué queremos construir esa alternativa. Y aquí hablamos de capitalismo.

1. Sobre capitalismo
No es la intención de este artículo buscar una definición extensa del mismo; utilizaremos una incompleta, pero útil para nuestro objetivo. En breves líneas, si hablamos de la toma de decisiones, es la propiedad la que decide y manda. La democracia queda limitada en el apartado político (si es que se puede considerar que haya), pero no en la toma de empresas, no en la economía. Como decían en los setenta, la democracia acaba a la puerta de las fábricas.

Es la mercantilización de las relaciones la que marca las pautas de producción y consumo, con su extensión al resto de ámbitos de la vida. Todo termina por pasar por caja, y es el que tiene el que decide, se es demanda si se tiene capacidad adquisitiva (gente dispuesta y con capacidad de pagar). Si no se tiene, no existe.

En el capitalismo, además de extraer plusvalía de la mano de obra, a la clase obrera también se le priva de decidir sobre aquello que les afecta, estando obligado a obedecer. Jerarquía, obedecer, no toma de decisiones, ejecutar… estamos hablando de una de las claves del capitalismo. ¿En qué ámbitos se da también este tipo de relaciones? Aparte de esto, este tipo de relaciones laborales ¿siempre es así? ¿Qué ocurre con los círculos de calidad y los equipos departamentales autogestionados? La clave está en la
motivación.

Al sistema no le es suficiente, y para aumentar esa plusvalía se han utilizado todas las vías posibles. Y una de ellas es la motivación, en la que uno de los elementos clave es la toma de decisiones. En el fondo es una aceptación parcial de un principio organizativo, sin asumir todas las consecuencias, con el objetivo de disminuir la conflictividad y absentismo, pero no para reconocer el derecho a controlar el trabajo por parte de las personas afectadas. Sólo podemos ver esto como pequeñas conquistas en las que no se pueden discutir la orientación general de la empresa. Concluyendo este apartado, la autogestión tiene desarrollos amplios. Ya hemos visto cómo desde el mismo sistema se apropia del concepto en su propio interés.

2. Las bases
Hay mucha literatura al respecto, por lo que en las siguientes líneas se van a esbozar unas directrices simplificadas de lo que podemos definir como autogestión. Podríamos incluir más elementos, pero estos ya son una simplificación bastante centrada.

La autogestión es un medio. Es una forma organizativa que facilita desarrollar plenamente las capacidades, y ser protagonistas y dueños de nuestra propia vida.

Implica someter a discusión no solamente cómo (se produce), sino también el qué. Poner sobre la mesa las necesidades individuales y las colectivas, someter a discusión cuáles son las necesidades. Esto implica conflicto.

El principio organizativo básico es la participación efectiva y constante de las personas implicadas. Ha de ser real y exige mecanismos de transparencia y toma de decisiones, evitando la discusión/división entre técnicos y el resto de la gente.

Se puede empezar a aplicar desde lo pequeño. Es complejo, pero hay formas de organizar la
economía (y sociedad) de forma autogestionaria: modelos federales y confederales, reforzando lo local como parte clave a la hora de tomar decisiones.

En un sistema funcionando bajo estos principios, las personas delegadas son más mandatarias que representantes, con una capacidad de decisión mínima, a no ser que la asamblea (o el foro donde se toman las decisiones) diga otra cosa, existiendo la obligatoriedad de rendir cuentas en público.

La clave está en la toma de decisiones en asamblea, entendida ésta como herramienta, sin confundir con el asamblearismo, posibilitando un espacio donde la gente pueda tomar sus propias decisiones.

La socialización de los conocimientos de los expertos e ir minorando el control de estos últimos es otro de los puntos fuertes, ya que la idea es que nadie sea imprescindible en un proyecto.

Para finalizar, la autogestión debe afectar a todos los ámbitos de la vida humana, logrando la configuración democrática de la vida social, y no solo económica. Esto nos lleva a plantear cuestiones como si cabe autogestión dentro del patriarcado, por ejemplo.

3. Resistencias y miedos
No existe nada perfecto, en todo hay dificultades. Las críticas son variadas, pero eso no quita la validez de las propuestas autogestionarias. Las más habituales suelen ser las siguientes:

Es poco eficaz y muy lento. La cuestión es si es negativo per se ser “lento” en la toma de decisiones; esa supuesta lentitud no tiene por qué ser así, dependiendo de cómo se organice la toma de decisiones.

Es irrealizable. La práctica dice que no. Aquí tenemos el ejemplo del cooperativismo, que no es perfecto, pero funciona. Si hablamos de presupuestos participativos, municipios autogestionados…, siempre han existido, hasta en épocas previas al capitalismo.

No hay interés en participar. En el caso de los movimientos sociales y políticos, sindicalismo, asociacionismo… ¿de dónde procede el absentismo? No es por la autogestión, sino que ejercer la libertad en el contexto actual es algo a lo que no estamos habituados: no se nace ni participando ni obedeciendo, eso se aprende.

No es un modelo organizativo rentable. Si atendemos al mundo económico, está en boga aplicar varios principios de la autogestión precisamente por eso, porque les puede aumentar los beneficios. Si nos centramos en la estructura de toma de decisiones, lo que falla no es el modelo, sino cómo lo ponemos en marcha.

Es frágil y complejo. Sí, como todo modelo, solo se puede fortalecer trabajándolo, es una apuesta.

Concluyendo este punto, se puede observar la potencialidad de la autogestión como herramienta trasformadora. ¿Qué puede aportar a los movimientos sociopolíticos que buscan una alternativa al sistema económico y social vigente? Esto es algo que debemos responder entre todos y todas.

4. Prácticas
Las prácticas son incontables, y se pueden estructurar por niveles: proyectos más micro y proyectos transformadores.

En los casos del segundo tipo, situaríamos las prácticas de la Comuna de París, los Soviets, los Consejos Obreros del Bienio Rojo, la Revolución de 1936-1939, la autogestión en Yugoslavia, Mayo del ’68 y la ocupación y recuperación de empresas… En este artículo nos vamos a centrar en los primeros, analizando el auzolana, ocupación y cooperativismo de manera breve.

El auzolana en Euskal Herria, l’andecha en Asturias, es un reflejo de la autoorganización popular. Es una puesta en común de cosas que hacer y llevarlas a cabo mediante apoyo mutuo, institución que a día de hoy sigue manteniéndose en los medios rurales. Tiene un fuerte componente autogestionario ya que organiza múltiples facetas del ámbito municipal sin la participación de la administración, satisfaciendo necesidades básicas de las personas a través del desarrollo comunitario.

La ocupación es otro término como la autogestión, tiene múltiples lecturas; aquí estaríamos hablando de la recuperación del espacio público sacándolo del mercado, cediendo ese espacio a proyectos que pueden tener base autoorganizativa, etc. Lo que realmente realza su potencialidad trasformadora es el jaque que puede hacer al sistema de propiedad capitalista, siendo esto una de las bases del capitalismo. En el fondo, si es trasformador o no, depende del objetivo que tenga y de los medios que se utilicen.

El cooperativismo es otro de los grandes en discordia. Estando su origen ligado al movimiento obrero y el sindicalismo, las críticas que se le han hecho desde el mismo movimiento han sido innumerables. Lo que no hay que perder de vista es que solo es un medio para recuperar la economía, ni más ni menos. Las grandes cuestiones vienen dadas por la relación con el mercado que ha de tener una  cooperativa, donde el ejemplo más claro lo tenemos con el Grupo Mondragón, en el que varias de sus cooperativas están actualmente en crisis.

5. Breves conclusiones
Una labor interesante se encuentra en analizar diferentes casos y ver la potencialidad autogestionaria, para extraer lecturas y tenerlas en cuenta en la mejora de los proyectos actuales y futuros. Ya que como decían, el camino solo se hace andando y errando…, y cuando hablamos de alternativas, más aún.

Fuente: Periódico CNT. No 406. Diciembre 2013. Pp 10-11


martes, 21 de mayo de 2013

LA AUTOGESTION EN GRECIA HOY. DOS ENTREVISTAS



ENTREVISTA Nikos Katsiaounis, revista Babylonia
«Hay que crear una estructura fuera y contra el sistema»
N. Rodríguez y A. Rodríguez
• redacción

Proyectos de autogestión en Grecia, revista Babylonia, B-fest o casas de salud son algunos ejemplos de nuevas alternativas en marcha

CNT: ¿Qué es la revista Babylonia y cómo nace el proyecto?
Nikos Katsiaounis: Todo surgió en 2003. En aquella época nació como un periódico pero ahora es una revista. En aquel año tuvo lugar el encuentro en Marmara de los líderes europeos y provocó una serie de movilizaciones. Entonces surgió el proyecto de Babylonia, con el que se quería expresar un discurso anti globalización contemporáneo que rompiese un poco la barrera ideológica entre las distintas posiciones. Un discurso nuevo más allá de las ideologías que en algunos momentos estaban algo sobre pasadas.

CNT: ¿Qué momentos cruciales ha atravesado la revista?
N.K.: Las características del proyecto muestran en algunos momentos sus limitaciones. Por ejemplo, comenzó como periódico mensual y ahora es bimensual. Por ello cambió de formato a revista de análisis de posiciones políticas y no de actualidad, aunque seguiremos intentando volver a editar mensualmente. También el discurso anti globalización tradicional murió y evolucionó hacia más ámbitos. Un momento crucial para Babylonia fue una primera colaboración con Znet, una red global donde se expresan posiciones políticas con intervenciones como las de Noam Chomsky, Howard Zinn, etc. Babylonia pudo entrevistar a muchos de sus protagonistas.

CNT: ¿Cómo se mantiene económicamente la revista?
N.K.: En parte, por los ingresos de las ventas de la revista y otra parte por medio de eventos culturales o políticos.

CNT: ¿Qué impacto está teniendo el Babylonia en la gente?
N.K.: A nivel de los movimientos sociales, llega a una variedad de gente no encasillada en ideologías concretas. Lo que tratamos es llevar, a cada vez más gente, el discurso anti autoritario.

CNT: ¿Hemos visto mucha propaganda en el barrio (Exarxia), ¿qué relación existe entre las distintas publicaciones?

N.K.: En Exarxia ves mucho movimiento pero fuera no hay casi nada. Aquí cada uno lleva a cabo su proyecto, pero estamos empezando a colaborar entre nosotros debido a la situación, sobre todo contra la crisis y el fascismo. Por ejemplo hay grupos que nunca han trabajado juntos y ahora lo hacen por la autodefensa frente al Amanecer Dorado.

CNT: Háblanos del festival B-Fest
N.K.: B-Fest surgió de las asambleas del Babylonia. Es un festival anual del discurso y la cultura en una relación dialéctica. Se hace una vez al año y mueve mucha gente aquí. Escogemos algunos temas políticos actuales y vienen personas de todo el mundo para debatir. También hay conciertos, teatro, cine y actividades para niños. Por el festival han pasado personas como Howard Zinn, Richard Day, Richard Stalaman, John Hollloway etc. Hasta ahora lo hemos estado haciendo en la Facultad de las Artes de Atenas pero en 2013 todavía el lugar es un interrogante.

CNT: Haznos un balance sobre la situación griega, la crisis y cómo afecta a los servicios públicos.
N.K.: La crisis es un fenómeno internacional por el cual el estado elimina el pacto social. Es por esto que el régimen ya no puede parecerle legítimo al pueblo, no puede prometer nada ni ofrecer ningún servicio social, los cuales son reducidos paulatinamente. Por ejemplo la agencia Moody´s propuso que en Grecia todo el sector de la salud debía ser privatizado.

CNT: ¿Cómo reacciona la sociedad griega ante esta situación?
N.K.: Dentro de la sociedad hay esfuerzos para hacer proyectos autogestionados que den salida a la falta de servicios. Se han creado mercados de alimentos y casas de salud que están dando sus primeros pasos. Es una perspectiva que da esperanza de una posible autogestión.

CNT: ¿Cuál es la implicación de los profesionales en los proyectos sociales?
N.K.: En el caso de las casas de salud es donde más implicación profesional hay, pero hay más gente participando de estos proyectos. Es una necesidad social puesto que el poder no ofrece Sanidad y el interés para participar es cada día más grande. Hay que entender que si expulsas gente fuera del sistema, esa gente debe sobrevivir. Poco a poco crece la conciencia de autogestión, incluso ya hay redes de distribución de productos.

CNT: ¿En qué consiste el proyecto del grupo “Nosotros”?
N.K.: El proyecto comenzó en 2005, antes de la crisis, con la idea de crear un espacio social al margen de un carácter ideológico cerrado. En los 90 aparecieron muchos lugares de identidad específica, no abiertos a la sociedad. La verdad es que fue increíble el recibimiento de la gente, tanto a nivel de movimientos como a nivel social y a día de hoy son varios los colectivos que participan del grupo “Nosotros”.

CNT: ¿Qué actividades se realizan en el edificio?
N.K.: Se hacen conciertos, eventos políticos, cursos de griego para inmigrantes, de francés y español, música, fotografía o teatro. Funciona todo a través de la asamblea y los cursos son gratuitos. Además desde “Nosotros” están surgiendo algunas colectivizaciones.

CNT: ¿Cuál es la línea de acción a seguir entonces?
N.K.: Si esperamos una gran noche revolucionaria, sabemos que no va a ser así. Tenemos que crear redes para comunicar entre sí todos los proyectos que existen y utilizar los espacios que el poder y el estado abandonan por no hacerse cargo; hay que crear una estructura fuera y contra el sistema para crear una nueva sociedad y hay que hacerlo ya. Para alcanzar esa sociedad hay que imaginarlo, creerlo, quererlo y trabajar para conseguirlo.

CNT: ¿Os llega información de iniciativas similares del exterior?
N.K.: Sobre todo a través de internet. Han comenzado a hacerse proyectos de creación de redes para comunicarnos a nivel global.

CNT: ¿Cómo se puede mejorar la comunicación entre la clase obrera mundial?
N.K.: Internet es muy importante pero debemos crear nuestras propias redes, ya lo han hecho por ejemplo entre países árabes y la zona de los Balcanes. Hace falta un mínimo de organización. Ya se llevan a cabo bastantes proyectos en los que participan profesores universitarios para la traducción de textos griegos a otros idiomas y distribuirlos por otros países.

CNT: ¿Cómo imaginas la situación dentro de diez o quince años?
N.K.: En general no soy muy optimista. Sin embargo algunos movimientos actuales estamos creando estructuras sociales que mantienen la esperanza. Al menos espero que no lleguemos a una barbarie, aunque la situación de excepción y de "tolerancia cero" es un fenómeno internacional.

ENTREVISTA
“No somos patrones de nosotros mismos”
Giorgos, miembro del colectivo “Editorial de los colegas”

N. Rodríguez y A. Rodríguez
• redacción

Este participante en una cooperativa editorial con 26 títulos publicados, nos habla del origen del proyecto y de su modo de organización
N. Rodríguez y A. Rodríguez
• redacción
CNT: ¿Cómo nace el colectivo editorial “los colegas”?
Giorgos: La verdad es que su nacimiento es un poco peculiar. La iniciativa vino por parte de algunas personas que pertenecen al sindicato del sector de los libros. Tres miembros del sindicato quisieron sacar adelante las ediciones del sindicato y en el año 2009 publicaron los primeros libros. El proyecto entonces salió fuera y personas que no eran del sindicato, como yo, quisimos participar, así que se desvinculó y se volvió un proyecto independiente. Desde hace un año participamos diez personas.

CNT: ¿Y que relación mantenéis?
G.: Todavía seguimos dando cierto apoyo al sindicato, que proviene de las primeras ediciones. Y algunos de nuestros miembros todavía son miembros muy activos del sindicato. Algunos de nosotros, piensan que todos deberíamos ser miembros del sindicato de los empleados al sector de libros, yo no lo veo así. No veo lógico que yo, que trabajo sin patrón, participe en la toma de decisiones de quienes si viven esa situación. Aún así, claro, a menudo participamos de las acciones del sindicato.

CNT: ¿Qué objetivos tenéis con este proyecto?
G.: Queremos publicar libros de buena calidad, tanto en contenido como en continente, que sean asequibles para la gente y que no sean libros efímeros, producto de las modas. Por supuesto, queremos trabajar sin patrones pero no deseamos hacernos ricos. Si llegase el momento en que fuera más rentable de lo que necesitamos, que no lo veo, no se utilizará esa ganancia al modo capitalista, sino que se utilizaría de manera solidaria hacia otros proyectos sociales o políticos.

CNT: ¿Desde el colectivo apoyáis otras iniciativas?
G.: A día de hoy, tratamos de apoyar algunos proyectos, aunque sea de una manera simbólica. Bueno, realmente no creo que sea sólo simbólica. Por ejemplo, si aportamos 100 euros para Bio-Me (fábrica en Tesalónika autogestionada por los obreros), se convierte en una propuesta para que los  demás hagan lo mismo y apoyen estos proyectos. Si lo hacen el apoyo va a ser más que simbólico.

CNT: ¿Cómo estructuráis el trabajo dentro del colectivo?
G.: En el momento en que la editorial se convirtió en cooperativa oficial, tuvimos que legalizarla. Ahora en Grecia existe una ley desde hace un par de años que hace referencia a las “empresas” sociales cooperativas, o así lo denomina el estado. Hemos hecho todos los procesos burocráticos pero no quiere decir que a nivel interno trabajemos con métodos de trabajo y organización vertical. La estructura interna es horizontal y asamblearia y todos participamos dentro de nuestras capacidades. Ten en cuenta que hay desempleados que sólo viven del colectivo y que es una situación que cambia y nos adaptamos distribuyendo el trabajo según las necesidades. También tenemos en cuenta que no todos podemos realizar el mismo trabajo. Por supuesto, no tenemos ningún empleado; en caso que necesitemos a alguien más, él o ella va ser miembro del colectivo.

CNT: Tenéis librería en Atenas, cuéntanos algo sobre ello.
G.: En septiembre abrimos una librería en Exarxia (Atenas). Muchos de los libros que producimos y vendemos son políticos y Exarxia es buen barrio en cuanto a los intereses de las personas que viven en el barrio. Es cierto que no muy lejos está el barrio donde se concentran las librerías y alguna vez nos hemos planteado cambiar de lugar.

CNT: Queréis pagar vuestro trabajo, ¿Cómo lo hacéis?
G.: En principio según el tiempo de trabajo, aunque hay algunos trabajos que no se pueden medir en tiempo. De todos modos a día de hoy no sacamos lo que necesitamos para vivir.

CNT: Bueno, ¿y qué encontramos en el catálogo del colectivo?
G.: Pues tenemos libros tanto de escritores griegos como extranjeros, novelas contemporáneas o clásicas (por ejemplo de Julio Verne), poesía, y, cómo no, libros políticos (sobre economía social, decrecimiento, etc). Ten en cuenta que dentro del colectivo somos personas de diferentes opiniones e ideas y discutimos las temáticas que publicamos. Llevamos 26 libros publicados, la mayoría en el último año. Lo que no tenemos es imprenta. Normalmente pedimos la impresión clásica pero en algunos casos recurrimos a la digital, sobre todo en las reediciones. La primera tirada suele ser de 1000 ejemplares.

CNT: ¿Cómo hacéis para daros a conocer como colectivo?
G.: Tenemos un blog y a veces enviamos notas de prensa. Hacemos eventos, presentaciones de libros, a veces eventos políticos relacionados con nuestros libros, etc. Colaboramos a menudo con los movimientos sociales, por ejemplo tenemos un libro sobre ciclismo en colaboración con el colectivo ciclista y parte de los beneficios son para ellos. También hemos publicado en colaboración con la iniciativa “Un barco para Gaza”, uno sobre los niños palestinos. Trabajamos con los colectivos sociales porque somos trabajadores, no nos consideramos patrones de nosotros mismos y participamos en las huelgas como trabajadores que somos.
           
CNT: ¿Mantenéis contacto con cooperativas de otros sectores?
G.: Sí que estamos en contacto con otras cooperativas, aunque todavía no hay muchas, pero estamos en el proceso de crear una red para trabajar en común entre lo que nosotros llamamos colectivos de trabajo. Una red para discutir qué carácter queremos que tengan los colectivos de trabajo, cómo podemos hacer que lleguen a toda la sociedad y cómo podemos organizarnos. La verdad es que estamos dando los primeros pasos pero tenemos que ir marcando los requisitos mínimos, las ideas básicas para participar en esta red en un modo de organización y reparto del trabajo común.

FUENTE: Periódico CNT; Nº 400 mayo 2013
pp. 16-17. Sección global